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Alimentación

Una breve Historia

Las primeras mujeres de la prehistoria, en el amanecer de la humanidad, deben haber tenido unos cuantos problemas a la hora de preguntar a su familia ¿Qué quieren cenar?
Imaginemos el mundo de hace un millón de años, sin edificios, sin pavimentos, sin maquinas, ni libros, ni más música que los sonidos de la naturaleza; un mundo sin civilizacion, o al menos con una civilizacion diferente de la que conocemos hoy.

El hombre de aquellos tiempos no tenía supermercados, ni heladeras, ni cocinas. En sus primeros tiempos, ni siquiera comería carnes, ya que cazar debe haberle resultado muy difícil sin mas armas que sus manos y sus dientes. Es muy probable que fuera vegetariano a la fuerza, alimentándose de vegetales, frutos, semillas y raíces, como veía que lo hacían otros animales. A lo sumo de algún animal ya muerto que encontrara.

Con el tiempo fue evolucionando y su cerebro, preparado para dominar la naturaleza, le permitió confeccionar las herramientas necesarias para una mejor recolección de alimentos de origen vegetal y para cazar, por lo menos, pequeños animales. No sabemos como serían exactamente los animales en esos tiempos, pero si se parecían a los de las películas, habría que suponerlos bastante reacios a ser cazados y comidos por otro animal tan insignificante como un humano.

Desde este momento las cosas se ponen confusas. El hombre actual, esta mejor preparado, anatómica y fisiológicamente, para el consumo de cereales, frutas y algunos vegetales, más que para las carnes, eterno objeto de discrepancias nutricionales. Pero nuestros sentidos del sabor y el olfato, aparentemente iguales que los de nuestros antepasados, parecen conducirnos insistentemente hacia ella.

Los que nos dedicamos a la nutrición humana no terminamos de ponernos de acuerdo en cuanto a este tema de comer otros animales.
Lo cierto es que la historia de la alimentación humana continuó con una gama enorme de alimentos y las mas variadas formas de prepararlos, como protagonistas.

Hacia el año 300 a.C. esta historia cambiaria drásticamente dividiéndose en dos bandos bien definidos.

Aunque es probable tomarlo como una leyenda, en la antigua China, un viejo bibliotecario llamado Li Erh, mas conocido en occidente como Lao Tze, lega a la humanidad los textos escritos en verso (epigramas) que conocemos como Tao Te King, libro esencial del taoísmo que explica todo lo explicable sobre el Tao y la vida en él.

Sustentado en un principio indiscutible de respeto por todas las formas de vida y de evitar por todos los medios posibles cualquier forma de violencia, hacia uno mismo y hacia los demás, los taoístas seguidores de Lao Tze, se convirtieron en seres pacíficos, silenciosos y... vegetarianos.

Pero, ¿Por qué vegetarianos? Ningún capitulo del Tao Te King prohíbe específicamente el consumo de carnes de animales, solo sugiere evitar toda forma de violencia y por supuesto toda muerte asociada a ella. Un laberinto sin salida para quien quiere ponerlo en practica.

De todas formas, la vida taoísta tiene una clara escala de valores en este sentido: que incluye en primer lugar la propia vida, después la de otros humanos, le sigue la de los animales y por ultimo los vegetales, que en definitva tambien son seres vivos.

El concepto final, quedaría: "Si puedo vivir comiendo alimentos vegetales, por qué no evitar los alimentos de animales muertos".

Detrás de los taoístas puros, inmediatos seguidores de Lao Tze, llegaron los alquimistas y buscadores de la inmortalidad que comenzaron a forjar buena parte del desprestigio que el Tao arrastra hasta hoy.

Pero como las cosas son según el cristal con que se las mire, tiempo después, en la India, el príncipe Buda se toma muy seriamente las enseñanzas taoístas y, en su búsqueda de la libertad, la superación personal y la inmortalidad, lo abandona absolutamente todo: sus riquezas, su poder de monarca, muchos de sus alimentos, sus pensamientos y su cuerpo, alcanzando un estado que conocemos como Nirvana.
Nacen el budismo taoísta y el taoismo zen (en Japón) que sobrevivió hasta nuestros días; quedando en el olvido el taoismo puro de los origenes.

Lácteos y Carnes: Las proteínas inmorales

Mucho tiempo después, en la misma India, el más grande pacifista de los tiempos modernos, Mahatma Gandhi, plantea el tema del vegetarismo con más fuerza y desde dos ángulos claramente definidos: el moral y el economico. Su libro "La Base Moral del Vegetarismo", describe con precisión y desde sus propias palabras, esta postura.

Gandhi persigue dos propósitos con el vegetarismo: uno moral, al obligarse a la no violencia en todas sus formas para vivir, y otro económico, ya que buscaba una dieta adecuada que proveyera de todos los nutrientes necesarios para la vida, a un costo accesible para sus compatriotas sometidos por los ingleses a una pobreza indescriptible.

Si bien el maestro Gandhi renegaba incluso del consumo de leche, que consideraba indecente por ser el alimento de otro animal, debió pasar muchos años consumiéndola a causa de un problema de salud generado en su desconocimiento acerca de los alimentos.

Sus últimos años, hasta ser asesinado, los vivió consumiendo solo cinco alimentos, y trabajando para conseguir un sustituto vegetal y efectivo de la leche.

La frugal dieta de Gandhi, que a la vista de los conocimientos sobre nutrición actuales no parece muy equilibrada, consistía en:
Leche de vaca 90cc
Cereales 170gr
Vegetales divididos en:
Vegetales de Hoja 90gr
Vegetales crudos 30gr
Otros vegetales 150gr
Manteca (ghee) 60gr
Azúcar blanca (gur) 45gr

Como los antiguos taoístas, y aunque por otras razones, Gandhi trabajó mucho sobre el cuidado del cuerpo, sosteniendo que lo necesitaba para continuar su lucha por la liberación de su pueblo. Esto es un concepto novedoso para el budismo hindú al que, de alguna forma pertenecía, y que despreciaba todo tipo de dependencia con las cosas materiales, incluyendo el cuerpo.

Sin ser un erudito en los temas médicos, advierte que el sentido común, y la prueba y error son buenos caminos para encontrar hábitos saludables.
Su famosa frase "Deben masticar los líquidos y beber los sólidos", es un ejemplo de ello.

Algunos sostienen que desde el budismo, religión que como la mayoría de las religiones milenarias no tiene fehacientemente documentado su origen, lo que se ha intentado siempre, es deteriorar la capacidad intelectual de los pueblos a través de restricciones irracionales en las dietas. Política aparte, el movimiento vegetariano sobrevivió a los embates del tiempo, y Gandhi, o era un gran mentiroso comedor de carnes (lo cual no parece ser posible), o su poderosa inteligencia y voluntad no pudieron ser erosionadas por el pobrísimo aporte de proteínas animales.

Macrobiótica: ¿equilibrio taoísta?

En los '60, desde Japón, un científico conocido en occidente como George Oshawa, nos trae la Macrobiótica Zen a través de su libro "Sois todos Sanpaku", un tratado sobre alimentación basado fundamentalmente en la búsqueda del mantenimiento y restauración de la salud por el equilibrio Yin - Yang de los alimentos ingeridos.

La macrobiótica de Oshawa se sustenta en el termino Sanpaku, con el que definió a aquellas personas en las que podía advertir un espacio blanco debajo del iris (un tercer blanco del ojo) que asoció a una enfermedad grave e incluso a la proximidad de la muerte.

La macrobiótica no descarta prácticamente ningún alimento, sólo agrega algunos, de uso frecuente en Japón, que resultan novedosos para nosotros.
La restricción del uso de carne de vaca y otros productos de origen animal, que no sean algunos pescados, esta en función de su condición de Yin o Yang y las necesidades y condición de la persona.

La macrobiótica tampoco impide comer carnes, sólo recomienda no hacerlo, pero a diferencia del taoísmo, con el que mantiene fuertes lazos ideológicos, la razón está sustentada mas en principios de salud y desequilibrio Yin - Yang, que morales.

Arroz Integral: el alimento supremo

Esta historia de la alimentación humana por varias razones, ha tenido siempre como gran protagonista a los cereales.

Desde el punto de vista antropológico, los humanos estamos bien preparados para su consumo; poseemos fuertes molares, para la molienda de los granos y vegetales, y no tan buenos incisivos y caninos, para desgarrar la carne.
Además los cereales son de mas fácil recolección y conservación que otros alimentos húmedos. El agua es fuente de vida en todos los sentidos, por eso los alimentos con mas contenido de agua son más propicios para la descomposición por proliferación de microorganismos.

Entre los cereales, y para la macrobiótica, el arroz integral es la gran estrella.
Oshawa sostenía que sus beneficios residían en su equilibrio de energía Yin - Yang y su perfecta relación de 5 a 1 de potasio y sodio, fundamentales para el correcto funcionamiento celular. Aunque algunos estudios de composición química no parecen estar de acuerdo en este punto, lo cierto es que los beneficios de su inclusión masiva en la dieta humana, comprobados o no, son mas que ciertos.

A diferencia del arroz blanco, el arroz integral contiene, en términos relativos, menos almidón; aporta fibras, minerales y vitaminas. Regulariza la función intestinal y en cantidades adecuadas no agrede la mucosa gástrica ni su secreción.

Sano y Natural

Desde aquellos años hasta nuestros días, todo este conjunto de saberes y creencias, se conjugó con una rebeldía hacia la industrialización, una nueva promesa de un mundo mejor y los avances científicos en el conocimiento de los alimentos, sobre todo de sus características químicas, naciendo de este modo el movimiento naturista.

El naturismo propone retornar a lo que nunca debió haberse abandonado: una forma de vida alejada de todo aquello que fuera procesamiento industrial, sustancias sintéticas, intervenciones violentas y barbarie de la civilización moderna y occidental sobre la alimentación en particular y la salud de las personas en general.

Mas que nunca nuestra cultura occidental parece ser el peor daño infligido a la humanidad y al planeta en su conjunto.

El naturismo promueve un regreso a la vida en contacto pleno con la naturaleza, y por supuesto, un respeto renovado por la misma.

A los ideales vegetarianos sostenidos hasta el momento, el naturismo le agrega un condimento de mucho peso, argumentando que si un animal vivo, una vaca por ejemplo, genera sustancias tóxicas propias de sus procesos metabólicos constantemente, que luego son eliminadas por medios naturales (orina, materia fecal, sudor), y que a estas sustancias se deben agregar las obtenidas desde el exterior, por el consumo de estabilizantes, conservantes, saborizantes, medicamentos, y etc., si comemos el cadáver de esa vaca, estaremos incorporando a nuestro organismo, esas sustancias toxicas.

Suena convincente, aunque no fue suficiente para lograr detener a la poderosa industria de los alimentos que a costa de mucho dinero puesto en publicidad e investigaciones (muchas veces tendenciosas) sigue inclinando la balanza de los consumidores a su favor.

Es cuando los microscopios (muchos de ellos financiados por esa industria) descubren el mundo molecular de los alimentos y es en ese momento cuando la alimentación humana deja de pertenecernos, se divide en tradicional y no tradicional y nace la Nutrición, ciencia de la administración de la alimentación humana.

La Vida Light

La ultima etapa de esta historia parecen haberla escrito con destreza las empresas de alimentos que han desarrollado una vasta gama de productos diet y light. Las personas, que vagan desorientadas por una vida desordenada, intentan de tanto en tanto volver a su camino natural consumiendo esos alimentos a los que los laboratorios modifican para paliar los desastres de la vida cotidiana.

Grasas sin grasa, leches aditivadas con todo tipo de medicamentos para corregir los daños que la mala alimentacion produce sobre nuestra salud y vitaminas y minerales que perdemos en el camino hacia una felicidad utópica construida sobre valores inventados. Al más puro estilo taoísta, este mundo desmadrado de consumo, es cíclico. Unos crean males que la gente consume, otros crean bienes que equilibran aquellos males. Y todo se repite.

En forma inversamente proporcional, aumenta el consumo de estos alimentos cuanto más disminuye el respeto de los humanos por la naturaleza y, en especial por sus congéneres.

La vida de bajas calorías y muchos aditivos, parece responder bien a las necesidades de muchas personas de nuestros días, con su salud estropeada por los hábitos de la vida moderna y convencidas por la industria de la salud, de la necesidad de mantener controlados sus valores sanguíneos, de tomar medicamentos hasta para limpiarse las uñas y de tener que paliar a toda costa los males que ellas mismas originan.

El Naturismo , el Vegetarianismo y la Macrobiotica, promueven un regreso a la vida en contacto pleno con la naturaleza, y por supuesto, un respeto renovado por la misma.

Tratemos de Volver a nuestras raices naturales, sigamos la guía de la MADRE NATURALEZA, con Amor y Respeto, para SER y Hacer Mejores Seres HUMANOS,
Sanos y Equilibrados.

Fuente: www.principiounico.com.ar/nuthistoria.htm

Vínculos Relacionados:

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Que es la macrobiotica?

Nutrición vegana y vegetariana

www.spa-lasdalias.com.ar/alimentacion.htm


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