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Nostradamus

Biografía

Carta a su hijo César

Su Carta Astral

Prediciones y Hechos

Interpretaciones de algunas Profecías

11 Septiembre. Atentado Torres Gemelas

BIOGRAFIA

Michel de Nostradamus (tal es su nombre latinizado), el vidente más renombrado y famoso de cuantos han sabido interpretar los astros, nació en Saint Rémy de Provence, al sur de Francia, el año de gracia de 1503, un jueves 14 de diciembre, hacia el mediodía. Su verdadero nombre era Michel de Notredame.

Su padre fue Jaime de Notredame, notario de aquel lugar; su madre, Renée de Saint Rémy; sus abuelos, paterno y materno, eran profundos conocedores de las matemáticas y la medicina. Como médicos habían vivido el uno en la Corte de René que, además de Conde de Provenza era rey de Jerusalén y Sicilia; y el otro en la Corte de Juan, Duque de Calabria e hijo del antedicho René.

Es necesario demostrar la inexactitud de ciertas versiones sobre los orígenes del gran vidente, formuladas por envidiosos de su celebridad o por quienes desconocen la realidad.

La familia Notredame, estaba firmemente vinculada a la Provenza y sus descendientes, en vez de circuncidarse, como judíos, habían sido bautizados (ante la amenaza de confiscación de bienes por Decreto de Luis XI, 1461-1483), lo que les había permitido adquirir bastantes derechos, entre ellos dejar los modestos oficios de artesanos y comerciantes y dedicarse por completo al cultivo de las artes liberales, como la Medicina.

En la familia Notredame ésta constituía una tradición que se transmitiría ininterrumpidamente de padres a hijos: el padre de Jaime, Pierre de Notredame, había sido médico en Arles, y sólo la envidia de drogueros y boticarios de aquella ciudad le había obligado a buscar refugio y ayuda fuera de ella, entre los poderosos. Aquellos efectivamente, no habían podido tolerar que Pierre curase a sus pacientes con remedios y medicamentos que él mismo preparaba y no dudaron en denunciarle como falsificador y contraviniente de su oficio.

Destituido de sus funciones públicas de médico ciudadano, Pierre entró primero al servicio del Duque de Calabria y luego del rey René d'Anjou, que más tarde le nombró médico personal suyo. El venerable y ya anciano sabio, versado en la ciencia de Esculapio y en aquella otra que deduce de los astros la interpretación de los sucesos del mundo, gozó siempre de la máxima confianza del Rey. Fue natural que cuando el joven Michel tuvo la edad suficiente para escoger su futura profesión, se inclinase por el estudio de la Medicina.

Después de la muerte de su abuelo materno, que le había infundido, casi como un juego el gusto por las ciencias de los astros, Nostradamus fue enviado a Aviñón para cursar letras y formarse en humanidades.

Llegó, pues, a Aviñón y empezó sus estudios con seriedad y tenacidad. El estudio constituía para él una verdadera vocación y aun cuando su edad, porque era todavía muy joven, lo hiciese vulnerable a las seducciones de una vida desordenada y licenciosa, propia de la ciudad, demostró desde un principio una clara tendencia y un verdadero amor a cuanto era introspección y búsqueda de la verdad, ajeno a cualquier tipo de ambición personal.

En la ciudad de los Papas, el joven Michel alternaba su tiempo ocupado en dos actividades principales: los deberes escolásticos y la observación del firmamento estrellado que, desde siempre, había ejercido en él una extraordinaria fascinación. Las matemáticas, la astronomía y la astrología le eran materias muy conocidas, hasta tal punto familiares que podía discutir con profundo conocimiento y perfecta competencia ante cualquier auditorio, que siempre quedaba cautivado.

A este primer período de estudio en Aviñón, siguió el segundo en Montpellier, a donde se trasladó para seguir sus estudios en su afamada Escuela de Medicina.

La naturaleza ejercía sobre él auténtica fascinación con lo que no se conformó con ser médico, sino que decidió profundizar sus propios conocimientos en el campo de la herboristería y de los remedios que las hierbas y plantas pudieran obtenerse. No olvidemos sobre el particular que, en aquel tiempo, medicina y herboristería iban de la mano y representaban el único remedio del que disponían entonces los hombres para oponerse a los traidores ataques de la enfermedad que se manifestaba de mil modos distintos.

La peste negra de 1525-1529 le obligó a salir de Montpellier y ejercer como médico, aunque no había obtenido todavía de forma oficial su título, en Narvona, Toulouse y Burdeos (viaje que aprovechó para estudiar la flora de cada comarca e informarse de recetas y pociones que en dichos lugares se utilizaban). Lo mismo que los demás doctores, también actuaba Nostradamus contra la peste; pero a diferencia de sus colegas, prestaba eficacísima ayuda a los desventurados que se debatían entre la vida y la muerte.

Había en nuestro doctor un algo de taumatúrgico que hacía que, a su paso, se obrase el prodigio de la salud. El mismo nos ha dejado escritas unas palabras relativas al modo cómo curaba el mal en un trabajo suyo titulado Excelente y óptimo opúsculo, necesario para quienes deseen conocer varias eficaces recetas .

No es posible hoy, a tantos años de distancia, saber si su medicamento produjo efectos tan maravillosos como para considerar a Nostradamus vencedor del terrible azote; pero si es cierto y constatable este hecho: Nostradamus tuvo fama de excelente médico, no solo por la extraordinaria erudición de su ciencia, sino también por el espíritu misionero con que la ejercía.

Cuando terminó la terrible plaga, cansada ya de segar miles y miles de vidas humanas, Nostradamus fue honrado con el público reconocimiento y colmado de honores por quienes, gracias al insigne doctor, se habían salvado.

Después de haber ejercido la Medicina durante cuatro años en aquellas regiones, le pareció oportuno volver a Montpellier para conseguir el título de doctor, que obtuvo al poco tiempo con la admiración y el aplauso de todos.

Pero ni el oro, ni las riquezas, ni la fama podían hacer mella en su ánima totalmente entregado a la búsqueda de la verdad y a la investigación del misterioso arcano de la vida. Transcurrido, pues, algún tiempo, volvió a su retiro, estableciéndose entonces en la ciudad de Agen, donde Julio César Scalier le retuvo junto a sí. Nostradamus tuvo con él una extraordinaria amistad que más tarde se tornó en oposición, discordia y divergencia, como suele suceder entre hombres sabios, según atestiguan muchos escritos.

Allí reanudó su labor de médico y, al mismo tiempo, volvió a ocuparse de la herboristería, de la cosmética y de los bálsamos, a preparar jarabes y confituras, esencias y extractos que le aseguraron la imperecedera gratitud de cuantos los utilizaron. La vida se deslizaba tranquila y serenamente, contrae matrimonio y en pocos meses su casa se regocija con el nacimiento de sus dos hijos.

Una respetabilísima profesión, un vivo amor por el prójimo, una familia que completaba su existencia, parecían un bálsamo suficientemente sólido para impedir a su yo que reanudase la ruta de las estrellas. Pero nada puede detener ciertas predestinaciones que marca al hombre. Oponerse al destino es imposible, porque equivaldría a torcer el curso de los astros o a detener la impetuosa corriente de los ríos.

Así le ocurrió a Nostradamus que, sin darse cuenta de ello y sin proponérselo, se vio empujado por los acontecimientos a reanudar el camino de las prediciones.

Completamente sólo, en el silencio de la noche, Nostradamus se acomodaba en el sillón, rodeado de los instrumentos que utilizaba y de los textos en los que bebía su misteriosa ciencia astronómica. De esta forma, leyó en la bóveda celeste un futuro doloroso para sí y para sus seres más queridos: la esposa y sus dos hijos serían pronto presas de la muerte y envueltos en las frías tinieblas de la tumba.

Y cuando se cumplió puntualmente aquel trágico vaticinio (la peste se llevó a su mujer y ambos hijos), impotente, se vio obligado a aceptar la decisión de un destino que se le había dado a conocer, pero en el que no podía intervenir para detenerlo.

Su vida por tanto dio un vuelco definitivo, teniendo que pagar un duro y penoso tributo a la notoria fama de su nombre. Las crónicas de su vida nos dicen que viajó durante mucho tiempo (más de diez años) por lejanos países.

Durante este viaje y estando en Ancona tuvo lugar un célebre hecho que pone de manifiesto sus dones de vidente. Pasó ante él un grupo de hermanos franciscanos y Nostradamus se arrodilló ante uno de ellos diciendo que debía honrar al Papa. Todos se rieron pues el fraile elegido era Felice Peretti, hombre de cuna muy humilde y que antes había sido porquerizo. Pero cuando cuarenta años más tarde Peretti fue elegido Papa todos se acordaron de ese episodio.

En otra oportunidad el Señor de Granflorin invitó a Nostradamus a comer y quiso ponerlo a prueba a manera de desafío. Le planteó la siguiente cuestión:

- Tengo dos cerdos para la cena, uno blanco y uno negro. ¿Cuál de ellos comeremos hoy?.

Nostradamus respondió sin vacilar:
- Al negro.
Para contrariarlo Granflorin dio orden en secreto de matar y cocinar al cerdo blanco. Tras la cena y en presencia de Nostradamus llamó a su cocinero y le preguntó qué cerdo habían comido. La respuesta fue:

- Al negro mi señor. El blanco ya había sido preparado pero cayó de la mesa y fue devorado por los perros.

Después de sus viajes por el extranjero, procurando olvidar sus desdichas familiares y de profundizar en sus conocimientos médicos y astrológicos, se instaló en Salon y reanudó su vida de siempre; sin embargo, su fama había crecido hasta tal punto que príncipes y reyes, ricos y poderosos, acudían a él para interrogarle sobre los acontecimientos futuros.

Rehizo su vida en 1544, cuando se desposa por segunda vez. La elegida fue Anne Ponsard, una joven y bella viuda facilitándole una vida desahogada, tranquila y cómoda y que le dio con el transcurrir del tiempo tres hijos y tres hijas.

Puso en marcha un negocio de cosméticos que le mantenía ocupado durante el día; adquirió con esto el respeto de sus conciudadanos que le tenían por un cristiano ejemplar, que siempre acudía a misa y era un fiel defensor de la vida religiosa, pero llegada la noche colgaba su bata de herbolario y su sotana de cristiano apostólico y se instalaba en el pequeño ático de su casa, rodeado de sus astrolabios, varillas de virtudes, espejos mágicos y el cuenco de latón para realizar sus oráculos.

En 1545 volvió a estallar la peste, sus servicios fueron requeridos en diversas ciudades francesas. En Lyon fue donde cosechó sus mayores éxitos y donde mayor fama ganó, aunque diversas rivalidades y pleitos con varios colegas celosos de su fama le obligaron a volver a Salon, donde se dedicó a escribir diversas obras médicas.

En su refugio profundizó todavía más en bibliografías astrológicas y adivinatorias y prosiguió redactando sus célebres Profecías , escritas en verso, en un estilo oscuro y artificioso y con contenidos enigmáticos que intentaban adivinar el futuro de Francia y del mundo hasta el año 3797, en que se produciría supuestamente el Apocalipsis.

Las Centurias cuya primera edición de 1555, estaba dividida en cuartetas y publicado en diez volúmenes en los que cuenta los resultados de sus visiones y profecías y que pese a cu corta inteligibilidad le reportó un grato éxito y le alentó a publicar tres nuevas centurias (1558) que dedica a los regentes Enrique II y a su esposa, Catalina de Medicis; ésta última devota creyente de sus libros, lo que explica que fuera enseguida invitado a París y allí le cubriese de honores y distinciones, pues le atribuía poderes especiales de los que dependía su dominio; en general, gran pare de la nobleza de su tiempo sentía un gusto morboso por las ciencias ocultas, sufría de profunda superstición y por tal razón llenaban sus cortes de adivinos, agoreros, ocultistas, magos y astrólogos que les sorbían los sesos y las arcas.

Después de que revelara un cierto número de acontecimientos importantes que habían de suceder, recibió numerosos presentes y se volvió a su Provenza natal.

En el año 1564 le visitaron en su casa de Salon Carlos Manuel de Saboya, la princesa Margarita y el mismísimo Carlos IX, que le nombró su médico personal. Pero las envidias y los celos de muchos colegas lograron, sin embargo, que sobre su persona y su obra gravitasen siempre dudas y existiese la polémica permanente.

Durante su vida, nunca faltaron las voces que le denunciaron como impostor y defraudador profesional, incluso la Santa Inquisición intentó acusarlo de hereje, aunque no se llegó a llevar a cabo ningún proceso gracias a la protección de Catalina de Medicis.

Las críticas aumentaron lógicamente, tras su muerte, y un siglo después de ella, personajes como Pierre Gasendi demostraron que algunos de sus horóscopos contenían errores muy importantes. A pesar de ello, sus Prophéties siguieron siendo una obra de inmensa popularidad, que se ha estado reeditando, analizando y estudiando desde entonces hasta hoy y que ha sido traducido a numerosísimas lenguas.

Su libro fue condenado por la Iglesia Católica en 1781 e incluido en el Indice de Libros Prohibidos.

Murió el 2 de julio de 1566, a la edad de sesenta y dos años, seis meses y diecisiete días, poco antes de salir el sol, después de una crisis que le duró ocho días y que le causó un acceso de hidropesía consecutivo a un ataque agudo de artritis.

Conocido anticipadamente el día de su tránsito y la hora exacta pues él había escrito de su puño y letra, en las Efemérides de Jean Stadins, estas palabras en latín: Hic prope morn est, es decir, Mi muerte está próxima .

El vaticinio dice exactamente:

A su retorno de la embajada, el obsequio del rey puesto en su sitio. Nada más hará. Irá a reunirse con Dios. Parientes cercanos, amigos, hermanos de sangre (le encontrarán) completamente muerto cerca de la cama y del banco .

Y así fue como le encontraron.

Sobre su sepulcro se esculpieron las palabras de su epitafio, compuesto a imitación del de Tito Livio, historiador romano; epitafio que hoy puede todavía verse en la Iglesia de los Cordeleros de Salon, en la que, con grandes honores, fue enterrado el cuerpo de Nostradamus. La inscripción está en latín; traducido dice lo siguiente:

Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel de Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo .

A Michel de Nostradamus se le atribuyen otras obras, aparte de sus célebres Profecías: El Tratado de maquillajes (Lyon, 1552), Remedio muy útil contra la peste y contra todas las fiebres pestilenciales (París, 1561), y el Tratado de recetas singulares para mantener la salud del cuerpo (Lyon, 1572).

Michel de Nostradamus fue padre de otro astrólogo del mismo nombre, llamado El Joven , que publicó, todavía en vida de su progenitor el Tratado de Astrología (París, 1563), y profetizó que el pueblo de Pouzin sería devorado por las llamas. Fue sorprendido cuando él mismo se encargaba de prenderle fuego para ver cumplida su profecía, y ejecutado de manera inmediata en 1574. Otro de sus hijos fue el pintor César (1555-1629), gentilhombre de cámara de Luis XIII y autor de un retrato de su padre que se conserva en Aviñon.

CARTA A SU HIJO CESAR

Carta poco conocida dirigida a su hijo Cesar, en la que le habla del método utilizado por él para sus oráculos. Como todo en sus escritos, está expuesto en un lenguaje poco familiar pero que quizá arroje alguna luz sobre la magia y obra de este enigmático e irrepetible personaje llamado Nostradamus.

La carta reza así:

Tu llegada tardía a este mundo César Nostradamus, hijo mío, me induce a poner por escrito, a fin de dejarte este recuerdo después de mi extinción corporal, aquello que, del Porvenir, la Divina Esencia me ha permitido conocer por medio de las Revoluciones Astronómicas. Es provecho común de los hombres que te dedico esta obra, fruto de una serie nunca interrumpida de vigilias nocturnas en el curso de una vida ya larga.

Y porque es la voluntad de Dios inmortal que, en el presente, no estés todavía despierto a las luces naturales que Él ha dado a esta terrena playa, y que deba recorrer solo y bajo el signo de Marte los meses de tu primera infancia, y que no hayas llegado siquiera a los años más robustos en que sería posible mi compañía, y que por lo tanto, tu entendimiento, demasiado débil ahora, no puede recibir nada de esta búsqueda que realizo y que por la fuerza de las cosas terminará con mis días.

Visto que, por escrito, no podré transmitirte lo que sólo es posible por la tradición oral: esas palabras, entre los nuestros hereditarias, que te abrirían a tu vez la vía de la oculta predicción, porque, bajo la escritura, el tiempo las haría ineficaces, quedarán encerradas en mi estómago.

Considerando también que, para el hombre, los acontecimientos futuros quedan siempre definitivamente inciertos, estando regidos y gobernados por el poder inestimable de Dios; el cual no deja de querer inspirarnos, y esto, no a través de transportes dionisiacos ni de movimientos delirantes, sino, a la verdad, por las figuras Astronómicas que El nos propone: Fuera de la aprobación divina nadie puede presagiar con exactitud los acontecimientos fortuitos y particulares, ni si haber sido tocado por el soplo del espíritu profético .

Recordando además que desde tiempo atrás y muchas veces, he predicho, con mucha anterioridad y precisando los lugares, acontecimientos que se produjeron efectivamente en ellos, previsión que nunca dejé a atribuir a la virtud de la inspiración divina; que, además, he anunciado como inminentes algunas calamidades o prosperidades que, bien pronto, vinieron a afectar las zonas que yo había designado entre todas las que se extienden bajo las diferentes latitudes; que después he preferido callar y no dar al mundo mis predicciones, renunciando aún a ponerlas por escrito tanto temía para ellas la injuria del tiempo, y no solamente del tiempo que corre, sino también, y sobre todo, de la mayor parte de las épocas que seguirán: porque los reinos del porvenir se mostrarán bajo formas de tal manera insólitas, porque sus leyes, doctrinas y costumbres cambiarán tanto con relación a las presentes, a tal punto que les podría decir diametralmente opuestas, que, si hubiese intentado describir esos reinos tales como serán en realidad, las generaciones futuras, quiero decir aquellas que, teniendo todavía el orden hoy en vigor, se sentían para siempre seguras en sus fronteras, en sus sociedades, en su modo de vida y en su fe, esas generaciones, digo, no hubiesen creído creer lo que oían y hubieran venido a condenar una descripción, por tanto verídica, la misma que, demasiado tarde, será aceptada por los siglos.

Refiriéndome en fin a la verdad de esta palabra del Salvador: no darás a los perros lo que pertenece a la santidad, no arrojarás las perlas a los cerdos, por temor a que las pisoteen y volviéndose juntos contra vosotros, os despedacen .

Por todas estas razones me había resuelto a privar de mi lengua al pueblo y de mi pluma al papel.

Después, yo cambié de opinión, y tomé un partido diferente: extender el empleo de mis luces al conjunto de los acontecimientos futuros, tan lejos como me fuera posible percibirlos, comprendiendo aquellos cuya comunicación me parecía lo más urgente, y dirigirme, no a algunos, sino al pueblo entero de los hombres y a la época que habrá visto el acceso de ellos a la cosa pública.

Además, sabiéndola auricular fragilidad de los hombres, y no queriendo arriesgarme nunca a escandalizarla, cualquiera que sea la mutación que se produzca en las mentalidades, decidí expresarme en sentencias cortas, tejidas unas con otras, y cuyo sentido quedaría oculto tras de severos obstáculos: todo esto debía ser redactado bajo forma nebulosa, como conviene muy particularmente a estas profecías de las que está escrito: tú has escondido estas cosas a los sabios y a los prudentes, a saber a los poderosos y a los reyes, pero las has entregado como frutos limpiados de sus semillas a aquellos que pesan poco sobre el suelo y que no entorpecen el espacio .

Los profetas del pasado, que vieron las cosas lejanas y que previeron los acontecimientos futuros, habían recibido de Dios y de sus ángeles este espíritu de vaticinación sin el cual ninguna obra puede llevarse a término. Mientras este espíritu de vaticinación permanecía en los profetas, el poder que les comunicaba era inmenso y ellos esparcían sus beneficios sobre todo aquello que les estaba sometido. Existen otras realizaciones posibles además de las realizaciones sublimes de los profetas, y, por analogía entre sus finalidades respectivas, estas dependerán de nuestro buen genio exactamente como aquellas dependían de Dios.

A fin de permitirnos estas menores realizaciones, el espíritu de profecía acerca a nosotros su calor y su poder, así como hace el sol con nuestras personas físicas cuando, habiendo lanzado sus rayos sobre los cuatro elementos deja su influencia, de vuelta por esos elementos, esparciese también sobre los cuerpos no elementales como son los nuestros. En cuanto a nosotros, como simples seres humanos, no somos capaces de penetrar, por el solo ejercicio de nuestras facultades y talentos naturales, los secretos insondables de Dios creando el Universo: porque no nos ha sido dado conocer los tiempos ni los momentos, etc .

No se trata de que nuestra época no puedan existir o aparecer ciertos personajes, como fue en el pasado, a quienes Dios el Creador quiera revelar, por medio de imágenes impresas por El en su espíritu, algunos secretos del porvenir armonioso acuerdo con los juicios astrológicos.

Para este resultado, una clase de llama surge en estos personajes, exaltando su facultad volitiva, inspirándolos, y haciéndolos discernir en las cosas futuras aquello que será hecho por el hombre y aquello que será hecho por Dios. Porque la obra divina, si bien es absoluta en su totalidad, no lo es en sus partes. Esas partes son tres: los ángeles, los malos y entre los dos el hombre y sus poderes; esto deja a Dios todo el campo posible para realizar y terminar su obra como El la entiende.

Pero me parece, hijo mío, que te hablo aquí en un lenguaje demasiado complicado.

Para volver a mi exposición, te diré que existe otra clase de predicción oculta, que nos viene oralmente y bajo la forma poética del sutil espíritu del fuego . Esto nos llega alguna vez cuando, como consecuencia de una más alta contemplación de lo que en realidad son los astros, ese sutil espíritu del fuego se apropia de nuestro entendimiento.

Entonces nuestra atención se hace más vigilante y muy especialmente a las percepciones del oído: comenzamos a oír frases con carencia rítmica, sin ningún temor y olvidando toda vergüenza, largas series de sentencias, perfectas ya para ser escritas. ¡Pero qué!. ¿Esto no se produce también por el don de la adivinación, y no procede de Dios, Del Dios que transciende el tiempo, y del que proceden todos los otros dones?.

Aunque hijo mío, haya puesto adelante la palabra Profeta, no creas que yo me quiero atribuir título de tan alta sublimidad, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo presente. No está escrito: aquel que hoy es calificado de Profeta, ¿antiguamente hubiera sido nombrado vidente? . Profeta, en efecto, es propiamente aquel que ve las cosas situadas completamente fuera de la posibilidad del conocimiento natural, y no digo solamente del hombre, sino de todo ser creado.

Que si tu pensaras que el Profeta pudiera, mediante la luz profética, la más perfecta, captar el todo de una cosa, sea divina, o aún humana, yo te respondería que no es posible, visto que dicha cosa extiende en todas direcciones ramificaciones indefinidas.

Si, hijo mío, los secretos de Dios son incomprensibles; y si la virtud que produce las causas futuras puede andar durante largo tiempo en estrecho contacto con el conocimiento natural, las causas que nacerán de ella escaparán seguramente a ese conocimiento natural: partirán, en efecto, de otro de sus orígenes, el último y más determinante de todos, el libre arbitrio ; esto hace que no sabrán adquirir ninguna condición capaz de hacerlas conocer antes de su realización, ni por humanos augures, ni por ninguna inteligencias sobrehumana o potencia oculta existente bajo la concavidad del cielo. Lo cual resulta también de este hecho supremo: una Eternidad Total, que reúne en sí todos los tiempos.

Pero por lo mismo que esta eternidad es indivisible, los impulsos continuos que de ella emana no pueden sino inscribirse, con todo rigor aunque de manera simbólica en el movimiento de los astros: de aquí la posibilidad de llegar a la causa para quien posee el conocimiento de este movimiento.

No digo, hijo mío, y me entenderás un día, aunque toda noción de estas materias sea hoy vedada a tu débil entendimiento, no digo que muchas causa futuras, y aún muy lejanas, se encuentran fuera de la comprensión de la criatura racional. No es así, toda vez que esas causas futuras han de ser engendradas por el alma intelectual de las cosas presentes. Por lejanas que ellas sean, esas causas futuras no son ni demasiadas ocultas ni difíciles de situar en su cadena causal.

Pero aquello que jamás se podrá adquirir fuera de la inspiración divina, es el conocimiento completo de las causas: este exige imperiosamente la inspiración ese motor primordial cuyo principio es Dios el Creador; instinto y ciencia de augures no vienen sino después. Sin embargo, estas últimas son eficaces en lo que concierne a las causas indiferentes , es decir, aquellas que son indiferentemente producidas o no producidas: en ese caso, el presagio se realiza regularmente, y en el lugar previsto, pero en parte solamente.

Porque el entendimiento, creado para el conocimiento racional, es, por sí mismo, incapaz de la visión oculta : esta facultad no se despierta sino a favor del limbo adivinatorio y de la voz que en él se hace oír, esta voz traduce los movimientos de una llama exigua, exacta y que actúa de fuera , ante la que se inclinan las causa futuras.

A este respecto, hijo mío, te suplico que no emplees nunca tu entendimiento en semejantes sueños y vanidades que secan el cuerpo y llevan el alma a su perdición, nublando el juicio en quienes no lo tienen fuertemente formado, y sobre todo, guárdate de la magia, esta vanidad más que execrable, reprobada por las Santas Escrituras y por los divinos cánones; exceptuando la Astrología Judiciaria que no está incluida en esa condenación, y que ha sido el tema de mis continuos cálculos. Es gracia a la Astrología, y mediante la inspiración y revelación divina, que he redactado las presentes Profecías.

Y aunque esta rama de la Filosofía secreta no sea, en lo que ella misma concierne, de ninguna manera reprobada, me he guardado muy bien de llevarla hasta donde pudiera presentarse como presuntuosa y desenfrenada en sus especulaciones extremas; a pesar de que muchas obras que tratando de esas especulaciones, escondidas durante largos siglos habían llegado a mis manos.

Pero, como yo desconfiaba de lo que podía suceder después de mí, he hecho de ellas una vez leídas, presente a Vulcano. Y entre tanto el fuego las destruía, la llama lamiendo el aire producía una claridad insólita, más fuerte que todas aquellas que pudiera producir una llama ordinaria, y, semejante a un relámpago de rayo iluminó de repente la casa como si ella fuera sutilmente a incendiarse.

Es por esto, y a fin de que no te arriesgues un día a ser engañado por esos libros persiguiendo y verificando cuidadosamente la perfecta de lo que, en ello, estaba relacionado con la Luna, así como de lo que estaba relacionado con el Sol, de tal manera que, bajo tierra, los elementos solares fueses a las substancias incorruptibles y los lunares a la ondas ocultas, es por esto, repito, que los he convertido finalmente en cenizas.

¡Pero dejemos de lado estas imaginaciones fantásticas!.

Lo que he querido manifestar ante ti, es la esencia misma de este conocimiento que, modelándose sobre el conocimiento celeste nos permite juzgar las causas que intervendrán en un espacio bien definido, los lugares mismo y una parte del tiempo, a saber: de aquella esencia que está dotada de propiedades ocultas, todo por inspiración divina, y de acuerdo con las figuras celestes consideradas bajo una luz o concepción sobrenatural, y bajo esta cualidad, propia a la Eternidad, de comprender en Sí los tres Tiempos: gracias a esto se nos revela la causa futura tanto como la causa presente o la causa pasada: porque todas las cosas están desnudas y abiertas delante de El, etc .

Así, hijo mío, tú podrás bien pronto comprender a pesar de tu tierno cerebro que las cosas del porvenir se pueden profetizar por las nocturnas y celestes luces, que son naturales y por espíritu de profecía. No es, repito, que me quiera atribuir nombre y poder profético cuando digo haber recibido inspiraciones y revelaciones. No, yo no soy sino un hombre mortal, que toca el cielo por el espíritu no menos que la tierra por los pies: yo puedo no errar, y sin embargo he fallado y he sido infiel . Soy pecador, como cualquiera de este mundo, y sujeto a todas las humanas aflicciones.

Pero, a pesar de esto, como varias veces en la semana me he sorprendido interrogando un espejo líquido y de él recibiendo alucinantes imágenes he querido dar esas visiones dignas de la benevolencia divina sometiéndolas durante largas noches a la prueba del estudio y del cálculo. Así he compuesto los presentes Libros de Profecías. Contiene cada uno cien cuartetas de acuerdo con la Astronomía. En cuanto a las Profecías las he oscurecido voluntariamente un poco por la manera como las he ordenado: constituyen una perpetua vaticinación de aquí al año 3797.

Leyendo esta cifra algunos retirarán su frente de mi obra considerando la duración que pretende abarcar y, también, su extensión a todo lo que ocurrirá y todas sus significaciones bajo la concavidad de la Luna, quiero decir a todas las causas, universalmente y por toda la tierra, como bien lo entiendes, hijo mío. Que si tu vives hasta su término la edad natural del hombre, tú verás, bajo la latitud que habitas y el cielo de tu nacimiento, los acontecimientos que preveo para el porvenir.

Ciertamente, el Dios Eterno es el único que conoce la Eternidad de su Luz que procede de El y reúne en sí todos los tiempos. Pero, al personaje que El quiere escoger, su Majestad inconmensurable e incomprensible dispensa sus revelaciones, al precio, lo que confieso francamente, gracias a su amplia, estudiosa y melancólica respuesta.

Ese personaje entra así en relación con una potencia oculta que Dios permite que se manifieste a él. Y cuando profetiza bajo el soplo de la inspiración, dos causas eficientes, cito las dos principales, se presentan a su entendimiento y determinan juntas su profecía: la primera es esa misma inspiración que no es otra cosa que una cierta participación de la eternidad divina; ella les hace más inteligible la luz sobrenatural de los astros y le permite juzgar, por medio de Dios, Creador, todo lo que su divino espíritu presenta a su juicio.

La segunda es una consideración puramente racional, pero también capaz de dar plena confianza al Vidente, a saber: que aquello que el predice es verdadero, como todo aquello que tiene su origen en el mundo del éter. Y es así como esa llama exigua, exacta y que actúa del exterior se demuestra eficaz; su divinidad aparece indudable como la dignidad de la luz natural, que ilumina a los Filósofos dándoles plena seguridad; gracias a ella han llegado partiendo del principio de la causa primera, a los más profundos abismos de las más elevadas doctrinas.

¿Pero de qué sirve vagar a semejantes profundidades a las que la capacidad futura de tu inteligencia no te permite seguirme?.

¿No veo yo, además, presentarse en el porvenir una inmensa regresión del pensamiento, sin ejemplo en el pasado?. El mundo cuando se aproxime la universal conflagración, sufrirá tantos diluvios y tan altas inundaciones que no quedarán terrenos que el agua no haya cubierto. Y tan largo será este periodo de calamidades que todo perecerá por el agua, fuera de lo que quedará inscrito en el inconsciente de los seres y en la topografía de los lugares.

Además de esas inundaciones, y en sus intervalos, algunas regiones estarán a tal punto privadas de lluvia, con excepción de una lluvia de fuego, que caerá del Cielo en gran abundancia y de piedras candentes, que nada quedará que no sea consumido. Y esto vendrá pronto y antes de la última conflagración.

El planeta Marte, en este momento termina su siglo, antes de comenzarlo nuevamente al final de su último periodo; pero, entonces quedarán reunidos los diferentes planetas, unos en Acuario por muchos años, otros en Cáncer durante mayor tiempo y de manera más continua. Si ahora somos conducidos por la Luna, por la voluntad de Dios Eterno, antes que termine su total circuito, el Sol vendrá y después Saturno. Cuando el reino de Saturno regresara los signos celestes nos muestran, todo bien calculado, que el mundo se aproxima a una anaragónica revolución.

Y antes 177 años, tres meses y once días, a contar de la fecha que esto escribo, por pestilencia, larga hambruna y guerras, y más todavía por inundaciones que se repetirán muchas veces, antes y después del término que he fijado, el mundo se encontrará tan disminuido y quedará tan poca población que no se encontrará quien quiera trabajar los campos que quedarán libres por tanto tiempo como pasaron en servicio. He aquí lo que aparece del estudio del Cielo visible.

Estamos actualmente en el séptimo número del mil en que concluye todo acercándonos al octavo que es el firmamento de la octava esfera, que se encuentra, en dimensión latitudinal, en la posición fijada por Dios para terminar la revolución. Entonces, volverá a comenzar el movimiento de las imágenes celestes, ese movimiento superior que nos da la tierra estable y firme: ella no se inclinará por los siglos de los siglos .

He aquí lo que ha decidido la voluntad de Dios y cómo será en adelante si dicha voluntad permanece, a pesar de la opinión más o menos ambigua y sin relación con las leyes naturales que puedan profesar en esta materia ciertos personajes dados a sueños mahometanos.

También, algunas veces, Dios Creador, por intermedio de sus mensajeros de fuego viene a proponer a los órganos exteriores de nuestros sentidos, y principalmente a nuestros ojos, un mensaje de fuego, significativo de los acontecimientos futuros que quiere manifestarnos, está llama mensajera constituyendo la causa material de nuestra predicción.

Porque es evidente que todo presagio que se deba tomar de la luz exterior exigirá como factor parcial, una fuente de luz que sea ella misma exterior . Y como el otro factor del presagio se muestra ante lo que llamaré el ojo del entendimiento , y que, en verdad, la visión de que tratamos aquí no podría confundirse con la clase de visión que producirá una lesión del sentido imaginativo, parece evidente que el conjunto de la predicción, luz exterior y visión interior, proviene de una sola y la misma emanación de divinidad .

Es gracias a ella que un espíritu angélico inspira al hombre que profetiza; es ella que reviste de una unción sagrada sus aterradoras vaticinaciones; es ella también la que le da forma a su fantasía en diversas apariciones nocturnas: debiendo someterse todo, a la claridad del día, a la intervención de la Astronomía, y recibir de ella esa certeza que dispensa regularmente cuando se une a la Santísima Profecía, la que no toma en consideración sino la verdad sola y no exalta sino el animo libre.

En esta hora debes comprender, hijo mío, lo que yo encuentro por mis revelaciones astronómicas, las cuales concuerdan en todos sus puntos con aquello que me ha revelado la inspiración: yo encuentro que la espada mortal se acerca a nosotros, bajo la forma de peste, de guerra más horrible de todo lo que se ha visto en tres vidas humanas, y de hambruna; yo encuentro que esa espada caerá sobre la tierra y volverá a caer muchas veces. Porque los astros se inclinan al regreso periódico de esas calamidades, porque también está dicho: yo pondré a prueba sus iniquidades con una barra de hierro y yo los castigaré a golpe de vergas .

Sí, hijo, la misericordia de Dios no se esparcirá más sobre los hombres durante el tiempo que transcurriría antes de que la mayor parte de mis profecías sean cumplidas y consumadas por los efectos de su cumplimiento. Así por muchas veces, durante este tiempo de siniestras tempestades: Yo trituraré , dirá el Señor, y Yo quebrantaré y no tendré piedad .

Yo encuentro también mil otras desventuras que acaecerán por medio del agua y de continuas lluvias. Las describo detalladamente aunque en proposiciones inconexas entre sí pero cuando sea apartado el velo de la ignorancia el sentido de mi predicción se aclarará cada vez más. Término hijo mío; toma este don de tu Padre, Michel Nostradamus, que espera tener tiempo sobre esta tierra para explicarte cada una de las profecías de las cuartetas dadas aquí; y que ruega al Dios inmortal que El te quiera prestar larga vida, en buena y prospera felicidad.

Salón 1 de Marzo de 1.555

 

SU CARTA ASTRAL


Michel de Notredame nació el 14 de diciembre de 1503 en Saint Rémy, localidad de Francia a las 11 horas y 12 minutos según corrección de su tema natal indicada por su personalidad, destino y acontecimientos de su vida. (calendario juliano)

Como ya hemos visto sus padres y abuelos eran conocedores de las matemáticas y de la astrología, incluso el dijo que le habían transmitido el don de ver o predecir el futuro, es posible que su conocimiento del futuro no fuera sólo la causa de sus conocimientos astrológicos, sino más bien de un don, unas técnicas que desarrolló con gran eficacia.

En su tema natal destaca el Ascendente Piscis con Urano por encima en casa XII, el Sol en capricornio en casa X, y la Luna en Escorpio en casa VIII, Mercurio lo tiene en conjunción a la casa X, pero retrógrado, lo cual parece favorecer el desarrollo psíquico y ciertas habilidades mentales en numerosos nativos tal y como ocurre en este caso, también destaca el stellium de Cáncer tocado por la oposición de Neptuno, en el que los dos maléficos manifestarán una gran influencia inarmónica.

Estudió medicina y trabajó duramente como médico aún sin tener titulación, se enfrentó a las pestes que por aquel tiempo asolaban Europa, al parecer tuvo éxito y alcanzó gran fama, pero no pudo evitar perder a su joven esposa e hijos, amenaza que debía conocer pues la Luna en Escorpio en casa VIII regente (de Cáncer) casa V, y los maléficos en casa V, no deja lugar a dudas, contrajo un segundo matrimonio con una rica muchacha.

Llegó a ser astrólogo de la reina de Francia, Catalina de Médicis, y posteriormente fue nombrado médico por Carlos IX de Francia, estos honores y reconocimientos al más alto nivel están claramente marcados por el Sol en casa X en el signo de Capricornio.

Sin duda destaca el Ascendente en conjunción con Urano, lo que le confiere unas cualidades excepcionales que marcan la diferencia, pero veamos como las direcciones y tránsitos marcan su destino.

En 1525-1529 ejerce de médico pese a no tener título, en esa etapa las direcciones más significativas son las M. C. opuesto a Júpiter hacia los 20 años, y poco después sobre 1527 opuesto a Saturno, y posteriormente en 1529 opuesto a Marte, (si se prefiere se puede considerar como conjunción al F. C.), en casa V, y teniendo Marte y Luna la recepción mutua de casas V y VIII, no hay duda que es un periodo en que la muerte va a visitar a los seres queridos del nativo.

En esa etapa los tránsitos son muy significativos, Neptuno está transitando el Ascendente, por otra parte Plutón está transitando Neptuno, y por si no fuera suficiente Plutón está oponiéndose al stellium de V, y activando la oposición hacia dicho stellium de Neptunom un año antes en Febrero de 1524 hubo un gran estellium que formo conjunción al Ascendente del nativo, en el que intervienen todos los planetas conocidos por aquel tiempo, más el desconocido para la época Neptuno, no hay duda de que el nativo tenía que se conocedor de la que le venia encima.

En 1544 contrae un segundo matrimonio con una rica muchacha de Salon. Aquí el M.C, sigue siendo el director del destino del nativo formando la dirección del M.C. conjunción con Venus en la misma fecha que contrae segundas nupcias.

En 1552 aparece en Lyon su obra Traité des Fardaments con la dirección del M.C. (Sagitario en tema radical) quincuncio a Júpiter. Como tránsito cabe destacar el sextil de Neptuno a la conjunción de Urano con el Ascendente.

En 1555 se publica el Almanach ( su famosas profecías) formando dos años más tarde Urano progresado por secundaria trígono partil con Júpiter indicando la espectacular fama que alcanzaron poco después de publicarse. Como tránsito destaca el ingreso de Plutón en Piscis y Júpiter en conjunción con la Luna en Escorpio. Todavía se mantiene el sextil de Neptuno a la conjunción de Urano con el Ascendente.

Es determinante la influencia de la estrella Achernar a 8º Piscis 17´ conjunta al Ascendente y a Urano en lo que respecta a sus facultades psicoespirituales, también cabe destacar el asteroide Psique a 5º de Sagitario, en lo que respecta a la mentalidad y la naturaleza mental de su alma.

Sin duda ha sido una de las personas mejor dotadas y formadas en temas psíquicos y espirituales, y por supuesto con intelecto y cultura de talla que le hace posible en una época compleja transmitir sus conocimientos a aquellos que tienen el suficiente nivel para comprenderlos.

PREDICIONES Y HECHOS


En su obra profética, conocida por todo el mundo con el nombre de Centurias, Nostradamus quiso recoger los acontecimientos relacionados con el futuro de la Humanidad, desde los días en que él empezó a escribir hasta el fin de los tiempos.

Qué son las Centurias puede decirse en pocas palabras. Así como un libro está dividido en capítulos y un poema en cantos, de la misma manera las profecías del vidente de Salon están divididas en Centurias, cada una de las cuales contiene un número variable de cuartetas (originariamente habían de ser cien por Centuria) en las que se da siempre una rima, forzada algunas veces, y en las que, en la mayor parte de los casos, no puede decirse que haya un nexo lógico de tiempo y de lugar y, sobre todo, una claridad de interpretación que las haga fácilmente inteligibles y nos dé a conocer exactamente el tiempo en que se realizarán los acontecimientos vaticinados.

Se dice hoy que son doce las Centurias, pero sólo las diez primeras son, sin lugar a dudas, de Nostradamus. La primera edición de estas diez Centurias vio la luz en 1555, por obra de un editor de Lyon.

Después, las sucesivas ediciones que han aparecido en diversas épocas han presentado, añadidas a las diez Centurias, un cierto número de nuevas cuartetas proféticas y, concretamente, cuatro cuartetas añadidas a la Centuria VII, seis a la Centuria VIII y una a la Centuria X. Sólo dos cuartetas han formado la Centuria XI y once la Centuria XII.

No se sabe con certeza cuál es el origen de estas cuartetas, posteriormente insertas en la obra profética del mago de Salon.

En esta cuestión, sólo podemos aventurar hipótesis. Así, algunos investigadores afirman que, al morir Nostradamus, se hallaron entre sus papeles un cierto número de profecías, escritas ciertamente por él y que, por tanto, podrán añadirse a las suyas propias. Otros, por el contrario, las han atribuido a quienes nada tenían que ver con el vidente y las consideran, por consiguiente, apócrifas.

Pero volvamos a los versos con los que comienza el fascinante y cautivador misterio de las predicciones.

La imagen por ellos evocada es altamente sugestiva, y resulta fácil reconstruir, a través de las palabras empleadas por el profeta, la atmósfera tan separada del mundo en la que nuestro mago ejercía su facultad adivinatoria.

En el tranquilo refugio de su morada, donde se agolpaban durante el día ilustres o modestos visitantes que acudían para consultar a Nostradamus en su doble calidad de médico y de profeta, solía él encerrarse a altas horas de la noche en su propio estudio.

Según hemos podido averiguar, era una pieza amplia y separada de las demás estancias de la casa, que le servía tanto de retiro como de laboratorio.

El sabio guardaba aquí, con preciado cuidado, libros y manuscritos valiosos y curiosos objetos relacionados con sus exploraciones astrológicas, plantas y hierbas útiles para su labor de médico: retortas, alambiques, vasos de cristal en los que destilaba preparados e infusiones destinados a sanar el cuerpo y a darle, independientemente de la edad, la fuerza y el vigor; astrolabios y espejos mágicos que el sabio utilizaba para explorar el porvenir, habitualmente impenetrable para el común de los mortales. Preciosos talismanes, medallas, sellos y sagrados amuletos constituían para él otros tantos instrumentos de poder sobre la misteriosa fuerza de lo ultrasensible.

En las claras noches estrelladas en las que el firmamento de los astros parecía un inmenso y maravilloso libro abierto de par en par ante los hombres, mientras el silencio envolvía misteriosamente todo cosas y personas, Nostradamus se acomodaba en un asiento de cobre (o de bronce) y, después de haber cumplido los ritos sagrados que exigían el uso de una banqueta mágica (la varilla que el vidente menciona en la cuarteta) y algunas ceremonias de purificación, veía materializarse ante sus ojos, y bajo la forma de una exigua llamita, la evocación iluminadora, gracias a la cual el Señor Dios suscitaba en él la visión profética de los acontecimientos.

La minúscula llama danzaba en la oscuridad y brillaba con el resplandor del agua lustral, recogida en un barreño de cobre.

El reverbero de la llama atenazaba los ojos del profeta y su mente caía en un estado de trance por el que no sólo descubría, en el fondo del futuro, un sinfín de hechos y de sucesos lejanos, sino que percibía asimismo sonidos y voces como si fuesen verdaderamente reales, hasta tal punto que los personajes, protagonistas de los eventos que él preveía, se agitaban vivos ante él y parecían no tener secretos para el gran vidente.

Y la voz de Dios, percibida por él con claridad, pero que parecía salir de los amplios pliegues de su manto, le ilustraba los hechos que desfilaban ante sus ojos y a los que él mismo, como invitado de honor, asistía, invadido siempre de un cierto reverencial respeto y de un santo y tranquilo temor.

Como sentía un irreprimible deseo de legar a los demás un recuerdo perenne de lo que él había conocido sobre el futuro, Nostradamus tomó nota de todo modelando el borde y el pie de lo que no se cree en vano , o dicho en otras palabras: encerrando en los versos de sus proféticas cuartetas, lo que su mente había descubierto escudriñando en el porvenir.

Las exiguas tirillas de papel en las que Nostradamus escribía sus herméticos versos rimados, se amontonaban junto a él y abrían simas de interrogantes para quienes, andando el tiempo, los examinarían con ojos puramente humanos.

Por desgracia para nosotros, muy pocas de las cuartetas que compuso el gran vidente poseen la relativa claridad de las dos primeras con las que comienza la obra; y de ahí la dificultad de la interpretación.

Fiel al convencimiento de que el porvenir no había de ser claramente desvelado a la mayoría de los hombres y temeroso de que los tesoros de su profecía fuesen despreciados y conculcados, como perlas echadas a los puercos, por quienes los tomasen en sus manos, Nostradamus compuso una obra asequible sólo a un corto número de iniciados.

Todo lo que de extraordinario y portentoso que realizaba Nostradamus en los cuerpos y en las almas de cuantos a él acudían, porque le consideraban un eminente sabio y un gran profeta, lo atribuían sus envidiosos y denigrantes adversarios a Satanás y a inspiraciones diabólicas; sus propios admiradores sentían un cierto temor reverencial ante sus prodigiosas facultades. Que Nostradamus era un hombre recto, honrado y apreciado y de extraordinaria caridad, nadie lo ponía en duda; pero de dónde le provenía aquel notable poder que le distinguía de cualquier otro ser humano, nadie, rico o pobre, sabio o ignorante, había atinado a descifrarlo.

Según hemos podido observar, Nostradamus nunca dejó de ser hombre de su tiempo y, por consiguiente, sabía muy bien que los severos censores ministros de la Inquisición habrían podido averiguar fácilmente sus actos e interpretarlos maliciosamente en caso de que los rumores y las veladas insinuaciones hubiesen sido graves a insistentes o hubiesen hallado en sus escritos siquiera la más leve sospecha o prueba de algo que consideraban punible.

Existían, además, otros motivos de justificación de su siempre extremada prudencia: el primero y principal era el de aparecer profeta de terribles desventuras. El hecho de predecir los sucesos más trágicos de historia de la Humanidad con palabras fácilmente comprensibles habría levantado contra él toda la opinión popular y se hubiese visto condenado al extrañamiento, a la cárcel o a la muerte.

Los profetas de desventuras, según nos enseña la Historia, nunca han sido bien recibidos; y se sabe que la gente prefiere precipitarse en el abismo, desconociendo e ignorando lo que les va a suceder, antes que conocer la desgracia que les espera. Nostradamus sabía muy bien todo esto y así prefirió ocultar sus profecías a la gran masa de los hombres, dejándolas voluntariamente enigmáticas y nebulosas y confiando sólo en un reducido número de iniciados capaces de comprenderlas y, llegado el caso, de explicarlas.

Esto explica el lenguaje hermético y oscuro al tratar del porvenir de Francia, su querida Francia, y que no fuera tan impenetrable al hablar de otros pueblos y naciones.

Para conseguir el oportuno grado de misterio, el escritor profeta redactó sus cuartetas no sólo en francés arcaico para aquella época, sino que también lo mezcló con palabras alemanas, españolas, italianas, provenzales, y neologismos que tomaba de raíces griegas y latinas, o anagramando los nombres más conocidos de aquella época.

Así, Francia se transforma a veces en sus versos en Nercaf o Cerfan, París en Rapis o Sipar; Henric se presenta con la grafía Chydren; Mazarin se cambia en Nizaram y Lorrains toma la forma de Norlais. Con la grafía Phi indica el nombre de Felipe; Estrage se convierte en Estrange, es decir extranjera, y designa con este nombre a la reina María Antonieta, esposa de Luis XVI, aunque él transforma la palabra en Ergaste.

El estudio comparativo y atento de las muchas ediciones de las Centurias, permite asegurar que algunas grafías de palabras, consideradas sucesivamente por los comentaristas como errores del autor o del editor que las publicó, son, en cambio, inexactitudes expresamente queridas por el autor para velar sus profecías.

Es razonable que después de hablar con tanto encarecimiento de Nostradamus y de sus excepcionales dotes de vidente, sintamos curiosidad y tengamos un vivísimo deseo de poder leer, a través de sus cuartetas, los eventos humanos que él predijo.

En diversas épocas, insignes investigadores y oscuros comentaristas han estudiado las Centurias, intentando esclarecer por todos los medios a su alcance el sentido arcano de las frases contenidas en aquellos versos. En muchos casos los resultados han sido satisfactorios; en otros, por el contrario, si bien costosos y estimables, a nada esclarecedor han conducido y las frases han conservado su secreto intacto; sólo desaparecerá el enigma cuando un acontecimiento histórico ofrezca a los estudiosos la clave que muestre su , mecanismo.

De entre sus profecías, la primera que maravilló extraordinariamente a sus contemporáneos fue la que hizo Nostradamus refiriéndose a su propia muerte. La vida terrenal del gran profeta se extinguió en Salon, el día 2 de julio de 1566, un poco antes de la aurora, como consecuencia de un ataque de artritis y gota que había degenerado en hidropesía.

Pero la profecía que le valió, por sí sola, fama y notoriedad mientras aún vivía, fue la que consta en las Centurias y se refiere a Enrique II, Rey de Francia y esposo de Catalina de Médicis, en la cuarteta treinta y cinco de la Centuria I.

Esta cuarteta consigue dar, con viveza excepcional y concisión admirable, todos los detalles de la muerte del Rey; no es de maravillar, pues, el asombro que suscitó al aparecer públicamente este vaticinio.

A simple vista podría parecer incluso absurda, ya que un rey nunca se batía en duelo; no obstante dio mucho que pensar a cuantos estaban junto a Enrique. Los hechos ocurrieron de esta manera:

En junio de 1559 Enrique II se hallaba en París; se acababa de firmar el Tratado de Chateau Cambrésis que ponía fin a las discordias entre España y Francia. Por él el soberano francés renunciaba a sus miras sobre Italia y restituía las tierras del Duque de Saboya, a quien había concedido, además de consolidar su situación política fuera de sus fronteras, la mano de su hermana Margarita. Y a Felipe II, viudo de María Tudor, le había prometido por esposa a su jovencísima hija Isabel.

La Corte francesa festejaba aquellos esponsales y se había organizado, en aquella ocasión, un brillante torneo en la plaza que se extendía ante el palacio real, en aquel entonces palacio de los Torrejones (Tournelles).

El 30 de junio el Rey bajó al campo vestido con una magnífica armadura, con el propósito de batirse en combate individual a caballo contra tres adversarios por lo menos.

El primer caballero con quien compitió el Rey fue Manuel Filiberto de Saboya; el segundo, el Duque de Guisa, y el tercero era Gabriel Montgomery, joven e impetuoso combatiente, comandante de la Guardia del Rey. Uno tras otro, los asaltos se desarrollaron normalmente y las tres lanzas que el Rey había recibido terminaron rotas en el polvo. Un sentimiento de alivio pareció llenar el corazón de la multitud que había acudido a la plaza para presenciar el combate, y los íntimos del Rey se dijeron que el peligro estaba ya superado.

Se relajó con ello la tensión, pero Enrique, no satisfecho con su triple victoria, no se alejaba del circo, dando a entender con sus gestos que deseaba repetir el asalto con el último de sus adversarios, el Conde de Montgomery, que antes había inferido al Rey un golpe tan fiero que faltó poco para derribarle.

De nuevo en el campo, los caballeros se colocaron uno enfrente del otro, preparados para una nueva lucha, en medio de un profundo silencio, roto solamente por el furioso galopar de los cabellos. Calada la visera de la armadura y dirigida la lanza contra el adversario, cargaron impetuosamente el uno contra el otro. En un abrir y cerrar de ojos se cruzaron las lanzas y la del joven Montgomery, partida en pedazos por el certero golpe del Rey, voló, otra vez, por los aires hasta el polvoriento suelo.

Nada trágico había ocurrido y de momento se pudo pensar que era falsa la negra profecía, desmentida por la realidad. Sólo faltaba un detalle, un insignificante detalle: cumplir la regla que ordenaba que los dos caballeros, echadas las armas, volviesen al punto de partida. Pero Montgomery, desarmado, no dejó la esquirla o pedazo que sostenía aún en su mano, sino que, al contrario, lo cogió con más fuerza y, al pasar junto al Soberano, con aquel tronco muñonero fue a chocar contra la visera del Rey la jaula de oro de la que había hablado Nostradamus, la levantó en parte y, habiendo hallado expedito el camino, fue a clavarse en el ojo saliendo trágicamente por el oído.

Enrique permaneció inconsciente durante cuatro días, y al cabo de once murió en medio de terribles dolores.

La profecía de Nostradamus se había cumplido punto por punto y el propio Rey moribundo la recordó, añadiendo que nadie podía hurtarse a su propio destino.

Tras la muerte de su esposo, Catalina de Médicis vio realizada la segunda profecía que Nostradamus le había hecho, cuando su hijo Francisco II ciñó la corona de Rey de Francia.

El mago de Salon más de una vez había escrutado los abismos de las estrellas para sondear el destino de los hijos de Catalina y responder a los insistentes ruegos de la ambiciosa Reina.

Por lo que cuentan las crónicas de aquella época, la profecía que él hizo a propósito del destino de los príncipes fue una de las más famosas sesiones mágicas que recuerda la historia.

A altas horas de la noche, en el salón hexagonal de la torre del castillo de Chaumont, el mago de Salon invocó la presencia del Angel de la Muerte.

Acudió puntualmente el fatal personaje y rompió con su presencia los halos o círculos que sucesivamente, por orden de edad, hicieron durante la célebre sesión las sombras de los hijos de Catalina, ataviados con las insignias reales.

Cada halo correspondía a un año de reinado y la marcha espectral se interrumpía en la fecha fijada por Anael, el Angel de la Muerte.

El mago respondió a la Soberana (que le pedía cuentas de lo que él veía) que los votos y deseos de ella serían absolutamente cumplidos, porque todos sus hijos sus tres hijos ocuparían el trono de Francia.

Lo que él se calló fue este detalle: que los tres hermanos se sucederían en el trono en un pequeño espacio de tiempo, relativamente breve, y ello porque una temprana muerte los arrebataría en la flor de su edad, uno tras otro, como así sucedió.

Transcurrido sólo un año de reinado, Francisco II murió después de una breve dolencia, tal como había vaticinado el vidente en una de sus cuartetas. La Corte experimentó un nuevo estremecimiento de horror y se difundió el pánico entre los dignatarios que veían en el gran amigo de la Soberana un infalible vaticinador de desventuras.

Carlos IX sucedió a su hermano Francisco en el trono de Francia; era aún un niño y su madre fue regente hasta la mayoría de edad del Rey; pero habiendo muerto también el segundo hijo de Catalina, tal vez de remordimiento por no haber sabido oponerse a la terrible matanza de la noche de San Bartolomé, ocupó el trono su hermano Enrique III, que volvió a la patria desde las lejanas tierras de Polonia, donde había aceptado ceñir la corona de Segismundo.

Pero murió también este Rey, asesinado por un fanático, Jaime Clement, y Nostradamus hizo también para él un presagio, el que está señalado con el número 58 y referido al año 1561, mientras que en realidad el regicidio tuvo lugar en 1589: El rey no es ya (causa) la perniciosidad del Duce .

Y un comentarista del vidente des-taca que el doble substantivo em-pleado para Enrique III recuerda su doble corona, la de Polonia y la de Francia, y el nombre del Duce ha de entenderse como sinónimo del apellido del asesino Clement.

Desde la muerte de Nostradamus hasta nuestros días, la historia se ha encargado de registrar una serie de hechos importantísimos para todos los países europeos.

Si, por ejemplo, nos limitamos a las vicisitudes por las que ha pasado Francia, vemos que esta grande y poderosa nación, que desde hace muchos siglos ha cumplido la misión de guía, no sólo ha marcado con una impronta personalísima todos sus actos civiles, políticos o sociales, sino que con dos epopeyas trágicamente señeras ha cambiado, probablemente, el curso de la historia imprimiendo primero a Europa y después al mundo entero un giro que no dudaríamos en llamar determinante. Nos referimos a la Revolución de 1789 y al advenimiento de Napoleón Bonaparte.

Por lo que concierne a la Revolución Francesa, lo que de ella dice Nostradamus es bastante incompleto, si bien hay algunas cuartetas con claras referencias a la grave convulsión social, política y religiosa que en ella tuvo su origen. En pocos versos cita expresamente el nombre del lugar, Varennes, donde el Rey Luis XVI fue detenido cuando intentaba huir, disfrazado, para eludir la guardia revolucionaria que buscaba capturarlo. Es más, el vidente da, con ligerísimas variantes, el nombre de la persona que lo reconoció y denunció a los revolucionarios. Y nos parece que estos detalles no pueden atribuirse a puras y simples coincidencias (Centuria IX, cuarteta XX).

Probablemente la más grave dificultad que encuentra un observador para descifrar estos versos se debe esencialmente a la complejidad del lenguaje utilizado por Nostradamus para describir un acontecimiento que debía modificar profundamente el rostro de Francia y alterar, con tan graves repercusiones, el orden establecido en todo el mundo.

Hombre de su tiempo, adicto a la Corona y profundamente respetuoso para con la autoridad y la persona del Rey (recordemos que fue médico cortesano, consejero y astrólogo muy apreciado en la Corte de Francia), Nostradamus no se atrevía a predecir claramente a la monarquía (que le distinguía con su benevolencia y que probablemente estaba dispuesta a protegerlo contra cualquier eventual acción contra él por el terrible Tribunal de la Inquisición), el trágico acontecimiento después del cual la Corona sería sustituida por la República y el propio Rey ignominiosamente guillotinado.

Cuando se refiere a Napoleón, por el contrario, Nostradamus es sorprendentemente claro y sumamente inteligente; de él predice el lugar del nacimiento, la duración y los principales hechos de su reinado a incluso la naturaleza de su amor por María Luisa (Centuria I, cuarteta LX).

El vidente no habría podido hablar más claro. Ningún otro emperador nació cerca de Italia; Napoleón costó muy caro al Imperio erigido por él mismo para su prestigio personal y para su propia gloria, la hecatombe de muertos directa o indirectamente provocada por el corso, justifica el título de carnicero que Nostradamus le da en sus cuartetas. Y es ésta, asimismo, la opinión de muchos.

Aunque separadas una de otra por un espacio bastante largo que ocupan otras cuartetas, las dos citadas están perfectamente encadenadas y se complementan entre sí de tal modo que no es posible desconocer el nexo que las une.

La decimotercera cuarteta de la Centuria VII que, con maravillosa precisión, dice exactamente el número de años que Napoleón detentó el poder.

También aquí es muy fácil interpretar los versos: la ciudad marítima y tributaria es, evidentemente, Ajaccio, lugar donde nació Napoleón Bonaparte. La ciudad se levanta junto al mar, en el golfo de su nombre, en la isla de Córcega; y podía ser considerada como tributaria del gobierno central francés porque recientemente había sido adquirida por la Corona y anexionada a Francia, más o menos cuando nació en ella el joven jefe.

La explicación no deja lugar a dudas; y de un cuidadoso examen de todas las palabras se desprende la absoluta certeza sin temor a errar de que se trata de la capital de Córcega.

Por lo que respecta al segundo verso, puede parecernos un tanto sibilino y enigmático, pero basta un momento de reflexión para descartar cualquier clase de duda. La testa rapada en Francia, a principios del siglo pasado, fue un exclusivo atributo de Napoleón, que nunca quiso llevar peluca, a diferencia hasta aquel entonces de los personajes reales, sistemáticamente representados por pintores y retratistas con largas melenas ensortijadas.

Este particular detalle podría causar alguna extrañeza a los hombres de hoy, pero en los días aquellos en los que Napoleón empezó a imponer su autoridad y su prestigio, causó un efecto extraordinario entre las tropas y entre la población que le estaba sujeta. Sus propios soldados se complacían en llamarle familiarmente le petit tondu, literalmente el pequeño pelón . Esta frase despierta con suma facilidad en nuestra mente la característica figura de Napoleón.

El tercer verso, por el contrario, es muy oscuro y sólo se pueden aventurar, para intentar explicarlo, algunas hipótesis, como aquella que dice que cuando accedió Bonaparte al poder estaba aún muy fresco el recuerdo de los hombres del Directorio que habían aterrorizado a la Francia revolucionaria, comportándose como sórdidos exponentes de un poder dictatorial que hubo de someterse, de buen o mal talante, al Primer Cónsul.

Referente al último verso, hemos de decir que contiene, al menos, dos datos incontrovertibles: el número catorce y la palabra tiranía. La cifra indica con claridad la duración del reino, o mejor del poder, que detentó Napoleón: desde el 9 de noviembre de 1799 al 23 de junio de 1815. Son exactamente 14 años, siete meses y catorce días, que se reducen a algo menos de catorce años, si restamos de ellos los once meses que Napoleón estuvo desterrado en la isla de Elba. La palabra tiranía ha sido empleada por Nostradamus para destacar el carácter del régimen imperial instaurado por Napoleón, para quien los parlamentos y las asambleas no tenían absolutamente ningún valor.

¡Síntesis admirable de la vida de Napoleón la que nos ofrece Nostradamus en sus cuartetas! Y no hay duda de que su vaticinio se cumplió en todos y en cada uno de los detalles.

INTERPRETACIONES DE ALGUNAS PROFECIAS

LA MUERTE DE ENRIQUE II

Centuria I, 35
El león joven superará al viejo,
En campo bélico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesará,
Dos choque uno después morir de muerte cruel.

El 29 de junio de 1559, durante los festejos por la boda del rey de España con Isabel, la hija del rey de Francia, Enrique II participó de los torneos que allí se celebraban. En el primero resultó victorioso, pero en el segundo, el joven conde de Montgomery le clavó una enorme astilla de la la za que le atravesó un ojo. Murió luego de sufrir más de 10 días.

NAPOLEON BONAPARTE

Centuria I, 60
Un emperador nacerá cerca de Italia,
Que será vendido muy caro al imperio,
Dirán con qué gente se alía,
Que les parecerá menos príncipe que carnicero.

Napoleón nació cerca de Italia, en Córcega, el día después que esta isla fuera anexada a Francia. El Senado francés lo declaró Emperador de Francia. Construyó un imperio extenso pero a su muerte, Francia perdió gran parte de éste. Sus batallas fueron las más crueles que existieron, fallecieron muchas personas en éstas, por esa razón el apodo de carnicero.

DERROCAMIENTO DEL SHA DE PERSIA (1979)

Centuria I, 70
Lluvia, hambre, guerra en Persia no termina
La fe demasiado grande traicionará al monarca
Por el fin en la Galia iniciada,
Secreto augurio para una corta existencia.

La fe de los chiítas movió la revolución (lluvia) persa. Esa fe tenía su origen en un exiliado iraní residente en Francia (la Galia) llamado Jomeini. El fanatismo religioso derrocó (traicionó) al monarca persa que tuvo que abandonar precipitadamente Irán en Enero de 1979. El secreto augurio para una corta existencia no tiene más interpretación que la rápida muerte del Sha en Julio de 1980 cuando estaba exiliado en Egipto. Cuando parecía que la paz había llegado a Irán tras la revolución, empieza en Noviembre de 1980 la guerra entre Irán e Irak guerra en Persia no termina que no acabaría hasta 1988.

LA CAIDA DEL AVION DE LOS ANDES

Centuria II, 75
La voz oída del insólito pájaro,
Sobre el cañon del respiral suelo.
Tan alto se elevará del grano la tarifa,
Que el hombre del hombre será antropófago.

El 13 de octubre de 1972 un avión con 40 jugadores de rugby desde Uruguay iban en un avión para jugar un partido amistoso en Chile. El avión se estrelló en la Cordillera de los Andes, más precisamente en el Monte Hilario. Los sobrevivientes se alimentaron, hasta el día en que fueron recuperados, con los cuerpos de sus compañeros ya muertos.

LA BOMBA ATOMICA DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

Centuria II, 6
Cerca de las puertas y dentro de dos ciudades,
Habra dos azotes como nunca vio nada igual,
Hambre, dentro la peste, por el hierro fuera arrojados,

Pedir socorro al gran Dios inmortal.

En agosto de 1947 Estados Unidos lanzó sobre las ciudades portuarias de Hiroshima y Nagasaki 2 bombas atómicas destruyendo casi en su totalidad a estas ciudades. Murieron más de 200.000 personas y hubo más de 500.000 damnificados. Ese día anualmente se lo conmemora para que nunca más ocurra algo igual.

LA GUERRA DE YUGOSLAVIA

Centuria II, 32
Leche, sangre, ranas escurrirá en Dalmacia,
Dado el conflicto, peste cerca de Balennes,
El grito será grande en toda Esclavonia,
Nacerá monstruo cerca y dentro de Ravena.

Leche, sangre, ranas escurrirá en Dalmacia: Dalmacia es una región que comprende la zona costera de Croacia y parte de Bosnia. Cuando nos habla de leche significa el bienestar que vivían antes se convertirse en sangre a causa de la guerra, ranas nos indica la resistencia de cualquier pueblo a toda invasión.

Dado el conflicto, peste cerca de Balennes: Dado el conflicto Yugoslavo nos indica una peste cerca de Balennes nombre afrancesado de la localidad de Francisation de Ballensted en Alemania, lo cual nos esta indicando que ocurrirá en Alemania. En 1993 hubo una fuga de un gas que cubrió toda la ciudad de Colonia en Alemania.

El grito será grande en toda Esclavonia: Nos indica que el grito de guerra se oirá en la región de Eslovenia perteneciente a Croacia ,en donde la guerra fue más dura, como lo demuestra el estado de como quedo Vukovar destruída en un 80%.

Nacerá monstruo cerca y dentro de Ravena: Nos dice que aparecerá un monstruo en Italia (Ravena) como así fue, cuando capturaron a un asesino de varias personas en 1995, al que apodaron el monstruo de Florencia .

JOSEFINA DE BEAUHARNAIS

Centuria III, 28
De tierra débil y pobre parent,la,
Por decisión y paz llegará al Imperio.
Largo tiempo reinará una joven mujer,
Que nunca en el reino sucedió un tal peor.

Josefina nació en la Isla de Martinica, departamento francés de ultramar. Este lugar era tierra débil al ser acosado por las diversas guerras que se llevaron a cabo en la zona entre Gran Bretaña y Francia, siendo en varios momentos territorio inglés. Pobre parent,la significa que nació de una familia pobre. Josefina contrajo matrimonio con Napoleón Bonaparte en 1796 y llegó a ser emperatriz de Francia en 1804, al ser proclamado emperador su esposo.

ADOLF HITLER

Cuarteta III, 35
De lo más profundo del Occidente de Europa,
De gente pobre un joven niño nacerá,
Que por su lengua seducirá a las masas,
Su fama al reino de Oriente más crecerá.

Hitler nació en Austria, Europa, en 1889 y fue miembro de una familia pobre. Muchísimas personas lo siguieron, creyeron sus ideas. Su plan consistía en conquistar toda Europa y también Asia. Con Rusia (Oriente) tuvo alianzas momentáneas pero su verdadero objetivo era conquistarla.

ADOLF HITLER

Centuria III, 58
Cerca del Rín de las montañas Nórdicas,
Nacerá un grande de gentes demasiado tarde venido,

Que defenderá Sarmacia y Panonia,
Que no se sabrá lo que sucederá.

Otra profecía que podría ser aplicable a Hitler. El Rin queda en Alemania, y quizás no esté dando el lugar de nacimiento (Hitler nació en Austria) sino el lugar en que se hará famoso (Alemania). Sarmacia es una zona antigua perteneciente actualmente a Rusia y Panonia era una región que integraban algunos países de Europa como Austria, Hungría, Eslovenia, norte de Italia y Sur de Dalmacia. Aquí hay algunos problemas ya que Hitler no defendió Rusia, al contrario, la atacó. Con Italia eran aliados, pero a los demás países que formaban la zona de Panonia fueron atacados. Muchos dicen que cuando los Estados Unidos atacaron Berlín encontraron el cuerpo de Hitler, que se había suicidado. Pero en realidad el cuerpo nunca se encontró y no se sabe que se hizo con él o si Hitler escapó y siguió vivo.

GOBIERNO DE VICHY

Centuria III, 49
Reino Galo tu serás muy cambiado,
En lugar extrano es trasladado el Imperio:
En otras costumbres y leyes quedarás,
Ruen y Chartres te harán lo peor.

Cuando Francia estaba siendo tomada en su mayoría por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, Petain asume el gobierno y traslada la capital a Vichy (París fue tomada por los alemanes). Petain realiza hechos que parecían que era nazi. Luego comienza a ayudarlos a los alemanes con los campos de concentración, ataca cruelmente a los que no estaban de acuerdo con sus ideas en el gobierno, etc. Finalmente Petain es enjuiciado y abandona el gobierno.

LA CREACIÓN DEL ESTADO DE ISRAEL

Centuria III, 97
Nueva ley tierra nueva ocupará,
Hacia Siria, Judea y Palestina:
El gran imperio bárbaro caerá,
Antes que Febos su siglo determine.

En 1948 la ONU creó el Estado de Israel. El año anterior Palestina había sido dividido en dos partes: una judía y otra árabe. Israel tomó parte de Siria, Judea y Palestina para crear su Estado.

LA GUERRA DE LOS SEIS DIAS

Centuria III, 22
Seis días al asalto ante la ciudad dada:
Librada será fuerte y áspera la batalla:
Tres la rendirán y a ellos perdonada,
El resto a fuego y sangre pasados.

En junio de 1967 Israel le declara la guerra a Egipto, Jordania y Siria con el apoyo de otro cinco países. La ciudad de Jerusalén paso a manos de Israel completamente con esta guerra, ya que antes Israel tenía tan solo una parte. Los tres que la rendirán podrían ser los tres países contra los que luchó Israel. La guerra finaliza seis días después conocida por la duración con el nombre de La Guerra de los Seis Días . Israel había conquistado un territorio cuatro veces mayor que el suyo propio en 1949.

CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE

Centuria III, 31
En los campos de Media, de Arabia y de Armenia,

Dos grandes ejércitos tres veces se enfrentarán.

Cerca del río Araxes la mesnada
Del gran Solimán en tierra caerán.

Nostradamus nos dice que habrá tres enfrentamientos, el primero en los campos de Media que es una región histórica situada al noroeste de Irán cerca de la frontera con Irak, por lo tanto, nos esta hablando de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), en los campos de Arabia se refiere a la guerra del Golfo (1991) y en los campos de Armenia a la guerra entre Armenia y Azerbayan (1992). Como vemos Nostradamus nos pone las tres guerras en orden cronológico.

El río Araxes es el antiguo nombre del actual río Araks o Aras en la frontera entre Armenia y Turquía. La mesnada del gran Solimán es el ejército turco, en referencia a Solimán el magnífico (1494-1566) sultán turco otomano. Cerca del río Araxes empieza el territorio del Kurdistán donde el ejército turco esta en guerra permanente contra los kurdos y estos producen bastantes bajas al ejército turco la mesnada del gran Soliman en tierra caerán .

LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

Centuria IV, 96
La hermana de las islas Británicas
Quince años antes que su hermano nacerá
Por su promesa demuestra ser cierta,
Sucederá al reino de la balanza

La hermana de las islas británicas son los Estados Unidos que se convertirá en república independiente en 1776 quince años antes que su hermano la república francesa en 1791. La promesa que demuestra ser cierta es la ayuda que prometió Francia a los independentistas americanos y que resultó ser cierta. Estados Unidos sucederá a Gran Bretaña en el reino de la balanza, es decir, en el reino del poder mundial como ha ocurrido en este siglo.

LA SEDE PAPAL

Centuria V, 42
Despues de la sede mantenida diecisiete años,
Cinco cambiarán en tal girado termino,
Luego será elegido del mismo tiempo,
Quien de los romanos no esta muy conforme.

Muere Pío XI el diez de febrero de 1939 después de diecisiete años exactos de regir la Iglesia Católica, del seis de febrero de 1922 al diez de febrero de 1939. Empieza Nostradamus a ocuparse de los últimos días del papado, con una cuarteta, la 5.92, cuyo primer verso se refiere a Pío XI.

Después de este Papa, Nostradamus profetiza en la misma cuarteta cinco papas más y dice del último de ellos que los romanos no estarán contentos con él. Esta cuarteta es muy importante porque expone tres períodos de tres tiempos después de los diecisiete años de Pío XI. Su sucesor, Pío XII dirige la Iglesia del 2 de marzo de 1939 al 9 de octubre de 1958, durante diecinueve años y siete meses, estableciendo un nuevo periodo. Dice Nostradamus que cinco cambiarán en ese mismo término y efectivamente, Pío XII, el primero, llega hasta 1958, Juan XXIII, el segundo, llega hasta junio de 1963, Pablo VI, el tercero, hasta el 6 de agosto de 1978, Juan Pablo I, el cuarto, desde el 25 de agosto hasta el 28 de septiembre de 1978 y Juan Pablo II, el quinto, rige la Iglesia desde octubre de 1978. Los cinco cambios se producen en un período de otros diecinueve años, once meses, o sea, que no llegaron a cumplirse veinte años.

Después dice Nostradamus luego será elegido del mismo tiempo . ¿Será Juan Pablo II el elegido del mismo tiempo? ¿Un Papa que de los romanos no será demasiado conforme? ¿Se tratará otra vez de diecinueve años para su pontificado?. Juan Pablo II empezó su decimonoveno pontificado en octubre de 1997 si hacemos caso a Daniel Ruzo significaría que Juan Pablo II no llegaría a octubre de 1998.

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Centuria IX, 41
De castillo Franco saldrá la asamblea,
El embajador no grato será cisma:
Los de Ribiere estarán en la pelea,
Y en el gran abismo negarán la entrada.

Castillo puede referirse a Castilla, la antigua región española que en esta oportunidad no significa que Franco halla nacido allí sino que Castilla viene a representar a toda España. Cuando dice Los de Ribiere se refiere seguramente a José Antonio Primo de Rivera, contra el que luchó Francisco Franco Bahamonde. Nostradamus dice Y en el gran abismo negarán la entrada el abismo es la Segunda Guerra Mundial a la que Franco se negó a entrar.

JUAN PABLO I

Centuria X, 12
Elegido Papa del elector será burlado,
Súbitamente con frecuencia emocionado dispuesto y tímido.

Por demasiado bueno y dulce a morir provocado,
Temor oprime la noche de su muerte guía.

Esta profecía podría encajar con Juan Pablo I. Nostradamus dice que fue asesinado de noche por ser demasiado bueno. Murió a los 33 días de asumir el cargo en 1978.

EL AÑO 1999

Centuria X, 72
El año mil novecientos noventa y nueve siete meses,

Del cielo vendrá un gran Rey de terror:
Resucitar el gran Rey de Angolmois,
Antes después de Marte reinar por dicha.

En esta cuarteta Nostradamus nos dice que en julio de 1999 vendrá del cielo algo que causará mucho terror entre la gente. Hay varias cosas a las que se puede referir como un cometa, una lluvia de meteoritos, una bomba nuclear o el contacto masivo con los extraterrestres. Una posibilidad es que sea la lluvia de meteoritos, que la NASA detectó que se producirá en ese año pero aseguró que los meteoritos serán destruidos por unos misiles que serán lanzados por ellos.

EL IMPERIO BRITANICO

Centuria X, 100
El gran imperio será para Inglaterra
El Pempotam de años más de trescientos:
Grandes ejércitos pasarán por mar y tierra
Los lusitanos no estarán contentos.

Cuando Nostradamus escribió esta cuarteta Inglaterra era una pequeña potencia marítima pese a lo cual declaró osadamente que el reino insular eclipsaría a las grandes potencias coloniales de la época como Portugal (los lusitanos) y se convertiría en un imperio mundial gracias al dominio del mar. En el decenio de 1960 el imperio británico ya había sido desmantelado casi por completo.

Según Nostradamus los más de trescientos años nos llevaría a la época de Oliver Comwell y su ley de navegación de 1651 que propicio el rápido crecimiento de la marina mercante y la dominación de las rutas marítimas del mundo. Pempotam es una palabra creada por Nostradamus, la palabra latina potens, leída en francés suena potam y quiere decir potente. El significado de toda la frase sería potente por más de trescientos años.

 

EL ATENTADO DE LAS TORRES GEMELAS (11 de Sep/2001)

Estas líneas, que Michele de Nostradamus escribió hace ya más de 450 años, son la interpretación de una de sus cuartetas, la cual fue siempre ligada a una catástrofe colosal en la ciudad de Nueva York.

Hoy existen diferentes traducciones de estas estrofas de las Centurias de Nostradamus, pero todos sus intérpretes llegaron siempre a la misma conclusión, la cuidad de Nueva York será escenario de una tragedia sin precedentes.

Durante la guerra fría se especuló con que Nueva York sería destruida por misiles nucleares soviéticos, pero con la caída de la Unión Soviética, se creyó que Nostradamus se equivocaba, aunque él también había profetizado la caída del bloque comunista. Ahora sabemos que Nostradamus no se equivocó, y que con este evento, tendríamos una señal de cuales serían los próximos eventos mundiales, ya que estas Centurias no tenían una fecha específica, salvo que le precedían a la famosa profecía del eclipse lunar de 1999.

(Interpretación según Le Pelletier)

Desde los cuarenta y cinco grados, el cielo arderá.

Y el fuego que descienda de él se aproximará a la gran Ciudad Nueva.

En un instante, se alzara una gran Ilamarada que les

someterá a una prueba extrema.
(VI, 97).
Tras agitarse la tierra, el fuego del centro de la tierra

causará un terremoto alrededor de la Ciudad Nueva.

Dos grandes rocas rodarán una sobre la otra como

si fuera un molino y los ríos se volverán rojos.

(1, 87).
La rica región agrícola cercana a la Ciudad Nueva,

en el camino a las montañas huecas construidas por el hombre,

estas montañas caerán y quedaran sumergidas en la bahía y sus gentes

se verán obligadas a beber aguas envenenadas y hediondas.

(X, 49)

En la cuarteta 97 se pueden apreciar varios detalles sobre el ataque a Nueva York. Cuando Nostradamus escribe Desde los cuarenta y cinco grados, el cielo arderá , se estaría refiriendo al ángulo desde el cuál un observador (Habitantes y TV) ve el momento en el cual los aviones volaban y chocaban contra las torres gemelas. Luego escribe: En un instante, se alzará una gran llamarada que les someterá a una prueba extrema , con esto se estaría refiriendo al momento exacto en que impactan los aviones contra las torres generando una gigantesca bola de fuego.

Como dato adicional, minutos después de los ataques el presidente norteamericano Bush repetía varias veces dentro de
sus discursos: superaremos esta prueba extrema...
.

En la cuarteta 87 Nostradamus detalla la caída de las torres gemelas cuando escribe: Dos grandes rocas rodarán una sobre la otra como si fuera un molino y los ríos se volverán rojos , esto pudo apreciarse a medida que caían los rascacielos, como así también se reportaba que parte de la bahía estaba llena de escombros y posibles víctimas.

También parte de esa misma cuarteta podría estar referida a lo que sintieron las personas cercanas al desastre: Tras agitarse la tierra, el fuego del centro de la tierra causará un terremoto alrededor de la Ciudad Nueva , todos los sobrevivientes de la catástrofe coincidieron en decir que sintieron como la tierra temblaba cuando cayeron la torres y daba la impresión de un sismo en la ciudad.

En la cuarteta 49, Nostradamus nuevamente hace referencia a la ciudad de Nueva York llamándola simplemente la Ciudad Nueva , pero lo que llama la atención de ella, no fue su profecía de destrucción, sino su descripción increíble de los rascacielos: ...las montañas huecas construidas por el hombre . Hay que tener en cuenta que esta era la única forma en que Nostradamus, hombre del siglo XVI podía explicar en sus palabras lo que era un rascacielos. Simplemente asombroso.

¿LA APARICION DEL ANTICRISTO?

En varias profecías, siempre se anunció que al acercarse el fin de los tiempos , el Anticristo haría su aparición en escena, incluso Jesús dijo que hará señales y prodigios en los cielos y que engañara a muchos, aún a los escogidos . A continuación y sin intención de ofender a las víctimas de la tragedia, publicamos la increíbles fotografías auténticas y polémicas de los rostros ¿demoníacos? de Nueva York.

Es preciso informar que estas no son las únicas caras que aparecieron en el desastre, si uno observa otras fotos con gran detenimiento, se dará cuenta que aparecen por decenas. ¿Pero, como no dejar de pensar que el humo, siempre genera formas humanoides?.

Nuestro cerebro siempre intenta darle a formas irregulares (como el humo) un significado que se acerque a nuestros parámetros de realidad, por ello, al mirar una nube, por ejemplo, vemos a veces formas de caballos, ángeles, demonios, etc. Lo mismo sucedería en este caso, pero hay que tener en cuenta, que aquí puede haber un factor paranormal, la muerte de miles, al unísono, en un mismo lugar. El debate, la polémica y el misterio ha comenzado.

EL DESTINO DE LA HUMANIDAD

Nostradamus, nos dice en la siguientes cuartetas que sucederá como consecuencia de este desastre:

Entre los dirigentes mundiales surgirá el odio

y darán comienzo las disensiones y las guerras.
El tumulto aumentara y entonces llegara el
Gran Cambio y comenzará la era del pueblo espiritual.

(Presagio 95)

En otras de sus cuartetas, da detalles de la venganza de Estados Unidos y el efecto terrible que esto traerá, entre ellos, La Tercera Guerra Mundial:

Los dirigentes del Aquilón en mero de dos, resultaran vencedores sobre los orientales,

y tan grande será el estrépito y el tumulto bélico de su victoria que todo el Oriente

se sobrecogerá de terror ante esos dos hermanos, todavía no nacidos.

El jefe de los orientales será derrotado por los norteños (los del Aquilón y los occidentales),

y los pueblos que se habían levantado en pie de guerra y que se habían unido al oriental serán

exterminados y dispersados, y su descendencia hecha prisionera

Sobre las orillas de Occidente se verán fuegos procedentes del cielo,

y también en el Sur, incluso en Levante.
La mitad morirán antes de hallar un refugio,
y la matanza recibirá por nombre Tercera Era de Marte el Guerrero

Surgirán las teas con que encender la conflagración.

Es la era del Fuego, y su final es el hambre.
(Sexteta 27)

Está muy claro que Nostradamus predice una cacería a escala mundial y la derrota de los países y fuerzas terroristas, pero advierte que esto desatará una cadena de violencia que provocará la Tercera Guerra Mundial (Tercera Era de Marte el Guerrero).

De allí en más Nostradamus indica que los sobrevivientes de este terrible holocausto aprenderán de ello, dando origen a un nuevo orden mundial totalmente basado en la paz, el mundo cambiará y mejorará, pero antes, habrá que soportar grandes calamidades.

 

MAS INFO: http://portal11acuario.blogspot.com.ar/2013/04/nostradamus-carta-natal-rectificada.html


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