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El último sueño antes de morir

¿Cuál es el juego onírico póstumo que da sentido a la vida, la última visión que revela, en su breve paso, el sentido de la existencia que está por terminar?

No se conoce bien la materia, pues es reciente, y su estudio, escaso. Pero hay evidencias de que el más serio de los problemas de la vida se resuelve rápidamente en el sueño que sobreviene poco antes del reposo eterno. Capellán de un hospital hace diez años, la reverenda Patricia Bulkley se enfrentó con las fuertes emociones de quien está por morir. El terror por la muerte que se avecina, los conflictos familiares irresueltos y la crisis de la fe.

Hay personas que resuelven esos miedos, como Charles Rasmussen, capitán jubilado de la marina mercante, quien estaba muriendo a los 85 años. Estaba devorado por el pánico pero, una tarde, en un sueño, se vio navegar por aguas inexploradas y probó una vez más el sabor de la aventura que lo inducía a atravesar un vasto y oscuro trecho de mar abierto sabiendo que podía mantener la ruta. "Es extraño, pero no tengo más miedo de morir", dijo después de aquel sueño. La muerte para él ya no era sino el fin de una travesía.

Como Bulkley lo reveló en su libro "Dreaming Beyond Death" (Soñando más allá de la muerte), muchas personas, en sus últimas semanas de vida, hacen sueños extraordinarios que las ayudan a luchar contra los propios miedos, a encontrar un significado de gran alcance en la propia vida, un significado último, e inclusive pueden hacer las paces con los familiares con quienes se enemistaron o distanciaron, dice un artículo del diario La Repubblica al recoger un informe en Newsweek.

Demasiado a menudo, quizás, quienes asisten a los moribundos piensan sus sueños como delirantes o poco dignos de atención, pero no es así para Bulkley, que discutió los sueños con los pacientes del Hospital de Marines, en California.

Tal experiencia la inspiró a escribir el libro, junto con su hijo, Kelly Bulkley, ex
presidente de la Asociación Internacional para el Estudio de los Sueños. Lo dedicaron al "paradójico poder de afirmación del significado de la vida que tienen los sueños previos a muerte".

El conocimiento de los sueños premonitorios o significativos a pocas horas de la muerte es común en muchas religiones o culturas, desde China a la India y la Antigua Grecia.

El último sueño que el psicólogo Karl Jung fue capaz de comunicar a sus seguidores unos días antes de su muerte, fue el de una gran piedra sobre la cual estaban escritas las palabras "ésta es la señal para ustedes de Integridad y Unidad". Según Jung, esto significaba que el trabajo de su vida estaba resumido ahí. Sócrates y Confucio hablaron ellos mismos de sueños significativos poco antes de sus respectivas muertes.

Sin embargo, en la época moderna no hubo estudios sistemáticos sobre estos sueños. Las dificultades de la empresa son obvias: no se puede someter a las personas con una o dos semanas de vida por delante a estudios formales y además es difícil que ellos se ofrezcan como voluntarios.

Consecuentemente, son los que trabajan en hospicios o los parientes de los moribundos los que recogen la mayor y mejor cantidad de datos sobre esos episodios.

En estos sueños afloran signos recurrentes, como partidas, encuentros con seres queridos ya desaparecidos y relojes parados. Muchas veces, las imágenes son muy elocuentes. Una mujer soñaba con una vela en el alféizar de su ventana, que se apagaba y de golpe había tinieblas, un símbolo de muerte que la asustaba; y luego se volvía a encender la vela, fuera de la ventana.

En cambio, un hombre trató de interpretar un sueño en el que dos personas abrazadas danzaban, dejando señales visibles de su movimiento, como si fuera un baile de cintas. Al final del sueño, le preguntó a la reverenda Bulkley: "Después de todo, existe un plan superior, un diseño, ¿no? De cualquier modo, todos le pertenecemos a él", dijo, en referencia a ese proyecto.

Pero no todo lo que se sueña en la vigilia previa a la muerte es tan tranquilizador

A veces uno se sueña perseguido o que está con un auto sin chofer y que cae en un pozo. También que se entra en un santuario o una catedral poco antes de que un tornado arranque el techo. Estos sueños se pueden interpretar como señales de problemas que se dejaron sin resolver, pero llevando la atención sobre ellos, se puede ayudar a que vuelva la paz.

A menudo, los moribundos interpretan el sueño antes de morir como confirmación de su fe. Una enferma de cáncer asistida por Bulkley tenía dudas sobre la naturaleza de Dios, y por tres noches seguidas soñó que grandes piedras irradiaban una luz azul sobrenatural. Para ella, esas masas representaban un ser divino no identificable, pero sí real.

"No me sirve saber nada más", le dijo a Bulkley. "Dios es Dios", añadió. Luego, tuvo un último sueño en el que las piedras se transformaban en una especie de sendero que iba hacia una luz dorada. "Me está llamando, me quiero ir", dijo la paciente a Bulkley aquella mañana. Al día siguiente, se apagó en paz y serenamente.

Fuente: infobae.com


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