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Adiós Dolor

METODO CIENTIFICO PARA LA SOLUCION ESENCIAL INDIVIDUAL A PROBLEMAS PSICOSOMATICOS

    
ISBN 950‑43‑4506‑9

Queda hecho el depósito que marca la ley 11723
1992 Primera Edición del Autor
Impreso en Argentina
Printed in Argentine

DEDICO ESTE TRABAJO

    A todas las personas que a lo largo de mi vida terrenal, nutrieron mi conocimiento y a aquellas que en las últimas dos décadas, contribuyeron a la estructuración y experimentación de esta Metodología.

Aníbal Francis

PREFACIO

La metodología contenida en este trabajo es de carácter cientí­fico.
Porque sirve para prevenir y para sanar una dolencia y su conocimiento puede ser transmitido a otros, los que aplicando correctamente las instrucciones dadas, obtendrán similares resultados positivos.

Lo que sigue demuestra que tales posibilidades, se encuentran al alcance de todas las personas interesadas, sin discriminacio­nes de ninguna índole.
Para el adecuado tratamiento de estas cuestiones, se ha utiliza­do un lenguaje simple, evitando así toda complicación idiomática innecesaria.

Siendo esta metodología de comprensión y de aplicación indivi­dual, cada una de las personas que se determinen al estudio y a la vivencia de los principios presentados, logrará consecuencias benéficas, siempre mediante su propio esfuerzo, ejerciendo sin trabas su libre albedrío y sin ninguna dependencia.
Con origen en el pensamiento socrático, está fundamentada en el conocimiento y el dominio de sí mismo.

El hombre, como ser esencial individual, cuenta con todos los elementos para constituirse, al mismo tiempo, en sujeto obser­vador y objeto observado.
En ese ejercicio de autoanálisis, haciendo una correcta evalua­ción con carácter crítico, de sus deficientes formas de pensar, de sentir y de querer, registrará la existencia de aspectos negativos que le son desfavorables y hasta perjudiciales.

Entonces, advertirá que será necesario tomar la determinación, hacia un proceso planificado de cambio, con el firme propósito de hacer un buen uso del tiempo y de las facultades esenciales. Esa tarea, dispuesta con seriedad y constancia, de manera inevitable conducirá al desarrollo integral de la persona y la consiguiente solución de los problemas psicosomáticos.

En este trabajo se hallan todos los recursos para ese fin, en un recorrido que se inicia con el reconocimiento de las causas que originan los problemas, las que siempre están en la interioridad de cada persona.
Continúa con la formulación de pautas para la modificación de lo que enturbia la realidad esencial.

Prosigue con la adecuada ejercitación constante de las faculta­des en acción.
Alcanzando su culminación con la solución definitiva y la posibi­lidad de arribar a ciertos estados de felicidad personal.

Una exitosa experimentación desarrollada sin pausas, en forma individual y en grupos de trabajo, iniciada en el mes de agosto de 1972, avalan la eficacia de esta metodología.

Aníbal Francis
Septiembre de 1992

CAPITULO I

LOS PROBLEMAS PSICOSOMATICOS

El camino que vamos a proponer recorrer, resultará novedoso para aquellas personas que desde hace bastante tiempo, vienen padeciendo de dolencias que presentan síntomas patológicos, pero cuyas soluciones parecen escapar a los enfoques realizados desde el nivel de la terapéutica tradicional.

Cuando esas dolencias no dan respuestas positivas a la medi­cación recetada o a la acción psicológica o psiquiátrica, el paciente acaba siendo ubicado en el cuadro de los crónicos.

UN CALLEJON SIN SALIDA

Entonces, cuando de fármacos se trata, el paciente deberá permanecer sujeto a un tratamiento de por vida.
Como se le dijo que su problema no tiene solución, termina aceptando el convivir con él y pese a que sufre y se queja, cae en el acostumbramiento y luego en la resignación.

No obstante, sigue buscando una solución consultando a otros terapeutas y también probando nuevos fármacos.

Muchas veces, la acción de los medicamentos sobre el organis­mo, termina ocasionando serios daños, esta vez sí de orden patológico.
Cuando la terapia indicada está en el campo de la psicología o de la psiquiatría, el paciente se convierte en un individuo dependiente, el que durante años será asiduo visitante del consultorio del terapeuta.

EN EL NIVEL DEL PSICOLOGO

La conducta y el comportamiento familiar y social del paciente con problemas psicosomáticos, están indicando una personali­dad con serias deficiencias.
El paciente, generalmente, ofrece resistencia a todo proceso de cambio que requiera un esfuerzo de su parte.
Está conforme con hacer “diván” y experimenta una sensación de alivio luego de cada entrevista.

Entonces esa relación paciente‑terapeuta se torna áspera, cuando presiente una exigencia de cambio y termina siendo monótona al no lograrse los avances deseados.
Por momentos se opta por no contradecirle, por no presionar hacia una modificación de la situación.

Allí aparece la “autoestima”.

El paciente debe quererse tal cual es, aceptándose de buen grado, de modo de pasar a convivir con su aparente realidad y sin alimentar ningún sentimiento de culpa.

Termina por aceptar que el origen de sus problemas está fuera de él; que él es la víctima de algún acontecimiento ocurrido al margen de su voluntad.
Sobre este tema se han escrito numerosos libros, cada uno desarrollando teorías diferentes, especialmente a partir de Freud, quien en el desenvolvimiento de sus estudios, no solamente divide la mente en consciente e inconsciente, sino que también propone tres sistemas diferentes de energía: el “id” (Ello), el “ego” (yo) y el “superego” (Super Yo).

Los tres aspectos de la mente ‑ ego, id, y superego ‑ establecen una especie de lucha permanente. El “id” procura sus satisfac­ciones, el “ego” trata de ajustar las demandas del “id” con el mundo de la realidad, y el “superego” pretende controlar los impulsos que son desaprobados por la sociedad.
Sobre los hechos y también sobre los pensamientos, el “supe­rego” cumple con su trabajo reprimiendo o enviando al incons­ciente aquellas ideas e impulsos que considera inaceptables.

Sin embargo, esas ideas‑impulsos inconscientes, buscan expresarse en una u otra manera.
En el psicoanálisis se ve que muchos de los síntomas conside­rados como patológicos  o de falta de “adaptación”, son el resultado de los intentos de los impulsos inconscientes que procuran una expresión en forma encubierta.

Siguiendo a Freud: la culpa es un mecanismo del “superego” y los impulsos inconscientes y las represiones se expresan por medio de los sueños y de un comportamiento simbólico peculiar. Podría decirse, que en el enfoque de Freud la psicopatología es, el resultado de los impulsos reprimidos.
En consecuencia, sería natural la respuesta del organismo a la frustración, con una acción agresiva y hostil.
¿Está allí la clave de los problemas psicosomáticos?

EN EL NIVEL DEL PSIQUIATRA

Se asegura que tanto la medicina científica como la psiquiatría, reconoce un comienzo con los griegos.

Tanto Celso, romano, como Sorano de Efeso y Areteo de Capoducia, reconocían tres enfermedades de la mente: frenitis, manía y melancolía.
Se las ubicaba como “perturbaciones corporales”.

Ya en la Edad Media la “psiquiatría” queda en las manos de sacerdotes exorcizadores y perseguidores de hechiceros. Du­rante más de mil años los enfermos mentales fueron considera­dos como posesos por el “diablo”.
Muchos de ellos fueron quemados vivos en las hogueras de la “Santa Inquisición”.
Promediando el siglo XIX, Heinroth afirma que la enfermedad mental era “enfermedad del alma”.

Allí mismo, comienza a ser utilizado el vocablo “psicosomático”. La controversia entre los sostenedores de que la enfermedad mental es de carácter exclusivamente “somático” y aquellos que se afirmaban en el “psicosoma” quedaba así establecida oficialmente.
Posteriormente, la investigación “psicogenética”, con la asocia­ción de neurólogos y psicoanalistas, marcan una línea interme­dia.

En cuanto a los métodos modernos de curación pueden ser mencionados: las terapias de shock (eléctrico e insulínico); la psicocirugía con ablación de una parte del córtex, desembocó en la llamada “lobotomía prefrontal”, procedimiento que produjo más daño que mejoría; la “psicofarmacología”, que aparece como la gran auxiliar.

Las estadísticas mundiales marcan un crecimiento constante de “enfermos mentales”, para los que existe sólo expectativas fallidas de curación.
La lista de enfermedades denominadas psicosomáticas se acrecienta, sin observarse una adecuada y definitiva solución.
¿Se está en verdad, ante un callejón sin salida?

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