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Las Relaciones Amorosas

Debéis tratar de no hacer de vuestro amor un pegamento que liga, sino más bien un imán que primero atrae, pero que luego se gira y repele, para que aquellos a quienes atrae no empiecen a creer que necesitan estar pegados a vosotros para sobrevivir.

Nada puede estar más lejos de la verdad.
Nada puede resultar más perjudicial para los demás.

Deja que tu amor lance a tus seres queridos al mundo, y a experimentar plenamente quiénes son. Si haces esto, habrás amado verdaderamente.

Hay una manera de ser feliz en las relaciones y consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tú les has designado.

Las relaciones son una prueba constante; que invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las más magníficas versiones de ti mismo.

En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones, no podrías realizarlo en absoluto.

Cuando las relaciones humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas, en lugar de en lo que puede aportar a ellas.

El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver "descubierta"; no qué parte de la otra persona puedes capturar y conservar.

Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras "nada" hasta que llegó esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.

El objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.

He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quienes Sois, y... sin un otro, no sois nada.

Vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo.

Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida- en realidad la única oportunidad- de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo.

Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de otro.

Deja que en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino sólo y únicamente de Sí mismo.

Es el hecho de centrarte en el otro- de obsesionarte con el otro- lo que hace que las relaciones fracasen.

¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?

El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea, haga, tenga, diga, quiera o pida.

No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.

La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma. Vuestras relaciones personales son "tierra santa". Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.

Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así, no constituye una enseñanza tan radical afirmar: "Bienaventurados los que se centran en Sí mismos. Porque ellos conocerán a Dios". Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.

Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.

Debes verte a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal.

Debes verte a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal.

Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad en el otro.

Fuente: www.armonizandorosario.com.ar


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