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El estrés, un factor de infertilidad masculina

“Hombres eran los de antes. Y punto”, reza una sentencia muy difundida que toma el concepto de masculinidad como sinónimo de fertilidad. En años pasados para los “machos”, el número de hijos era la “prueba viva” de esta afirmación, más sostenida en cuestiones culturales que en evidencias científicas

Ahora esa máxima parece ir tomando cada vez más realidad. Según un estudio europeo de los noventa que ha retomado vigencia, en la actualidad los hombres cuentan con la mitad de espermatozoides en su semen que hace cincuenta años. ¿Las causas? Múltiples, pero una es la que enciende la luz roja en el ámbito científico: el estrés.

Si bien esta investigación, de los europeos Carlsen, Givercman, Keidig y Skakkebaek, generó adeptos y detractores, hoy hay indicios que permiten pensar que el estrés tiene que ver en la disminución espermática.

“Hay ciertas sustancias que están en el organismo (radicales libres) que serían los causantes, en gran parte, de esta situación; esto se daría como consecuencia del estilo de vida, la contaminación, la alimentación, el ambiente laboral y el estrés. Todavía este estudio sigue en análisis”, explicó Juan Calamera, director del Laboratorio de Estudios en Reproducción (LER) de Buenos Aires y referente en este tema.

El contexto no es simple y además muestra que no sólo las mujeres tienen problemas de fertilidad, como por décadas ha repetido el imaginario social. “Las parejas infértiles representan el 15 por ciento de los matrimonios que consultan. De este total, un tercio de los problemas lo tiene el hombre, el otro tercio la mujer y el 33 por ciento restante lo aportan ambos. Es un mito que la mujer tiene toda la culpa”, resaltó el especialista y exbecario del Medical Research Institute of Worcester, de Massachusetts, en Estados Unidos.

Bajo presión

Menos espermatozoides y mayor estrés parecen ser una combinación nefasta. En 1992 se publicó en Europa un análisis que puso en el tapete esta afirmación. Se analizaron estadísticamente 14.947 muestras de semen de hombres normales, provenientes de 61 centros independientes.

Los resultados confirmaron que los hombres tienen la mitad de espermatozoides en su semen que cinco décadas antes. Se supo que la media espermática, obtenida a través de muestras tomadas en 1938, tenía 113 millones de espermatozoides por ml.; en tanto que la media que se elaboró con las muestras conseguidas en 1990 fue de 66 millones de espermatozoides por ml.

“Hay muchos factores que pueden producir esto, pero lo cierto es que la infertilidad masculina ha crecido durante los últimos años. En la actualidad, la mitad de los espermogramas que hacemos presenta algún tipo de anormalidad”, manifestó el ginecólogo mendocino Antonio Martínez, director del Instituto de Medicina Reproductiva.

El profesional destacó la influencia negativa que tiene para el hombre, a la hora de hablar de reproducción, estar sometido a tan altos niveles de estrés. “Aunque los resultados de este estudio todavía son inconcluyentes, estos hallazgos abrieron cuestionamientos válidos respecto del efecto de la polución ambiental y del estilo de vida moderna sobre la capacidad fértil del hombre. Todavía hay mucho que investigar, el estrés es un factor muy difícil de medir”, dijo el experto.

 

Menos exigencias

Si para los entendidos no es fácil explicar la relación entre infertilidad y estrés, menos lo es para los hombres que la padecen. “Terminás obsesionado, ya no sabés si tu problema es genético o si las diez o doce horas de trabajo diario tienen que ver. Con mi mujer hemos consultado a varios especialistas y no logramos el embarazo”, contó Alfredo J. (40), de Godoy Cruz, quien está buscando su primer hijo.

Después de varios espermogramas, Alfredo supo que la forma de sus espermatozoides no es la óptima). “Por lo menos ahora sé qué tengo y se puede hacer algo”, manifestó esperanzado.

Y en este punto, los problemas de autovaloración están a flor de piel. “El paciente suele asociar los trastornos de fertilidad a los de impotencia, y esto hace que desmejore la relación de pareja. Hay casos en los que ambos miembros maduran y afianzan la relación y otros en los que se desarma”, explicó Sandra Sáez, una licenciada en Psicología especializada en estos temas.

Fuente: diario los andes
Paola Bruno pbruno@losandes.com.ar

 

INFERTILIDAD

La imposibilidad de tener hijos es un problema bastante frecuente en las parejas.
Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre el 8 y el 10% de las parejas son estériles o experimentan ciertas manifestaciones de infertilidad. Esto significa que entre 50 y 80 millones de personas en el mundo sufren de este problema en alguno de sus aspectos, pudiendo variar la incidencia según la región. Para muchas parejas, los problemas de infertilidad serán un duro trance que habrá que afrontar. Para ello, la ciencia ha hecho grandes avances y puede ofrecer importantes ayudas.

Puede definirse la infertilidad como la imposibilidad de una pareja de alcanzar la concepción o de concretar un embarazo después de un año o más de mantener relaciones sexuales normales. En esos intentos no deben haber sido usados uno o algunos métodos anticonceptivos.

Las causas pueden ser femeninas, masculinas o de ambos cónyuges a la vez. En las parejas infértiles de países desarrollados, el problema es exclusivamente femenino en el 40% de los casos y masculino en el 30%. Los problemas comunes a ambos se ven en el 30 por ciento.

En algunos casos y luego de múltiples estudios, la infertilidad no siempre tiene una explicación. Simplemente no se ha concretado la concepción hasta ese momento, pero la mayoría concebirá en el plazo de los dos años. Pero después de tres o más años de infertilidad inexplicada, el especialista debe ofrecer sin retardo la ayuda de técnicas reproductivas asistidas.

 

Infertilidad femenina

La causa más frecuente de infertilidad femenina son los desórdenes en el ciclo ovulatorio. Sin la producción de óvulos, la fertilización y el embarazo no pueden ocurrir. No siempre se trata de una carencia completa de ovulación; la mayor parte de las veces ésta puede ser infrecuente o irregular. Mujeres que tienen periodos menstruales aparentemente normales también pueden presentar problemas de ovulación. No siempre la menstruación infrecuente o la carencia de la menstruación indica desórdenes ovulatorios.
Una causa frecuente es la obstrucción en las trompas de falopio debida a infecciones, endometriosis o adherencias. trompas. Éstas últimas se solucionan mediante una cirugía.

En los casos de endometriosis, el tejido endometrial crece fuera del útero y bloquea las trompas de falopio. También puede deteriorar la función ovulatoria. Aproximadamente el 70% de las mujeres con infertilidad sufren de endometriosis.
Anomalías que afectan al cuello del útero también pueden ser causantes de problemas reproductivos. Las anormalidades cervicales incluyen problemas anatómicos, infecciones cervicales y calidad del flujo cervical. Este último tiene la función de facilitar el paso de los espermatozoides a través de la zona reproductiva. Durante el ciclo menstrual, este flujo cambia en cantidad y calidad bajo la influencia del estrógeno y la progesterona. Si estos cambios no se producen, el tránsito de los espermatozoides se ve dificultado.

 

Infertilidad masculina

Años atrás, se pensaba que las causas de infertilidad eran casi exclusivamente femeninas. Pero el hombre también puede presentar problemas reproductivos y sus causas se pueden dividir en tres categorías: desórdenes en la producción del esperma que afectan la calidad y/o la cantidad de espermatozoides; obstrucciones anatómicas; otros factores tales como desórdenes inmunológicos que impiden la progresión del esperma a través de la zona genital femenina.

Factores inmunológicos también causan infertilidad mediante la producción de anticuerpos que atacan a los espermatozoides. salida del esperma hacia la zona genital femenina, por ejemplo, por impotencia o por eyaculación precoz.

Los problemas en la producción del esperma y su maduración, son la causa más común de la infertilidad masculina. Además del examen físico, el diagnóstico incluye diversas pruebas de laboratorio para evaluar la calidad del esperma. Aunque haya buena cantidad, los espermatozoides pueden no ser maduros o bien incapaces de moverse correctamente. También puede haber una baja producción, disminuyendo así las ocasiones de la fertilización.

En la génesis de los espermatozoides pueden interferir enfermedades infecciosas, como el virus de las paperas después de la pubertad, el cual puede producir desórdenes hormonales. También los desórdenes inmunológicos producen una mala producción de esperma. Alteraciones de la testosterona dan por resultado un esperma pobre, débil o incapaz de fertilizar.

La exposición a la radiación y a algunos tratamientos contra el cáncer puede inhibir la producción del esperma temporal o permanentemente. Las varicoceles están señaladas en un 21 a 41% de varones estériles, y generalmente son corregidas con éxito por la cirugía. Por último, no se deben descartar el estrés, los factores ambientales y la forma de vida.

Como se ha visto, hoy conocemos mucho más acerca de la infertilidad en el hombre. Sin embargo, en el 30-40% de los casos el origen del problema sigue siendo inexplicado, y muchos lo atribuyen a factores psicológicos.

Más allá de quién presente los problemas, la imposibilidad de tener hijos provoca ansiedad en la pareja. Ésta podrá incluso interferir en el disfrute de la intimidad: el sexo, que hasta ayer pudo ser fuente de gozo y comunicación, podrá convertirse en ocasión de disgustos y desilusión. Pero hay mucho por hacer cuando la esperanza de ser padres es fuerte.
Cuando una pareja comienza a tratar su problema de infertilidad deberá asumirlo como una responsabilidad compartida. Hoy, la ciencia ofrece enormes posibilidades de solución para prácticamente todos los casos. No habrá que descartar trabas psicológicas hacia la paternidad/maternidad, pudiendo ser de gran ayuda una consulta psicoterapéutica.

Fuente: www.sofisticada.com/


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