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Aguas que curan

La respuesta satisfactoria al enfoque terapéutico hidromineral, viene de la mano del conocimiento de la Hidrología Médica y de la observación de las prácticas usuales propias de las Clínicas Crenoterápicas.

INTRODUCCIÓN:

Los profesionales del arte de curar se interiorizan en estos temas, generalmente para ofrecerles a sus pacientes una variante terapéutica y para participar en la investigación hidrológica experimental y clínica.

Nosotros debemos saber que esta tarea es en definitiva una actitud de cara al mundo, para lograr una mejor calidad de vida a partir de la Naturaleza. La Madre Tierra sabe medicar y suministra sus recetas a partir de sus elementos constitutivos. Los Sres. Profesionales de la Medicina que alcanzan su especialización en esta terapia, constituyen el medio vinculante entre el problema humano y la solución viable por la Naturaleza que antecede al hombre.

Somos el Planeta Azul porque 2/3 partes de la superficie total del Globo Terrestre está cubierta de ese fino manto y tramado de vida que es el agua. Las imágenes satelitales de nuestra casa, son de tamaña belleza que no podemos ni por un milisegundo pensar en la idea de destruir este eslabón del Universo y además el ámbito de purificación del alma.

CADA COSA POR SU NOMBRE:

Si bien el agua contiene siempre elementos químicos y por ello es mineral, en las ciencias médicas se reserva el nombre de aguas minerales para aquellas aguas naturales (diferentes de las destinadas al consumo poblacional o potable), con determinadas propiedades físicas y químicas, y por sus virtudes medicinales.

Científicamente hablando, se denominan: “Crenología” al estudio de estas aguas minero medicinales (conocimiento de las propiedades del remedio hidromineral, de su formación, composición y temperatura entre otros), “Crenoterapia” a su aplicación terapéutica (estudio de las prescripciones, indicaciones, contraindicaciones del remedio y de las propiedades de las fuentes de donde emana), y “Crenotécnia” al estudio de la técnica de las curas hidrominerales (aplicación de dosis y vías de administración por mencionar dos ejemplos). La Crenología y la Crenoterapia o es líneas generales la Hidrología Médica, interactúa con la personalidad y su diagnóstico de enfermedad del paciente, en aras de su curación o alivio de su padecer.

UNA MIRADA AL PASADO:

El agua se encuentra presente en el inicio de la vida, sus propiedades han sido estudiadas en todos los tiempos y su valor terapéutico no pasó inadvertido en la antigüedad. La cura de las enfermedades del cuerpo y del alma por medio del poder del agua es una constante en la historia de los tiempos(1).

La higiene con agua se ha vinculado desde la antigüedad a numerosas prácticas religiosas, en especial a las ceremonias de purificación. Estas ceremonias son importantes en las religiones musulmana -abluciones- e hindú. El mikvah de la religión hebrea ortodoxa y el bautismo de la católica se derivan de la inmersión ritual.

La historia fabulosa de los dioses y héroes de la antigüedad, da cuenta de los primeros antecedentes de la mención de las virtudes medicinales de las aguas minerales. Así Minerva(2) le recomendó su consumo a Hércules (hijo de Júpiter y Alcmena, el Heracles de los griegos), para calmar su cansancio, producto del excesivo trabajo al que se había encomendado. También Marte(3) es curado con aguas medicinales cuando en el sitio de Troya es herido por Diómedes rey de Argos, uno de los guerreros conocidos como los Siete contra Tebas.

Los griegos le dieron importancia a las aguas minerales, así organizaron baños en los templos de Esculapio (Atenas), y concurrieron a las estaciones de Edipsos y de Scotussa (Tesalia).

Heródoto, a quien el escritor romano Marco Tulio Cicerón calificó de “padre de la historia”, fue quien sentó las bases de la “Crenología”. En sus prescripciones estableció el tiempo para la curación por el uso de aguas minerales y la temperatura de las mismas para las diferentes épocas del año.

A Hipócrates(5) se lo menciona como fundador del estudio del clima. Entre las obras más importantes de la Corpus hippocraticum está el “Tratado de aires, aguas y lugares (siglo V a.C.) que, en vez de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas ambientales. Sugiere que consideraciones tales como el clima de una población, el agua o su situación en un lugar en el que los vientos sean favorables son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de la población.

Despoja a la medicina de sus ligazones de magia y religión, y pone su acento en el origen natural y siempre potencialmente curable de las enfermedades. El sabio de Cos se convirtió en el pionero del registro de las historias clínicas, donde no mezquinaba en consignar lo bueno y lo malo de los casos. La concepción hipocrática de la enfermedad, se edificaba en la teoría de los cuatro humores (la tierra, el aire, el fuego y el agua) de la escuela pitagórica. La “eucrasia” (estado de salud), era la resultante de un equilibrio e interrelación de los cuatro humores. Cuando se producía en desequilibrio, surgía la “discracia” (estado de enfermedad). La teoría humoral estaba vinculada con las variables de tipo ecológica-ambientales (húmedo-seco).

Las estancias más antiguas dedicadas exclusivamente al baño halladas hasta el momento son las de la ciudad india de Mohenjo-Daro, cuya fecha es anterior al 2000 a.C. También han aparecido instalaciones de este tipo en el palacio de Cnosos, en la isla griega de Creta, construida entre 1700 y 1400 a.C., y en la ciudad real de Egipto Tell el-Amarna, edificada hacia el año 1350 a.C.

Homero habla en La Iliada(6) de tinas para bañarse. Las termas primitivas eran tan sólo dependencias de los gimnasios y tan sólo disponían de agua fría, pero hacia finales del siglo V a.C. se empiezan a convertir en complejas instalaciones independientes, situadas por toda la ciudad, que ofrecen baños de vapor y piscinas (albercas) mixtas de agua caliente, templada y fría. Las termas romanas más antiguas que se han conservado hasta nuestros días son las de Stabiano en Pompeya, construidas hacia el siglo II a.C. Su disposición es similar al resto de las que se conservan por todo el Imperio romano. Alrededor de un patio central, llamado palestra, donde se puede practicar ejercicio, se encuentra el apodyterium o vestuario; el caldarium o habitación que contiene el alveus, que es la piscina (alberca) de agua caliente; el laconicum o baño de vapor; el tepidarium o piscina de agua templada, y el frigidarium o piscina fría. En algunas ocasiones todas estas instalaciones se duplican, a un tamaño más reducido, para las mujeres.

Durante el periodo imperial, entre los siglos I y IV, se construyeron en Roma numerosos baños públicos, entre los que destacan las inmensas termas de Caracalla y de Diocleciano. De las primeras se conservan importantes ruinas, mientras que el tepidarium de las segundas fue reformado por Miguel Ángel y se convirtió en la iglesia de Santa María de los Ángeles. Estos grandes complejos no sólo contaban con los elementos tradicionales, sino que además contenían bibliotecas, salas de lectura, gimnasios, tiendas, jardines y otras instalaciones que en su conjunto ofrecían un relax a sus visitantes.

Plinio(7) fue también, un astuto observador de la vida cotidiana romana y asiduo visitante de manantiales en la búsqueda de instruirse sobre el poder y la calidad de las aguas. La gran enciclopedia de Plinio, llamada “Historia Natural” consta de 37 volúmenes y es la única de sus obras que se conserva en la actualidad. Los diez primeros libros se publicaron en el año 77, mientras que los demás fueron publicados tras la muerte del autor, probablemente por Plinio el Joven. La enciclopedia habla de Astronomía, Geografía, Etnología, Antropología, Anatomía humana, Zoología, Botánica, Horticultura, Medicina y medicamentos elaborados con sustancias animales y vegetales, Mineralogía y Metalurgia. Con todo este conocimiento, estableció las bases para la clasificación de las aguas minerales y sus prescripciones para el tratamiento terapéutico.

También merece mención el médico griego Asclepíades (I a.C.), nativo de la antigua Bitinia en Asia Menor, quien creía que el movimiento de los átomos en el cuerpo era causa de enfermedades, y recomendaba tratamientos curativos por baños termales, las dietas, la actividad física y el masaje. Como vemos todo ya fue inventado.

Las “Vidas Paralelas” de Plutarco(8), también narran los hechos de la naturaleza más sobresalientes. El recurso agua y las referencias a los baños y poder purificador y sanador de los manantiales también fueron observados por los hombres de las diferentes épocas.

RESTOS DEL PASADO:

Aún tengo presente un viaje a las tierras de la Gran Bretaña y mi visita a la ciudad de Bath, a orillas del río Avon.

Desde la antigüedad, se conocía a la región como un enclave de atención médica y poseedora de un estupendo centro balneario. Es la única fuente termal de Gran Bretaña.

En la ciudad de Bath, se encuentran los restos de los baños romanos descubiertos en 1755, la abadía (siglo XVI), la casa consistorial (1776) y el pabellón de hidroterapia (1796).

La antigua villa romana de Aquae Sulis fue fundada en el siglo I d.C. sobre el mismo lugar en el que se encontraban los manantiales. Los baños fueron abandonados con posterioridad, y hacia el siglo XV la comunidad tomó otro giro comercial. En 1987 fue declarada Patrimonio de la Humanidad. La estructura y el estado del complejo son sumamente bellos.

EL MEDICO DEL AGUA:

Don Pancho Sierra nació el 21 de abril de 1831; en Salto, Provincia de Buenos Aires, República Argentina; perteneció a una adinerada familia de esa localidad que gozaba de prestigio por ser de las primeras que se asentaron en las márgenes del río del mismo nombre. Siendo muy joven sufrió una gran depresión, que lo aisló por algún tiempo en la casa de campo de sus padres, situada en la localidad de Rancagua (Partido de Pergamino), donde cumplió un ayuno voluntario por espacio de varios días.

A partir de este retiro espiritual cambió su personalidad y dedicó su vida en aliviar los males físicos y síquicos de sus semejantes. Sus curaciones, en base a la hidroterapia, trascendieron las fronteras del país. Falleció en el año 1891, a la edad de sesenta años, en su casa de campo: la estancia llamada “El Porvenir”, de la localidad de Carabelas (Partido de Rojas). Testimonios de familia, crónicas de los diarios “El Imparcial” o “El Pampero” de 1875 nos muestran comportamientos de un ser vidente, con ciertas facultades que hoy se estudian y analizan a nivel científico. El tiempo no ha borrado su obra benéfica. Todos los años el sepulcro que guarda sus restos, recibe la visita de los peregrinos llegados de otros países que renuevan con fervor las súplicas y los agradecimientos por las gracias recibidas(9).

Todo aquel hombre de buena fe que se acercaba al encuentro de Don Pancho Sierra, recibía un vaso con agua, del agua del pozo que todos sabían era energizada. Curó a quien se quería curar por la fe y lo hizo en nombre del Tata Dios. Mi Tierra Argentina tiene estas cosas tan telúricas como emanadas de la mano de la vida. No debemos olvidar lo sucedido en torno a nuestro Gaucho Trabajador. El médico del agua fue un elegido para curar mediante un elemento de la naturaleza que todos tomamos a diario y que muchos despilfarramos constantemente.

COMENTARIO FINAL:

Las aguas que curan son las aguas de la vida. ¿Qué nos hace creernos más inteligentes que los Sabios de la antigüedad?

El recurso hídrico es el más comprometido. ¿Hasta cuándo seguiremos abusando de la confianza depositada en nosotros por nuestra Madre Tierra?

Valorado desde la noche de los tiempos y menospreciado el la actualidad, representa un símbolo de vida y de curación. ¿Nos autodestruimos por no apostar todo a la vida?

Donde llega el agua hay vida. ¿El agua nos limpia de cuerpo y alma?

Vivimos en el “Planeta Azul”. ¿Nos comportamos respetuosos de la gama de “Verdes” que embellece la Tierra?

Resulta insignificante la cantidad de agua potable disponible para la supervivencia de la humanidad. ¿Sabemos que el agua apta para el consumo humano es un recurso natural muy escaso?

El petróleo es caro. ¿Cuánto cuesta potabilizar el agua?

Más que ahondar en las respuestas, quiero contagiar un deseo: “Que todos los seres humanos que han rendido honor al agua, nos guíen por la senda del Amor hacia una verdadera Paz con la Naturaleza y con la Creación”.

REFERENCIAS:

(1) “El recurso hídrico en los textos antiguos”. Martes 13 de marzo de 2001. Turismo y ambiente - Opinión y actualidad. Ver: www.analitica.com/va/ambiente/opinión/6661359.asp

(2) Minerva: Era en la mitología romana, la diosa de la sabiduría. Hija de Júpiter, rey de los dioses, equivalente de la diosa griega Atenea. Nació de la cabeza de Júpiter, ya crecida y con yelmo. Cruel y belicosa, era la patrona de los guerreros, la defensora del hogar y del Estado y la encarnación de la sabiduría, la pureza y la razón. Era también patrona de las artes, de la artesanía y de los comerciantes. Con Júpiter y Juno, era una de las tres deidades principales de Roma.

(3) Marte: Era en la mitología romana, dios de la guerra. Hijo también de Júpiter, rey de los dioses, y de su mujer, Juno. Se lo consideraba: “el padre del pueblo romano”, porque era padre de Rómulo (el legendario fundador de Roma). Originalmente un dios del año, especialmente de la primavera, los romanos identificaban a Marte con el dios griego de la guerra: Ares. Los nombres del día martes y del mes de marzo derivan del nombre de este dios. Artísticamente suele ser representado joven y vigoroso, con coraza, casco, escudo y yelmo. Todo un Caballero.

(4) Ciertos historiadores afirman que ya en el año 4000 a.C. los templos de los antiguos dioses fueron utilizados como casa de refugio para los enfermos e inválidos, y como escuelas de aprendizaje para los médicos. Más tarde, los templos de Esculapio (Asclepio: dios de la medicina. Era hijo del dios Apolo y de Corónide), fueron utilizados con el mismo propósito.

(5) Hipócrates: 460 al 377 a C. Fue el médico más importante de la antigüedad y además considerado el padre de la medicina. Nacido probablemente en la isla de Cos, Grecia, realizó numerosos viajes antes de establecerse definitivamente en la isla para dedicarse a la enseñanza y la práctica de la medicina. Murió en Larissa, Grecia. Su nombre se asocia al juramento hipocrático. La Corpus hippocraticum probablemente es lo único que queda de la biblioteca médica de la famosa Escuela de Medicina de Cos.

(6) Homero: La Iliada se sitúa en el último año de la guerra de Troya, Constituye el telón de fondo de su trama. Es la historia de la ira del héroe griego Aquiles.

(7) Plinio el Viejo (c. 23 d.C.-79), escritor y enciclopedista romano, máxima autoridad científica de la Europa Antigua. Cayo Plinio Segundo nació en Novum Comum (hoy Como, Italia). En el año 79, cuando la gran erupción del Vesubio arrasó y destruyó Herculano y Pompeya, Plinio se encontraba en Miseno, cerca de Nápoles, al mando de la flota romana de Occidente. Ansioso por estudiar de cerca el fenómeno volcánico, surcó la bahía de Nápoles rumbo a Stabies (hoy Castellmare di Stabie), donde perdió la vida debido a los vapores de la erupción.

(8) “Plutarco + Vidas Paralelas = Antiguo Informe Ambiental”

Martes 23 de mayo de 2000. Turismo y ambiente - Opinión y análisis. Ver: www.analitica.com/va/ambiente/opinion/3394712.asp

(9) Pancho Sierra el médico del agua http://www.turincon.com/popup.htm

Dr. José Carlos Corbatta
corbattajc@infovia.com.ar
Abogado. Docente, dicta cursos y seminarios.
Autor del libro "La ecología según Leonardo". E.I.A.


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