Buenasiembra

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Mensaje de la Gran Madre

El relato de más abajo, es un testimonio vivo de Un gnóstico que tuvo un encuentro en espíritu con la GRAN MADRE ahorita, en fines de Enero.

No importa quien sea ni donde mora. Ojalá, después de leer este relato, todos se motiven a trabajar más en favor de nuestro amado planeta y de todos los que sufren en los días actuales.

Pedimos además, que envíen copia de ese relato al mayor número de personas que puedan y pidan a todos para multiplicar este pedido en todas las formas y medios posibles. Si alguien consigue traducir al inglés y otros idiomas, por favor, háganlo y envíen a todas las comunidades.

Ciertamente, la GRAN MADRE que todo ve y todo sabe sabrá retribuir de alguna forma positiva. Lo importante es que iniciemos esta tarea y la multipliquemos en todas las formas y medios.
Gracias.

Estaba en un pequeño templo construido en nuestra Casa orando a favor de todos los seres de la Tierra...
De rodillas, suplicaba con tanto amor y compasión que de repente fui "llevada en espíritu" a un Gran Templo de la Logia Blanca.

Mis manos tocan el piso. Observo el piso, todo en blanco y negro.
Intento localizarme y ver en dónde realmente me encuentro. Percibo que estoy en la primera fila de un gran grupo de almas, todas arrodilladas. Comienzo a observar a mi alrededor. Veo algunos rostros conocidos; otros, que nunca vi. Noto que nadie percibe que estoy allí. Todos oran en silencio, algunos de ojos cerrados, otros con la vista
fija en algún punto de lo alto.

 

Entonces, decido mirar para atrás y ver cuántos están allí

¡Mi Dios! ¡Son muchos! Centenas de personas están presentes en aquel
enorme salón de la Logia Blanca.
Veo rostros de todos los colores, tipos, razas, edades, sexos, todos
allí arrodillados, orando.
Percibo también algo común en TODOS los rostros: el sufrimiento. Sí, veo en esos rostros la terrible apariencia del sufrimiento, y eso toca profundamente mi corazón. Lágrimas comienzan a salir de mis ojos al ver a mis hermanos sufriendo; empiezo a SENTIR todo el sufrimiento de todos los seres que están en aquel Gran Templo de la Logia Blanca.
Ahora intento encontrar a los "responsables" del Templo, a los Maestros del Templo, mientras me coloco en la posición correcta, mirando hacia el frente y fijando la mirada en el ara sagrada del Templo.

 

En realidad, no es un altar. Es una gran mesa en forma de media luna

Y allí en ese gran salón soy una minúscula criatura que contempla un lugar frecuentado por gigantes. Levanto un poco mi cabeza para ver lo que hay más allá del altar.
¡Mi Dios! ¿Cómo no vi antes? "Ellos" ya estaban allí desde que llegué... Sí, todos los Maestros están detrás del altar o de la gran mesa semicircular.

Todos son gigantes, en realidad son "terriblemente divinos" como dice el Maestro Samael. Todos están serios, inmóviles, hasta parecen "estatuas vivientes". Mas, Ellos también sufren, sus sufrimientos se traslucen en sus rostros.

Impera el más absoluto silencio... La atmósfera del templo parece estar llena de una neblina de color ceniza. Y me pregunto cómo es posible haber tanto sufrimiento y tanto color ceniza en un Templo de la Logia Blanca. ¿Dónde están los sonidos divinos de los cuales tanto escuché hablar? ¿Dónde está la alegría de los Ángeles? Busco con la
mirada al Maestro Samael...
¿Dónde está Él? Nada, nada además del silencio y de la atmósfera cenicienta.

Viendo, percibiendo y sintiendo el dolor de todos los hermanos allí presentes, mi corazón comienza a pesar, a doler; y el dolor va aumentando todavía más cuando fijo mis ojos en los rostros impasibles de los Maestros... Eso hiere mi corazón... No aguanto el dolor, no consigo quedarme de rodillas, mi corazón pesa tanto que siento que ya no consigo "cargarlo" dentro de mí... No puedo quedarme allí sin hacer nada, sin pedir ayuda para mis hermanos. Me arrastro de rodillas hasta las tres gradas que están frente a mí y que suben "al altar".

 

Llegando allí, extiendo mis manos en súplica pidiendo ayuda a los Grandes Maestros allí presentes

Mi voz sale media ronca, tímida, quebrando el terrible silencio... En aquel momento pienso en como tuve el coraje de salir de mi lugar y dirigirme a los Maestros quebrando aquel silencio. Quedo aún más avergonzada cuando percibo que Ellos dirigen su mirada para mí...
Pero entonces una fuerza poderosa me hace continuar, y movida por el amor a todos los seres me "tiro" en las gradas del Gran Templo a los pies de los Maestros allí presentes colocándome a disposición de Ellos, a su servicio.

Y pido, suplico e imploro para servir de instrumento para aliviar el sufrimiento de todos lo que sufren en nuestro planeta. Pido no solamente por mí, sino también por mis hermanos allí presentes y que sienten el mismo anhelo, el mismo ideal de servir a la CAUSA.
Me ofrezco juntamente con mis hermanos para formar un ejército, un ejército del Bien, un ejército de Amor que, unido, pudiese aliviar el sufrimiento de nuestro amado planeta.
Y entonces logro oír que el hielo fue roto, las lágrimas de todos los seres comienzan a brotar de sus corazones, el sonido del llanto de todos los hermanos toma cuenta del Gran Templo.

En ese momento SIENTO el dolor de todos los seres de la Tierra; no aguanto sentir lo que todos sufren. Siento una compasión jamás sentida antes en mi vida.

En ese estado me ofrezco en sacrificio de todos los seres de la Tierra, de ese planeta que tanto amo. Mis hermanos lloran y también piden bajito; algunos se prosternan, otros elevan sus manos hacia lo Alto.
Los Maestros permanecen callados, pero veo lágrimas en sus ojos.

Sí, los Grandes Maestros también sufren por la humanidad que tanto sufre... Ver lágrimas en los ojos de los Maestros fue la mayor prueba de compasión que jamás sentí; bajo mi cabeza en la escalera...
Mi corazón transborda de amor y lloro como nunca en toda mi vida.

En ese momento siento que el suelo comienza a temblar; algo se aproxima, mejor dicho, ALGUIEN se aproxima...Pasos, sí, son pasos del alguien, de un gigante.

Los Maestros permanecen inmóviles y serenos.
Todos los hermanos comienzan a mirarse, asustados con la fuerza de las pisadas de ese gran SER que se aproxima: ¡UN GRAN DIOS, piensan todos!

Entonces, tambores comienzan a sonar al ritmo de los grandes pasos del "Gran DIOS" QUE SE APROXIMA...
Es inexplicable la sensación de fuerza, de poder emanada de ese SER que se aproxima. Levanto mi cabeza, y de la neblina cenicienta el SER se materializa... Es como si Él saliese de en medio de esa neblina cenicienta... Y atraviesa aquella mesa de medio círculo...

¡Mi DIOS! Es un gigante... Sí, un gigante... Un DIOS... ¿O es una DIOSA? Él (¿o sería Ella?) se prosterna frente al gran ejército. Usa túnica azul, su rostro, sí, es femenino.¡ES UNA DIOSA! En mi corazón comienzan a resonar las palabras GRAN DIOSA... GRAN DIOSA... GRAN DIOSA...
Acompañando los tambores, un coro de Ángeles canta: GAIE... GAIAE...(al menos es eso lo que consigo entender). Ese SER irradia fuerza y compasión al mismo tiempo.

Sí, la FUERZA masculina y el AMOR femenino, juntos, al mismo tiempo, en una mezcla imposible de describir.

Entonces, sus enormes manos se aproximaron a mi rostro y delicadamente hizo que mi rostro se apoye en sus piernas (ELLA estaba arrodillada).

Entonces lloré como una niña que, después de estar perdida, reencuentra a su MADRE... Y mis hermanos, muchos de ellos, se aproximan arrastrándose de rodillas, llorando desesperadamente, clamando por la MADRE, mientras ELLA los abraza con una sonrisa delmás puro amor...

Después, su Sagrada Mano hace una señal, y de los alto descienden Ángeles para "operar" el templo-corazón de todos los hermanos allí presentes.
Y así termina esta experiencia maravillosa, vivida en plena conciencia y lucidez de mi alma y de mis sentidos... Suavemente retorné a este mundo llamado Tierra, y seguí meditando y orando por algún tiempo más...

Después que aconteció todo eso (no sé cuanto Tiempo permanecí en aquel Sagrado Templo) algunas cosas fueron esclarecidas por Ellos...

 

ES IMPORTANTE SABER QUE:

Fue dicho que los "guerreros" de la LB (Logia Blanca) son llamados de Ejército Blanco" y que los "mensajeros" (o misioneros) son llamados de "Ejército de la Luz".

Fue dicho también que a pesar de yo creer que existían muchos seres en el Templo, en realidad somos pocos, muy pocos, y cada día el "ejército blanco" pierde soldados para el "ejército negro". De hecho, ¿qué son centenas de Guerreros Blancos ante los millares o millones de Guerreros Negros?

Fue dicho que los Maestros también sufren por nosotros... Que no somos
insignificantes para Ellos (como suponemos a veces). Ellos no nos abandonan como pensamos. Un PADRE nunca abandona a su hijo...

Fue dicho que nada de lo que hacemos es perdido o sin valor. Por el contrario, TODO es válido; cualquier esfuerzo o tentativa de aliviar el Karma Planetario es considerado.

Fue dicho que ya no existe más salvación para "toda" la humanidad, pero muchos seres todavía pueden ser rescatados, que aún existen muchas buenas almas repartidas por el mundo, que en esos tiempos finales lo que será muy considerado para disminuir nuestro propio Karma particular será el sacrificio por la humanidad, y aquel que se done y se sacrifique para aliviar el sufrimiento ajeno será recompensado y asistido.

Fue dicho que todos los seres sufren en ese período negro del planeta, inclusive los mismos Maestros...

Fue dicho que no estamos solos, que no fuimos abandonados por la Divinidad.

Somos asistidos en forma permanente. Muchos Ángeles de la Gran Fraternidad Blanca operan en el corazón de cada ser que posee una pequeña llama de amor encendida en su templo interno... Solamente precisamos SENTIR que los Seres Divinos trabajan en nosotros... ¡Eso es real!

¡Eso sucede! ¡Eso está aconteciendo! Cada vez que un alma se arrodilla a orar en beneficio de la humanidad, de un hermano que sufre, de un pequeño animalillo que sufre, es asistida por Seres Sagrados y auxiliada internamente.

Cada vez que sentimos compasión por el prójimo, que somos tocados por el sufrimiento de otro, una llama violeta brilla en nuestro templo-corazón.
Esa luz sagrada es vista por los Ángeles de Compasión (no importa el nombre que le demos) y concurren INMEDIATAMENTE para auxiliar al Ser por el cual pedimos... Una oración nunca pasa "desapercibida" para esos Ángeles. Y, dependiendo de la "intensidad" de la compasión que sentimos en ese momento, del amor que irradiamos de nuestro corazón, más luz "producimos", y esa luz contribuirá para aliviar el dolor de
nuestro hermano...

Fue dicho que estamos todos ínter ligados por "hilos invisibles".
Todos estamos conectados; por eso no importa la distancia, el AMOR alcanza todos los lugares del planeta y del Universo...

Fue dicho que nuestro corazón pulsa o debería pulsar en la misma frecuencia que el corazón del planeta. En nuestro templo-corazón existe una llama que tiene el mismo color de la llama del planeta (azul-violeta).

Entonces, cada vez que sentimos compasión, que pedimos por el sufrimiento de nuestros hermanos, generamos, aumentamos la intensidad de esa Luz, y enviamos esa misma Luz para aquel que sufre. Esa luz sale de nuestro corazón y se dirige directamente para el corazón de nuestro hermano (todos somos hermanos, todos somos hijos de la Tierra). Cuanto más hagamos esa práctica, cuanto más luz generamos, entonces nuestro corazón comenzará a pulsar en la misma frecuencia que el corazón de la MADRE Tierra.

Fue explicado que dejando de preocuparnos solamente por nosotros mismos, y pasando a dedicarnos a los otros, consecuentemente comenzamos a disminuir nuestro propio sufrimiento, pues comenzamos a entrar en sintonía, a pulsar en la misma frecuencia que la MADRE...

 

Así, las dolencias serán curadas, los dolores serán aliviados, porque la naturaleza de la Tierra es nuestra misma naturaleza. Todos somos hijos de la GRAN DIOSA, de la GRAN MADRE.

Fue dicho que hoy estamos tan "endurecidos" que se torna cada vez más difícil sentir compasión. En realidad no podemos sentir la verdadera compasión; sólo los Maestros saben lo que es SENTIR de verdad la compasión, pero tenemos una "chispa" de compasión, y eso ya es expresión del verdadero Amor, lo suficiente como para llamar la atención de los Ángeles de la Compasión. Conforme vamos trabajando con ese sentimiento, la pequeña llama violeta de nuestro corazón comenzará a aumentar; con eso, esos Ángeles vendrán en nuestro auxilio, comenzarán a "quebrar" las "rocas" que aislaron con una muralla de piedra nuestro Templo-corazón.

Fue dicho que en el universo todo es cooperación.

Ellos nos ayudan y nosotros los ayudamos. Simples oraciones, pedidos sinceros a favor de los hermanos, a favor de la humanidad que sufre, a favor de todos los seres que sufren, son muy, muy, muy importantes, tanto para nosotros como para la propia evolución del planeta, porque de esa forma estamos colaborando con la GRAN MADRE, y no existe nada más importante en este período negro en que el planeta se encuentra hoy que ayudar a nuestra MADRE a suavizar el sufrimiento de sus hijos.

Fue dicho, por fin, que TODOS los que oraren sinceramente, con amor verdadero, con sinceridad, irradiarán la luz violeta desde su templo-corazón alcanzando a todos los seres de la Tierra y del Cosmos.

Daniel Coronado
gumerzindo2001@yahoo.com.mx


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