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Astrología esotérica: alquimia de la vida

INTRODUCCIÓN

La comprensión de la Astrología Esotérica supone ante todo familiarizarse con enseñanzas de la Tradición Primordial y del Simbolismo Iniciático. A menudo en la forma en que circulan por el mundo estas nociones se hallan muy distorsionadas debido a las fantasías individuales de diversos autores.

Es por ello que resulta necesario recurrir a las fuentes originales para poder llegar a la auténtica Astrosofía, o sea a la Sabiduría encerrada en la Ciencia de los Astros. Naturalmente en este artículo solo podré presentar un panorama introductorio sobre unos pocos puntos de un tema vastísimo y muy complejo.

Un desarrollo más completo del asunto en el estado actual del conocimiento exigiría un curso completo o bien escribir un libro. De hecho ya lo he escrito pero no me he decidido aún a publicarlo.
Adelanto además que lo aquí expuesto exigirá mucha reflexión y, muy probablemente no dejará satisfechos a quienes solo buscan recetas prácticas.

Desgraciadamente la mayoría de los que hurgan en una Ciencia Sagrada como es la Astrología solo lo hacen movidos por mezquinos intereses materiales. Se produce así una desacralización tanto más reprensible por la vulgaridad y falta de altura espiritual que ella supone.

Lo único que parecen conocer (y mal) la mayoría de los autores que se ocupan del asunto, son los temas del Karma y de la Reencarnación. Digamos sin rodeos que al Karma se lo conoce bajo una forma a la que podemos calificar de infantil y que la noción de reencarnación en boga es simplemente una versión degradada de enseñanzas mucho más elevadas y complejas. Estas Enseñanzas se transmiten en los Misterios Iniciáticos y las versiones que se han difundido en el mundo profano guardan poca relación con ellas. De la mal llamada reencarnación me he ocupado en multitud de conferencias y en varios artículos.

Por ello no trataré ese tema hoy aquí. Del Karma, en cambio, deberé ocuparme hoy con algún detalle. Solo recordaré aquí que quien habla de reencarnación está solamente repitiendo nociones puramente modernas y occidentales que se hallan muy alejadas de las Enseñanzas Tradicionales. Baste señalar aquí que la noción tradicional al respecto es la de transmigración y que no cabe desarrollarla en esta oportunidad.

Lo esencial como punto de partida (si se desea progresar en el conocimiento del tema) es comprender que toda la Astrología es esotérica desde su base misma. Los que solamente buscan en nuestra disciplina información respecto de la salud, la fortuna y los romances del ser humano están descuidando lo mas profundo y elevado de esta Ciencia Tradicional. Es más, resulta incluso deshonesto presentarla como una disciplina profana limitada exclusivamente a esas aplicaciones materiales. En realidad la Astrología es una Vía de Conocimiento y la primera de las Tres Ciencias Herméticas Tradicionales. Aclaremos que las otras dos son la Alquimia y la Teurgia.

Y aquí corresponde hacer una consideración que hace a la actitud del ser humano. A todos nos encanta oír cuando nos dicen que venimos de un gran pasado y que nos encaminamos a un gran futuro. Nunca oí a nadie declarar que en una vida pasada fue un vagabundo o un delincuente. Todos afirman haber sido personajes de alto rango y mérito y que próximamente volverán a serlo. Naturalmente es difícil tomar tales cosas en serio. Lamentablemente la Astrología Esotérica no se ocupa tanto de decirnos cosas agradables al oído sino de recordarnos en que fallamos y también qué cualidades deberemos desarrollar por carecer aún de ellas. Esto es necesario pero no resulta gratificante para la mayoría. Los seres humanos con autocrítica, los que buscan el mejoramiento y la elevación interior son comparativamente muy pocos. Esto es lo que los hace meritorios y virtuosos.

Otra sorpresa es que la Astrología Esotérica presenta los hechos de una forma distinta a la que podríamos esperar. Se podría creer antes de conocerla que en ella se presentarán un conjunto de nuevas técnicas y reglas. Lo cierto es que esto existe pero que, principalmente, se trata aquí de profundizar en lo que ya conocemos analizándolo con mayor detalle y, por sobre todo, desde un punto de vista mas elevado. Y aquí vale la pena subrayar una vez más que lo esencial en Astrología es trabajar con calidad y no en cantidad. El objetivo debe ser la profundización constante, el análisis cada vez más refinado y profundo para llegar a la verdad y a una mejor comprensión de las leyes astrológicas. Los que se conforman con repetir lo que oyen, sin analizarlo ni comprobar su valor de verdad, solo ponen en evidencia sus cortos alcances.

Lo esencial aquí es comprender que la Astrología Esotérica no es meramente descriptiva o predictiva sino que apunta al mejoramiento y elevación efectivos del ser humano. En este sentido es operativa pues nos da las herramientas para lograr un cambio interior muy profundo. Por ello quien, careciendo de autocrítica, se halle perfectamente satisfecho consigo mismo, hará bien en dejarla de lado: la Astrología Esotérica es solo para quienes desean vivamente elevarse, mejorar y servir al prójimo sin egoísmos.

2.-PRIMERA CLAVE: EL TRIÁNGULO DE LA VIDA

Comencemos con un ejemplo de la mayor importancia. La esencia del secreto de la verdadera Astrología Esotérica se halla en algo que todos conocemos desde el comienzo mismo de nuestros estudios astrológicos. Se trata aquí de reconsiderar el Triángulo de la Vida y, en particular, la Casa V del tema natal. Esta tiene muchas analogías conocidas: hijos, amores, placeres, diversiones, hobbies, creatividad, corazón, espalda. Pero esta Casa encierra además secretos de naturaleza trascendente que se refieren al Misterio del Ser. En primer lugar hay que destacar que la Casa V es, por excelencia, la que simboliza y representa los deseos del nativo. Con muy buen criterio Sindbad y Weiss se refieren a ella como significadora básica de las "consecuencias de la ansiedad vital". Esto casi nunca se dice explícitamente y es una gran pena, pues de este modo se impide llegar a comprender la verdadera naturaleza del Karma.

Naturalmente aquí hay que interpretar la noción de ansiedad vital desde un punto de vista global que va mas allá de las necesidades corrientes que impulsan al ser humano en su vida cotidiana. Esta ansiedad es el Tanha o sed de vida del que nos hablan los Maestros Espirituales hindúes. El Karma es, en definitiva, lo que nos impulsa a continuar encarnando, el deseo vital que nos lleva una y otra vez a buscar un cuerpo físico para cumplir nuestras aspiraciones y vivir nuestras experiencias en este plano de la materia densa. Este impulso continuará y con ello la rueda de transmigraciones mientras los deseos materiales subsistan. Cuando esto ya no suceda se interrumpirá dicho ciclo.

Recordemos una célebre metáfora de los Upanishads que compara este proceso a "la rueda del alfarero que, privada de impulso, cesa por fin de girar".

Plantear las cosas de este modo, siguiendo a Alan Leo y a nuestro maestro el Prof. Carlos Reichelt, nos ha permitido comprender mejor la relación de la Astrología con las vidas sucesivas empleando el Conocimiento Iniciático del que los autores normalmente carecen, combinado con las reglas clásicas de la Astrología.

Pero, antes de dar un paso más debemos referirnos a una noción falsa que se ha difundido en los últimos años, debido a la ignorancia de algunos de los que enseñan y a la credulidad de algunos de los que aprenden. Es curioso ver como los estudiantes de Astrología suelen transformar en dogmas de fe a disparates o fantasías que surgieron un buen día de la mente de personas que bien poco conocían de la Tradición Esotérica.

Me refiero en particular a la errada concepción que presenta a la Casa XII como la "Casa del Karma". Esto se debe exclusivamente a que no se ha comprendido bien la noción de Karma y se lo identifica usualmente con castigo y sufrimiento. Desde luego en la raíz de tales cosas se halla la usual mezcolanza de concepciones religiosas propias de Oriente y de Occidente, cosa muy común entre los teósofos y otras personas vinculadas a la pseudo-iniciación y a cosas más siniestras que ésta a menudo encubre. René Guénon ha sido muy claro al respecto en sus libros, en particular en "El Teosofismo".Los Maestros de la Tradición Iniciática (dentro de las distintas formas o corrientes que tal Tradición reviste: hinduismo, budismo, islamismo) han insistido múltiples veces respecto a que el sufrimiento no llega a nosotros como castigo sino como medio poderoso de purificación y elevación interior. Es más, los Maestros insisten en que el que sufre se halla en vías de mejoramiento y que no necesariamente ha sido peor que otros en existencias anteriores.

De hecho, la Esencia de la Vida en cada uno de nosotros es, por excelencia, purísima pero la mente y el cuerpo físico generalmente no lo son. Requieren por ello de esa purificación que desde luego no es agradable pero si necesaria como todo cuanto ocurre. Identificar al Karma con las penas y sufrimientos de la Casa XII tiene una raíz psicológica: los autores de tales engendros se hallan aferrados a las nociones de infierno y de Dios vengativo y cruel que tanto repiten los ministros de los credos religiosos exotéricos occidentales. Desde luego tales ministros han hallado que tales cosas son muy útiles para mantener dominados a los fieles por medio del temor. Y aquí es necesario comprender que todos los dogmas religiosos usuales apuntan siempre a privar a los creyentes de sus libertades (comenzando por la libertad de pensar) y a manejarlos por medio del temor y de las emociones.

Pero debemos retornar a la Casa V y a su simbolismo esotérico en conexión con el Triángulo de la Vida. Aquí se esconden nociones muy profundas en las que deseo centrar la exposición de hoy. Todos saben que esta Casa se refiere al Sol en conexión con Leo, (quinto signo del zodíaco natural) y al corazón, este último a nivel de correspondencia orgánico - anatómica. Pero muy pocos comprenderán si avanzamos un paso más y decimos que esta Casa V se refiere, en un nivel esotérico mucho más alto, al Sol en el Corazón. Quiero aclarar esto muy bien pues, de otro modo, no podríamos seguir adelante con este asunto. Todos los Grandes Instructores Espirituales han insistido en este punto central que es la Presencia Divina en la cámara etérica del corazón humano. Todos recuerdan las palabras de Jesús en los Evangelios: "Yo os digo: Dioses sois" y "El Reino de los Cielos está en vosotros". Ese fragmento divino en nosotros es la Esencia de nuestra vida y la Gloria de nuestra alma. Los Maestros hindúes lo denominan el Jivatma (Jiva-Atma: el Espíritu prisionero de la materia) y también el Yoti que es la Llama Interior (hace recordar a San Juan de la Cruz cuando nos hablaba de la Llama de Amor Viva). Cuando el aspirante alcanza la Liberación, los Maestros hablan del Jivan-Mukta: el prisionero liberado. Pues bien, los grandes yoguis e iniciados visualizan en una experiencia de dicha inefable al Espíritu de Dios en el corazón como un Sol luminoso como muchos soles corrientes, radiante de Gloria, Amor, Paz y Sabiduría. Esta experiencia del Ananda (Suprema Dicha) es el contacto de nuestra conciencia individual con la Fuente de Dicha Infinita entronizada, como se dijo antes, en la cámara etérica de nuestro corazón. Esta es el Sancta-Sanctorum de nuestro Templo Interior, el Santo Grial portador de Dios y de Su Gloria al que buscaban con ardor y empeño los Caballeros medievales.

Remito a mis múltiples escritos y conferencias sobre este tema para más detalles con respecto al Sol en el Corazón. Este es precisamente un símbolo fundamental de la Tradición que se corresponde a la perfección con una experiencia trascendental de dicha inefable. De hecho la existencia humana se lleva a cabo por medio de una forma material transitoria y contingente que es animada por una chispa o fragmento de Dios. Este es el Misterio central al que aluden el Triángulo de la Vida y la Casa V del tema natal.
Como todos saben, en los textos astrológicos elementales se hace referencia al "Triángulo de la Vida" formado por las casas I - V -IX . Es decir, la vida en sí mismo, la vida en los hijos y la vida en Dios respectivamente. En un nivel más alto este triángulo refleja las existencias presente, pasada y futura. De esto nos hemos ocupado extensamente en un artículo titulado "Astrología y Reencarnación", en colaboración con Rosario López.
Pero si avanzamos aún un paso más llegamos a la generación o Séptima Ley Hermética: Generar - (Auto)Regenerar - Forjar
En efecto, la Casa V es la generación y el impulso vital: de hijos y de ideas. Es la casa del impulso creativo. En la Casa IX se auto - regenera el individuo por medio de su vida espiritual y en la Casa I se forja a nivel físico por medio de la acción y el esfuerzo personal. Aparece así el viejo axioma hermético:
Cada idea genera una fuerza y forja una forma .
Cada fuerza responde a una idea y anima una forma.
Cada forma entraña una idea y expresa una fuerza.

Para el que no busca más que aplicaciones materiales y utilitarias de la Astrología esto sonará casi a hueco. Pero aquel que quiere discernir a partir de la figura natal lo esencial de su propia vida y cómo se puede auxiliar a otros mediante la Astrología tendrá en el triángulo de la vida la mayor ayuda.

Esto en cuanto a esclarecer el sentido último de la existencia humana desde un punto de vista no solamente causal sino teleológico.
Dios nos genera (V) para que nos elevemos en la auto-regeneración (IX) y cooperemos (I) con Él en el Proceso Universal, su Plan.
Nótese que de ninguna manera hablamos de "la Creación" pues esta es una noción puramente exotérica de invención muy posterior a la Revelación Primordial. De acuerdo a la Enseñanza Esotérica Tradicional, Dios no creó al mundo de la nada sino que el Proceso Universal surge de la interacción de Purusha y de Prakriti, del Espíritu eterno y de la por siempre existente Materia en la terminología sánscrita.
Es decir, que "cada forma expresada que viviendo se desarrolla" (según las palabras de Goethe) es llevada por las Leyes de la Vida de modo natural a cooperar con el Gran Plan.De la elevación de los individuos depende que esto se haga en forma explícita y consciente, espontánea y elevada o bien de modo forzado, drástico e inarmónico.
He aquí una clave importantísima para comenzar a comprender el destino de los individuos y el sentido de su libre albedrío, el cual es siempre relativo.

El triángulo de la Vida se compone exclusivamente de Casas Activo - Positivas y esto encierra una lección adicional: todo se basa en cuanto a la espiritualización de la existencia en nuestra actividad creativa, auto-regenerativa y formativa. Y además no se pueden saltar etapas: nadie podrá forjar cabalmente si antes no ha pasado por las etapas de creación y de auto-regeneración purificadora. O bien como lo decía ese bello fragmento titulado Desiderata: "La prédica de un predicador no reformado rara vez podrá reformar al mundo". Y aquí hay algo más aun que es la conexión con la trilogía Sat-Chit-Ananda hindú, o sea Existencia-Conocimiento-Dicha. La analogía de esta trilogía con el Triángulo de la Vida es directa y clara: la existencia temporal manifestada se refleja en la Casa I y la existencia atemporal en la Casa V. El Conocimiento átmico se genera en la Casa V y se refleja en la Casa IX. La dicha humana, temporal y pasajera se manifiesta en la Casa IX (los estados de ánimo) pero la Dicha Inefable de lo Atemporal, de lo Eterno, corresponde a la Casa V que corresponde al contacto átmico con la Divinidad Interior.
Vemos claramente a partir de esto que la Astrología Esotérica es esencialmente teleológica, es decir, apunta a los fines últimos de la existencia humana. Sin conocer nada de esta teleología mal se puede avanzar en este campo sin saber realmente adonde se va.
En última instancia el conocimiento de existencias anteriores o de las perspectivas para existencias futuras no pasa de ser una curiosidad relativa a lo fenoménico, a la "corriente de las formas".

La verdadera espiritualidad se halla mucho más alto, mucho más allá de todo acaecer transitorio, temporal y material. Comienza por el conocimiento propio y por comprender plenamente el sentido de nuestra presencia en el mundo. El Gran Objetivo de la Vida es espiritualizar nuestra existencia y alcanzar el Contacto con el Dios Interno. Señalemos de paso que ese contacto es denominado en sánscrito Yuj y que de este vocablo deriva la palabra Yoga. El verdadero Yoga, el Yoga Real o Rajayoga es la Ciencia que conduce al contacto con la Divinidad Interior y nada tiene que ver con ejercicios físicos y respiratorios descoyuntantes y a menudo peligrosos para los occidentales.
Y, precisamente, al ocuparnos de lo teleológico, es que la figura natal resulta un invalorable auxiliar en lo relativo a lo que nos falta aún alcanzar y desarrollar. En este punto clave las fortalezas y debilidades de los planetas proporcionan indicaciones claras y precisas (de lo que hayamos ya logrado y de lo que haya aún por hacer).

3.-SEGUNDA CLAVE: ALQUIMIA ASTROLÓGICA

De lo anterior nace la concepción de la Alquimia Astrológica. Pero esto solo puede interesar a aquellas personas con la suficiente elevación interior, autocrítica y conocimiento propio para comprender cual es, en definitiva, el sentido último de su existencia.
Los que solo se preocupan por lo material deberían captar estas nociones pues de lo contrario sutiles barreras les impedirán llegar más lejos en Astrología.
La vida tiene leyes muy estrictas respecto del Conocimiento, las que siempre tendrán validez. Es la sentencia inexorable del Mefistófeles goethiano "En vano vagáis por los dominios del saber. Nadie aprende sino lo que le está dado aprender".
Toda interpretación astrológica cabal debe apoyarse en estas nociones y es menester darle una posibilidad a todos para que las conozcan y empleen. Y al respecto es realmente notable e increíble observar cómo los estudiantes de astrología llegan al nivel que pueden alcanzar de acuerdo a su nivel de espiritualidad y se alejan luego pensando que ya lo saben todo o alegando cualquier otro motivo. Lo cierto es que el ser humano siempre niega y destruye lo que no comprende o bien lo que no es para él, lo que se halla por encima del nivel que a él le es dado alcanzar.
Al llegar a este punto se impone dar a conocer otras claves esotéricas que hacen al conocimiento propio y a la transmutación interna que todos requerimos para encaminarnos a nuestro destino último. La primera clave permite detectar nuestros puntos débiles y también nuestras potencialidades más desarrolladas por así decir, a primera vista. Se basa en el uso de los notables heptagramas platónicos de Dom Néroman. Pero como este asunto ha sido detalladamente expuesto en mis cursos no lo desarrollaré hoy aquí.
El segundo punto, aún más importante, me fue enseñado por mi maestro Don Carlos Reichelt y constituye una aplicación de la Ley Hermética de Polaridad. Esta técnica apunta directamente a una transmutación del ser humano que llega a lo más profundo, a la individualidad y no se detiene en lo externo que es la personalidad. Y subrayo, siguiendo al Prof. Reichelt, que se trata de una transmutación lo que se puede lograr y no de una mera transformación.

La transformación es solo cambio superficial, la transmutación va a la esencia, a lo más profundo. Veamos en que consiste esta técnica de Alquimia Astrológica.

Analizando un tema natal nos encontramos con astros en exilio o caída.

Pues bien deberemos "llevarlos al signo opuesto", desarrollando en nosotros las cualidades internas, personales que estos astros indicarían sí allí se hallaran. Desde luego esto se dice pronto pero no es fácil lograrlo efectivamente. Aquí se trata de algo muy serio donde no caben simulaciones ni autoengaños. Pero el resultado es mágico en el sentido que una transmutación interior acarrea un cambio de destino externo. De acuerdo con la Ley Hermética de Correspondencia y Analogía al ser humano no le sucede lo que merece sino lo que se le parece. La actitud interna se refleja en el destino externo: "El azar se nos parece" escribía sabia y profundamente Georges Bernanos en su obra "Diálogos entre Carmelitas".

Aquí se prosigue con una aplicación de la Ley Hermética de Mentalismo: con nuestra mente como instrumento podemos cambiar todo en nuestro tema natal. Hemos tenido comprobaciones fehacientes de esto con los cambios mentales de Revoluciones Solares y Lunares. Desde luego esto provocó la gritería de los beocios pero los resultados están a la vista y son innegables. No diré más al respecto: quien tenga oídos para oír ya habrá escuchado bastante.
Para Don Carlos Reichelt, el planteo central en la disyuntiva libre albedrío versus fatalismo está dado por la posibilidad de transmutación del ser humano. Y él subrayaba, explícitamente transmutación y no transformación, pues se trata aquí de que podamos acceder a un plano más alto, a un orden de cosas más elevado en el cual las cualidades inferiores e indeseables queden relegadas a un plano secundario, donde ya no causen molestias ni constituyan un obstáculo.

La vida tiene una jerarquización de leyes, donde lo bajo queda naturalmente subordinado a lo alto. A la comprensión de esto último, a nivel de vivencia, debemos llegar en forma plenamente consciente, teniendo en cuenta que lo verdaderamente importante es transmutarnos nosotros mismos. Todo lo demás se nos dará por añadidura como bien dicen los Evangelios.
El camino para llegar a esta transmutación -explicaba el Prof. Reichelt- está abierto a todos, pero la dificultad estriba en que no todos los seres poseen igual aptitud para seguirlo, ya sea por razones kármicas, ya sea por deficiente voluntad. Una buena voluntad siempre conduce a la meta deseada, y todos los seres pueden lograr esta transmutación si hacen el esfuerzo.
Don Carlos Reichelt fue más lejos aún en su investigación pues logró (nada menos) que destacar en el tema natal, los factores que facilitaban grandemente esta transmutación, y que posibilitan además, la "medición" a priori de lo que cabría denominar el potencial alquímico-transmutativo de un nativo. Que a nadie sorprenda el uso de la palabra alquimia, pues se trata verdaderamente de una alquimia espiritual. Este potencial depende esencialmente de dos tipos de aspectos que pueden hallarse en un rádix: los quincuncios y los aspectos de dieciocho grados (a los que designo con el nombre de mi maestro y otros llaman vigintiles). Desde un punto de vista interpretativo, el quincuncio bien puede ser calificado de aspecto decepcionante, pues a un individuo común le promete circunstancias favorables que suelen concluir en desilusiones, o aún en males.
Quienes insistan en considerar al quincuncio como un aspecto benéfico, solamente probarán con tal actitud que no tienen suficiente experiencia al respecto.
En cierta oportunidad un astrólogo francés, ya fallecido, me insistía en que el quincuncio era benéfico por ser suma de dos aspectos que lo son, el de 120 grados y el de 30 grados. No pude menos que replicarle que, con ese criterio, la cuadratura y la oposición también debían de serlo, pues pueden expresarse como sigue:
90°= 60° + 30°
180°= 120° + 60°
o sea que ambas son el resultado de la suma de aspectos benéficos.
(Ver al respecto mi artículo "Aspectos astrológicos y números primos",).
Pero en lo que hace a la evolución la influencia del quincuncio como también la del aspecto de 18ª es decisiva, pues ambos son aspectos de naturaleza mental y aquí se trata precisamente de generar la transmutación por medio de un proceso interior e intelectual. He aquí una gran clave que se desprende de la filosofía hermética y que descorre otra punta del velo que nos oculta lo que está más allá de la Astrología vulgarizada y cotidiana.

Captar plenamente estas ideas no es fácil, pero, para motivar la realización de esta tarea diremos taxativamente que los cambios en el destino externo sobrevienen siempre como consecuencia de un cambio de actitud interior generado a nivel mental.
La cantidad de los aspectos mencionados y la naturaleza de los astros involucrados nos mide el potencial alquímico-transmutativo en un nativo dado.
Para más detalles al respecto me remito a los números 75 y 76 de "Astrología", donde se hallarán incluso los diferentes niveles de evolución correspondientes a cada signo solar. Pero no deseo finalizar este punto sin desembocar, al menos brevemente, en la conclusión a la que arribó lúcidamente el Prof. Reichelt como consecuencia de sus reflexiones ya expuestas. Y, no sin emoción, repetiré‚ para explicarla, las palabras
"Lo esencial es comprender la relatividad del tiempo, en el sentido de que nuestro tiempo psicológico actual puede independizarse del tiempo cósmico en que se generaron nuestras direcciones astrológicas. Si logramos entender y realizar esto, ninguna dirección adversa podrá afectarnos".

No podemos menos que hacer votos para que una enseñanza tan valiosa no caiga en saco roto ni se abandone en el olvido. Lo que he enunciado es una verdad muy profunda que merece por cierto ser comprendida y aprovechada plenamente.
De hecho, todo, en un tema natal funciona de muy diferente manera a medida que la evolución del nativo se haga más acusada. Insisto en esto pues lo expuesto no es una bella y consoladora filosofía, sino una conclusión emanada de la experiencia y corroborada cada día por nuevos hechos.

4,- TERCERA CLAVE: ACCION PERFECTA Y ASTROLOGIA

En distintas corrientes iniciáticas se nos enseña respecto de la Ciencia de las Acciones Perfectas (en sánscrito Nayskarmya), las que no ligan al ejecutor a sus efectos kármicos y cuyo dominio constituye un logro supremo. Estas son las palabras de Sri Krishna en referencia a este tema en el Srimad Bhagavad Gita.
Reencontramos esta doctrina con particular belleza y claridad en las enseñanzas esotéricas de los constructores del pasado donde se explicita : "El que hace se hace". Naturalmente no se trata de hacer a toda costa y de cualquier manera sino con ciertos y determinado espíritu y actitud, que son precisamente los que aquí nos ocupan.

Esta Tercera Clave supone investigar el funcionamiento de la cooperación armoniosa de Marte y Saturno y lograrlo en uno mismo. La acción (Marte) realizada sin egoísmos, en forma desinteresada y renunciando a los frutos de la acción (Saturno) conduce a la autorestricción y autocrítica del que sabe juzgarse a sí mismo (Saturno) y a partir de la cual se genera la acción perfecta, la que se ejecuta como ofrenda a Dios. Esta transposición que permite pasar del heptagrama cósmico al evolutivo encierra en sí el secreto del SAMNYASA y el TYAGA, los que conducen a la acción perfecta (NAYSHKARMYA), la que es un logro supremo (Ver las palabras de SRI KRISHNA en el SRIMAD BHAGAVAD GITA).
El SAMNYASA es la acción desinteresada., realizada sin pensar en sus frutos y renunciando a estos. El TYAGA es la entrega como ofrenda a la Divinidad de los frutos de la acción.
Vale la pena aclarar algo más todo esto. La perfección en obras supone y exige la acción espontánea la que surge por sí y no piensa en los frutos y en las recompensas del actuar. Para dar un primer ejemplo trivial diremos que nadie practica un deporte mejor que cuando lo hace por diversión y no para ganar.

Además, en la acción perfecta, el yo inferior separativo y egoísta está ausente, no interfiere, no juzga, no separa ni divide ni compite. Esto nos permite plena atención, plena participación, plena unidad. Es, por excelencia, el estado creativo de la mente concreta. A veces se logra plenamente este estado al contemplar arrobados una película. También sucede al escuchar un concierto u ópera que reclaman de tal modo nuestro interés que toda consideración personal está ausente y no se piensa en absoluto el obtener algo por lo que estamos haciendo. Es el acto pleno con atención plena. Se borran así los límites del yo y del no-yo. Pero la perfección en el obrar solo se alcanza cuando renunciamos a los beneficios y frutos logrados y hacemos de todo ello una ofrenda a Dios.
Naturalmente este caso ejemplificado es solo un primer paso hacia la Vivencia de la Unidad, experiencia iniciática por la que todos habrán de pasar, más temprano o más tarde. El camino hacia ella pasa indefectiblemente por la devoción, por la Iniciación y por la realización de disciplinas espirituales, especialmente la meditación.
De hecho aquí nos encontramos con una verdadera clave iniciática obtenida por quien habla a partir de analogías tortuosas e ideas oscuras de diversas fuentes.

5.- LA EVOLUCIÓN DEL NATIVO A TRAVÉS DEL RÁDIX

Uno de los errores más generalizados en Astrología es afirmar que frente a un tema natal podemos proceder sin más a la interpretación con solo informarnos previamente acerca del sexo del nativo, su nivel cultural general y socioeconómico y su estado civil. Tal suposición errónea proviene exclusivamente de postular, más equivocadamente aún, que existen relaciones rígidas de validez universal entre las configuraciones astrales y el destino humano.
Afortunadamente, por cierto, esto no es así. Digo afortunadamente pues el hecho de que similares configuraciones indiquen cosas diferentes para distintos nativos nos revela que el ser humano dispone de un margen de libre albedrío ya que el destino no es algo puramente mecánico. La experiencia muestra además, que este margen de libertad es creciente cuando el nativo desarrolla su voluntad y se eleva interiormente por medio de actitudes positivas y una progresiva espiritualización de su existencia. Es aquí donde la Astrología Esotérica entra en juego para darnos una respuesta más completa y profunda de estos problemas.

Desde luego que existe un destino, pues de lo contrario, toda consideración astrológica se tornaría simplemente absurda, pero el nivel de ese destino depende muy estrechamente de los factores evolutivos y de voluntad que ya he mencionado.
Toda configuración astrológica en un tema natal representa per se, un campo de analogías, y esto mismo, stricto sensu, es válido para cada dirección. Pero esos campos de analogías son, como la experiencia me lo ha confirmado ampliamente, campos estratificados donde las posibilidades se dan a muy diferentes niveles de acuerdo, precisamente, a la evolución y a la voluntad de cada individuo.
Lo posible para ese ser, depende no solamente de su destino, sino, además de esos factores que, en definitiva, actuarán decisivamente graduando ese destino y colocándolo en el nivel que le corresponde. Vemos que aquí reencontramos la vieja terna Providencia-Voluntad-Destino. Es lógico que sea así. Fabre D'Olivet, quien estudió extensamente esta cuestión desde un punto de vista no astrológico, escribió al respecto: "El Hombre no es ni animal ni inteligencia pura, es un ser situado a mitad de camino entre la materia y el espíritu y llamado a ser un nexo entre el Cielo y la Tierra", agregando luego: "El Hombre está situado por arriba del Destino. y por abajo de la Providencia. El reino humano es la voluntad eficiente y mediatriz ubicada entre esas dos naturalezas para servirles de nexo, de medio de comunicación y reunir dos accionares, dos movimientos que serían incompatibles sin él".

De hecho, ignorar los factores mencionados supone para el astrólogo caer en el error o, lo que es peor aún, en el ridículo. Mi propósito en este punto es extenderme en el análisis de estas fases básicas y esenciales de toda interpretación, sintetizando así la experiencia recogida por mí en más de cuarenta años de práctica astrológica.
Comencemos pues con el primer factor de los considerados, que es LA VOLUNTAD. En los Evangelios leemos "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad." Estoy persuadido de que tales palabras constituyen el enunciado de un precepto oculto, de una verdadera Ley de la Vida, cuando se las interpreta correctamente. Aquí "buena voluntad" no significa una actitud bonachona y complaciente, sino una tenacidad de hierro que resulte verdaderamente inquebrantable, una voluntad heroica que se traduce en obras. Todos podemos llegar a tener una tal voluntad si nos esforzamos para ello pero, es indudable, que determinados factores horoscópicos favorecen grandemente tal propósito.

En primer lugar, todos hemos podido apreciar cómo los nativos en cuyos temas predominan netamente los astros en signos de tierra y fuego, el factor voluntad y tenacidad se desarrolla espontáneamente. Si tales temas natales no son demasiado inarmónicos el nativo poseerá bien pronto en la vida una férrea voluntad y, además, una especie de coraza que les permitirá resistir golpes del destino que destruirían a otros. Incluso es dable observar que direcciones temibles que acarrearían graves males al común de los mortales, se convierten para ellos en fuente indirecta de bienes. Su perseverancia es tal que, unida a esa coraza de la que están dotados, les permite siempre saber esperar trabajando duro para finalmente cosechar donde para otros solo quedarían ruinas y lamentos.

Si los componentes de deseo y ambición están presentes no debe extrañarnos que estos seres se eleven materialmente en la existencia, máxime si disponen en su tema de un Marte fuerte que les dé capacidad de realización.
¿Como detectar esta componente de deseo y ambición? La respuesta es conocida: por un lado las casas angulares y por otro los signos cardinales deben ser importantes, pero esto no es todo. Hace falta perseverancia y tenacidad (lo que correspondería aproximadamente a la "durée" de Henri Bergson) y esto se halla muy ligado a los signos fijos, especialmente Escorpio y luego Tauro.

Resulta de la mayor importancia considerar adecuadamente la componente de deseo sobre la que resulta imprescindible extenderse como preámbulo para tratar el problema de la evolución del nativo. Esta comprende la totalidad de los niveles en que puede desarrollarse la existencia humana, pues abarca desde lo más burdo y carnal hasta el más sublime impulso de acercamiento a Dios y de servicio al mundo.
Los santones que predican la muerte del deseo son, o bien hipócritas o bien tontos, pues el deseo es una componente esencial e ineludible de la vida. Ya hemos dicho que es la esencia misma de lo que se designa como Karma. Lo que cuenta es la naturaleza de este deseo en cuanto a nivel pero también su intensidad.
Esto último por cuanto, como señalaba acertadamente Charles Carter, la naturaleza dotada de fuertes deseos llega a ser en las personas con cierto grado de evolución, voluntad consciente. En definitiva, y como se dijo, lo que debe tener ante todo en consideración es la naturaleza y elevación de los deseos que predominen, y esta premisa obvia, nos conduce luego a una definición precisa del concepto "evolución del nativo".

Astrológicamente el deseo se halla ligado básicamente a Venus, Marte y también a Urano como señalaron adecuadamente Wemyss y el mismo Carter. Especialmente importante en este sentido, es la conexión de estos astros (en los casos notables por la intensidad de los deseos) con los grados 8 y 9 de Escorpio y Tauro, como también los grados 28 de los signos fijos y los grados 11 de los signos cardinales.
El problema es que no solo de pan vive el hombre. Un nativo como el descrito antes, con un fuerte Marte y un predominio absoluto de los signos de Fuego y de Tierra tendrá sin duda una gran voluntad, pero también una completa insensibilidad frente a las cosas buenas y bellas de la vida (debido a que carecen del elemento Agua en su tema natal).
La carencia del elemento Aire lo marcará con una rigidez intelectual excesiva. Estas características no corresponden a un ejemplar ideal de la especie "homo sapiens", por más que la voluntad y la perseverancia sean muy destacables.

Alan Leo fue el primero en señalar explícitamente que ante ciertos nativos las reglas rígidas de interpretación fracasan, y el mismo captó con claridad la razón de estos fracasos. En el prólogo de su obra "El Horóscopo Progresado" lo expresa lúcidamente, relacionando el problema con la existencia de dos tipos de astrólogos, los exotéricos y los esotéricos.

Los exotéricos son decididamente fatalistas y para ellos el destino humano es algo mecánico e inmutable. Basta esto para asegurarles en definitiva el fracaso en Astrología, pues olvidan considerar dos hechos básicos en conexión precisamente con el destino. En primer lugar la vida tiene un sentido que ellos olvidan y ese sentido es el mejoramiento y la elevación interior del ser humano en pos de la Gran Meta que constituye el sentido último de la vida. Hay un destino basado en un Principio de Justicia que establece que el ser humano cosecha lo que ha sembrado y pasa por las experiencias que necesita a lo largo no de una sola existencia, sino de muchas. La enseñanza esotérica tradicional afirma sin embargo bien claramente como se dijo al comienzo que el sufrimiento de cualquier género llega al hombre no como castigo, sino como medio poderoso de purificación. Es menester entender que no tiene sentido el castigo en si mismo sino como medio poderoso de purificación y elevación. Y, de paso, renunciar para siempre a todas las ideas absurdas, siniestras y antitradicionales relativas al infierno y a la condenación eterna. Estas concepciones están encaminadas exclusivamente a mejor dominar y manejar a los tontos. El principio de Justicia al que nos hemos referido, establece que esos sufrimientos pueden ser obviados haciendo al hombre capaz de controlar su destino mediante sus acciones rectas y, por sobre todo, mediante su actitud interior.
A la luz de estas verdades todo fatalismo se torna despropósito pues admitir un destino inmutable es como admitir una casualidad: ambas actitudes niegan al Amor y a la Justicia como Principios Rectores del Cosmos.
El otro factor que olvidan los fatalistas es que la Providencia no se halla en el horóscopo, sino por encima de él. Ya lo dijo magníficamente hace siglos el gran astrólogo y astrónomo danés Tycho Brahe: "Las estrellas guían el destino de los hombres, pero Dios guía a las estrellas". Y aquí entramos de lleno en el aspecto evolución, no sin comparar antes al destino humano con un largo tubo en espiral que debemos recorrer a lo largo de los eones. En sus comienzos ese tubo es estrecho y rígido para el ser primitivo y burdo, que comienza el recorrido y que está por completo sometido a sus emociones y pasiones inferiores. Pero ese tubo se ensanchará progresivamente y se volverá flexible para el nativo que espiritualice su existencia, subordinando más y más su naturaleza inferior a los principios superiores de bien común y elevando su actitud interior.

A esto se refiere precisamente la Tradición Esotérica, cuando nos enseña que los efectos kármicos que podríamos denominar mecánicos son la primera de dos categorías. Estos son los que se reflejan en el tema natal. Pero cuando el ser humano espiritualiza su existencia por medio de sus esfuerzos evolutivos, los efectos kármicos a experimentar pasan a ser dirigidos por un Poder más alto y el tema natal comienza a funcionar en una forma totalmente diferente a la que normalmente se considera. Sobre este tema nos hemos extendido largamente en escritos inéditos que pronto esperamos dar a conocer.

A esta altura podemos entrar ya de lleno en una definición de evolución en función de la naturaleza de los deseos del nativo. Bien entendido, aquí no se trata de una opinión o filosofía personal respecto de la existencia, sino de hechos experimentales.
Sin embargo, existe un riesgo al describir las configuraciones que señalan en el rádix la alta o baja evolución, y es que alguien se sienta herido y pierda por ello la necesaria objetividad y serenidad, pero eso sería por otro lado la prueba indudable de que lo que afirmo no está desencaminado. A la investigación profunda de este asunto, dedicó sus últimos días el Profesor Carlos Reichelt.
Continuando su obra, hemos de presentar aquí algunos de sus resultados y de los nuestros con algún grado de detalle. Como hemos anunciado, vamos a definir la evolución de un ser humano en función de la naturaleza del deseo, tomando, además en cuenta la capacidad de autocrítica y de autorestricción, como también su abnegación, altruismo y capacidad de sacrificio en aras del bien de los demás.
Diremos simplemente que evolución de un nativo es la medida de la sujeción de los impulsos de su naturaleza inferior a los móviles y finalidades de su naturaleza superior. Los deseos predominantes nos indican en un nativo, cual de las dos naturalezas predomina , si la superior o la inferior.

Dos son los índices principales de predominio de la naturaleza inferior, a saber: las emociones inferiores (muy ligados al signo de Cáncer) y la voluntad de poder egocéntrico (ligado al signo de Leo). Es una regla que casi no tiene excepciones, que los temas natales que presentan tres o más astros en al arco Cáncer-Leo corresponden a nativos de escasa evolución, con fuerte componente emotiva y/o de dominación, es decir, almas jóvenes que aún deben recorrer un largo trecho para llegar a las cumbres de la perfección humana.
Otro índice grave en cuanto a la inmadurez del alma, son las conjunciones de maléficos, las que siempre constituyen una inarmonía celeste que refleja las inarmonías terrestres de los individuos que bajo ellas nacen.
Muy cierto es, que no se es como se es porque se nació bajo determinado cielo, sino que se nació bajo ese cielo o momento cósmico porque uno es así.
Particularmente peligrosas y reveladoras son algunas de estas conjunciones a las que me referiré acto seguido. Por supuesto la valoración completa de ‚estas y de cualquier otra configuración en un tema natal dado, exige el empleo de la Teoría Aquí solo daremos indicaciones generales sobre la naturaleza de tales influencias.
En primer lugar tenemos la conjunción de Marte y Neptuno. Normalmente esta revela una fuerte componente de naturaleza paranoica, que no solo es peligrosa para el nativo, sino también para quienes lo rodean. El sujeto se aleja más y más de la realidad, se cree dotado de un talento genial del que por lo general carece, y de una capacidad de realización que va mucho más allá de sus posibilidades reales. Como su seguridad es impactante, alcanza a convencer a algunos o muchos de los que lo rodean y termina por desmoronarse junto con sus incautos seguidores. Recuerden los casos típicos de Napoleón y de Guillermo II.

Otra conjunción indicación de escasa evolución es la de Marte-Urano. El grado de egoísmo y de violencia es tan superlativo, que toda forma sincera y real de espiritualidad o altruismo fraterno les está vedada a estos nativos, dominados por su egocentrismo.
Especialmente peligrosa (aún cuando la Luna sea benéfica) es la conjunción Luna -Neptuno. Una persona con esta configuración, siempre revela deshonestidad en sus procederes. Estos nativos resultan así, por excelencia, gente indigna de confianza.

Así podríamos ir revistando otras configuraciones que no abarcan solamente conjunciones desfavorables, sino también, y muy especialmente, las aflicciones de la Luna y de Venus por los maléficos, especialmente
Recuérdese que la Luna y Venus se hallan ambas muy ligadas a las emociones y a los sentimientos. Como consecuencia sus aflicciones por maléficos delatan fallas serias en este orden de cosas, y suelen ser índice de crueldad, violencia o al menos de pasiones incontroladas.

Pasemos ahora a enunciar un principio que generalmente se silencia, pues su sola mención suele provocar violentas reacciones. Les recuerdo al respecto mi pedido anterior de serenidad y juicio ecuánime.
Como afirman los Upanishads, textos sagrados de la India, existen dos fases en todo ciclo cósmico. Una primera fase es el Pravritti, que corresponde a la manifestación y expansión, y una segunda fase es el Nivritti, correspondiente a la retracción y reintegración. La primera fase de expansión consiste, básicamente, en "alejarse del Cielo para conquistar la Tierra" y corresponde en el Zodíaco a los seis primeros signos. La segunda fase o Nivritti corresponde al llamado "Sendero de Retorno", es decir una etapa superior reintegratoria de más alto nivel evolutivo.
Pues bien, es dable observar fácilmente que en los nativos con amplio predominio de astros en los primeros seis signos del Zodíaco, el vuelo espiritual es mucho más restringido que en aquellos donde predominan los astros en la segunda mitad del Zodiaco. Bien entendido, esta regla tiene también sus excepciones que detectaremos por medio de un análisis
De todas formas hay un principio de validez en lo que acabo de exponer, dado que en el primer caso (o sea cuando los seis primeros signos se hallan más ocupados en un tema) el nativo se halla mucho más aferrado a la materia (sin que esto implique negar sus eventuales cualidades morales o su inteligencia). Tómese por ejemplo el caso de Sigmund Freud, quien sin duda era un individuo de genio, pero sumamente limitado espiritualmente. En este caso, con excepción de Marte y Neptuno, todos los astros se hallaban en el arco Aries - Tauro - Géminis.

Corresponde ahora analizar las señales de alta evolución en un tema natal. Pero antes de ello debo hacer una advertencia, pues es frecuente hallar horóscopos en los que se encuentren elementos contradictorios en lo que hace a juzgar la evolución del nativo.
Aquí deberemos juzgar el grado de madurez del alma de acuerdo a la cantidad e importancia de las indicaciones en uno u otro sentido. Será bueno comenzar revistando las pautas de evolución desde un punto de vista al que me animaré a calificar de "psicoanalítico". Sin embargo, no solo no deseo exagerar la importancia de este punto de vista al que considero muy relativo en su valor (y carente totalmente de una componente trascendente) sino que, además, deseo poner en guardia al público astrológico contra ciertos excesos que tienen lugar en relación a estas nociones. Tal vez lo más sensato aquí, es encarecer la lectura de las obras de René Guénon, especialmente su artículo "Tradición e Inconsciente" (reproducido en el tomo "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada") como también el capítulo XXIV titulado "Los desmanes del psicoanálisis" de su magistral obra "El reino de la cantidad y los signos de los tiempos". La lectura de esas páginas podrá, tal vez, disipar las brumas en las que se mueven algunos colegas totalmente ignorantes de las raíces espirituales y metafísicas de nuestra Ciencia Astrológica. Al mismo tiempo será oportuno y provechoso advertir a quienes juegan con fuego que les convendría dejar de hacerlo.

Desde el punto de vista de la evolución del nativo, no cabe duda de que el aspecto de las teorías freudianas que revista mayor importancia es el Superyó en cuanto a su relación con la conciencia y funciones normativas del individuo. Este Superyó es, precisamente, el componente del aparato psíquico hipotético de Freud, donde hallaremos este "órgano ejecutivo" de la conciencia (sin ser por ello idéntico a esta última como ha señalado Igor Caruso). En el Superyó hallamos las pautas de conducta social a las que se ajusta el individuo y desde el punto de vista de la evolución, la situación ideal se produce cuando el Superyó reconoce el carácter trascendental de los objetivos finales de la existencia humana y relativiza al Yo como factor instintivo. Existe una estrecha correspondencia entre el Superyó y la Casa X del tema natal. El "ello" o Id freudiano (es decir, el bagaje instintivo e innato como impulso vital) debe ser juzgado a partir de la Luna (clásica significadora de los instintos y sentimientos) y por la Casa I del tema a la que podría sintetizarse muy bien en sus significados como la de la "expresión vital" (tanto en lo externo como en lo interno).
Resulta muy importante desde el punto de vista de la evolución un análisis cuidadoso de la Casa X, pues allí hallaremos indicaciones muy valiosas sobre la escala de valores del nativo en cuanto a su actitud ética y social y en lo relativo a la incorporación de valores trascendentes en esa escala.
En este esquema del aparato psíquico el Yo está adecuadamente representado por el Sol en cuanto a sintetizador y regulador de la conducta y actividad.
Sin embargo, repetimos, las teorías freudianas son solamente teorías y marcadas además -como afirma con razón Guénon- con un sello innoble y repugnante que permite intuir la oscura naturaleza de lo que se mueve tras la turba de movimientos psicoanalíticos.
Hay otros varios factores en un tema natal que pueden servir como indicios claros del grado de evolución del nativo. Uno de ellos es bien conocido. Me refiero a los buenos aspectos de Júpiter y de Saturno, los que siempre reflejan mesura, equilibrio, autocrítica y autorestricción.

Los aspectos disonantes de estos astros (incluyendo a la conjunción), señalan lo contrario en cuanto a excesos que suponen o acarrean problemas en la vida.

De marcada importancia como configuración indicadora de alta evolución de un nativo, es el hecho de que los planetas transaturninos (Urano, Neptuno y Plutón) se hallen por encima del horizonte en un tema natal.

Como auténtico Maestro de la Astrología, el Prof. Reichelt no era ni podía ser un fatalista. Muy por el contrario, imbuido en la más elevada filosofía espiritualista, su recomendación constante hasta el último momento fue que se estudiara la Astrología con una perspectiva esotérica y metafísica, pues solo así se lograrán descorrer los velos que nos impiden contemplar el sentido último de nuestra venerable y querida Ciencia Astrológica.

Dr. Carlos Raitzin (Dr. Spicasc)

Fuente: www.spicasc.net

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