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¿Cuándo se empieza a envejecer?

La pregunta que más desvela: ¿cuándo se empieza a envejecer?:

La pregunta que más desvela: ¿cuándo se empieza a envejecer?

. Cada vez más tarde, dicen los expertos

Cuando en el Festival de Ciencias de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, que acaba de finalizar en Dublín, se dijo que la vejez había mudado su comienzo a los 80 años, algunos asistentes sintieron alivio y otros no ocultaron su asombro.

“La nueva edad adulta oscila entre los 50 y los 80 años, un período mayor que el de la juventud, antes de que se instale la vejez propiamente dicha”, sentenció el profesor Ian Robertson, decano de investigación del Instituto de Neurociencias del Trinity College, durante su presentación sobre cómo mantener en forma el cerebro después de los 50.

Así, Robertson daba una respuesta a una pregunta que aún desvela a los científicos: ¿a qué edad comienza la vejez? “Es una gran pregunta cuya respuesta todavía no comprendemos”, dijo a LA NACION, vía correo electrónico, el doctor Pankaj Kapahi, profesor asistente del Instituto Buck de Investigación del Envejecimiento, de los Estados Unidos.

Desde su laboratorio en la ciudad de Novato, California, el investigador aseguró que aún la ciencia no cuenta con indicadores fiables de la vejez. “¿Comienza, acaso, desde que nacemos o después de la adultez? –se preguntó–.

El envejecimiento es quizás el proceso más multifactorial y diverso que existe, en el que cada célula envejece de manera diferente. Por eso resulta difícil llegar a una conclusión sobre cuándo comienza la vejez."

Con el paso de los años, la expectativa de vida aumenta: sólo en el siglo pasado, creció más que en dos mil años.

Un repaso por la historia de la vejez demuestra que mientras que un habitante de la antigua Roma no superaba el promedio de 20 a 22 años de vida, un ciudadano europeo de 1900 podía vivir hasta los 50. Hoy, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, un bebe tiene una expectativa de vida de 81 años si nace en Japón o de 74 si el destino elige a la Argentina.

Sin embargo, como aseguró a LA NACION el doctor Juan Hitzig, experto argentino en Biogerontología y miembro de la Academia de Medicina Antienvejecimiento de los Estados Unidos, "las personas estamos programadas para vivir entre 100 y 120 años".

Pero, según los expertos consultados, la edad en la que comienza la vejez aún es incierta, no así aquella en la que comienza el proceso de envejecimiento.

"Al nacer se pone en marcha el reloj biológico, en el que la vejez está genéticamente determinada y es la pérdida progresiva de la capacidad de autorregeneración que tienen las células", explicó el doctor Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano.

El envejecimiento, que para el especialista comienza desde el momento en que nacemos, posee mecanismos genéticos que impiden que las células se renueven ilimitadamente. "El sistema está preparado para que uno viva determinada edad por default, sin grandes cambios degenerativos en el organismo -consideró Argibay-.

Aunque el programa genético está determinado por la biología y el ambiente del individuo, hay formas de adelantar o retrasar el envejecimiento."

Lo primero se logra con los malos hábitos de vida: fumar, no variar la alimentación, no hacer actividad física, no compensar el estrés, acumular sustancias tóxicas. Lo segundo, en cambio, con un estilo de vida saludable que no sólo incluya ejercicio físico regular, sobre todo a partir de los 50, para prevenir problemas óseos, sino también actividad intelectual.

"El ejercicio aumenta la producción de sustancias químicas que alientan el desarrollo de las neuronas y de nuevas conexiones entre ellas. También promueve el crecimiento de vasos sanguíneos, que nutren a las estructuras existentes", afirmó Robertson.

Entre esas estructuras está la ósea, que a partir de los 35 comienza a envejecer. "Hasta los 30-35 años hay formación ósea. Después comienza una disminución lenta que en la mujer se acelera con la menopausia.

En los hombres esto es más lento", explicó el doctor León Schurman, que con más de 70 años es jefe de Metabolismo Fosfocálcico del Servicio de Endocrinología del Hospital Francés. "La vejez empieza cuando uno quiere -desafió-. Si no, míreme: tengo 75 y me siento joven."

O, como confiesa el gastroenterólogo Juan Gregorio, que a los 85 atiende dos consultorios y hace gimnasia y aparatos dos veces por semana: "Mi secreto contra la vejez es mantener la memoria activa, lo que va contra el envejecimiento".

Para el especialista, el aparato digestivo no envejece. Lo que el paso de los años cambia es la motilidad del colon. "Esto es lo que produce constipación o incontinencia urinaria, tanto en hombres como en mujeres", indicó Gregorio, que fue discípulo del premio Nobel Bernardo Houssay.

"En sentido biológico, el envejecimiento es celular y no hay una edad establecida. Para mí, la vejez comienza cuando una persona pierde interés por el entorno y se aísla porque terminaron sus motivaciones en la vida. Esto es frecuente cuando uno se jubila o cuando se queda sin trabajo. Se puede ser viejo a los 60 o a los 40..."

Para la psicóloga Marta Méndez, coordinadora del Programa de Salud Mental en Adultos Mayores del gobierno porteño, intentar ponerle una edad al inicio de la vejez no es recomendable. "Tenemos que ser cuidadosos cuando hablamos de una edad de la vejez porque ese dictamen puede dar forma y producir el fenómeno paradójico de producir algo que aún no estaba instalado -indicó-.

En la nueva vejez que la época está produciendo, se es mucho más fuerte psíquicamente que lo que muchos profesionales creen, lo que permite que los «viejos» puedan enfrentar los cambios y sus consecuencias."

¿Desde los 65 o los 50?

Tradicionalmente, la vejez se estableció a los 65, aunque no por motivos biológicos, sino de política laboral. Fue Alemania el primer país que estableció un programa de jubilación que sentenció que a los 65 años decae el nivel de rendimiento físico, psicológico y emocional de la persona.

Sin embargo, los expertos señalan hoy los 50 años como el punto de inflexión gerontológico. A partir de esa edad se define la calidad de vida de las siguientes décadas, en las que los músculos se debilitan, los movimientos son más lentos, el equilibrio se altera, la audición disminuye y la visión es cada vez más dificultosa.

En la Argentina, por ejemplo, sólo una de cada cuatro mujeres conserva su esqueleto dentro de parámetros normales después de los 50.

Pero, en general, son los olvidos y los problemas para leer los primeros síntomas de los años. El envejecimiento de la visión aparece entre los 40 y los 50, cuando hay que acercar el diario para leerlo.

Esto ocurre porque el cristalino se vuelve menos flexible y no puede enfocar correctamente los objetos ni procesar adecuadamente la luz. En promedio, a los 60 se necesita tres veces más luz que a los 20 para leer el mismo texto.

La memoria, en cambio, comienza a dar síntomas a los 40, cuando los olvidos empiezan a preocupar. "Uno ve cada vez con mayor asiduidad que después de pasados los 40 ya no se acuerda, al salir del cine, quién es el primer actor de la película o dónde guardó algo o si tenía una cita.

Es una preocupación frecuente en personas sanas", comentó el neuropsicólogo Angel Goldfarb, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Francés.

Cuando los problemas con la memoria no se deben a la depresión, el cansancio o el estrés, se recomienda seguir un programa de estimulación de la memoria. Y lo más importante es tener "una muy buena agenda" para descargar toda información redundante.

"La principal barrera para aquellos que transitan la llamada nueva edad adulta [entre los 50 y los 80] es el deterioro de las funciones cerebrales", afirmó el doctor Robertson en Dublín. Según prometió, la ejercitación y la estimulación cognitiva a partir de los 60 permiten rejuvenecer la mente unos 14 años.

"Para los mayores de 50, el ejercicio es una droga milagrosa que los vuelve más ágiles mentalmente, menos olvidadizos y que demora la pérdida de precisión en las tareas que ocurriría de otra manera", señaló el experto.

En lo que todos los expertos consultados coincidieron es en recomendar que se empiece a los 50 con las consultas de prevención, que incluyan los controles para determinar si la salud ósea, cardiovascular o cerebral es la adecuada para la edad o si ya hay signos de envejecimiento acelerado, así como un reordenamiento de la alimentación, que incluya frutas, verduras y cereales integrales.

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Comer menos, vivir más

El doctor Pankaj Kapahi, del Instituto Buck de Investigación del Envejecimiento, de Estados Unidos, investiga cómo la alimentación influye en el envejecimiento. Afirma que la ciencia está demostrando que "en la mayoría de las especies, desde el hongo de la levadura hasta los seres humanos (se están haciendo estudios en primates), consumir demasiada comida contribuye con una muerte temprana".

Es que, es conocido, la obesidad aparece en la lista de factores de riesgo de una gran cantidad de enfermedades crónicas. "La restricción alimentaria reduce no sólo la velocidad del envejecimiento, sino también la aparición del cáncer y las enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares en roedores, que también muestran una disminución en la memoria", comentó Kapahi a LA NACION.

La explicación de este fenómeno, según el investigador, es que durante los tiempos de reducción de nutrientes disponibles en el ambiente, los animales cambian su fisiología para subsistir. "Cambian la inversión de energía de la reproducción al mantenimiento somático, lo que le permite vivir más y resistir el estrés -aseguró a partir de los resultados de sus investigaciones-. Los animales que comen más se reproducen más, pero mueren más temprano y viceversa."

-¿Cómo podemos restringir la alimentación para aumentar la longevidad?

-Una buena idea sería no seguir comiendo hasta sentirse llenos...

Fuente: www.lanacion.com.ar/

Edad cronológica vs Edad biológica

Aunque envejecer no es algo opcional en la vida de los seres humanos, existen mecanismos y procesos químicos que retardan o ayudan a que el organismo viva mejor los últimos años de vida e inclusive pueda producir las hormonas que con el pasar de los años se van disminuyendo en nuestros sistemas.

Desde hace muchos años los especialistas estudian el proceso de envejecimiento y han determinado como las principales causas que aceleran o adelantan esta etapa, la mala alimentación, la falta de ejercicios, los vicios y los excesos, en fin todo un estilo de vida que se parece mucho al de la mayoría de la población.

En este sentido, el doctor y especialista en Medicina Holística Efraín Hoffmann, del centro naturista - spa Hacienda La Concepción, explicó que la “vacuna antienvejecimiento” o la hormona del crecimiento (HGH), disminuye su producción en nuestro cuerpo a partir de los 40 años de edad, por lo cual se están implementando tratamientos a base de esta sustancia.

“Esta es una hormona, que tiene un efecto regenerante, se introduce con el fin de mantener los valores y niveles de la misma dentro de nuestro organismo, ofreciéndole el alimento a las glándulas para que la sustancia se produzca con mayor facilidad a pesar de la edad”, comentó.

La vacuna antienvejecimiento se coloca con pequeñas inyecciones subcutáneas a nivel del abdomen y/o la espalda, en sesiones de 5 a 10, dependiendo de las necesidades del paciente. Por ser un tratamiento de “mantenimiento” se debe realizar con regularidad para obtener los niveles hormonales más favorables.

Los resultados se pueden apreciar desde la primera semana en que se aplica el tratamiento, aunque son mayormente cambios internos y por lo tanto no se trata del mito de la “fuente de la eterna juventud”, sino más bien se reflejan en un sentimiento de mejoría y vitalidad en nuestro organismo, más que en nuestro aspecto físico.

¿Cómo determinar la verdadera edad?

Los avances de la ciencia son los que permiten realizar los diagnósticos más cercanos a la realidad, en lo que respecta a la edad biológica de cada quien. “Hoy en día podemos medir la producción de hormonas, la hidratación de la piel, la grasa y masa corporal y esto, aunado al estilo de vida del paciente, nos ofrece resultados muy precisos sobre el estado del organismo”, detalló Hoffmann.

Con estos valores en la mano, comparándolos con las tablas de valores preestablecidas se puede determinar que una persona de 50 años de edad cronológica puede tener 65 años de edad biológica, derivado del estado de deterioro que tiene su organismo.

¿Qué nos degenera?

Al explicarnos sobre las fallas que ocurren en nuestro organismo, que producen enfermedades degenerativas, el doctor Hoffmann mencionó tres situaciones que se originan de la mala alimentación y los hábitos negativos, como lo son la glicolización de las proteínas, la inflamación crónica sistémica y la oxidación.

Con respecto a la glicolización, se trata de capas de azúcares que se forman sobre las proteínas de nuestro cuerpo ocurriendo algo así como una “caramelización” de las mismas, producto del consumo en exceso de dulces y azúcar blanca.

La inflamación crónica se da en la mayoría de las personas por consecuencia de alimentarse con carnes rojas y grasas saturadas, el problema se origina cuando las células se inflaman y se alojan en las articulaciones, la piel o el aparato respiratorio, generando artritis, dermatitis o alergias, entre otras enfermedades.

Al referirse a la oxidación, el especialista destacó que se da por causa del uso de drogas, alcohol y tabaquismo, provocando la falta de oxigenación en los principales órganos de nuestro cuerpo.

Definitivamente, el proceso de envejecimiento no es un proceso que se pueda detener por completo porque forma parte de la evolución humana, sin embargo, la ciencia nos ofrece opciones para retardar o mejorar esta etapa, siempre tomando en cuenta que es vital tener un estilo de vida sano. (EOF/EH)

¿Cuáles serían los pasos a seguir?

1) Desintoxicación completa, incluyendo el ayuno (sólo alimentación con líquidos por un período que determina el especialista de acuerdo al caso).

2) Proceso de Quelación realizado con la sustancia llamada EDTA, que ayuda a separar el colesterol del calcio, para que el producto negativo al quedar libre pueda ser absorbido por el cuerpo en forma de energía.

3) Nutrición celular con productos homeopáticos para fortalecer todos los sistemas del organismo.

4) Utilización de las sustancias regenerativas (como la vacuna antienvejecimiento) para ayudar al organismo a producir las hormonas que disminuyen con el pasar de los años.

5) Mantener un régimen alimenticio balanceado en todo momento.

Por Chichí Páez

Fuente: www.el-carabobeno.com/parentesis/

La neurogénesis abre nuevas expectativas en la longevidad

El reciente seminario sobre Biología y patología del envejecimiento cerebral celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, destacó como la comunidad científica ha pasado a pensar que las células del sistema nervioso central eran inmutables al concepto de neurogénesis.

No todos envejecemos de la misma forma, sino que este proceso viene determinado por componentes genéticos y medioambientales.

Si la dotación genética de una persona le permite escapar de enfermedades importantes, ésta puede vivir más años, pero el fenotipo de la vejez también es producto de las relaciones conductuales entre nuestro organismo y nuestro medio ambiente físico y social. Así pues, como se destacó en este seminario sobre Biología y patología del envejecimiento cerebral, el envejecimiento de una persona viene determinada por la preponderancia de una u otra fuerza.

El doctor Justo García de Yébenes, jefe del Servicio de Neurología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y uno de los especialistas reunido en la UIMP, distingue un envejecimiento normal de otro patológico, considerando que el envejecimiento normal es un proceso de maduración y de adaptación que se va produciendo en el organismo.

Y "aunque en este proceso se pierden algunas facultades como la memoria", precisa el doctor García, también "se gana en capacidad estratégica, es decir, capacidad para madurar una serie de decisiones con el objeto de conseguir un fin".

Y como ejemplo, este neurólogo cita cómo "en el mundo del arte la ciencia, la literatura, la política u otros siempre ha habido personalidades con muchos años que han mantenido su capacidad intelectual hasta el final de su vida".

El tiempo de envejecer sin enfermedad se cifra teóricamente en torno a los 85 años en muchas personas. Y el creciente conocimiento de la biología molecular de la senectud abre esperanzas a que el potencial de vida, que en algunas personas ha llegado a alcanzar los 125 años, pueda extenderse a muchas otras personas.

El envejecimiento patológico

Pero algunos elementos medio ambientales y conductuales hace que el envejecimiento adelante o desborde, de forma cuantitativa o cualitativa, los márgenes de la evolución biológica de las personas. Una anormalía que lleva a la pérdida de ciertas capacidades y que repercute negativamente en la funcionalidad y autonomía de la persona.

Este proceso de envejecimiento anormal da comienzo, según el doctor García de Yébenes, "durante la gestación, puesto que en este periodo ya existe muerte de neuronas absolutamente necesaria para la formación de un individuo normal".

García de Yébenes: "hemos superado la idea de que no pueden producirse nuevas células en el sistema nervioso central"

La novedad está en que ahora los expertos no sólo conocen la pérdida de neuronas, que empieza en el mismo momento en que somos concebidos, sino que ahora "hemos superado la idea de que no pueden producirse nuevas células en el sistema nervioso central", en palabras de dicho experto, "ahora sabemos que existe la neurogénesis, proceso por el que se van formando nuevas neuronas a lo largo de toda la vida". Conocimiento que abre un nuevo camino en la investigación de la longevidad del ser humano.

Causas de envejecimiento precoz

Sin embargo, siguen habiendo otras causas paralelas a las naturales que provocan envejecimiento, que provienen sobre todo de impactos de nuestro medio ambiente y de malos hábitos conductuales. Así además de nuestra dotación genética, la salud también depende de las relaciones que mantenemos con nuestro entorno.

El estilo de vida, la educación, las relaciones con otras personas, y sobretodo, la prioridad que cada persona da a su propia salud y la regulación que haga de sus conductas para mantenerla, influyen en que una persona envejezca mejor o peor y lo haga más o menos tarde.

Aunque como todos sabemos, el tabaquismo, el sedentarismo y una alimentación incorrecta que conduzca a la obesidad, ayudan a que este proceso se haga de la peor y más acelerada forma posible.

Fuente: profesional.medicinatv.com/reportajes/envejecer/


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