Buenasiembra

Contactar: en Cap. Fed.
(Bs. As.- Argentina)

Con La Sra. Martha  Magnin, herbolaria,

TEL (5411) 4922-8873 de 11 a 20 hs

o Celular :

11-59367728
11-31412844

Mail:buenasiembra@yahoo.com.ar


 

ESCUCHAR RADIO


Wilhelm Reich: Física, Astrofísica y Orgón

Física, Astrofísica y Orgón

Orgonomía y FISICA

 El Dr. Wilhelm Reich descubrió la energía vital de la Tierra a la cual denominó ORGON.
Esta energía también es conocida, o reconocida con diversos nombres tales como: CHI, PRANA, ENERGIA DE LA VIDA, ETER, ONO ZONE, ETC

Desde el año 1940 y hasta su muerte en 1957, Reich, instalado en Estados Unidos e América, continuó con los experimentos y observaciones llevadas a cabo en Noruega.
A este período se lo conoce como el "período orgonómico", ya que se caracterizó por el estudio y la profundización de las diversas manifestaciones de la energía orgónica (a nivel biológico, biofísico, físico y astrofísico). 
 
En “La Función del Orgasmo”, Reich publica el siguiente informe:

“Cierto cultivo de biones obtenidos de la arena de mar influía de tal modo sobre el caucho y el algodón, que estas sustancias producían un pronunciado movimiento del indicador de un electroscopio estático.

El cuerpo humano, siempre que no esté vegetativamente perturbado, influye sobre esas sustancias del mismo modo, especialmente por el abdomen y los genitales; es decir, que si el caucho o el algodón, que en sí no manifiestan una reacción medible por electroscopio, están en contacto con el cuerpo durante quince o veinte minutos, producen después una desviación del electroscopio. La arena en la cual tuvieron su origen los biones, no es otra cosa que energía solar inmovilizada.

Esto me sugirió el experimento de exponer caucho o algodón a la luz brillante del sol, después de asegurarme que no producían una desviación en el electroscopio. Se demostró que el sol emite una forma de energía que influye sobre la celulosa, el caucho y el algodón, del mismo modo que el cultivo de biones mencionado, y que el organismo humano en estado de respiración fisiológica y sin perturbaciones vegetativas. A esta energía, capaz de cargar sustancias no conductoras, le di el nombre de orgón.

La energía orgónica puede demostrarse en forma visual, térmica y electroscópica en la tierra, en la atmósfera y en los organismos vegetales y animales.

La vibración que se observa en el cielo, y que muchos físicos atribuyen al magnetismo terrestre, y el titilar de las estrellas, son la expresión inmediata del movimiento del orgón atmosférico. Las “tormentas eléctricas” que perturban los aparatos eléctricos en ocasiones en que hay un aumento en la actividad de las manchas solares, son, como puede demostrarse experimentalmente, un efecto de la energía orgónica atmosférica. Hasta ahora es tangible sólo como perturbación de las corrientes eléctricas.

El color del orgón es azul, o gris azulado.

En nuestro laboratorio el orgón se acumula por medio de un aparato construido especialmente. Una disposición especial de los materiales permite hacerlo visible.

La detención de la energía cinética del orgón se expresa como aumento de temperatura. La concentración de  la energía orgónica se refleja en la velocidad variable de descarga en el electroscopio estático.

El orgón contiene tres clases distintas de radiación, a saber: formaciones nebulosas de color gris azulado; puntos de color violeta azulado oscuro, que se expanden y se contraen, y puntos y líneas blanquecinas, que se mueven rápidamente.

El color del orgón atmosférico se ve en el cielo azul en la bruma azulada que se observa a la distancia, especialmente en días calurosos de verano. Igualmente, las luces  septentrionales de color gris azulado, el llamado Fuego de San Telmo y las formaciones azuladas que los astrónomos observaron recientemente durante un período de intensificación de la actividad de las manchas solares, son manifestaciones de la energía orgónica.

La formación de las nubes y tormentas –fenómenos estos que hasta la fecha no han podido  ser explicados- dependen de los cambios en la concentración de orgón atmosférico. Esto puede demostrarse en forma sencilla, midiendo la velocidad de la descarga del electroscopio" * 

Poco después de su llegada a Nueva York, Reich trasladó su laboratorio y su equipo a una casa alquilada en Forest Hills, Long Island.

Su trabajo con medidas electroscópicas se intensificó y en el otoño de 1940 lo llevó a la construcción de los primeros acumuladores de energía orgón para usarlos experimentalmente con ratones. Basándose por una parte en la reiterada constatación de la no adherencia en los metales, sino sólo en la materia orgánica, de las neblinas gris azuladas observadas en laboratorios noruegos y americanos y por otra parte en el experimento con el electroscopio, del que había deducido que el metal rechazaba la energía orgónica -después de haberla atraído en un primer momento-, Reich pensó que se podía preparar una demostración experimental de dicho orgón.

Hizo este primer acumulador basado en este principio: una pequeña caja con cellotex en la parte exterior y una hoja de acero en el interior, con respiraderos en la tapa.

Sobre la cara superior del cubo colocó un cilindro metálico, de unos 15 cm. de longitud y 5 cm. de diámetro, en el que introdujo un termómetro de precisión, equidistante de las paredes del cilindro y de la pared superior de la caja metálica.

Para aislar el interior del cilindro de la influencia de la temperatura de la habitación en que se realizaba el experimento, rodeó al cilindro con algodón y otro material orgánico de baja conductividad térmica. Instaló otro termómetro de precisión para fines de control en la habitación del experimento.
 
La hipótesis de trabajo era la siguiente: si el metal rechazaba la energía orgónica, en el interior de la caja metálica, debería rebotar de una pared a otra. Este estímulo cinético de la energía habría podido determinar un aumento térmico al interior de la caja. Y dado que el calor tiende a subir, el eventual aumento de temperatura habría sido posible registrarlo con mayor evidencia sobre la lámina metálica superior de la caja.

La constatación de una diferencia de temperatura entre el espacio cerrado del cilindro y el espacio de la habitación en que estaba colocada la caja habría podido se considerada como una prueba de la existencia de una energía cinética en acto, dado que, por la segunda ley de la termodinámica, toda diferencia térmica tiende a anularse en ausencia de fuentes de energía que la mantengan.

Si, por el contrario, la hipótesis que en el interior de la caja metálica estaba actuando una energía cinética hasta entonces desconocida era exacta, la presencia constante de una diferencia positiva entre la temperatura del termómetro situado encima de la caja metálica  y el termómetro situado en la habitación, habría sido no sólo comprensible sino necesaria.

Pues bien, con repetidos experimentos Reich constató que la diferencia positiva existía efectivamente aunque con variaciones considerables.

Estos primeros pequeños acumuladores se usaron en experimentos con ratones cancerosos.
 

SOLICITO TEXTO COMPLETO DE: Física, Astrofísica y Orgón





Buenasiembra | 2001-2009 | Quienes Somos | Contactenos

Valid XHTML 1.0 Transitional