Buenasiembra

Contactar: en Cap. Fed.
(Bs. As.- Argentina)

Con La Sra. Martha  Magnin, herbolaria,

TEL (5411) 4922-8873 de 11 a 20 hs

o Celular :

11-59367728
11-31412844

Mail:buenasiembra@yahoo.com.ar


 

ESCUCHAR RADIO


Amarte duele. Relaciones de pareja

Personas que en lugar de vivir el amor, lo padecen. Relaciones que se vuelven autodestructivas y se convierten en juegos de víctimas y victimarios.

¿Es posible amar sin sufrir?

Ciertas veces el amor está relacionado con el sufrimiento. Amar significa sufrir y es así como muchos viven enredados en historias que en lugar de darles plenitud los hacen sentir seres desdichados en pelea constante por obtener eso que no pueden lograr: bienestar emocional con su pareja.

¿Pero hasta donde es válida esa lucha? ¿Por qué tantas personas viven “atrapadas” en relaciones problemáticas?

La terapeuta norteamericana Robin Norwood, en su libro Mujeres que aman demasiado expone que “a pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia común para muchas mujeres que casi creemos que es así como deben ser las relaciones de pareja".

Para la counselor y licenciada en psicóloga Mariana Gancedo, el amor se asocia a veces con el sufrimiento por dos razones: una tiene que ver con los estereotipos y la otra, más profunda, con la apertura a la sensibilidad y los afectos.

“La primera está representada desde los mitos hasta las novelas de la tarde (pasando por milenios de literatura) sobre historias de amor romántico. En ellas, uno o los dos amantes sufren por los obstáculos que se interponen en su camino: abandono, amor no correspondido o incomprensión por parte de la sociedad, entre otras cosas.

La segunda razón tiene que ver con el hecho de que quien se arriesga a amar, también se arriesga a sufrir. Hay en el amor una disposición a poner la propia vulnerabilidad en manos de la persona amada porque justamente en esta unión de vulnerabilidades emerge una mayor fortaleza que hace decir, como en la canción, ‘somos mucho más que dos’.

Esto implica de por sí un riesgo: mostrar el corazón. Es por algo que, una vez perdido el amor, los miembros de una pareja pueden transformarse en los peores verdugos”, explica.

Y si bien estas libres asociaciones son hechas desde el inconsciente hay hechos que determinan por qué algunas personas ´quedan pegadas´ a este tipo de relaciones mientras que otras huyen ante los primeros indicios de que un amor pueda ser destructivo.

Los motivos seguramente quedarán atrás en carencias de la infancia que las llevaron a un concepto equivocado del amor como así también a obtener cierta ganancia al colocarse en ese tan conocido papel de víctima.

“El juego víctima – victimario se juega de a dos. No jugar este juego significa ser responsable de lo que se hace, de lo que se permite. Pero siempre cada cual hace lo que puede y de la forma en que mejor le sale”, asegura la counselor Luisa Holik. Para ella en estas relaciones no hay mártires sino seres que permiten determinadas situaciones por no poder sentirse merecedoras de ser queridas y por no aceptar que también tienen responsabilidad en lo que les sucede ya sea por soledad, por sentirse inferiores, por estar acostumbradas a someterse a relaciones de agresión y violencia o porque estar en ese lugar les permite conseguir lo que desean. “La lucha por el poder, el empecinamiento en tener razón, hace que se sostengan relaciones que lastiman. Esto no se llama amor”, asegura.

Y si hay algo en común que tienen estas “mujeres que aman demasiado” es el soñar con aquello que podría llegar a ser. De esta forma, quedan atadas a lo que no funciona mientras rechazan a personas “simples” por el hecho de parecerles básicas, aburridas y sin gracia. En cambio se sienten atraídas por quienes le demuestran distancia y desde ya, les marcan un desafío interno: “yo te voy a enamorar”. Estos casos en forma reiterada son, de algún modo, enfermizos. La persona tiene la paradójica dualidad de una gran omnipotencia y una muy baja autoestima

La salud del amor

“Un amor sano y correspondido, por definición, produce bienestar y plenitud, lo contrario a angustia o amargura. Las renuncias por amor tienen la medida del “vale la pena”. O sea, la pena que se asume por amor es menor al placer que se siente por hacer feliz al otro”, afirma la licenciada Gancedo y agrega que en un amor pleno estos ´sacrificios´ son realizados en igual medida por ambos miembros de la pareja de acuerdo a los momentos y circunstancias. “La señal de alarma se prenderá cuando ya “no valga la pena”, porque se rebasó esta medida por abuso, porque siempre es unilateral o porque el dolor es mucho mayor que el bienestar. Algo se instaló en la pareja que es preciso revisar”, reflexiona.

Relaciones Sadomasoquistas

Cuando una pareja cae en este tipo de vínculos, los psicólogos hablan de una patología. Para Gancedo no es extraño que personalidades psicopáticas se unan a personalidades dependientes y de esta forma se creen vínculos en donde uno victimiza y el otro sufre. La psicóloga afirma que “de alguna manera estas parejas son “el uno para el otro”, pero estamos en el campo de la enfermedad y, como decía Freud, la salud se puede definir con dos verbos: amar y trabajar. Por lo cual, si es patológico no es amor”.

Sin dudas que es posible amar sin sufrir, pero está en cada uno tomar conciencia de qué creencias son las que lo llevan a defender ese amor a cualquier precio. Y aunque quizás sea doloroso aceptarlo, si una relación requiere denodados esfuerzos para mantenerla activa, posiblemente no sea ese el camino correcto para encontrar la ansiada felicidad.

Correrse de ese lugar o redoblar la apuesta una y mil veces, de usted depende.

Consejos útiles

“¿Qué hacer cuando uno siente que el otro lastima, una y otra vez?.

Ese es el momento de mirar hacia adentro y preguntarse:
¿Por qué permito esta situación? ¿Qué me pasa que no pongo límites? ¿Para y por qué elijo quedarme?.

No siempre es posible ver con claridad qué es lo que sucede desde adentro del conflicto, por lo tanto es sumamente importante pedir ayuda a un profesional para poder clarificar, modificar y crear relaciones en las que el estar juntos sea un placer y no un sufrimiento”. Luisa Holik

Frases
“No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”
Jorge Luis Borges, El otro, el mismo

 

Por: Analía Sánchez
Fuente:www.ciudad.com.ar


Buenasiembra | 2001-2009 | Quienes Somos | Contactenos

Valid XHTML 1.0 Transitional