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Enfermedades del Alma

Enfermedades del Alma es un libro original, donde su autor se basa en el concepto de que el alma es un constituyente natural del organismo humano, responsable de todos los actos de la vida.

Sigue la metodología de los cursos de Medicina, analizando, inicialmente, la estructura y la fisiología del alma y, en los capítulos siguientes, estudia las causas y el modo en como se instalan y relaciona las principales enfermedades del alma que atacan a los seres humanos.

Tiene un capítulo sobre la cura Cuántica, basada en la física Cuántica, y procura explicar, científicamente, las curas realizadas por la energía del pensamiento.

En el último capítulo estudia las curas de Jesús, el Medico de cuerpos y almas, destacándolo como paradigma para los que se dedican a las curas espirituales.

A mi querida esposa, doctora María José Cassab Brólio, por el estímulo y las oportunas observaciones que estuvieron siempre presentes en la elaboración de este trabajo

Dr. Roberto Brólio

PRESENTACIÓN

Este libro se basa en el reconocimiento del alma como parte constitucional del ser humano,.responsable de los diferentes atributos que adornan su personalidad, como el pensamiento, la inteligencia, el carácter, la voluntad, la imaginación, la ética, el amor, la ciencia, la intuición, los dones artísticos y la determinación.

Su contenido científico se fundamenta en los Textos Sagrados del Cristianismo y en la Doctrina Espírita, codificada por Allan Kardec. Este hecho puede constituir un motivo de "choque" a muchas personas, por no comprender o asimilar el abordaje de conceptos espiritualistas en los dominios medico-científicos y, sobretodo, por pertenecer a las doctrinas no siempre aceptadas por todas las personas, que aquí vamos a tratar.

Pero si el apreciado lector se encuentra en esa situación, no debe dejar de analizar los conceptos, no menos científicos, aquí presentados, que tienen como objeto contribuir para la disminución del sufrimiento humano, y hacer a las criaturas más confiadas, alegres y felices.

Para el lector no familiarizado con algunas ideas aquí expuestas, será presentado, en el primer capítulo, un estudio sobre la realidad del alma.

Patologías como la maldad, la violencia, la criminalidad, los vicios, los disturbios de la sexualidad, las obsesiones, están relacionadas como trastornos del alma, que comprometen al ser humano como un todo y para los cuales se procura dar una visión espiritualista.

El estudio del alma, como realidad humana, no debería restringirse tan solo a los sectores religiosos y esotéricos, sino alcanzar, igualmente, otras áreas del conocimiento humano, en especial el de la Medicina, Psicología, Sociología, Física, Química y de la Educación, viendo que las adquisiciones científicas, relativas al conocimiento de la misma, pueden proporcionar valiosas contribuciones a sus campos de aplicaciones prácticas.

Esos conocimientos posibilitan, todavía, la disminución de los preconceptos que existen a ese respecto y que dificultan el progreso en ese campo tan importante del conocimiento humano.

Una cuestión fundamental en la Medicina consiste en saber como se realiza la cura de las enfermedades. En muchos casos, como cuando son estudiadas las curas espirituales, los llamados milagros, que ocurren en todas las religiones, o de las curas sin vínculos religiosos, donde no se tiene una explicación satisfactoria para justificarlas y cómo se realizan.

Con la colaboración de la Física, a través de la cura cuántica, tenemos una explicación para las peculiaridades de las modificaciones que ocurren en las células comprometidas del organismo, por la actuación del pensamiento, capaz de promover el alineamiento de los electrones en las órbitas nucleares de las células donde se encuentran.

Según esa nueva visión, la acción terapéutica, cualquiera que sea su procedencia, debe realizar la concienciación del enfermo, capaz de producir un cambio en su actitud respecto a la enfermedad, haciéndole comprender que irá a obtener una substancial ayuda para aminorar sus problemas, u obtener la cura que tanto anhela.

Esa proposición produce resultados excelentes cuando, por ejemplo, el paciente acepta e incorpora, a su proceder, la recomendación para cambiar ciertos hábitos y seguir la orientación prescrita, como los cuidados a ser observados para reducir los niveles de colesterol, para eliminar el uso del tabaco, para cambiar sus hábitos alimentarios, etc.
Cualquier teoría médica que no reconoce el valor del pensamiento en las acciones terapéuticas está destinada a ser, en la mejor de las hipótesis, incompleta.

El médico, al atender a un paciente, no puede limitarse a pedir exámenes al laboratorio y, delante de los resultados, prescribir el medicamento, haciendo una prescripción que puede ser válida científicamente, pero tiene su valor disminuido si no va acompañada de la atención y del calor humano que debe envolver la relación médico-paciente.

El paciente no es una persona indiferente, sino un alma que está sufriendo y tiene deseos de un mensaje de esperanza, de refugio espiritual para su sufrimiento. Él espera una palabra que le dé confianza, y que constituya una acción muy importante en el proceso terapéutico.

Cualquier actividad médica junto al paciente constituye, como mínimo, una interacción entre dos seres, cuyo vínculo fundamental de actuación debe ser el Amor que aproxima a las personas en un sentimiento fraterno.

Los órganos que forman el organismo humano no están aislados, independientemente los unos de los otros, sino ligados entre sí por las acciones del sistema nervioso, circulatorio, endocrino, etc. A parte de esas interacciones, los órganos y las células están vinculadas al alma que participa activamente en todos los procesos biopsíquicos del organismo.

La llave para el entendimiento de ese sistema puede estar relacionada al conocimiento de la unión del encéfalo, a través de sus ramificaciones neuronales, con todo el organismo y, por otro lado, la conexión del alma con el encéfalo, a través del periespíritu, pudiendo explicar, igualmente, la actuación de la misma sobre todas las células del cuerpo.

Esas consideraciones nos llevan a pensar que la práctica de la Medicina, en el futuro, debe reconocer la realidad del alma. Una nueva consciencia debe regir los destinos de la Medicina del futuro. Algo que todavía no podemos comprender, pero que sobresale como realidad tangente, resultante de una transformación cultural que deberá ocurrir en la Era del Espíritu que se aproxima, basada en la actuación del pensamiento como agente vivificador de todas las células del organismo.

Como médico formado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo en 1951, ya alcance una madurez en el ejercicio profesional, y no propongo modelos nuevos para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades curables por medio de recursos reconocidamente establecidos.

Tengo el máximo respeto por los procedimientos médicos y por todas las acciones que vayan a menguar el sufrimiento humano, en cualquier área de la Medicina. Deseo preservar las prácticas utilizadas para evitar y curar las enfermedades, para preservar y mejorar el estado de salud de las personas.

Reconociendo la importancia de la dieta alimenticia, del control de los vicios, cualesquiera que fueran, al igual que los resultantes del uso, sin criterio, de medicamentos psicotrópicos, a los cuales los pacientes se apegan como recursos salvadores para sus problemas. Aconsejo la importancia de las actividades físicas, cuando son indicadas, la necesidad del reposo y del sueño, y el valor de los exámenes médicos periódicos, como recursos para el diagnóstico precoz de enfermedades.

Para los pacientes, recomiendo la importancia de la educación espiritual, en la religión a la que estén vinculados, sabiendo que el ser humano tiene el alma como parte muy importante, y que debe recibir la atención no solo de los religiosos, sino también de los profesionales de la salud y de los educadores.

Reconociendo que, como almas, estamos ocupando transitoriamente un espacio en la vida entre los seres humanos, y que más tarde o temprano deberemos regresar hacia casa, de donde vinimos, y vinimos para realizar actividades útiles a nosotros mismos y a nuestros semejantes.

Personalmente, tengo gran satisfacción de estar participando, como médico, durante más de 45 años, en el ejercicio de la clínica, procurando mantener siempre la seriedad y amor a los semejantes.

Como ex profesor de Tisiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo, comprendo que las enfermedades no tienen tan solo una connotación clínica, sino que alcanzan un área mayor, relativa a su extensión epidemiológica en la comunidad, como es la importancia de las enfermedades del alma, que constituyen un problema de salud pública prácticamente en todos los países, pues están relacionadas al pensamiento, común a todas las personas.

En calidad de ex profesor de la Facultad de Salud Pública tengo, igualmente, la alegría de haber participado en la enseñanza de la especialidad para estudiantes y profesionales de la salud, durante muchos años, y de haber colaborado en campañas sanitarias, fuera de la especialidad, como las que llevaron a la erradicación de la viruela y a la prevención de enfermedades infecciosas como la poliomielitis, y de haber ejercido actividades clínicas y sanitarias para el control de la tuberculosis en nuestro medio. Pienso que las enfermedades infecciosas y parasitarias, que todavía constituyen serias máculas para la humanidad del presente, deberán ser controladas y, erradicadas en el futuro..
El Autor

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PREFACIO

Este libro estudia, genéricamente, los males que atacan a los seres humanos y que pueden estar vinculados a disturbios del alma.

El alma, como parte del organismo, y frecuentemente admitida por la mayoría de las personas, aunque no reconocida por su importancia como responsable de los fenómenos biopsicoemocionales que ocurren en la vida de cada uno.
El libro sigue una metodología científica, situando al lector inicialmente en contacto con los conceptos sobre la realidad del alma, su estructura energética y su fisiología, contando con la participación del periespíritu como responsable de la memoria espiritual y de los fenómenos presentes en la eclosión de las enfermedades que atacan a los seres humanos.

Identifica los diferentes disturbios del alma, responsables del sufrimiento humano, frecuentemente relacionados al atraso espiritual de las criaturas, víctimas de males oriundos de sus propios desequilibrios morales, llevándolas, muchas veces, a los vicios, a la agresividad, a los disturbios sexuales y al marasmo de los pensamientos negativos, condenándolas a una creciente apatía moral, indiferentes a los bienes edificantes de la vida.

Por su generalidad, las enfermedades del alma acometen a innumerables personas de todas las partes del mundo, constituyendo un serio problema social y de Salud Pública para todos los pueblos de la Tierra.
Analiza el valor de los diferentes métodos utilizados en la práctica de las curas espirituales, desde el que es utilizada la imposición de las manos, según las enseñanzas de Jesús a sus discípulos de la primera hora.

En el capítulo La Cura Cuántica, basándose en la Física, procuro explicar, científicamente, las curas realizadas a través del pensamiento, que son tenidas como milagros, como las descritas en el Evangelio, y reconocidas, en la práctica, por diferentes corrientes religiosas.

Procura identificar la relación entre la Ciencia y la Religión, reconociendo que la Ciencia necesita de la Religión para explicar los fundamentos espirituales relacionados con la formación de la materia en la obra de la Creación, y la Religión necesita de los conocimientos científicos para explicar sus bases espirituales.
La Religión puede, igualmente, evidenciar que el Evangelio no es tan solo un poema de elevada armonía utilitaria, de rara belleza, sino un tratado científico, cuyos axiomas pueden constituir la base para la solución de los escabroso problemas que asolan a los habitantes de la Tierra.

La Ciencia reconoce que el Universo es armonía, que se manifiesta desde la estructura del átomo hasta la constelación de los astros.
La Religión admite que la obra de la creación está vinculada al bien, y emana de Dios hacia todas las criaturas, razón por la cual los seres humanos deben concienciarse para la práctica del amor, de la fe y de la solidaridad humana, que son las más bellas virtudes que adornan a las criaturas en su trayectoria a través de la vida biológica y en la espiritual.
La Ciencia sin amor, sin fe, sin comprensión humana, puede ser llevada a la locura, y la Religión sin la Ciencia puede convertirse en fanatismo.

El autor analiza los principales modelos de las curas realizadas por Jesús, el médico de los cuerpos y almas, enalteciendo la importancia de la utilización de los diferentes atributos del alma par su obtención, como el amor, la fe, la creencia en Jesús, la voluntad, la oración, el pensamiento positivo y el poder de la palabra.

Reconoce que la humanidad está formada por seres humanos, encarnados, llamados vivos, y de seres espirituales, desencarnados, igualmente vivos y que mantienen su individualidad registrada en las mallas del periespíritu, identificada a través de las experiencias adquiridas durante reencarnaciones sucesivas.

Establece que el comportamiento de los seres humanos está relacionado con su evolución espiritual, siendo los seres más evolucionados, propensos a la práctica del bien, al desprendimiento de los bienes materiales y al amor entre todos los seres, mientras que los seres menos evolucionados marcan su trayectoria en la vida a través de actitudes pautadas en la ambición, en el apego a los bienes perecederos de la vida, entregándose con facilidad a la agresividad y a la anulación de los semejantes.

La verdadera humanidad está formada de seres encarnados y desencarnados. Como que existen criaturas que presentan diferentes grados de evolución espiritual en los dos planos, es loable que sean incentivados al intercambio y a la relación entre ambos, justificando la necesidad de perfeccionarse, con naturalidad y sin preconceptos, los recursos de comunicación, para que los seres encarnados, mientras se encuentren en el plano biológico, puedan obtener un mayor conocimiento, y aprovechar las oportunidades que les son proporcionadas, para evolucionar y alcanzar la perfección que les es reservado por ser, igualmente, criaturas de Dios.

Este proyecto constituye el resultado de un estudio realizado durante las observaciones de pacientes efectuados en el ejercicio de la Clínica Médica, durante más de 45 años, en la ciudad de Sao Paulo, procurando identificar la realidad del alma como parte del organismo, responsable de innumerables disturbios que acometen al ser humano.
No se trata tan solo de una solución para el ejercicio de la Medicina, sino una abertura de una ventana, para la visión y comprensión de los males que afectan a los seres humanos y los recursos espirituales que pueden ser utilizados para aminorar su sufrimiento.

Siendo el alma la responsable de todos los actos de la vida diaria, se comprende la importancia de ser movilizadas actividades para las realizaciones evolutivas del alma, viendo como toman consciencia las personas, apartándolas de la inercia, de la rutina y del negativismo a fin de poder alcanzar, de modo duradero, el camino recto y triunfal del proceder humano.
El autor.
Dr. Roberto Brólio

Traducido por Johnny M. Moix
del libro "Doenças da Alma"

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