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Harold Pinter es Nobel de Literatura, 2005

CULTURA: PREMIO NOBEL : OPOSITOR A LAS POLITICAS DE BUSH Y BLAIR, RECIBIRA UN MILLON TRESCIENTOS MIL DOLARES DE PREMIO

El dramaturgo inglés Harold Pinter es el nuevo Nobel de Literatura

"Es algo que nunca hubiera esperado", dijo el autor de obras maestras del teatro contemporáneo como "La fiesta de cumpleaños" y "El Cuidador". A los 75 años, sobrevivió a un cáncer y escribe poesía.

Para sorpresa del mundo literario, el dramaturgo inglés Harold Pinter ganó ayer el Premio Nobel de Literatura. El autor de más de treinta obras esenciales del teatro contemporáneo —entre ellas "La fiesta de cumpleaños" (1957), "El montaplatos" (1957) y "El Cuidador" (1959)— declaró desde la puerta de su casa londinense, en el barrio de Holland Park: "Ni he tenido tiempo para pensar pero estoy muy, muy conmocionado. Es algo que nunca hubiera esperado".

Aunque nadie puede negar que la obra de Pinter es central a la literatura del siglo XX —y que desde el punto de vista artístico la entrega del premio es irreprochable— la elección de la Academia tiene una vuelta de tuerca política. El dramaturgo, que cumplió 75 años el lunes, ha sido un artista comprometido toda su vida, algo que se refleja en sus textos y en sus posiciones personales.

Desde que se inició la última guerra en Irak ha militado abiertamente en contra de Tony Blair y de George Bush así en protestas públicas como escribiendo poemas de barricada (ver "Un poema..."). Comparó a la actual administración estadounidense con los nazis y calificó a Tony Blair como "un imbécil balbuceante".

La Academia calificó a Pinter como el "representante más destacado de la dramaturgia inglesa de la segunda mitad del siglo XX". Además se dijo en el comunicado: "Pinter restauró el teatro a sus elementos básicos: un entorno encerrado, un diálogo impredecible, donde las personas están a merced uno del otro. Se percibió en un inicio como una variante sobre el teatro del absurdo, pero últimamente se ha mejor caracterizado como 'comedia de amenazas', un género en el cual el escritor nos permite oír a escondidas sobre el juego de dominación y sumisión escondido en conversaciones aparentemente mundanas".

Sus pares expresaron una enorme alegría al conocer las noticias. La escritora austríaca Elfriede Jelinek, ganadora del Nobel en 2004, declaró: "Estoy encantada. Felicito a él y a la Academia. ¡Otro de izquierda! Y además un maravilloso dramaturgo". En tanto, el escritor inglés Alan Ayckbourn manifestó: "No podía tocarle a una persona mejor".

La noticia se festejó también en Buenos Aires. La dramaturga Griselda Gambaro le dijo ayer a Clarín: "En Pinter se premió también la poesía y la actitud política. Como hombre de teatro, la innovación que significó fue muy importante. Esa manera de llevar el diálogo, esa ruptura que hizo. Explora mucho las posibilidades del lenguaje común, lo lleva a otro lado, con repeticiones, con incoherencia y, a la vez, un poderoso hilo conductor interno".

Hasta el anuncio de ayer Pinter no figuraba en las listas que pronosticaban el ganador del premio de 1,3 millón de dólares. En los últimos días previos a la decisión los favoritos eran el turco Orhan Pamuk o el poeta sirio llamado Adonis (cuyo nombre real es Ali Ahmad Said).

Además de los candidatos vitalicios como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Philip Roth o Joyce Carol Oates, se especulaba con que podía haber ganado el músico pop Bob Dylan, el argentino Ernesto Sabato, o el enigmático novelista estadounidense Thomas Pynchon. Otra corriente de opinión instaló el interés de la Academia Sueca por autores de no-ficción como el periodista polaco Ryszard Kapuscinski.

Pinter es el segundo ganador británico en los últimos cinco años (el novelista anglo-indio V.S. Naipaul lo ganó en el 2001). Entre los otros nueve dramaturgos que ganaron el premio en sus 104 años de historia están: el italiano Dario Fo (1997); el irlandés Samuel Beckett (1969); el estadounidense Eugene O'Neill (1936); los italianos Luigi Pirandelo y Grazia Deledda (1934 y 1926); y el español Jacinto Benavente (1922).

Pinter nació en Londres en 1930, hijo de un sastre judío. Ha dicho que el antisemitismo que sufrió durante su adolescencia tuvo un papel central en su decisión de ser dramaturgo. Su formación incluyó un paso breve por la Real Academia de Arte Dramático de Londres (RADA), pero principalmente se auto-educó como escritor, actor y director de teatro. Un maestro de diálogos breves y cortados donde el subtexto siempre juega un papel amenazante, cuenta entre sus influencias las obras de Kafka y Beckett (con quien Pinter tuvo una estrecha amistad).

Clarín hablo ayer con Ariel Dorfman, el escritor chileno nacido en Buenos Aires, quien dedicó su libro La Muerte y la Doncella a Pinter. Desde Nueva York, donde se encuentra ensayando su última obra teatral, dijo que "Ya en el 68 lo consideraba un maestro mío, nunca pensé que iba a ser mi amigo" — el último libro de Pinter, aún no publicado, Death, etcetera que reúne sus últimas piezas teatrales y poemas, está dedicado a Dorfman y su esposa Angélica— "cuando oí las noticias grité ¡Aleluya! Es un reconocimiento a alguien que ha marcado el teatro del siglo XX. Y hay que recordar como él se jugó contra las dictaduras latinoamericanas. Nunca, nunca dejo de luchar por los derechos humanos en todo el mundo."

Harold Pinter escribió muchos guiones para el cine —originales y adaptaciones—, pero además hizo pequeños papeles como actor. Los más jóvenes podrán verlo divirtiéndose en El sastre de Panamá (2001), una película de espías dirigida por John Boorman. Otros lo recuerdan como actor y guionista en Extraño accidente (1967), de Joseph Losey. Lo cierto es que la relación de Pinter con el cine viene de lejos. También es importante su relación con el teatro rioplatense. Los memoriosos recordarán el escándalo —era 1967, dictadura de Onganía— cuando Leopoldo Torre Nilsson dirigió La vuelta al hogar en el Instituto de Arte Moderno. Actuaban Sergio Renán y Julia Von Grolman, la sala fue clausurada luego de unas pocas funciones. La censura municipal dijo que la obra era "repugnante" y Torre Nilsson debió esperar hasta 1972 para reestrenarla.

Lo cierto es que las más famosas obras de Pinter fueron adaptadas al cine: El cuidador (1964, dirigida por Cli ve Donner), La fiesta de cumpleaños (1968, William Friedkin), La vuelta al hogar (1973, Peter Hall). Incluso, Pinter dirigió una película para recordar: Butley (1974), basada en la conocida obra de Simon Gray.

Muchos creen que el mejor guión cinematográfico original de Pinter es el que escribió para el cineasta Joseph Losey en El sirviente (1963), con inolvidables actuaciones de Dirk Bogarde y James Fox. Entre sus adaptaciones más logradas están El mensajero del amor (1971, Losey) sobre un relato de L. P. Hartley; El último magnate (1976, Elia Kazan) sobre la novela de Scott Fitzgerald; y La amante del teniente francés (1981, Karel Reisz) basada en un relato de John Fowles.

En las últimas décadas, el teatro de Pinter fue muy representado en Buenos Aires, tanto en las salas oficiales como en off Corrientes. Incluso, algunos críticos relacionan El señor Galíndez, de Eduardo Pavlovsky —un clásico del teatro político de los años 70—, con una obra temprana de Pinter, El montaplatos. Un autor clave del teatro joven, Rafael Spregelburd, ha traducido y dirigido textos de Pinter.

En el centro del mundo

Como un gag de redacción se suele especular con que el próximo Nobel sea, por decir algo, un solitario pescador de Tasmania que además, cuando puede, escribe. Eso para cuadrar cierta corrección geopolítica de la Academia Sueca en la última década.

El gag se ha desinflado con las dos últimas distinciones. La iracunda Elfriede Jelinek y el medular señor Pinter no vienen ni escriben de lejos. Más, Austria e Inglaterra están en el centro mismo del mundo, de la confección del mundo.

Así, las clásicas señales políticas de Estocolmo son más rotundas. Estos escritores abominan directamente del modo imperial. Y es buen momento para tenerlos dando la cara.

Así escribe

Un poema para Bush

Dios bendiga a América
Acá van de nuevo
Los Yank's en su desfile armado/Cantando sus baladas de alegría
Mientras que galopan a través del gran mundo/Alabando al dios de América.
Las alcantarillas están tapadas con cadáveres/Los que no pudieron participar
Los otros que rehusaron cantar/Los que están perdiendo su voz/Los que se olvidaron de la canción

Los jinetes tienen látigos que cortan
Tu cabeza rueda por la arena
Tu cabeza es un pozo en la tierra/Tu cabeza es una mancha en el polvo
Tus ojos ya no funcionan y tu nariz
sólo olfatea el olor a muerte
Y todo el aire muerto está vivo
Con el olor del dios de América
(enero de 2003, publicado en HaroldPinter.org )

Fernando García
fegarcia@clarin.com

Fuente: www.clarin.com

Vinculos Relacionados:

www.bolinfodecarlos.com.ar/falsificaciones_encubrimiento.htm

Tomense unos minutos para ver este video sobre el atentado al pentagono,

www.voltairenet.org/IMG/swf/es-pentagon_sp-2.swf

Carta de Michael Moore a Bush: www.armonizandorosario.com/servicios/Noticias_rapidas/noticias_rapidas101.htm


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