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¿Existe vida después de la muerte?

¿Es cierto que la muerte no existe, y que constantemente estamos retornando a la vida con otro cuerpo físico?

A lo largo de los tiempos, los expertos han intentado presentar pruebas sobre la pervivencia de la vida tras la muerte, sobre la reencarnación y sobre la posibilidad de recordar vidas pasadas.

Trutz Hardo e Ian Stevenson son dos de las personas que han investigado sobre este tema. Para ellos, hay marcas que pueden demostrar la existencia de vidas anteriores.

Argumentan que el factor más corriente que indica un renacimiento es el del niño que recuerda vidas anteriores y habla de ellas. Incluso algunos niños viven los recuerdos con tanta emoción y presencia que suelen hablar de su otra vida en presente.

¿Somos capaces de recordar vidas pasadas?

En el libro publicado por Luciérnaga "¿Presuntas pruebas o evidencia?", Trutz Hardo intenta presentar pruebas sobre la pervivencia de la vida tras la muerte, sobre la reencarnación y sobre la posibilidad de recordar vidas pasadas.

Hardo recoge las investigaciones de Ian Stevenson, quien publicó varios libros sobre casos de reencarnación y, muy concretamente, sobre niños que recordaban sus vidas anteriores.

Su obra incorpora además cientos de fotografías, incluyendo un estudio de marcas de nacimiento que no pueden atribuirse a factores hereditarios, y se ocupa también de malformaciones y otras anomalías que no son heredadas ni producto de causas prenatales (antes del parto) o perinatales (después del parto).

Para muchas de estas marcas, según el autor, no había otra explicación que la reencarnación. En algunos casos, Stevenson aportaba la prueba de que muchas de estas marcas podían atribuirse a la causa de la muerte del niño en su vida anterior.

En su obra se recogen casos en los que un difunto se le aparece a una mujer embarazada o todavía no embarazada y le anuncia que quiere nacer como hijo suyo. Estos sueños se dan mucho en Birmania y entre los indios de Alaska.

En otras culturas, por ejemplo los indios tlingit y los igbos de Nigeria, se examina al recién nacido en busca de marcas que indiquen si un difunto al que hayan conocido ha vuelto a nacer entre ellos.

Y en tribus de África Occidental se marca al difunto para poder identificarlo cuando renazca.

 

El recuerdo de vidas anteriores

El factor común más corriente que indica un renacimiento es el del niño que recuerda vidas anteriores y habla de ellas, casi siempre entre los dos y los cuatro años.

Estos recuerdos van borrándose gradualmente entre los cinco y los ocho años, aunque hay excepciones en los que niños mayores recuerdan vidas anteriores.

Algunos niños viven los recuerdos con tanta emoción y presencia que suelen hablar de su otra vida en presente. Y casi todos pueden explicar los hechos que condujeron a su muerte.

Si en la India, un niño que había pertenecido a una casta alta nace en una casta inferior, se sentirá a disgusto en la nueva familia, querrá mandar, hacer que le sirvan, se negará a usar ropas baratas...

Fobias y adicciones

Stevenson aporta otros ejemplos para su teoría: los niños que no murieron de muerte natural muchas veces desarrollaron fobias.

Si se ahogaron tenían fobia al agua; si murieron por herida de bala tenían horror a las armas de fuego y a las detonaciones; si murieron por accidente de circulación, tenían fobia a automóviles, camiones o autobuses.

Pudo comprobar que estas fobias se acentuaban cuando la persona alcanzaba la edad en que sucedió su muerte.

Esta teoría incluye también las adicciones: adictos al alcohol o al tabaco en una vida anterior, manifiestan o desarrollan de niños apetencia por estas drogas.

Muchos niños expresan dotes o habilidades que poseían en su vida anterior. Y personas que en la vida anterior tenían otro sexo tienen dificultades para adaptarse al nuevo.

Y, por ejemplo, cuando un niño nace de la que fue su hija tendrá dificultades para acatar su autoridad.

 

Un caso extraordinario

Trutz Hardo cuenta el caso de un matrimonio que tiene un hijo que, desde pequeño, pide continuamente el rolex de su padre. Un día, el niño se señala a sí mismo y dice que su nombre es Sunny Ray. Otro día el niño dice que tiene una esposa que se llama Dawn y que había vivido con ella en Texas. También señala el grabado de un perro spitz blanco y grita: "Es Willy, mi perro".

Cuando el niño tiene 7 años, el matrimonio va a un seminario a Texas y conocen a una mujer llamada Dawn Ray.

La mujer les confirma que enviudó hacía ocho años, que su esposo se llamaba Sunny Ray, que tenía un perro spitz blanco llamado Willy. Llevan al niño a casa de la mujer y, en cuanto la ve, la llama por su nombre y corre a abrazarla. Y, sin tener conocimientos de guitarra y tras alguna tentativa, empieza a tocar y cantar una canción country que Dawn reconocía como la que cantaba su marido.

El niño le preguntó además a la mujer si había guardado su reloj, que era un rolex, el mismo que reclamaba el niño a su padre como suyo...

El caso de las hermanas gemelas

En 1957, en Inglaterra, las hermanas Joanna y Jacqueline Pollock, de once y seis años, fueron atropelladas en la acera por un coche.

Un año después, la sra. Pollock quedó embarazada y su marido le dijo que había tenido la corazonada de que nacerían dos niñas gemelas que serían las hijas que habían perdido.

A pesar de que el ginecólogo aseguró que no esperaba más que una criatura, la sra. Pollock dio a luz a dos niñas univitelinas. A la primera, la llamaron Jenniffer y a la segunda Gillian.

El padre observó que una de ellas tenía, encima de la ceja derecha, una cicatriz idéntica a la que tenía Jacqueline y que se había hecho cuando se cayó a los tres años; y la otra niña tenía un lunar del tamaño del pulgar en el mismo sitio que lo tenía la segunda hija fallecida.

A los 4 meses, los padres se trasladaron a otra población y, cuando a los dos años y medio volvieron de visita, observaron que las dos niñas conocían el lugar perfectamente.

Antes de poder ver la escuela, una dijo: "Ahí detrás está la escuela". Y la otra dijo: "Allá arriba está la plaza, con el tobogán y el columpio". Y al pasar por delante de su casa, las dos la reconocieron.

A los 4 años, su padre abrió una caja donde guardaba los juguetes de sus hijas muertas. Las niñas reconocieron perfectamente qué muñeca y qué juguete era de cada una, llamando a las muñecas por su nombre y alegrándose de verlas después de tanto tiempo.

Las niñas mostraban además un gran miedo a los automóviles y tenían el mismo comportamiento que las hijas que habían fallecido.

 

El caso de Shanti Devi

Shanti Devi nació en la India, en Nueva Delhi, pero a los tres años empezó a afirmar que su casa estaba en Mathura. A los cuatro años contaba detalles de su vida anterior, entre otras cosas que estaba casada, a pesar de que sus hermanas se burlaban de ella.

Shanti afirmaba también que procedía de una casa más rica y le decía a su madre: "Tú no eres mi verdadera madre". Aseguraba también que su marido tenía una tienda de tejidos y que su casa de Mathura estaba pintada de amarillo. Los padres se negaban a aceptarlo.

Un día Shanti rechazó la carne diciendo que en su casa no comían carne. En la escuela, los niños se reían de ella cuando contaba que estaba casada y tenía un hijo.

Su maestro se interesó por su caso y le preguntó detalles como el nombre de su marido y le prometió llevarla a Mathura. Ella contestó: "Mi marido se llama Pandit Kedernath Chobey" y le dio además su dirección completa.

El maestro escribió a aquella dirección. A vuelta de correo, aquel hombre informaba que lo que decía la niña era absolutamente cierto. El marido viudo mandó entonces a un primo que fue reconocido por la niña a quien llamó por su nombre.

Shanti le preguntó además por su hijo, le describió las habitaciones de la casa y la distribución de la tienda. Finalmente, el marido viajó a Delhi con su actual esposa y el hijo de su primer matrimonio.

La niña reconoció a su marido y abrazó a su hijo. Shanti reconoció también sus antiguas joyas.

Al llegar a Mathura, la niña reconoció todos los lugares y a las personas que conoció en su anterior vida. Al llegar al dormitorio de la casa, la niña dijo: "Aquí escondí mi dinero. Si miráis debajo de las baldosas encontraréis un cofre con 150 rupias".

Shanti reconoció también la casa de sus padres y, entre las 45 personas de aquella casa, abrazó a su madre.

La regresión hipnótica como instrumento para acceder a vidas pasadas

La regresión es una técnica que nos introduce a estados modificados de conciencia y que se ha convertido en una terapia para la resolución de traumas y en un instrumento para conocer las vidas pasadas.

Pero, ¿accedemos realmente a vidas pasadas? ¿se trata de una fabulación, de un juego del cerebro, de un viaje a la vida de otras personas?

La regresión hipnótica ya era conocida desde 1882, pero se convirtió en un técnica popular a partir de 1965.

Un aficionado a la hipnosis, Morey Bernstein, dio a conocer en el libro "A la búsqueda de Bridey Murphy", sus experiencias con Virginia Tighae, a la que, en hipnosis profunda, o sea sin que ella fuese consciente de lo que iba diciendo, la hizo retroceder en el tiempo. Hipnotizada, aquella mujer narró una vida anterior en la Irlanda del siglo XIX.

Aunque la vida contada por Virginia no puede asegurarse que fuese cierta, mucha gente sintió el deseo de conocer sus vidas anteriores.

 

¿Todo el mundo afirma haber sido Cleopatra o Alejandro el Magno?

Aunque según una encuesta realizada en Estados Unidos la gran mayoría de la población blanca desea nacer hombre y blanco, una investigación sobre las regresiones indicó que la proporción entre uno y otro sexo era del 50%. Y en la mayoría de las regresiones, los sujetos se veían como gente humilde y de color.

Por otra parte, de 10.000 vidas revividas, sólo uno se vio como un personaje célebre.

Además, entre las preguntas hechas a los regresados se incluía la moneda de la época. Por ejemplo, los que habían vivido entre el año 400 a.C y el 40 d.C veían monedas cuadradas con un agujero en el centro, cuando ninguno de ellos sabía que en aquella época circulaban tales monedas.

Y preguntados por su indumentaria, nombraban exactamente las prendas usadas en la época. Nadie mencionaba haber usado calzones antes del año 1200 de nuestra era.

Tampoco nadie que se hubiese visto en una vida anterior al siglo XV afirmaba haber usado tenedor. Y durante los tres siglos posteriores, cuando en Europa se usaba un tenedor de tres puntas, tampoco aquí se observó contradicción alguna respecto a la historia contada.

Fuente: www.proyecto-orion.com//

Recuerdos de vidas pasadas

En la ladera de una colina con vistas al pueblo turco de Hancagiz, Engin Sungur se volvió hacia sus padres y dijo: "Veo el pueblo donde vivía". ellos sabían, sin embargo, que él sólo había vivido con ellos en Tavla, un pueblo más grande a unos 4 km de Hancagiz.

Lo que el niño de dos años les estaba diciendo es que Hancagiz había sido su pueblo en una vida anterior. Como los Sungur son musulmanes-alevi que, al contrario de sus vecinos, musulmanes-sunni, creen en la reencarnación, reaccionaron con curiosidad más que con risas.

"¿De quién eres hijo?", le preguntaron. "Soy Naif Cicek", respondió y empezó a contarles circunstancias de su vida anterior y que había ido a Angora poco antes de morir. Luego, Engin pidió a sus padres que le llevaran a Hancagiz.

 

Reunión familiar

Al principio los Sungur, quienes nunca habían oído hablar de Naif Cicek, se negaron. Poco después el pequeño Engin se encontró en la calle con Gulhan Cicek, la hija del fallecido, la cual iba al colegio de Tavla.

Se dirigió a ella llamándola "hija mía" y, viendo que la chica se asustaba, le explicó que él era su padre. Antes de este incidente no había habido ningún contacto entre las dos familias pero, ante lo sucedido, la madre de Engin decidió llevarlo a Hancagiz para ver al resto de la familia.

En cuanto vio a la viuda de Naif Cicek la llamó "esposa mía" e identificó por su nombre a otros siete miembros de la familia. El niño llegó a indicar un terreno asegurando que en el pasado había sido suyo, lo cual resultó ser cierto a pesar de que ya no formaba parte de la finca.

También describió con detalle cómo había sido golpeado por una camioneta, conducida por su hijo, al hacer marcha atrás. Además, se supo que Naif fue a Angora a ver a un médico, tal como había dicho Engin, y murió poco después, en diciembre de 1979, a los 54 años. Engin nació casi tres años después, el 8 de octubre de 1982.

La historia de Engin es sólo una de las más de 2.000 estudiadas por el doctor Ian Stevenson, durante más de 30 años, buscando posibles evidencias de reencarnación.

Según Stevenson, desde el déjà vu -la misteriosa sensación de que una experiencia pasada se repite en el presente- hasta informaciones sobre una vida pasada recabadas a través de un médium, se han ofrecido muchos datos como pruebas de vidas pasadas.

Recuerdos espontáneos

Según Stevenson, gran parte de estos datos deben ser descartados porque los recuerdos son confusos o no pueden verificarse. Incluso cuando los detalles pueden ser confirmados, no hay que desechar las coincidencias.

El caso de Engin Sungur, sin embargo, es distinto. Stevenson ha descubierto que, en los niños pequeños, los recuerdos de una vida anterior son más lúcidos y completos.

Y, lo que es muy importante, la información puede a menudo ser refrendada por los familiares y cotejada con los lugares a los que se refiere. En un caso típico, el niño empieza a mencionar recuerdos de una vida anterior entre los dos y los cuatro años, en muchos casos en cuanto es capaz de hablar.

Luego, los recuerdos se van desvaneciendo hacia los seis o siete años. A menudo, el niño insiste en ellos aunque el resto de la familia no se muestre receptiva.

Los recuerdos suelen estar acompañados por peculiaridades de comportamiento o de lenguaje de su anterior personalidad. En el caso de Engin, por ejemplo, la viuda de Naif se percató de que Engin hablaba y actuaba como un adulto. Es más, mientras hablaba, movía las manos igual que su difunto marido.

En principio, los increíbles recuerdos de Engin parecían sugerir que una parte de la personalidad del muerto había sobrevivido, reapareciendo en el niño. Pero algunos parapsicólogos aseguran que puede haber una explicación perfectamente natural.

La mayoría de los casos de recuerdos espontáneos se producen en culturas que creen en la reencarnación, a los pocos años de la muerte de la personalidad anterior y siempre a poca distancia de donde vivió la persona fallecida.

Para algunos, son demasiadas coincidencias. O toda la familia participa inconscientemente de una "creación fantástica" -los padres implantan la idea de una vida pasada en la mente del niño, quien elabora entonces los detalles-, o se trata de un engaño.

Se cree que en muchos de los casos ocurridos en la India, donde niños de familias pobres aseguran haber pertenecido a una casta superior, los padres "alimentaban" la memoria de los pequeños buscando beneficios económicos. Pero, como indica el doctor Stevenson, incluso si esto es cierto, no ocurre lo mismo cuando el niño y la familia viven lejos del difunto, y no le conocían previamente.

Se dan también numerosas evidencias de recuerdos de vidas anteriores en culturas occidentales, en las que la reencarnación, por lo general, no se acepta. Con independencia de sus creencias muchas personas parecen ser capaces de tener recuerdos de vidas pasadas cuando su estado de consciencia es alterado, por ejemplo, por medio de la hipnosis.

Regresión a la vida anterior

La mayoría de los investigadores, incluido el profesor Stevenson, desconfían de esta práctica -conocida como regresión a la vida anterior- considerando que los adultos bajo hipnosis pueden adoptar una identidad convincente basada en puras fantasías, dejando aparte su auténtica personalidad. Por otra parte, algunas personas aseguran haber sido personajes históricos famosos y aportan ciertos detalles, convencidos de que no han podido conocerlos en esta vida.

Los escépticos argumentan que el subconsciente tiene una asombrosa capacidad para almacenar información adquirida leyendo, viendo la televisión, o escuchando conversaciones sin prestar atención. El subconsciente puede absorber información sobre un determinado personaje histórico o una época y utilizarla para crear recuerdos de una vida pasada.

Otros suspicaces ven las regresiones a la vida anterior como la combinación de las preguntas inductoras del terapeuta con la fértil imaginación del sujeto. Cuando el estado de consciencia está alterado, la mente puede estar deseosa de complacer y, en consecuencia, dará las respuestas que cree que el terapeuta desea oír. Que esto ocurre puede verse en los espectáculos con hipnotizadores.

A pesar de estas críticas, hay una tendencia creciente a consultar a terapeutas expertos en vidas anteriores, los cuales utilizan la hipnosis y técnicas de relajación para conducir a sus clientes a vidas pasadas, y así descubrir las causas de sus problemas en esta vida. Muchos atestiguan haber sido curados de esta forma, de fobias presumiblemente heredadas de una vida anterior.

¿Evidencias positivas?

Se han dado casos de individuos que, sometidos a hipnosis regresiva, han proporcionado informaciones a las que no podían acceder. En uno de ellos, el periodista Ray Bryant regresó bajo hipnosis a su vida anterior: un granjero, en Essex, a finales del siglo pasado.

El terapeuta, Joe Keeton, le pidió que retrocediera al 22 de abril de 1884, cuando tenía unos cuatro años. Bryant lo hizo y se mostró aterrorizado, diciendo que la casa se estremecía y los platos caían de los estantes.

Lo que Bryant no sabía es que el investigador había encontrado previamente una referencia al "Gran Terremoto de Essex", fechado ese día. Keeton decidió ver qué ocurría si Bryant regresaba al día en que el terremoto estaba en su apogeo.

Casos como éste y el de Engin Sungur parecen desafiar las explicaciones, pero, ¿son prueba de vidas anteriores? Stevenson sólo dice que "sugieren la idea de la reencarnación", mientras que los escépticos creen que la respuesta se encuentra en otra parte.

Algunos parapsicólogos mantienen que esta información puede ser adquirida mediante percepción extrasensorial (PES), recordando una vida pasada al conectar telepáticamente con la vida de otro individuo.

Pero si la respuesta es la PES, ¿por qué quienes conectan telepáticamente con vidas pasadas carecen de talento para otro tipo de PES?

Otra teoría afirma que el recuerdo de una vida anterior es el resultado de una memoria ancestral, racial o colectiva, que se prolonga a través de los siglos. De algún modo, el individuo enlaza con las experiencias o procesos mentales de un antepasado, o alguno de sus conocidos.

Otra teoría, en fin, relaciona los recuerdos de una vida anterior con trastornos de personalidad múltiple. Se han dado casos, utilizando la hipnosis con fines terapéuticos, en que un paciente mostraba rasgos de otra personalidad.

Esta capacidad de desdoblamiento la tenemos, en cierto grado, todos nosotros y aparece cuando sufrimos un estado de consciencia alterado. Pero si es así, ¿cómo se explican los detalles históricos precisos, y a veces ignorados, que pueden aparecer durante la hipnosis?

Las Preguntas permanecen

Mientras estas teorías pueden explicar algunos casos, ninguna esclarece satisfactoriamente los datos aportados en esos recuerdos. Por esto, el doctor Stevenson cree que la reencarnación es la explicación más probable.

Sin embargo, incluso si existe alguna evidencia que haga pensar en la supervivencia de la personalidad después de la muerte, quedan aún numerosas preguntas.

Por ejemplo, ¿qué parte de nosotros es la que se reencarna en realidad? ¿Si todos vivimos cierto número de vidas, por qué unas se recuerdan y otras no? Y, ¿por qué la mayoría no tenemos ningún tipo de recuerdo de una vida anterior?

Libros: www.libroverde.com/

Fuente: www.proyecto-orion.com/


MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/salud/meditacion/la-vida-despues-de-la-muerte-744.html

VER VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=oTL_A5-ajME


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