Buenasiembra

Contactar: en Cap. Fed.
(Bs. As.- Argentina)

Con La Sra. Martha  Magnin, herbolaria,

TEL (5411) 4922-8873 de 11 a 20 hs

o Celular :

11-59367728
11-31412844

Mail:buenasiembra@yahoo.com.ar


 

ESCUCHAR RADIO


Las terapias de pareja

La efectividad de las terapias de pareja, eje de una polémica

En EE.UU. cuestionan a los tratamientos convencionales porque no evitan el divorcio en el 38% de los casos. Pero los expertos argentinos creen que llegar a una separación sana también es un buen resultado.

Si ya es difícil lidiar con uno mismo, sostener una pareja placentera y vital a lo largo de los años se convierte, muchas veces, en una tarea que se tutea con la hazaña. Por eso, porque el ideal y la realidad se estrellan de tanto en tanto, cada vez más matrimonios buscan en la terapia un apoyo para salir adelante.

¿Los resultados? Según un estudio publicado en Estados Unidos, dudosos: el 38% se divorcia a los cuatro años del tratamiento. Según los especialistas argentinos, buenos: siempre supone un beneficio porque pone el problema sobre la mesa, acelerando procesos que pueden ser muy dolorosos, y porque contribuye al crecimiento individual. Tanto, que en 9 de cada 10 casos uno de los dos termina pidiendo una terapia individual. Aquí, la polémica.

(Imagen XUL SOLAR)
En un artículo publicado por The New York Times se sostiene que el 25% de las parejas empeora a dos años del tratamiento, y que el 38% se divorcia a los cuatro años. Estos resultados disparan una valoración negativa en los expertos de Estados Unidos, más allá de que podrían servir también para decir que los tratamientos funcionan en 6 de cada 10 casos.

"Muchas de las estrategias que la terapia utiliza hoy, como enseñarle a la pareja a escuchar, a comunicarse mejor y a comportarse de forma positiva, pueden ayudar hasta un año, dicen los especialistas que analizaron la eficacia de diferentes tratamientos. Pero son insuficientes para superar los núcleos de conflicto inevitablemente recurrentes con el tiempo", dice la nota.

Allí, psicólogos y psiquiatras de las universidades de Washington y Ottawa, y de varios centros privados discuten nuevas alternativas para salvar a los matrimonios en problemas.

Los profesionales argentinos creen que el debate debe contemplar criterios más complejos que la continuidad o el divorcio. "Uno puede preguntarse de qué manera sigue una pareja o de qué modo se separa. ¿O transitar los pasos hasta un divorcio de una manera menos dolorosa no es un buen resultado?", dispara Stella Maris Rivadero, especialista en Clínica Psicoanalítica con Pareja y Familia del Centro Dos.

"Los norteamericanos olvidan si hay deseo, si hay amor, si hay ganas. Cuando la apuesta es de los dos, la terapia ayuda a resolver determinadas crisis porque permite posicionar a los miembros de la pareja de otra manera respecto al contrato que los unió. Ayuda a fundar la pareja sobre un nuevo pacto que relance el deseo amoroso", asegura Rivadero.

La licenciada Rosa Glasserman, de la Fundación Familias y Parejas, también se niega a analizar el resultado de una terapia como lo hacen sus colegas estadounidenses. "Es difícil decir qué pasa después de un tratamiento. A veces sirve para avanzar en una separación más sana, o para restablecer el diálogo. Ayuda a tomar decisiones porque pone en evidencia el conflicto", sostiene.

Lo mismo opina la licenciada María Esther de Palma, de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. "La terapia ayuda a reflexionar sobre los sentimientos. En ese sentido, importa menos si los esposos siguen juntos o separados que lo que vieron de sí mismos y del otro, algo que puede servirles incluso en parejas nuevas", dice.

Los expertos consultados por Clarín coinciden en que se viene registrando un aumento importante en el número de consultas. Para De Palma, esto obedece a una revalorización de la relación de pareja. "El vínculo ha sido jerarquizado. Antes, la única fuente de gratificaciones era la familia. Hoy, se le pide placer y satisfacción a la pareja".

Los psicólogos argentinos rechazan la idea de una terapia mágica, salvadora en cualquier situación. "Puede funcionar siempre y cuando el vínculo no esté totalmente quebrado y cuando ambos consideran que el otro tiene valores que quieren seguir compartiendo", dice Rivadero. "La clave para que un tratamiento sirva es que los dos tengan el mismo objetivo: si uno quiere separarse y el otro no, no funciona", subraya Glasserman.

Las crisis son parte constitutiva del ciclo vital de una pareja. "Lo que suele ocurrir es que aquello que al principio los enamoraba, luego molesta o perturba. El punto de conflicto aparece cuando la historia de la pareja no permite ver al otro en su verdadera dimensión. Se suele pretender que la pareja resuelva lo que cada uno no pudo resolver por sí mismo. Por eso, tras un período de terapia juntos, en el 90% de los casos uno de los dos termina haciendo un tratamiento individual", dice Rivadero.

Para el terapeuta sistémico Claudio Des Champ, los problemas vinculares suelen girar en torno a las creencias que cada uno tiene sobre el otro: "En la consulta uno suele escuchar: yo pienso que vos pensás, yo siento que vos sentís, y observa claramente cómo muchos problemas arrancan allí, porque si bien son construcciones personales, subjetivas, ambos actúan en base a esas creencias, que no suelen coincidir con la realidad", explica.

"La comunicación a veces es un gran malentendido. Por eso trabajamos en lo que se dice y en cómo se dice, porque a veces lo central está en la forma", apunta Des Champ, quien presentará el tema en el Congreso Mundial de Psicoterapia (www.4cmp.org.ar), que se hará en agosto en Buenos Aires. "Los resultados se miden en términos de los objetivos de cada pareja, que suelen ser diversos —agrega—. Nosotros no somos magos ni pretendemos que las parejas sigan juntas. Tratamos de ayudarlos a transitar el camino que quieren ellos".

Por: Georgina Elustondo.
gelustondo@clarin.com

Fuente:www.clarin.com


Buenasiembra | 2001-2009 | Quienes Somos | Contactenos

Valid XHTML 1.0 Transitional