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Freud, vuelve la polémica sobre su influencia

Este año se celebra el 150 aniversario del nacimiento del "padre del psicoanálisis", y ya comenzaron los enfrentamientos entre quienes lo consideran un gran pensador y los que piensan que fue un charlatán.

La controversia en torno de la teoría psicoanalítica vuelve a encenderse en el año de Freud. En su ciudad natal de Pribor, en la actual República Checa, se lo homenajeará con un museo, y en Viena, ciudad en la que vivió desde los tres años, se preparan múltiples exposiciones, debates y conferencias acerca de su obra. Alrededor de 100 eventos a lo largo y a lo ancho del globo están previstos para que su obra se conozca mejor bajo el lema "La revelación del siglo XXI".

Aunque el legado de Freud al estudio de la psiquis humana sigue siendo tema de debate, es indiscutible que sus teorías sobre la agresividad, la sexualidad y la angustia son la base de todas las terapias psicológicas que hoy conocemos.

Quienes lo critican aseguran que sus teorías son un ‘producto del análisis de su personalidad’, y que logró vender una serie de conceptos llamativos detrás de los cuales no hay una base científica sustentable.

Sin embargo, es innegable que Freud, al adentrarse en el terreno del inconsciente, sentó las bases de la psicología actual.

Una arqueología del alma

El yo, el ello y el súper yo: estos son los fundamentos del edificio teórico de Freud, y se han grabado tan profundamente en lo que Jung, uno de sus discípulos, llamó el inconsciente colectivo que hoy la exploración de la psiquis humana sería impensable sin ellos.

El médico Freud, que no encontró respuestas a los misterios del alma humana en la ciencia de su época, se volcó a investigar una zona en penumbras: el inconsciente. ¿Qué fuerza desconocida hacía ver alucinaciones a los enfermos? ¿Qué llevaba al hombre a comportarse contrariando las reglas de la cultura, y que lo hacía, al mismo tiempo, desear formar parte de esa cultura costara lo que costara?

De este modo descubrió la importancia de dejar hablar a sus pacientes sobre lo que los aquejaba, y colocó, con el primer famoso caso de Anna O. junto a su colega Josef Breuer, la piedra fundamental del psicoanálisis: el relato y la asociación de ideas. Todo lo contado por el paciente cobró importancia y se transformó en material de interpretación.

Hablemos de sexo

También hay un antes y un después de Freud en cuanto a poner la sexualidad humana sobre el tapete. Su contribución acerca del principio del placer, el complejo de Edipo y la sexualidad infantil influenció a filósofos como Michel Foucault y antropólogos como Margaret Mead. La sociología del siglo XX tampoco escapa a la influencia del pensamiento del médico vienés, ya que con su aporte a la destabuización de la sexualidad contribuyó también a una mayor comprensión y desarrollo de las relaciones sociales.

Criticado durante los años 50 por haberle dado ‘excesiva importancia’ a lo sexual, Freud nos recuerda que ‘no somos dueños de nosotros mismos’, y con esto lanza la primera mirada sobre lo que muchos se niegan a ver: la propia vulnerabilidad y las propias falencias.

En aquellos años revivían las posturas biológicas y comenzaban a recetarse los primeros psicofármacos. Un velo de represión volvía a caer sobre la humanidad y era una época en la que se debía ante todo, funcionar bien. De hecho, el concepto de sexualidad de Freud es mucho más amplio que el que hoy conocemos. Se trata de la energía sexual como energía vital, Eros, siempre en pugna con el instinto de muerte, Tánatos.

El arte y el psicoanálisis

Inspirador de corrientes artísticas como el surrealismo, con su Intepretación de los Sueños el discurso de Freud no se queda en el campo científico, sino que abarca un sinfín de manifestaciones humanas incomprensibles y abre un pasadizo secreto hacia fenómenos que la ciencia aún hoy no es capaz de explicar fehacientemente: la intuición, las casualidades, la telepatía, la videncia.

Su influencia se ve también en la literatura de André Gide, D.H. Lawrence y Thomas Mann, y en las obras de cineastas como Alfred Hitchcock y Woody Allen. Fue sin duda una mente brillante abriendo caminos que aún no se han terminado de explorar.

Cristina Papaleo.

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Fuente: Deustche Welle

Otros Links relacionados:

es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud

http://psiconet.org/freud/

El mito trágico de Edipo

El de Edipo, es un mito antiguo, complicado y conocido (por lo menos de nombre). De él existen varias versiones aunque talvez la correspondiente a Sófocles en su obra “Edipo Rey”, sea la más conocida y constituye una excepcional tragedia. Trataré de ser lo más explícito para que sea entendido fácilmente...

En la región de Beocia en la antigua Grecia, existió la ciudad de Tebas, de gran importancia y cuna de varios personajes y episodios de la mitología clásica.

Allí reinó un personaje llamado Layo con su esposa Yocasta (Homero la llama Epicaste, en La Odisea).

En la época, era costumbre de los griegos acudir a los oráculos para consultar la ventura, el futuro, los resultados de las batallas, la descendencia, la resolución de conflictos o la suerte de cualquier tipo de situaciones o de empresas en que los dioses o el destino pudieran influir. Por ello se entiende que eran los gobernantes y guerreros quienes más asiduamente acudían a los vaticinios de estos oráculos. No obedecer o no creer en lo que decía un oráculo, era considerado como una profanación y por tanto una falta grave.

Resulta que el rey tebano Layo, acudió una vez al famoso oráculo que existió en Delfos dedicado al dios Apolo. El oráculo le vaticinó que él sería asesinado por un hijo suyo.

Lleno de temor regresó a Tebas y cuando su esposa Yocasta dio a luz a su primer hijo, Layo ordenó que ataran por los pies al recién nacido y lo abandonaran en las laderas del monte Citerón, con la seguridad de que el niño moriría y así él se libraría del terrible vaticinio. Pero un pastor llamado Melibeo, que iba camino a Corinto, encontró al niño atado de pies, que por ello los tenía inflamados (Edipo significa, pies hinchados) y recogiéndolo lo llevó a la ciudad en donde lo entregó al rey Pólibo y a su esposa Mérope, quienes lo criaron como hijo propio.

Cuando Edipo creció y llegó a la edad viril, acudió al oráculo para consultar su futuro, recibiendo con mayúscula sorpresa la sentencia de que él estaba destinado a dar muerte a su padre y a casarse con su madre. Aterrado por esta respuesta, tomó la decisión de abandonar a Corinto para alejarse de Pólibo y Mérope, que él creía eran sus verdaderos padres.

Decidió irse para Tebas sin saber que allí había nacido y el destino hizo que en una estrechez del camino se encontrara con un carruaje que al pasar lo atropelló. Edipo reaccionó furiosamente y dio muerte al conductor que era nada menos que Layo, su verdadero padre, pero lógicamente sin saber de quien se trataba.

Así, se cumplió la primera parte de la trágica predicción del oráculo. Edipo retardó su regreso a Tebas para evitar que lo culparan de esa muerte, pero tiempo después reemprendió su camino. Antes de llegar a la ciudad, se encontró con la Esfinge, monstruo alado con cuerpo de león y cabeza de mujer, que tenía atemorizada a la población porque a los viajeros y caminantes les planteaba un enigma que si no era resuelto por ellos los devoraba.

El monstruo le planteó a Edipo el siguiente enigma: ¿Cuál es el ser que por la mañana camina en cuatro pies, al mediodía en dos y por las noche en tres? Edipo, luego de pensar algunos minutos, contestó que era el hombre, pues de niño andaba a gatas, luego cuando crecía andaba en sus dos pies y finalmente cuando envejecía tenía que utilizar tres, pues debía recurrir al bastón.

La Esfinge, cuando vio resuelto el enigma, se suicidó, como estaba vaticinado, arrojándose desde un peñasco y de esta manera, Edipo libró a Tebas del temido monstruo.

Mientras tanto, el trono de Tebas lo había ocupado Creonte un hermano de Layo, el rey muerto, quien había prometido que lo cedería a quien librara a Tebas de la temida Esfinge junto con la mano de la viuda Yocasta. La tragedia se va completando así porque entonces Edipo sin saberlo, asume el trono de su padre y se convierte en el esposo de su propia madre. Edipo y Yocasta empezaron a reinar en Tebas y engendraron cuatro hijos:

Antígona, Eteocles, Polinices e Ismene

La pareja y sus hijos vivieron felices varios años, hasta que una devastadora epidemia llegó a Tebas, lo cual hizo que el rey Edipo enviara a Creonte al oráculo de Delfos para consultar sobre la causa y remedio de la catástrofe. El oráculo comunicó que ésta no cesaría hasta tanto no se desterrara de Tebas al asesino de Layo.

Edipo entonces promete averiguar quien fue el culpable de esa muerte y manda para ello que traigan a su presencia a un famoso adivino llamado Tiresias. Este, conocedor de la trágica verdad, trata de ocultarla al principio, pero presionado por el propio Edipo, al fin tuvo que revelársela.

Inconcebible fue el asombro de Edipo quien inicialmente creyó que todo era una vil patraña de Creonte, pero a medida que fue hilando los hechos y circunstancias de su vida, se dio cuenta de que la triste y trágica verdad consistía en que él había matado a su propio padre y había cometido incesto con su madre.

Cuando Yocasta, madre y esposa, de Edipo supo este desenlace, entró a sus habitaciones y anonadada se suicidó. Edipo dominado por el desconcierto, la perplejidad y la desesperación, se sacó los ojos y huyó de Tebas acompañado tan solo por su pequeña hija Antígona.

Sus hijos Eteocles y Polinices lo repudian y él los maldice y les vaticina que acabarán dándose muerte mutuamente, lo cual hace parte del sino trágico de esta familia. Antígona, guía a su padre hasta Colono en el Atica, al sur de Tebas y se instalan en el bosque de las Euménides en las afueras de la ciudad, hasta que murió de viejo. En otra versión se dice que fue recibido hospitalariamente por Teseo.

La anterior es la síntesis del conocido mito, pero debe saberse que hay diferentes versiones o variaciones originadas por los autores trágicos griegos. Pero el meollo de la tragedia es el narrado en este artículo. Para ilustración del lector, se mencionan algunas obras en las que Edipo es el personaje.

Sófocles, quizás el más grande trágico griego, escribió dos obras: Edipo Rey y Edipo en Colono. Eurípides dejó Edipo y las fenicias y Esquilo escribió la trilogía Layo, Edipo y Los siete contra Tebas. También escritores latinos como Estacio y Séneca se ocuparon de Edipo. Por el lado de la música, muchos compositores han producido obras basados en esta tragedia de Edipo: Mendelssohn, Leoncavallo, Stravinsky, Mussorgsky y otros.

Finalmente, es obligatorio mencionar que Sigmund Freud, basándose en la tragedia de Edipo, acuñó el término “Complejo de Edipo” para los sentimientos eróticos que en la niñez algunos varoncitos experimentan hacia su madre, simultáneamente con el odio al padre. De esta forma también Edipo dejó consagrado su legado trágico también en el psicoanálisis.

Autor: Eduardo Lozano T

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