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Más Allá de la Violencia

MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA es un libro inspirador y de gran actualidad por los temas que trata: además de la violencia, el temor, la libertad, la meditación, el amor y la muerte.

PRIMERA PARTE:

1LA EXISTENCIA

"Tecnológicamente, el hombre ha progresado en forma increíble, pero a pasar de ello continúa como ha sido por miles de años: pendenciero, codicioso, envidioso, agobiado por un gran sufrimiento".

La destrucción es absoluta. Todos los valores van cambiando de día en día, no hay respeto, ni autoridad, y nadie tiene fe en nada, sea lo que fuere; ni en la iglesia, ni en la sociedad establecida, ni en filosofía alguna. De manera que uno está absolutamente sólo para averiguar por sí mismo qué ha de hacer en este mundo caótico. ¿Cuál es la acción correcta? ?si es que existe tal cosa como una acción correcta.

J. Krishnamurti
Estoy seguro de que cada uno de nosotros se pregunta qué es la conducta correcta.
Esta es una cuestión muy seria, y espero que los que se hallan aquí reunidos sean realmente serios, porque ésta no es una reunión de entretenimiento filosófico o religioso.

No estamos apoyando teoría o filosofía de clase alguna, ni presentando ideas exóticas del Oriente. Lo que vamos a hacer juntos es examinar los hechos como son, muy de cerca, objetivamente, no de manera sentimental o emocional. Para explorar en esa forma, tenemos que estar libres de prejuicios, libres de cualquier condicionamiento, de cualquier filosofía o creencia.

Y si queremos descubrir vamos a explorar juntos pausadamente, pacientemente, con detenimiento. Así hacen los buenos científicos, que miran a través de un microscopio y ven exactamente la misma cosa. Porque si uno es un hombre de ciencia y usa un microscopio en el laboratorio, tiene que mostrarle lo que ve a otro científico, de manera que ambos veamos exactamente lo que es. Y eso es lo que vamos a hacer.

No tendremos aquí el microscopio de ustedes o el del que habla: habrá únicamente un instrumento de precisión a través del cual vamos a observar y aprender mientras observamos. No aprenderemos de acuerdo con el temperamento, el condicionamiento, o la creencia particular de cada uno; sólo observamos lo que realmente es, y así aprenderemos. Y en el aprender está la acción ?el aprender no está separado de la acción.

Por lo tanto, primero ?vamos a entender lo que significa el término comunicar. Inevitablemente tenemos que usar palabras, pero es mucho más importante ir más allá de las palabras. Eso significa que ustedes y el que habla haremos juntos un viaje de investigación, donde cada cual estará en comunicación constante con el otro, o sea, participando juntos, explorando, observando juntos. Porque esa palabra comunicación significa participar, compartir.

De modo que no habrá maestro ni discípulo ni orador a quien se deba escuchar, para estar de acuerdo o en desacuerdo con él ?lo cual sería absurdo. Si estamos comunicándonos, entonces no es cuestión de que haya acuerdo o desacuerdo, porque todos estamos observando, todos estamos examinando, sin tomar en cuenta el punto de vista de ustedes o el punto de vista del que habla.

Por eso es muy importante inquirir cómo se ha de observar, cómo se ha de mirar con ojos limpios, cómo escuchar de manera que no haya distorsión. La responsabilidad de participar en esta discusión es tanto de ustedes como del que les habla ?vamos a trabajar juntos. Hay que comprender esto muy claramente desde el principio: no nos dejaremos dominar por sentimentalismos o emocionalismos en forma alguna.

Si eso está claro, que ustedes y el que les habla, por estar libres de prejuicios, de creencias, de nuestro particular condicionamiento y conocimiento, nos sentimos libres para examinar entonces podemos seguir adelante, pero teniendo en mente que estamos usando un instrumento de precisión ?el microscopio? y que todos tenemos que ver la misma cosa, porque, de lo contrario, no es posible que nos comuniquemos.

Como esta es una cuestión muy seria, ustedes tienen que estar libres, no sólo para examinarla, sino también para aplicarla y ponerla a prueba en la vida diaria. No se trata de conservarla como una mera teoría o como un código de conducta, cuya meta tratan de alcanzar.

Miremos ahora lo que está ocurriendo realmente en el mundo. Hay violencia de toda clase, no sólo externamente sino también en nuestras relaciones mutuas. Hay infinidad de divisiones nacionalistas y religiosas entre los hombres, cada uno contra el otro, tanto política como individualmente. Viendo toda esta vasta confusión, este inmenso sufrimiento, ¿qué hará usted? ¿Puede usted esperar que alguien le diga lo que ha de hacer?, ¿bien sea el sacerdote, el especialista, o el analista?

Ellos no han traído paz o felicidad, alegría o libertad al vivir. Por lo tanto, ¿a quién va usted a recurrir? Si asume la responsabilidad de su propia autoridad como individuo, porque ya no tiene fe en la autoridad exterior ?y usamos la palabra "autoridad" deliberadamente en un sentido particular de dicha palabra- entonces, ¿recurrirá, como individuo, a su propia autoridad internamente?

La palabra "individualidad" significa "indivisible", no fragmentado. La individualidad envuelve una totalidad, el todo, y la palabra "todo", significa saludable, sagrado. Pero usted no es un individuo, no es sano, porque está hecho pedazos, fraccionado en sí mismo; está en contradicción consigo mismo, separado, y, por lo tanto, no es un individuo en absoluto. Así, pues, ¿cómo puede usted, dentro de esta fragmentación, esperar que un fragmento asuma autoridad sobre los demás fragmentos?

Por favor, vea esto muy claramente; es lo que estamos examinando, pues vemos que la educación, la ciencia, la religión organizada, la propaganda y la política han fracasado. Ellas no nos han traído la paz, aun cuando el hombre ha progresado tecnológicamente en forma increíble. Éste, sin embargo, continúa tal como ha sido por millares de años: pendenciero, codicioso, envidioso, violento v agobiado por grandes sufrimientos. Ese es el hecho; no es una suposición.

Para determinar qué haremos, por lo tanto en un mundo tan perturbado, tan brutal, tan completamente infeliz, tenemos que examinar no sólo qué es el vivir ?como es en realidad- sino también tenemos que comprender lo que es el amor y qué significa morir. Asimismo debemos comprender lo que el hombre ha estado tratando de encontrar durante miles de años: si existe una realidad que trasciende todo pensamiento.

Hasta tanto no comprendamos la complejidad de este cuadro, el preguntarnos: "¿Qué voy a hacer respecto de un fragmento en particular?", no tiene sentido en manera alguna. Tenemos que comprender la totalidad de la existencia, no simplemente una parte de ella, no importa lo tediosa, lo agonizante, lo brutal que esa parte sea, tenemos que ver el cuadro total ?todo el panorama de lo que es el amor, de lo que es la meditación, si existe tal cosa que llaman Dios, lo que significa vivir.

Tenemos que comprender este fenómeno de la existencia como un todo. Unicamente entonces podremos formular la pregunta: "¿Qué debo hacer?" Y si vemos ese cuadro completo, probablemente nunca formularemos la pregunta ?entonces estaremos viviendo, y ese vivir será la acción correcta.

Así, pues, veamos primero lo que es vivir y lo que no es vivir. Tenemos que comprender lo que significa la palabra "observar". Ver, oír, aprender ?¿qué significa "ver"?

El estar juntos mirando algo, no significa que formamos una unidad, sino que ustedes y el que les habla estamos en actitud de mirar. ¿Qué significa esa palabra "mirar"? Hay que saber el arte de mirar, cosa que es muy difícil. Probablemente usted nunca ha mirado un árbol, porque cuando de veras lo mira, surgen todos sus conocimientos botánicos, los cuales impiden verlo como realmente es.

Es posible que tampoco haya mirado nunca a su mujer o a su esposo, o a su novio o novia, porque usted tiene una imagen de él o de ella. La imagen que usted ha construido de él o de ella, o sobre usted mismo, va a ser un estorbo para mirar. Por lo tanto, cuando mira hay distorsión, surge la contradicción.

De manera que para mirar realmente, tiene que haber relación entre el observador y la cosa observada. Escuche, por favor, porque este asunto requiere gran cuidado. Usted sabe que cuando tiene interés en algo, realmente lo observa muy de cerca, lo cual significa que está movido por un gran afecto, entonces es capaz de observar.

Así, pues, mirar juntos significa observar con cuidado, con afecto, de manera que juntos veamos la misma cosa. Pero primero debemos estar libres de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por favor, actúe a medida que se va explicando todo; el que le habla es simplemente un espejo y, por lo tanto, lo que ve es usted mismo en el espejo.

El que le habla no tiene, pues, importancia alguna; lo importante es lo que usted ve en ese espejo. Y para ver con claridad y precisión, sin distorsión alguna, toda clase de imagen debe desvanecerse ?la imagen de que usted es americano o católico, de que usted es un hombre rico o pobre-; todos sus prejuicios tienen que desaparecer, y éstos desaparecen tan pronto ve claramente lo que está frente a usted, porque lo que uno ve es mucho más importante que lo que "debe hacer" en relación con lo que ve.

Cuando usted ve algo con toda claridad, esa claridad actúa. Sólo la mente caótica, confusa, que selecciona, es la que pregunta: "¿Qué debo hacer?" Existe el peligro del nacionalismo, de la división entre las gentes; esa división constituye un enorme peligro porque en la división hay inseguridad, guerra, incertidumbre. Pero cuando la mente ve muy claramente el peligro de la división ?no de manera intelectual o emocional, sino de hecho lo ve- entonces surge una clase de acción totalmente distinta.

Es muy importante, pues, aprender a ver, a observar. ¿Y qué es lo que observamos? No es únicamente el fenómeno externo, sino también el estado interno del hombre. Porque a menos que haya una revolución radical y fundamental en la psiquis, en la misma raíz de nuestro ser, el mero reajuste, la mera legislación en la periferia, tendrá muy poco sentido.

De manera que sólo nos interesa averiguar si el hombre, tal como es, puede transformarse radicalmente a sí mismo, no de acuerdo con una teoría o filosofía en particular, sino viendo realmente lo que es. Esa misma percepción de "lo que es" efectuará el cambio radical. Y poder ver "lo que es" tiene la mayor importancia ?no lo que él cree que es, ni lo que le dicen que es.

Hay una gran diferencia entre ser informado que uno tiene hambre y el estar en realidad hambriento. Los dos estados son completamente distintos. En el segundo caso usted sabe que está hambriento al percibir y sentir el hambre directamente; entonces actúa. Pero si alguien le dice que puede que usted tenga hambre, llevará a cabo una actividad completamente distinta. De igual manera tenemos que observar y ver por nosotros mismos lo que realmente somos.

Y eso es lo que vamos a hacer: conocernos a nosotros mismos. Se ha dicho que el conocimiento de uno mismo es la más alta sabiduría, pero pocos lo hemos logrado. No tenemos la paciencia, la intensidad o la pasión, para averiguar lo que somos. Tenemos la energía, pero hemos transferido esa energía a otros, y por eso necesitamos que nos digan lo que somos.

Vamos a averiguar esto, observándonos nosotros mismos, porque tan pronto ocurra un cambio radical en lo que somos, traeremos la paz al mundo. Tenemos que vivir libremente ?no para hacer lo que nos guste, sino para vivir felices jubilosos. Un hombre que tiene el corazón lleno de júbilo no siente odio, ni violencia, ni acarreará la destrucción de otro. Ser libre significa que no hay condenación, en forma alguna, de lo que vemos en nosotros mismos.

La mayoría de nosotros condenamos o interpretamos, o justificamos; nunca miraremos sin justificar o condenar. Por lo tanto, la primera cosa que tenemos que hacer ?
y probablemente es la última que tengamos que hacer- es observar sin condenar en forma alguna. Esto va a ser muy difícil, porque toda nuestra cultura, nuestra tradición consiste en comparar, justificar o condenar lo que somos. Decimos "esto es correcto", "esto está equivocado", "esto es cierto", "esto es falso", "esto es bello", lo cual nos impide observar lo que realmente somos.

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ÍNDICE

PLÁTICAS Y DISCUSIONES

PRIMERA PARTE

1. La Existencia .
"Tecnológicamente, el hombre ha progresado en forma increíble, pero a pesar de ello continúa como ha sido por miles de años: pendenciero, codicioso, envidioso, agobiado por un gran sufrimiento".
2. La Libertad .
"A menos que la mente esté completamente libre del temor, toda clase de acción engendra más problema, más desdicha, más confusión".
3. La Revolución Interna
"El cambio en la sociedad es de secundaria importancia; éste ocurrirá en forma natural, inevitable, cuando uno, como ser humano, produzca ese cambio en sí mismo".
4. La Religión .
"La religión, pues, es algo que posiblemente no puede ser expresado en palabras; no puede ser medido por el pensamiento..."

SEGUNDA PARTE

5. El Miedo
"¿Puede uno observar sin el centro, sin nombrar aquello que se llama temor, cuando éste surge? Ello requiere una disciplina tremenda".
6. La Violencia
"Mientras el 'mí' sobreviva en alguna forma, ya sea de manera muy sutil o brutal, tendrá que haber violencia".
7. La Meditación
"Si esta cosa extraordinaria está funcionando en su vida, entonces eso es todo; entonces usted se convierte en el maestro, en el discípulo, en el vecino, en la belleza de la nube ?usted es todo eso, y eso es amor".

TERCERA PARTE

8. Control y Orden
"El mismo proceso de control engendra desorden; de igual manera que lo opuesto ?falta de control- también engendra desorden".
9. La Verdad
"La verdad no es 'lo que es', pero la comprensión de 'lo que es' abre la puerta a la verdad".
10. La Mente Religiosa
"La mente religiosa es una luz para sí misma.
Esa luz no es encendida por otra persona ?la vela que es encendida por otro puede apagarse muy pronto".

CUARTA PARTE

11. La Mente Sin Condicionamiento
"Una mente que está atrapada en el conocimiento como medio para liberarse no logra la libertad".
12. Fragmentación y Unidad
"Para lograr la quietud de la mente, su completo silencio, se requiere una disciplina extraordinaria... La mente tiene entonces una calidad religiosa de unidad; de ahí puede nacer la acción que no es contradictoria".

QUINTA PARTE

13. La Revolución Psicológica
"Al ver esta vasta fragmentación, tanto interna como externamente, se plantea este único problema: el ser humano tiene que realizar, en sí mismo una revolución radical y profunda".
Contraportada

Krishnamurti es reconocido universalmente como uno de los grandes maestros y pensadores de nuestra época. Su preocupación en todo momento son los problemas fundamentales del hombre, y ha dado sus propias respuestas en una serie de obras de profundo interés humano, desde LA LIBERTAD PRIMERA Y ULTIMA hasta EL DESPERTAR DE LA INTELIGENCIA.

Una de las características esenciales de sus charlas con el público es que debe haber un dar y un recibir en las preguntas y diálogos que se suscitan.
La presente obra, MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA, recoge muchas de esas charlas en reuniones llevadas a cabo en San Diego, Londres, Roma y otros lugares.

"Hemos creado una sociedad que es violenta", dice Krishnamurti, "y nosotros, como seres humanos, somos violentos, el ambiente, la cultura en que vivimos, son producto de nuestro esfuerzo, de nuestra lucha, de nuestro dolor, de nuestras espantosas brutalidades. De modo que es muy importante la pregunta:
¿Es posible poner fin a esta tremenda violencia en uno mismo?"

Tecnológicamente el hombre ha hecho enormes adelantos, sin embargo, en su naturaleza permanece como era hace miles de años: insaciable, envidioso agresivo, y llevando siempre el peso de la desdicha.

Tiene, pues, que haber un cambio fundamental en la psiquis humana y esto puede producirse únicamente si el hombre se libera por completo del temor; a menos que la mente esté absolutamente libre del temor, toda acción produce más daño más desdicha, más confusión.

El cambio en la sociedad es de importancia secundaria; este surgirá de manera natural e inevitable cuando los seres humanos hayan producido un cambio vital en ellos mismos. Sólo así el hombre llegará a tener una mente sin conflictos y podrá llevar una vida llena de "compasión, belleza, y por lo tanto, de orden".

Tiene que haber ese orden que adviene de la comprensión del desorden; pero el mismo proceso de dominio engendra desorden; igualmente lo opuesto ?
la falta de dominio- también genera desorden. Para el sosiego de la mente, su tranquilidad total, se requiere extraordinaria disciplina no la disciplina que implica aprender de otro, sino la que emana del "observarse a uno mismo, sin represión, imitación, conformidad o acatamiento".

Esa disciplina genera la mente religiosa, que es una luz para sí misma.
Entonces, la mente tiene esa cualidad de unidad, capaz de realizar una acción que no es contradictoria. Para ello el ser humano tiene que producir en sí mismo una revolución radical y fundamental; y esa es la labor de una vida.

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