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La Nueva Visión Espiritual

OBSERVAR LA TRANSFORMACIÓN

No hace falta el misterio de un nuevo milenio para convencernos de que algo está cambiando en la conciencia humana. Para quienes tienen una mirada perceptiva, los signos están por doquier.

Las encuestas revelan un interés cada vez mayor en lo místico y lo inexplicable. Futuristas respetados ven una búsqueda universal de satisfacción y sentido interiores.' Y todas las expresiones generales de la cultura -libros, documentales de televisión, el contenido de los diarios- reflejan una creciente protesta cuyo objetivo es volver a la calidad y la integridad, y reconstruir un sentido de la ética basado en la comunidad.

Más importante aún: podemos sentir que algo está cambiando en la calidad de nuestra propia experiencia. Nuestro punto de atención parece estar alejándose de los argumentos abstractos sobre la teoría espiritual o el dogma para alcanzar algo más profundo: la verdadera percepción de lo espiritual tal como se produce en la vida diaria.

Cuando me preguntan a qué atribuyo la popularidad de mis dos primeras novelas, La Novena Revelación y La Décima revelación, siempre respondo que esta aceptación no es más que un reflejo del reconocimiento masivo de las experiencias espirituales específicas que estos libros describen.

Aparentemente, cada vez somos más los que tomamos conciencia de las coincidencias llenas de sentido que ocurren todos los días. Algunos de estos hechos tienen un alcance amplio y son estimulantes. Otros son pequeños, casi imperceptibles.

Pero todos nos dan pruebas de que no estamos solos, de que algún misterioso proceso espiritual está influyendo en nuestras vidas. Una vez que experimentamos la sensación de inspiración e intensidad que evocan estas percepciones, es casi imposible no prestar atención.

Empezamos a estar atentos a esos hechos, a esperarlos y a buscar de manera activa una comprensión filosófica superior de su aparición.

Mis dos novelas son lo que yo denomino parábolas de aventura. Fueron mi forma de ilustrar lo que es para mí una nueva conciencia espiritual que desciende sobre la humanidad. En las aventuras traté de describir las revelaciones personales que cada uno de nosotros experimenta a medida que la conciencia aumenta.

Escritas como historias y basadas en mis propias experiencias, resultaba fácil describir estas revelaciones dentro de un argumento específico y un grupo de personajes muy similares a los que se daban en el mundo real.

En ese papel, siempre me imaginé como un periodista o un comentarista social que trata de documentar empíricamente e ilustrar cambios particulares en el ethos humano que en mi opinión ya están ocurriendo. De hecho, creo que la evolución sigue avanzando a medida que la cultura adquiere una percepción espiritual mayor. Están proyectadas por lo menos dos novelas más en la serie de las revelaciones.

Para este libro elegí un formato que no fuera ficción porque pienso que, como seres humanos, estamos en un lugar muy especial en relación con esta conciencia cada vez mayor. Da la sensación de que todos la vislumbramos, la vivimos incluso durante un tiempo y luego, por razones que abordaremos precisamente en este libro, muchas veces perdemos el equilibrio y debemos luchar por recuperar nuestra perspectiva espiritual.

Este libro plantea cómo enfrentar esos desafíos, y creo que la clave radica en nuestra capacidad para hablar de lo que experimentamos entre nosotros, y hacerlo del modo más abierto y honesto posible.

Afortunadamente, hemos pasado un importante hito en este sentido. Daría la impresión de que hablamos de nuestras experiencias espirituales sin reparar en la timidez o en el miedo a la crítica.

Todavía abundan los escépticos, pero el equilibrio de la opinión parece haberse modificado, de manera que la reacción instintiva de burla del pasado ya no es tan común. En una época tendíamos a ocultar nuestras experiencias sincrónicas y hasta las desdeñábamos por temor a ser objeto de burlas y de ridículo. Ahora, en apenas unos años, los platillos de la balanza se inclinaron en la otra dirección, y los que son mentalmente muy cerrados ven cuestionado su escepticismo.

La opinión pública está cambiando, creo, porque somos bastante numerosos los que tenemos conciencia de que ese escepticismo extremo no es nada más que un viejo hábito formado por siglos de adhesión a la visión newtoniano cartesiana del mundo. Sir Isaac Newton fue un gran físico, pero, como afirman muchos pensadores actuales, no captó el universo en su totalidad, y lo redujo a una máquina secular al describirlo como si funcionara sólo de acuerdo con leyes mecánicas inmutables.

René Descartes, filósofo del siglo XVII, precedió a Newton popularizando la idea de que lo único que debemos conocer sobre el universo son sus leyes básicas, y que, si bien estas operaciones pueden haber sido puestas en movimiento por un creador, ahora funcionan por sí mismas? Después de Newton y Descartes, toda afirmación en el sentido de que existiera una fuerza espiritual activa en el universo o de que esa experiencia espiritual superior fuera algo más que un delirio fue casi siempre rechazada de plano.

En este libro veremos que esta vieja cosmovisión mecanicista cayó en el descrédito ya en las primeras décadas del siglo xx, sobre todo a través de la influencia de Albert Einstein, los pioneros de la física del quantum y la investigación más reciente sobre la oración y la intencionalidad. Pero los prejuicios de la cosmovisión mecanicista permanecen en nuestro consciente, custodiados por un escepticismo extremo que sirve para mantener alejadas las percepciones espirituales más sutiles que pondrían en duda sus supuestos.

Es importante comprender cómo funciona esto. En la mayoría de los casos, para vivir una experiencia espiritual superior debemos estar por lo menos abiertos a la posibilidad de que dicha percepción exista. Ahora sabemos que, para poder experimentar los fenómenos espirituales, debemos suspender o "poner entre paréntesis" el escepticismo y tratar de abrirnos a ellos de todas las maneras posibles.

Debemos "llamar a la puerta", como dicen las Escrituras, para llegar a detectar alguna de estas experiencias espirituales.

Si abordamos a la experiencia espiritual con una mente demasiado cerrada y dubitativa, no percibimos nada y con ello nos probamos, errónea y reiteradamente, que la experiencia espiritual más elevada es un mito. Durante siglos apartamos estas percepciones, no porque no fuesen reales, sino porque en ese entonces no queríamos que lo fueran, ya que no encajaban en nuestra visión secular del mundo.

Como veremos más adelante en detalle, esta actitud escéptica adquirió supremacía en el siglo XVII porque la cosmovisión medieval declinante que reemplazó estaba llena de teorías artificiales, de charlatanes delirantes, brujas, venta de salvación y todo tipo de locuras. En este contexto, la gente pensante anhelaba una descripción científica y establecida del universo físico que echara por tierra toda esa ridiculez.

Queríamos ver a nuestro alrededor un mundo confiable y natural. Queríamos librarnos de la superstición y el mito y crear un mundo en el que pudiéramos desarrollar una seguridad económica, sin pensar que surgirían en la oscuridad cosas extrañas y curiosas para asustarnos. Debido a esta necesidad, de manera muy comprensible empezamos la era moderna con una visión del universo sumamente materialista y simplificada.

Decir que pecamos por exceso de celo es poco. La vida en los tiempos modernos empezó a estar desprovista de la inspiración que sólo puede aportar el sentido espiritual más elevado. Hasta nuestras instituciones religiosas se vieron afectadas. Los milagros de la mitología religiosa fueron reducidos con frecuencia a metáforas y las Iglesias pasaron a ocuparse más de la unión social, la enseñanza moral y la creencia espiritual que de la búsqueda de una verdadera experiencia espiritual.

No obstante, con nuestra percepción de la sincronicidad y otras experiencias espirituales en el momento histórico actual, nos estamos conectando con una espiritualidad genuina que siempre fue un potencial. En cierto modo, esta conciencia ni siquiera es nueva.

Es el mismo tipo de experiencia que algunos seres humanos tuvieron a lo largo de la historia, documentada por todo un tesoro de autores y artistas de todo el mundo, entre los cuales se cuentan Williams James, Carl Jung, Thoreau y Emerson, Aldous Huxley (que llamó a ese conocimiento "filosofía perenne") y, en décadas recientes, George Leonard, Michael Murphy, Fritjof Capra, Marilyn Ferguson y Larry Dossey.

No obstante, el nivel en que estas experiencias ingresan actualmente en la conciencia humana no tiene precedente. Son tantas las personas que están teniendo experiencias personales espirituales, que estamos creando nada menos que una nueva cosmovisión que incluye y amplía al viejo materialismo y lo transforma en algo más avanzado.

El cambio social del que hablamos no es una revolución, en la que se destruyen y reconstruyen las estructuras de la sociedad cuando una ideología vence a la otra.

Lo que está ocurriendo ahora es un cambio interior en el cual el individuo cambia primero y las instituciones de la cultura humana parecen más o menos iguales pero son rejuvenecidas y transformadas in situ, debido a la nueva perspectiva de quienes las mantienen.

Al producirse esta transformación, es posible que la mayoría de nosotros continuemos en la línea general de trabajo que siempre seguimos, en las familias que amamos y en las religiones específicas que nos parecen más verdaderas. Pero nuestra visión de cómo deberíamos vivir y experimentar el trabajo, la familia y la vida religiosa se transformará considerablemente al integrar las experiencias superiores que percibimos y actuar en base a ellas.

Mi observación -como dije antes- es que esta transformación de la conciencia está extendiéndose en la cultura humana por una especie de contagio social positivo. Una vez que un número suficiente de individuos empiece a vivir esta conciencia en forma abierta, a hablar de ella con libertad, otros verán esta conciencia modelada y enseguida se darán cuenta de que les permite vivir hacia fuera más de lo que ya saben intuitivamente en su interior.

Después, estos otros empezarán a emular el nuevo enfoque, descubrirán a la larga esas mismas experiencias -y otras- para sí mismos, y pasarán a ser modelos por derecho propio.

Éste es el proceso de la evolución social y de producción de consenso en el que estamos todos comprometidos en estos últimos años del siglo xx. De esta manera estamos creando, creo, una forma de vida que en definitiva impulsará el siglo y el milenio.

El propósito de este libro es analizar de manera más directa las experiencias que muchos compartimos, examinar la historia de nuestro despertar y mirar con atención los desafíos específicos que implica vivir todos los días esta forma de vida.

Espero que este trabajo confirme la realidad implícita en la información ilustrada en las dos primeras novelas de la serie de las Revelaciones y que, aunque diste de estar completo, ayude a esclarecer nuestra imagen de la nueva conciencia espiritual que ya está formándose.
J. R. - Verano de 1997

JAMES REDFIELD NOS INVITA A DESCUBRIR NUESTRO ASOMBROSO POTENCIAL INTERIOR Y A PARTICIPAR DEL DESPERTAR PLANETARIO QUE YA ESTÁ EN MARCHA

Cuando James Redfield escribió "La Novena Revelación" y "La Décima Revelación" cristalizó una nueva visión espiritual para millones de personas de todo el mundo. Estos libros describen un renacimiento global que ya se ha iniciado y señalan emocionantes experiencias espirituales que todos podemos reconocer.

Ahora, en "La Nueva Visión Espiritual", discute por primera vez el trasfondo histórico y científico de este despertar planetario... un despertar que nos modelará, así como a nuestro mundo, en el nuevo milenio.

Capítulo a capítulo, Redfield nos revela esta nueva visión y nos invita a explorar un nuevo universo de posibilidades:

- Intuiciones iniciales
- Experimentar las coincidencias
- Comprender dónde estamos
- El ingreso en el universo sensible
- Más allá de las luchas de poder
- La experiencia de lo místico
- Descubrir quiénes somos
- Una evolución conciente
- Vivir la nueva ética interpersonal
- El avance hacia una cultura espiritual
- La visión desde la otra vida

Los que leyeron sus libros anteriores y ansiaban saber más sobre las ideas expresadas en sus páginas, comprobarán que "La Nueva Visión Espiritual" expandirá aún más su conciencia acerca de los cambios que tendrán lugar en este momento histórico.
Los que lo leen por primera vez se sorprenderán ante la fuerza y claridad de su mensaje transformador.

Para todos los que buscan la luz interior

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