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La Sexualidad Humana

De la descarga a lo sagrado

Las personas estamos muy acostumbradas a vivir nuestra sexualidad como algo disociado del resto de nuestras vidas, como parte de una idea disgregada y superficial de la vida.

Podemos pelear, estar distanciados, desconectados o traicionando, pero pretendemos que todo siga bien en este área. Nos sentimos angustiados, frustrados o impotentes con la vida, pero queremos técnicas que nos den satisfacción sexual.

Reducimos la sexualidad a una función y nos preocupamos por ser eficientes y mostrar nuestra capacidad amatoria. Confundimos seducción con manipulación y actuamos simulando sentimientos o tratando de encontrarlos o inventarlos.

Tratamos las disfunciones sexuales como problemáticas independientes del resto de nuestro acontecer y ser, y esperamos sentirnos plenos proponiendo vacíos.

¿Es esto nuevo?¿Estamos mejor o peor que antes?

La verdad, que sociológicamente esto no se puede contestar, ya que el estudio de estas estadísticas o tendencias no tiene mucho tiempo. La sexología moderna es muy reciente y el permiso para declarar las problemáticas o diferencias sexuales también.

Antes los fenómenos sociales en esta área eran secretos llenos de estigmas, hoy que se pueden expresar, ¿Son Nuevos? ¿Están creciendo o sólo se volvieron públicos y por eso impactan? ¿Creció el número de estos fenómenos o hay más libertad para difundir distintas prácticas?

Nos preguntamos si hay una transformación del modelo social sexual, una crisis o una revelación de sus hábitos no tradicionales. ¿Son la otra cara del modelo machista o autoritario?*

La caída de prejuicios, el anonimato de las grandes ciudades, la globalización, Internet, ¿facilitan una cultura del diferente o una masificación de frustraciones ahora lucidas con desparpajo? ¿Hay más satisfacción o más insatisfacción?¿Son modalidades necesarias o producto de estar perdido en la concepción global de la vida?

Estas preguntas son difíciles de contestar porque no se conoce qué sucedía antes desde los datos, sí desde la actitud social producto de un modelo de vida.

Me hace plantear como hipótesis que estamos ante la irrupción de la sexualidad en la vida pública, se sabe de ella por primera vez. Y muchas de sus modalidades nos pueden impresionar porque muestran la disociación humana y sus consecuencias, en esta como en cualquier área de la vida.

Aparece una manera masiva de encararla desde la descarga, la adicción al sexo, la reducción a un proceso orgánico o de satisfacción inmediata y limitada, sin la conciencia ni el despliegue de la maravilla del placer real del encuentro de dos seres en el amor.

La efectividad del acto, el lucir sus logros, el coleccionar conquistas, parece predominar sobre el aprendizaje del contacto humano que sacraliza el encuentro y prolonga el placer y la satisfacción.

El sexo y el amor se los trata muchas veces como variables independientes, y se pretende lograr en el sexo lo que no se consigue en el resto de la relación, como si fuéramos marionetas separables en pedazos, disgregables.

Puedo no saber expresar mi amor, mezclarlo con la manipulación del "te quiero si" pero deseo la pasión y como tengo trabada la entrega, la confundo con la demanda hormonal.

Se busca en la variedad lo que no se sabe conectar en la profundidad y en el compromiso de un vínculo amoroso, porque carecemos de modelo interno, no lo vimos o percibimos de las generaciones anteriores.

Necesitamos salir de nuestras lealtades familiares para soltar un modelo interno que nos lleva compulsivamente a reproducir sus carencias emocionales y buscar frustrantemente afuera lo que no sabemos liberar adentro. La función está disociada de la emoción profunda, transformadora: el amor incondicional.

Un nuevo fenómeno social se está produciendo: el sexo virtual, en dimensiones, facetas y proporciones jamás imaginadas antes. Todo está permitido y se consume desde el anonimato de Internet, reduciendo y falseando el contacto humano, mostrando nuestra dificultad de entrega y soledad. Las parejas ponen anuncios para intercambio sexual y se encuentran para ello, con reglas estipuladas previamente: "sólo sexo, no amor".

El sadomasoquismo es un producto de la sociedad de consumo y se realizan encuentros públicos, donde se asiste sin tapujos. La perversión abunda, se usa a los niños para lucrar, la prostitución y la pornografía, infantil y adulta, se expone y se consume.

La infidelidad es carta corriente. La elección homosexual y bisexual se conoce, mientras algunos siguen discutiendo a favor o en contra, otros pelean sobre la ley del matrimonio de homosexuales y si pueden o no adoptar niños.

Sin embargo, necesitamos comprender un poco más la condición humana, los complejos compromisos originales con los padres de la infancia, que llevan a distorsionar las posibilidades de realización personal en aras de concretar y reivindicar sueños frustrados, dolores ocultos, de varias generaciones anteriores en la historia familiar.

Muchas veces, cuando se pelea con la propia identidad, cuando hombres quieren ser mujeres, mujeres quieren ser hombres, se está cumpliendo con mandatos o duelos familiares no asumidos expresamente, pero detectados por el niño y actuados por el adulto.

El verdadero homosexual no atenta contra su identidad sexual, la ama y la elige en él y en su pareja, son más hombres o más mujeres que otros de su propio sexo, heterosexuales. Lo esencial es sentirse satisfecho con la propia identidad.

En la propaganda exagerada que muchos hacen de su sexualidad, exponen su práctica sexual o su "excesivo puritanismo", hablan de sus dificultades ocultas: la inseguridad o la limitación disfrazada de extremismos o excesos. La sexualidad es el acto más íntimo entre dos personas.

Cualquier propaganda de ella es sospechosa... ¿De qué me quiere convencer para
convencerse? ¿Por qué me pertrecho detrás de prejuicios para negar la diversidad humana? ¿Por qué temo contagiarme con la libertad del otro y busco controlarlo o reprimirlo en lugar de comprenderlo y hacerme responsable que somos parte de una misma realidad que construimos juntos y me espeja lo conflictivo en mí, por eso lo persigo y lo torturo...?

Somos generaciones que vemos instituir una libertad sexual en medio de prejuicios e ignorancia. Se educa poco hacia una sexualidad responsable, amorosa, espiritual. Entre tabúes internos y ausencia de modelos de integridad y respeto a la vida, el control de la natalidad, el cuidado personal y el aborto, producen debates sin fin, pero dejan sin recursos efectivos a gran parte de la población, para resolver eficaz y éticamente
sus problemas.

¿Qué nos está pasando como sociedad?¿Qué expresan estos síntomas?

Las personas somos una unidad, y todo intento disociado de vivir, desintegra, deja vacío, insatisfecho e incrementa la soledad. Las personas tenemos emociones y sensaciones, y una sensibilidad profunda que emana de nuestro ser y que busca la integridad interna y externa para que la plenitud y la paz, junto con la alegría brillen en nuestra vida.

El espíritu de cada uno, su esencia, su potencia natural, está llena de sabiduría y de cualidades sublimes como: la compasión, el amor incondicional, la solidaridad, la confianza, el poder, la fuerza, el respeto, la paridad, la integridad, la gratitud, la libertad, el compromiso, la dignidad, la entrega, el crecimiento, la evolución, la autenticidad, y muchas más...

Cuando realizamos en nuestra vida estas virtudes nos sentimos satisfechos.
Cuando no, nos sentimos vacíos.

Nuestro cuerpo es el vehículo de concreción y despliegue de nuestra coherencia o incoherencia con nuestra energía. Todo acto o elección que realicemos en todo momento de nuestra vida necesita reflejar estas cualidades para nuestra realización. Considerar al sexo como una descarga, reducirlo a un momento que se separa del resto de nuestras vidas, es contar que así vivimos toda nuestra vida, y ni él, ni nada de lo que hagamos dará satisfacción.

Por el contrario, en forma compulsiva, tratará de llenar el vacío, y al no lograrlo pedirá más, creyendo que así se logrará y produciendo aún más vacío, la adicción al sexo queda instalada. Los contactos carecen de real ternura y satisfacción, los cuerpos se mezclan mientras los espíritus se alejan, y las emociones se ocultan.

El sexo es la expresión más sublime del encuentro de dos seres. Es la posibilidad de mezclarse en un éxtasis compartido, donde la ternura y la entrega comprometida y responsable se pueden realizar en la máxima expresión humana. Es conocerse y saberse en un punto sin palabras, donde la energía se mezcla, y se siente y presiente todo. Es ser consciente y abierto a sentirse y sentir en un nivel superior y desnudarse de cuerpo y alma, donde descontrolarse, distenderse y mezclarse se vuelve una "danza sagrada". Es un "ritual sublime", donde el orgasmo se pospone en aras de sentir el placer de desearse y buscarse.

Las realidades actuales, que describí al comienzo, muestran la denigración que estamos haciendo de nosotros mismos y lo mezquino de nuestra propuesta vital que el sexo expresa hoy.

Reduciendo el sexo al uso de nuestro cuerpo para fines limitados, nos quedamos preguntándonos por técnicas y leyes que permiten o prohíben determinadas cosas, en lugar de alimentar la conciencia humana de quienes somos realmente, para que cada uno pueda tomar la decisión más respetuosa y responsable con la vida, "su vida".

La esencia del problema queda así evitado: ¿Qué nos está pasando como sociedad, como personas, como instituciones? ¿Perdimos el rumbo, para crecer en nuestra calidad humana, y nuestra práctica de la vida así lo expresa?

¿Cómo saber cuidar una nueva vida si no puedo cuidar de la mía?
¿Cómo apreciar lo sagrado de un embarazo si no veo lo sagrado en mí?
¿Cómo ejercer un sexo responsable si vivo una disociación cuerpo, intelecto, emoción, espíritu?
¿Cómo entregarme en plenitud a una relación, a un hijo, a los valores trascendentes, si estoy desconectado y disociado?
¿Cómo comprometerme auténticamente con mi camino en todas las áreas de mi vida, si hay otro que pretende ordenarme quién y cómo ser, en lugar de ayudarme a conectar con la maravilla que soy?
¿Cómo poder apreciar lo que soy si tengo que luchar por sobrevivir?
¿Cómo darme cuenta que estoy perdido si los líderes o los que tienen lugar público me muestran su falta de ética y su doble mensaje permanentemente?
Por lo tanto, no pueden ayudarme en la conciencia que no tienen.

Si no vivimos con la integridad, el compromiso y la conexión interna, con nuestro amor por nosotros mismos, no podremos hacernos responsables de nuestra sexualidad ni de nuestra vida, y menos aún la de otros.

Nadie puede imponernos cómo vivir, pero cada uno necesita revisar si concuerda su manera con sus valores. Y fundamentalmente, si su dignidad humana está resguardada. Nadie puede hacerse el "dueño de la verdad", ya que nunca se sabe si realmente hemos salido de la "matrix" o es una nueva ilusión de libertad que ella genera.

Sin embargo, nadie puede negar que distintas formas de vida generan distintas vivencias, donde el sufrimiento, el malestar o el bienestar tienen distinto peso. Algunas generan certezas y plenitud, e integran el sexo con el desarrollo espiritual, con nuestra evolución humana.

Como ven, hay una multiplicidad de posibilidades desde el sexo como descarga al mundo de integración paulatina con el amor y la espiritualidad. Depende donde se ubique serán los derechos, los deberes y las posibilidades de satisfacción y desarrollo . Ud. elige.

Por: Lic. Berta Sperber
Directora Nacional del Hoffman Institute
Profesora Supervisora
Lic. en Psicología Lic. en Sociología
Formación en Terapia Sistémica
Formación en sexología
Formación en Trabajo Grupal desde 1973

Instituto Hoffman de Argentina y Uruguay

info@quadrinidad.com.ar

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www.quadrinity.com

 

Sexualidad humana

Sexualidad, es definida como el Lenguaje del Amor, una herramienta que nos permite comunicar al otro el amor que tengo por él/ella y, a la vez, percibir el amor del otro hacia mí. En su dimensión global, mira al núcleo íntimo de la persona, formada indivisiblemente por cuerpo y alma. Por lo que la capacidad de expresar el amor, ese amor precisamente en el que el hombre - persona se convierte en don, realiza el sentido mismo de su ser y existir.

El ser humano, hombre y mujer, busca durante su existencia ser pleno y para ello trabaja durante toda su vida. Esa plenitud o realización la encuentra mediante la donación de sí hacia otro, encontrando el significado de su vocación al amor personal.

Este llamado o vocación al amor y don de sí es en su unidad corpóreo - espiritual: Femenidad y Masculinidad. Ambos son complementarios y en la totalidad de la integración se expresa patentemente la imagen de Dios.

Como se dijo anteriormente, ambas modalidades: femenino y masculino, son distintas y a la vez, complementarias, de manera que el hombre expresa su sexualidad en el plano físico, más que en la mujer, en cambio en esta última el plano más dominante es el afectivo. En ambos el plano espiritual es importante: valores, metas, ideales, proyectos en común: matrimonial y familiar; lo que incluye la Razón y la Voluntad, que usan de acuerdo a su libertad personal. Estar inserto en el amor que se traduce en donarse significa el reconocer esa necesidad de complementación con ese otro único.

Lo natural sería experimentarlo en nuestra familia. Ésta es la principal formadora de PERSONAS, en ella aprendemos a ser quien somos y nuestra manera de relacionarnos con los otros. Modelos, AMOR, valores, etc.

Desde que nacemos, vamos superando etapas en el desarrollo del ciclo vital, en cuanto a lo que se refiere a la sexualidad se pueden describir, en forma general, las siguientes:

a) El niño entre 0 y 4 años, se sabe amado primero por la mamá y aprenderá el amor del papá a través del corazón de la mamá (reflejo del amor esponsal, Para él será muy importante saberse amado por el papá y la mamá.

b) Luego entre los 4 y 12 años, vienen los llamados "años de la inocencia". Aquí es cuando el niño aprende a convivir con los demás, a sobrevivir, a compartir. Los valores fundamentales para la vida adulta.

c) Finalmente alrededor de los 12 años y en adelante, el niño desarrolla su identidad sexual: Hombre o mujer. Su tarea es aprender a ser el/ella mismo/a en función de los demás. En esta etapa aprende a saber quién es en términos físicos, afectivos y espirituales, para usarlo en función de otro: Complementación, donarse: vocación al amor.

La sexualidad tiene inscrita la vocación al amor de cada uno y que vamos aprendiendo a conocer a medida que crecemos. Eso se llama el desarrollo de la vocación personal al amor: amor conyugal.
Al hablar del amor conyugal, se hace necesario conocer sus principales características:

* Plenamente humano: Sensible (afectivo e impulsivo) y Espiritual
* Total
* Fiel y exclusivo
* Fecundo

Esta realización del amor personal se va a medir en la intimidad o comunión con los demás y la fecundidad de mi relación con ellos. Lo cual nos hace tomar en serio la naturaleza de la persona y darnos cuenta que no es una igualdad sino COMPLEMENTACIÓN. Es la integración armónica de las dos formas de ser persona: hombre y mujer.

Así, el ser humano puede desarrollar su vocación personal al amor conyugal, paternal - maternal, lo que implica hacer vida la misión de Paternidad Responsable, a través del: conocimiento y respeto de las leyes de transmisión de la vida, conocimiento y educación del impulso sexual, cultivo de la generosidad y vinculación con el orden ético dado por la recta conciencia.

Por lo que este DESAFÍO DE LA COMPLEMENTACIÓN, nos obliga a definir el Impulso Sexual. Éste es la Necesidad y capacidad de complementación con el otro, tanto en el plano: físico como afectivo, con la razón y la voluntad. Es algo que se siente y que está en el plano físico principalmente ya que es un impulso.

De esta manera estamos respetando la naturaleza propia de la dignidad de la persona. Para ello es necesario su conocimiento y respeto.

Finalmente, es importante mencionar, para poder desarrollar más adelante, que la vocación al amor personal, además de ser vivido a través del amor conyugal puede vivirse a través de la castidad.

PorMaría del Pilar Rivera Matus Enfermera Matrona PUC
Instructora de MNRF
Programa de Paternidad Responsable PUC

Fuente: www.uc.cl/ucsaludable/htm/articulos_sexualidad/art_sexualidad1.htm


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