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S.O.S: bosques en peligro

ACTIVISTAS. Miembros de Greenpeace se manifiestan frente al Congreso para presionar por la ley que protegerá los espacios forestales.

Una ley para frenar los desmontes no deja de levantar controversias. Según Greenpeace, en la Argentina se pierde un árbol por segundo. En palabras de los opositores, la ley va en contra de las autonomías provinciales.
Greenpeace

"Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica...", establece el artículo 41º de la Constitución Nacional, sin dar lugar a otras interpretaciones.

¡Qué gratificante es que nuestro país se ocupe de la preservación ecológica! ¿No? ¡No! Porque más allá de que esté escrito en la Constitución, el artículo 41 no resulta muy efectivo en la práctica, y los desmontes de bosques nativos son una prueba sustanciosa de ello.

Al menos así lo dejan ver los últimos datos provistos por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable y organizaciones como Greenpeace. Dentro de la información divulgada se pueden encontrar datos bastante concluyentes, como por ejemplo, que las deforestaciones masivas -que en general se desarrollan en las provincias del norte- ya se han cobrado el 75% de los bosques autóctonos del país y que el ritmo de perdida exhibe un sobrepaso de 250 mil hectáreas quitadas al año. Consta también que se pierde un árbol por segundo y un bosque -o el equivalente a 40 canchas de fútbol- por hora. Además, según Greenpeace, "en 10 años, empresas forestales arrasaron lo equivalente a una vez y media la superficie de la Ciudad de Buenos Aires".

El aumento en los precios de cultivos como la soja o la "tala rasa de árboles", fue seguido por el acelerado avance de la frontera agropecuaria y por ende, por un incremento en la deforestación.
Esto es un ingrediente en la receta que algunas empresas utilizan para la expansión del negocio forestal. "Los desmontes irracionales son cada vez más frecuentes en el provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero, y producen consecuencias como pérdida de biodiversidad, desertificación, inundaciones y derivaciones nocivas para especies animales," explica Hernán Giardini, Coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, que ejemplifica con la tragedia ¿natural? de la inundada localidad salteña de Tartagal.

Pero, las consecuencias de los desmontes masivos también inciden sobre el factor humano: "Los conflictos sociales producidos por la deforestación son cada vez más frecuentes en el norte de nuestro país. Cientos de campesinos e indígenas son desalojados por las topadoras, y en muchos casos, se otorgan permisos para desmontar en zonas tradicionalmente habitadas. Mucha gente debe dejar de vivir en y del bosque, porque la "tala rasa" hace que pierda su lugar de vida y sus recursos." ¿Resultado? Terminan emigrando hacia villas miserias de la Capital o de las provincias", fundamenta Hernán Peyerano, Subsecretario de Medio Ambiente de la Nación.

¿Se prohíben los desmontes?

La situación actual de los bosques nativos está a punto de pasar de la luz amarilla a la roja. Y tanto la Secretaria de Medio Ambiente -al mando de Romina Picolotti- como la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de la Cámara de Diputados -con Miguel Bonasso a la cabeza-, han elaborado un proyecto de Ley Nacional denominado "Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para los Bosques Nativos".

¿En qué consiste?

De efectivizarse la norma, se producirán algunos cambios: en primer lugar, se declara la emergencia forestal en todo el país. Por ende, se establecerán los presupuestos indispensables para la regulación. Y lo más importante es que se prohibirían los desmontes de bosques nativos que no tengan previa autorización. Además presupone un registro de bosques y un estudio ambiental en cada jurisdicción, hasta tanto y cuanto se regule la actividad.

"No es que no va a haber ningún tipo de actividad. Pero con esta norma, nos aseguramos de que haya un planeamiento sustentable y racional. Hoy, la gran mayoría de las deforestaciones se realizan quemando y arrasando las tierras, lo que hace que el bosque se transforme en tierra irrecuperable. Por eso requerimos de un ordenamiento territorial ", comenta José Luis Álvarez, asesor técnico de la Comisión presidida por Bonasso.

Con la ley, estalló la polémica

Hasta el último párrafo, la cosa parecía encaminarse un poco más. Pero no todo resultó tan lineal ni sencillo. Porque si bien el proyecto de la norma fue aprobado "en general", el camino hacia la cámara alta arrastra un vaivén de discusiones y no parece encontrar consenso. "Hay resistencia por parte de las de las provincias," dice Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace que aclara que los gobiernos de Misiones, Formosa y Salta se muestran reticentes. Hace quince días, diputados del oficialismo no otorgaron el quórum necesario y la sesión se debió postergar. Y en la jornada de ayer, la ley se debía votar artículo por artículo pero el proyecto se levantó del plan de labor, lo que causó mucha indignación a las partes que están a favor de la promulgación de la misma.

"Hay representantes de provincias que actúan con extraña consonancia y es claro que están tratando de desvirtuar el espíritu original de la Ley, que es el de acordar una producción con conservación. Pero para ello necesitamos frenar los desmontes por un tiempo y hacer el ordenamiento territorial de los bosques nativos en cada provincia. Sin este instrumento, la Ley de Bosques pierde sentido," explicaba algo enfadado Miguel Bonasso a Clarín.com, tras enterarse de la "no incorporación".

Desde la vereda de enfrente están los opositores a la Ley. Diputados de distintos bloques, en general de provincias del norte. Entre una lista de aproximadamente 20 funcionarios, se encuentra Juan Manuel Irrazábal, de Misiones , María Graciela de la Rosa, de Formosa, y el salteño Osvaldo Salum, quien le comentó a Clarín.com: "Votaré por la negativa. La ley necesita una reforma completa. Estoy convencido de que responde total y absolutamente a una cuestión operativa y que va en contra de las autonomías provinciales. Hay muchísimas provincias que no están de acuerdo, porque los recursos son provinciales, no nacionales. Hay un avasallamiento total".

La discusión parece ir entrando en un juego de retórica, en un "es tu palabra contra la mía". Según Salum, Salta se caracteriza por ser una provincia que contiene suficientes instituciones para regular la actividad forestal, la cual es racional y sustentable.
En cambio, para instituciones como Greenpeace o la Secretaría que preside Picolotti, existen suficientes evidencias de que no es así. Y que el gobierno de Romero, por nombrar sólo un ejemplo, ha entregado tierras fiscales de forma indiscriminada, suscitando las múltiples consecuencias que los desmontes de bosques nativos traen consigo.

"Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para los Bosques Nativos".

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1. La provincia de Misiones cuenta con 2,9 millones de ha y originalmente presentaba 2,56 millones de ha (88%), de Selva Misionera.
En el año 2004 se conservaban aproximadamente 1,5 millones de ha (el 60 % de la cobertura original y el 53% de la superficie provincial). Además 480.000 ha (15% de la superficie provincial), corresponden a áreas naturales protegidas y existe un Área Integral de Conservación y Desarrollo Sustentable que completa una superficie de 1,1 millones de ha y que se conoce como el Corredor Verde

2. Entre 1989 y 2004 se desmontaron 281.665 ha, un promedio de 17.600 ha/año, mucho menos que las 50.000 ha/año citadas por Gasparri y Grau (2005), para Santiago del Estero y mucho más que las 5.000 ha/año en las provincias de Catamarca y Tucumán.
A diferencia de otras provincias argentinas donde la deforestación ha avanzado en grandes bloques continuos y principalmente para dar lugar a la agricultura extensiva y monoespecífica, en Misiones se ha dado un mosaico de actividades productivas de pequeña, mediana y gran escala.

3. Un 18% de las áreas deforestadas fueron dedicadas a la plantación de especies arbóreas exóticas, en general a cargo de grandes empresas, y un 79% a actividades agrícola ganaderas.
Estás últimas incluyen medianas y grandes extensiones de yerba mate, té y ganadería y pequeñas extensiones de muchos agricultores que principalmente plantan tabaco, una de las pocas actividades productivas que por el sistema de pre-financiación y apoyo técnico constituye una posibilidad para los productores sin recursos. El alto uso de agroquímicos y la rápida pérdida de la fertilidad de los suelos hace más preocupante la situación con relación a este tipo de cultivos.

4. El ritmo de deforestación ha seguido las fluctuaciones de la rentabilidad económica; durante la segunda parte de la década del 90 su tasa disminuyó, luego del 2001, con la reactivación de agro, la deforestación volvió a incrementarse. No obstante esta preocupante situación, se presentan algunas buenas noticias; importantes empresas forestales han iniciado procesos de certificación forestal que implican la no conversión de bosques nativos y algunas empresas dedicadas a la promoción del cultivo del tabaco se encuentran ensayando otro tipo de cultivos como los cítricos y Stevia sp.

5. Ante este complejo escenario, el desarrollo de un plan participativo de ordenamiento territorial y el establecimiento de una serie de incentivos y restricciones para el cumplimento de ese plan se presentan como la mejor alternativa para compatibilizar conservación y desarrollo. Sin duda, es responsabilidad de la sociedad misionera en su conjunto comprometer sus mejores esfuerzos para promover esta iniciativa.

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S.O.S: bosques en peligro

Por Santiago Murga. De la Redacción de Clarín.com
smurga@claringlobal.com.ar


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