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Helioterapia

La exposición a los rayos solares es muy conveniente para asegurar un adecuado metabolismo
En efecto, la luz solar ejerce un estímulo sobre el sistema nervioso simpático lo suficientemente intenso para obtener la fijación del calcio y el fósforo a nivel celular, y alcanzar así el equilibrio entre potasio y calcio o entre calcio y magnesio, entre otros.

El baño de sol es un aspecto fundamental en la nutrición del cuerpo humano.

El sol activa la vitalidad de los tejidos, al mismo tiempo que refuerzo los músculos y fortalece todo el esqueleto; actúa también sobre los órganos profundos, como el hígado y el bazo -de vital importancia- que pueden aportar mo­dificaciones en el número de hematíes y de leucocitos, y aumentar incluso el contenido de hemoglobina en la sangre. A su vez, también las glándulas endocrinas reciben la acción beneficiosa de las radiaciones solares, pues la acción de la luz estimula no sólo el funciona­miento de la hipófisis, sino que activa todo el sistema endocrino. Bajo el efecto de las radiaciones solares se produce en la piel vitamina D, antirraquítica, y un aumento de la vitamina A.

La energía luminosa es absorbida y acumulada bajo la piel, gracias a la acción de determinados pigmentos (melanina), que liberarán posteriormente a medida que surjan necesidades. Gracias a ellos, y en caso de necesidad, el organismo puede usar la energía acumulada, hasta el punto que el doctor Bircher-Benner afirmó que «nuestro funcionamiento vital está ligado a la corriente de energía solar, al igual que una lámpara luminosa lo está a la corriente eléctrica».

El comercio ha ideado formas artificiales de aplicar la radiación luminosa, y en lugar de exponerse sencillamente a los rayos del sol, ha inventado aparatos que pretenden substituirlos. Con tales aparatos se originan desequilibrios y peligros, que no se producen cuando la insolación que recibe la piel es natural, al aire libre, durante el tiempo conveniente y con las precauciones lógicas que más adelante indicaremos.

Los efectos beneficiosos de los rayos

Las radiaciones solares ofrecen energía y poderes curativos para todas las formas de vida, mientras que resultan letales para muchos de los agentes productores de enfermedades, a los que destruyen tras pocas horas de exposición.

Observemos sus efectos sobre la vida vegetal. Sin luz solar las plantas adquieren un color enfermizo, ya que no pueden sintetizar la clorofila, sustancia verde colorante de las plantas, análogo en su composición a la sangre, que hace posible que en aquellas ocurran los procesos bioquímicos de la vida vegetal. Pues bien, también sin luz solar, el ser humano se torno pálido y enfermizo, y acaba contrayendo anemia u otras enfermedades que afectan tanto al cuerpo como a la actividad mental.

Así pues, las personas que pasan la mayor parte de su tiempo en habitaciones cerradas y mal iluminadas, carecen de la energía y el vigor de las personas que exponen su cuerpo periódicamente a la acción vitalizante de los rayos solares. Pasar horas al aire libre y exponiéndose con las debidas precauciones a los rayos solares, no sólo calma los nervios, sino que relaja los vasos sanguíneos, estimulando la circulación y repone las energías vitales perdidas. Una vez la piel ha adquirido su pigmentación, la exposición al sol puede ser tan duradera como desee en forma razonable.

Además, el sol posee otra virtud inestimable, pues constituye el más poderoso antiséptico natural que se conoce y contribuye a la rápida cicatrización de todo clase de heridas.

Podemos resumir los siguientes efectos be­neficiosos:

1. Acción psicoeuforizante y antidepresiva por contribuir a la producción de endorfinas por la acción de los rayos luminosos captados por la retina en relación directa con el eje córtico hipotálamo-endocrino, donde los fotones activan y regulan los procesos bioquímicos de la vida con la ayuda de las glándulas endocrinas.

2. Aumento del tono muscular que mejora la potencia y el rendimiento motor, sin aumentar el volumen del músculo.

3. La insolación regular aumenta la amplitud respiratoria.

4. La luz solar activa la elaboración de los hematies (glóbulos rojos) y de la hemoglobina que capta el oxígeno a nivel del pulmón.

5. El baño de luz regular activa el sistema responsable de la inmunidad frente a los micelios y virus alojados en la piel y las mucosas. El sol tiene una acción destructora directa, pero en especial activo todos los procesos defensivos del organismo. La falta de sol es una de las causas de las infecciones que afectan al ser humano.

6. La luz solar, y más concretamente, los rayos UVB transforman la dehidrocolesterina , provitamina subcutánea, en vita­mina D3.

7. El sol regula el metabolismo del calcio mediante la vitamina D 3 anteriormente ci­tada.

8. La luz solar activa o nivel de la piel la eliminación del sudor (urea, ácido úrico, sodio) y la eliminación sebácea (grasas mal metabolizadas, lactatos, piruvatos, etc.), contribuyendo a la desentoxicación del organismo .

9. Aumento en la secreción de lasonas sexuales por porte de los ovarios y testículos, con lo que se estimula la vida sexual, aparte de la repercusión orgánica general de estas hormonas.

Debido a esta acción beneficiosa de la luz es por lo que el prof. Hollwich aconseja que, en lo posible, se prescinda de gafas de sol, con lo finalidad de no impedir que los rayos y estímulos luminosos lleguen a nuestros ojos y a nuestro cerebro.

La práctica del baño de sol

Distinguiremos en primer lugar entre el baño de sol natural, que se toma moviéndose en posición vertical, (deporte, jardinería, paseo, etc.) y el baño de sol regulado, que se tomo tendido.

Comentaremos el segundo por ser el que más ventajas aporta. Para tomarlo, el paciente se tiende sobre unas mantas de lana, teniendo sumo cuidado en exponer los diferentes costados de su cuerpo al sol, por lo que cada 5 minutos deberá cambiar la posición.

La duración del baño será progresivo, pudiendo comenzarse con 15 minutos de exposición, aumentando 15 minutos diariamente, hasta llegar a una hora u hora y media diaria. Se tomará preferentemente en primeras horas de la mañana o bien al caer la tarde. Inmediatamente después se aplica una envoltura seca durante 15 minutos, envolviendo al paciente con la manta, y quedando igualmente expuesto al sol con lo finalidad de provocar una abundante transpiración.

La aparición de transpiración constituye un agente muy eficaz para la eliminación de toxinas internas. Se favorece esta transpiración tomando antes del baño de sol, una infusión ade­cuado a la dolencia.

Si la inflamación cutánea fuera muy violento se evitará la insolación recubriendo el cuerpo con una sábana. No obstante hay que tener en cuenta que normalmente la coloración roja de la piel es señal de una bueno reacción. Durante el baño de sol, es preciso proteger la cabeza con un sombrero vegetal u hojas de col, etc.

En cualquier caso, lo aconsejable es tomar los baños de sol con el cuerpo en el mejor contacto con la tierra, arena o hierba, aprovechando la oportunidad para andar descalzo sobre ellas.

Tras el baño de sol, lo más conveniente según Rickli es la aplicación de un baño tibio de 3 a 8 minutos de duración, pues con él se restablece el equilibrio hídrico y térmico.

Con el fin de poder determinar la intensidad de estos baños, es indispensable tener en cuenta el grado de humedad ambiental, pues se soportan mejor en tiempo seco, especialmente en climas de montaña.

Efectos terapéuticos

Los baños solares son un excelente tónico del sistema nervioso y un estimulante de los centros cerebrales. El sol por si solo no cura los trastornos nerviosos y del carácter, pero es un positivo alivio para neurasténicos, abúlicos, hipocondríacos y demás enfermos que requieren necesariamente un tratamiento con psicoterapia.

Asimismo, los baños de sol limpian y purifican la sangre, lo que no es de extrañar dado el estrecho contacto que existe entre la piel y el sistema circulatorio, a través de los capilares sanguíneos.

También influyen positivamente sobre el aparato digestivo, facilitando las funciones de nutrición. En casos de albuminuria, se ha tratado al paciente con métodos helioterápicos, ya que se sabe que los rayos ultravioleta destruyen la albúmina.

El sol es antimicrobiano por excelencia. Hoy microbios en todos partes, en nuestra comida, en el aire que respiramos, en el agua, en nuestras ropas, en la piel, incluso en la sangre y en nuestros intestinos. Pero en la persona sana se hallan en estado inofensivo, controlados por los defensas. Cuando por alguna razón el cuerpo se debilita (enfriamiento o cansancio excesivos, alimentación intoxicante, etc.), las defensas reducen su eficacia, los microbios se tornan virulentos y aparece la enfermedad.

La triple acción química, lumínica y calorífico de los rayos solares fortalece y vigoriza el organismo, y lo protege contra los microbios, por un lodo, directamente actuando sobre la piel, y por otro, estimulando los mecanismos internos de defensa y eliminación.

El poder antimicrobiano del sol, que reside en sus rayos ultravioleta, está demostrado científicamente. Se ha podido comprobar en los ríos que reciben agua infectada procedente de alcantarillas, que a lo largo del trayecto ésta se va purificando por la acción solar.

De la luz solar que el ojo recibe, sólo 1/4 de lo misma se utilizo para la visión y la mayor parte de ella es conducida desde los nervios ópticos hasta el interior del organismo para que en el cuerpo se genere la vitamina D. El baño solar, por tanto, es un excelente agente terapéutico para prevenir y aliviar el raquitismo en los niños y la osteoporosis en los mayores.

Respecto a las enfermedades circulatorias, existen estudios epidemiológicos que confirman que las tomas de sol son muy positivas paro recuperaciones de infarto o afecciones coronarias.

El sol potencia el sistema inmunitario de la persona, y no sólo el sistema linfático, sino que en la misma piel la acción solar lleva a una desinfección importante contra virus y bacterias, incluso se piensa que el baño solar puede mejorar y detener los procesos de caries en la dentadura. De hecho, el color moreno en una persona constituye la expresión de un buen estado de salud y de su alta potencia inmunitaria. Por esta razón, existen grupos de pacientes de sida que, bajo tratamiento naturista, consideran la tomo diaria de Sol como uno de sus pilares terapéuticos.

Los baños solares ayudan a nuestro orga­nismo a fabricar substancias anticancerígenas, como el interferón o la interleuquina. En sanatorios naturistas se ha demostrado la acción beneficioso de los UVA sobre las enfermedades degenerativas intestinales, en especial el cáncer de colon. Un estudio realizado en Estados Unidos en hospitales convencionales, en donde se comparaban pacientes de cáncer de pecho de distintas regiones, demostró de forma inequívoca que en los Estados con mayor exposición solar la incidencia de dicho cáncer entre mujeres era bastante menor.

La luz y el calor tienen una acción muy beneficiosa sobre la psique humana. El contacto visual y corporal con luz y calor desencadeno un fortalecimiento de lo energía corporal, lo que ha llevado a aplicar la helioterapia al mundo de la psiquiatría como terapia contra las depresiones. Algunas depresiones mejoran en gran medida mediante estancias a pleno sol o trabajos de jardinería donde exponemos el organismo al sol.

Tampoco hay que olvidar que recientemente se ha aceptado que la luz solar promueve la actividad sexual, dado que potencia la secreción de hormonas. De hecho, el estrógeno desarrolla su acción durante el orgasmo de manera completa cuando el organismo se ha sometido a baños solares. En condiciones normales, los hombres producen en julio(h. norte, verano) 65 millones de espermatozoides por milímetro de semen, mientras que en diciembre (h. norte, invierno), cuando la insolación diaria es menor, sólo producen 40 millones.

No obstante, la inmovilidad de los testículos al sol puede agravar una infertilidad relativa por exceso térmico.

Finalmente, y a nivel biodinámico, la acción del calor y la luz solar sobre el organismo activa el metabolismo global de la persona, provoca una ligera sudoración y entona hormonalmente todo el organismo.

Los baños de sol son beneficiosos en todos las edades. Se puede empezar a tomar el sol a la edad de tres meses o incluso antes, pero siempre con mucha precaución, vigilando que la piel no se enrojezca. Se empezará sólo exponiendo las piernas al sol; y a continuación, piernas y vientre. En días posteriores se puede ir aumentando lentamente las zonas de exposición, pero la cabeza se mantendrá siempre cubierta. La duración debe ser muy breve y bien controlado para no excederse.

A partir de un año de edad, el niño que ha realizado una exposición al sol progresiva puede ya tomar el baño solar general. A los dos años el niño ya podrá jugar libremente bajo el sol, pero siempre que haya sido bien entrenado con anterioridad y usando siempre un sombrero. Conviene refrescarlo con agua de vez en cuando. Esto fortalecerá al niño contra los cambios de temperatura y los resfriados.

Para la mujer embarazada es casi obligada la práctica de los baños de sol.
Todos los problemas circulatorios y digestivos que el embarazo lleva consigo, debidos fundamentalmente a la comprensión de los órganos del vientre, hallarán remedio en la helioterapia, ya que se facilitará la digestión y la eliminación de las substancias perjudiciales por transpiración, lo que contribuye a reducir el trabajo del riñón. Además se producirá un aumento de vitaminas que beneficiará tanto a la madre como al niño, y lo que es muy importante, se regulará el mecanismo de fijación del calcio y del fósforo, que permite una buena formación de los huesos del nuevo ser y evitar la descalcificación de la madre.

Para personas de edad avanzada, el sol resulta también beneficioso.
Los baños solares son un excelente estimulante de la circulación sanguínea y contribuyen a la vasodilatación. Esto alivia el trabajo de los músculos cardíacos, que tienen que hacer menos esfuerzo para impulsor la sangre a través de todo el cuerpo y mejora notablemente las frecuentes alteraciones circulatorias que se producen en las piernas de los ancianos. Tomar el sol constituye también un eficaz método de combatir las enfermedades de la piel comunes en la tercera edad.

El sol debe ser empleado:

1º. Sobre un cuerpo totalmente desnudo para permitir un reparto perfectamente homogéneo del colesterol subcutáneo.

2º Sobre un cuerpo que no tenga acné, ni espinillas, ni úlceras.

3º Evitando siempre llegar al eritema (quemadura).
Contraindicaciones

El sol es un gran factor de salud y de carga de energía vital, pero, como todos los factores de salud (ejercicio, alimentación, sueño, etc.), puede ser factor de enfermedades si es mal utilizado.

En primer lugar, debemos respetar sus contraindicaciones:

- Tuberculosis pulmonar evolutiva

- Enfermedades renales agudas

- Colesterol elevado (por riesgo de cáncer de piel)

- Granos, espinillas, virtíligo, etc.

- Casos graves de hipertensión arterial

- Cáncer de piel

- Hipertemia (fiebre)

- Sueño: no se debe dormir al sol, sino a la sombra.

- Enfermedades graves que obligan a guardar cama.

Las varices, las piernas pesadas no son contraindicaciones, siempre y cuando no están inmovilizadas y se practiquen vaporizaciones más o menos continuadas.

¿Cómo saber si el sol es realmente beneficioso?

Expuesto al sol, lo más desnudos posible, debemos notar calor y un bienestar que penetra e invade todo nuestro organismo, mientras que una sensación de relajación psíquica, se apodera de nosotros.

Al contrario, si sentimos nerviosismo, fatiga, color excesivo o desagradable, escalofríos, etc. ello indica:

- Que nuestro organismo no está aún bien preparado para la captación solar.

- Que la Insolación es demasiado brusca, prolongada o intensa.

Problemas y peligros con el sol

La llamada insolación es debida o una congestión del cerebro y provoca náuseas, escalofríos, zumbido de oídos y temperatura elevada, con pulso más rápido y con sed. La persona debe ser colocada a la sombra con la ropa suelta y aplicarle compresas frías en lo frente y en el vientre. Si necesito beber puede tomar poco a poco agua fresca pero nunca helada.

Si se producen quemaduras pueden ser de muy diversa gravedad. Cuando el eritema es intenso debe protegerse la piel del sol y untarla con aceite renovándolo a menudo. Otros remedios naturales para colocar directamente sobre la piel quemado son la pulpa de pepino triturado; patata cruda rallada; clara de huevo batida y mezclado con una cucharada de miel; solución de vinagre y agua; mezcla de hamamelis, aceite de oliva y glicerina; vinagre y aceite de oliva a partes iguales; infusión de ortíga e infusión de salvia.

El exceso de sol es perjudicial. Así, por ejemplo, es posible que pescadores y alpinistas, los cuales se hallan expuestos durante horas a la luz solar, al llegar a una edad avanzada, desarrollen cánceres de piel, generalmente localizados en los lugares de mayor exposición, como manos y rostro. Estos carcinomas llamados «Cánceres de luz» en la actualidad pueden ser controlados o extirpados por medio de técnicas quirúrgicas.

El verdadero peligro lo constituye el cáncer de piel denominado melanosarcoma, que según parece se origina por un exceso de sol en unión con un nivel excesivo de colesterol en sangre (ver «Hipercolesterolemia» A. 724) y carencia de antioxidantes en la alimentación (Ver el libro «Antioxidantes», Ed. Sirio). Quienes aman tomar baños de sol con frecuencia deben tener muy presentes estos dos datos.

La composición de la luz solar

La luz solar posee diversos longitudes de onda, las cuales se miden generalmente en nanómetros (nm), equivalentes a una millonésima de milímetro.

En la zona más alta del espectro solar, se encuentran los rayos infrarrojos de onda larga (unos 800 nm) invisibles a simple vista por el ojo humano (son percibidos en forma de calor). A continuación, están los rayos de luz corrientes que el ojo puede percibir, formados por la gama de colores del arco iris y cuya frecuencia oscila entre los 400 y los 800 nm; y en tercer lugar, con una longitud de onda inferior a 400 nm, se hallan los rayos ultravioleta, que de nuevo son invisibles para nuestros ojos. Esta radiación, denominada UV, penetra en las capas más profundos de la piel y del organismo y es la responsable de las quemaduras en la dermis.

Los rayos ultravioleta se dividen, a su vez, en tres clases: los de longitud de onda mayor (UV- A), los de longitud media (UV-B) y los de longi­tud más corta (UV-C).

Los rayos UV-A, de mayor longitud de onda, cuando impactan sobre la piel, son absorbidos por la melanina que se halla acumulada en las capas superiores de nuestra piel y es en principio incolora. La acción solar desen­cadena su actividad protectora: conforme la melanina va absorbiendo los rayos UV-A se va tornando oscura y presta a la piel su característico color moreno. La pigmentación de la melanina suele mantenerse algunas semanas: cuanto más morena está la piel, más filtros solares propios y naturales tiene la mismo.

Los rayos UV-B de mediana longitud, pue­den ser neutralizados por engrosamientos que aparecen bajo la capa córnea de la piel, en el llamado estrato lúcido y se producen al aumentar la actividad divisoria de las células de las capas superiores de la dermis. De esta forma, el organismo resulta protegido de los peligrosos UV-B que son los más directos responsables de las quemaduras solares. El grado de engrosamiento se halla en función de la luminosidad del sitio donde se habite.

Los rayos UV-C tienen un enorme potencial. De dichos rayos estamos protegidos por un factor externo: la capa protectora de ozono que rodea la Tierra, aunque, como sabemos, dicha capa se halla en proceso de deterioro. No obstante, incluso antes de dicho deterioro, en los casquetes polares y en las altas montañas se registraba y se registra una cierta incidencia de los UV-C, mientras que en zonas bajas, al nivel del mar, su incidencia es mínima.

La eficacia de los mecanismos naturales de protección frente al sol depende de todo uno serie de factores, como lo constitución genética de la piel, el ámbito geográfico, la época del año o la duración del baño.

Cremas de protección solar

Las cremas protectoras son productos indus­triales muy sofisticados que gozan de grandes campañas de marqueting. Su componente básico son los filtros solares artificiales, llamados «factores de protección». Esta substancias químicas poseen la propiedad de absorber en parte las radiaciones UV-A y UV-B y poco las UV-C. Esto quiere decir que lo crema solar nunca protege lo suficiente de la radiación solar y, por consiguiente, puede aminorar el efecto de los rayos solares, pero no totalmente.

La cantidad de filtros solares sintéticos que contiene una crema solar se expresa con un «factor» y una cifra arábiga. Dicho factor expresa el tiempo que una persona puede tomar el Sol por encima de su protección natural de la piel sin riesgo de quemaduras. Para ello, se parte de que un europeo medio posee un factor de protección natural que oscila entre 10 y 15 minutos, lo cual equivale al factor de protección 1. Una crema que tiene un factor de protección 6, significa que la crema de protección durante 6 veces el tiempo de nuestro factor natural normal y que con esta crema podemos tomar el Sol en torno a 1 hora sin problemas (es decir, 6 veces de 10 a 15 minutos).

Sin duda las cremas solares convencionales son productos agresivos para nuestra piel. De hecho en muchos ocasiones lo que tendría que proteger nuestra piel, dado la profusión de elementos químicos que contienen, terminan siendo perjudiciales para nuestro organismo.

En relación a los productos «antisolares», de los que se impregnan generosamente los veraneantes en cuanto llegan a la playa, opina la doctora Giséle Armelin:

«Bajo la espesa capa de estos productos, lo piel hace a menudo el papel de una película fotográfica que es impresionado y deja aparecer placas negras cuya estética es lamentable. Asimismo, algunas cremas antisolares provocan dermatosis tenaces, Lo mejor es utilizar una crema a la lanolina, o aplicarse aceite vegetal natural, de almendras dulces o de oliva».

Las cremas naturales

Existen en el mercado productos a base de medios naturales dedicados a proteger nuestra piel de los rigores del Sol. Estas cremas protectoras naturales se basan en un criterio totalmente diferente de los convencionales. Las firmas que elaboran cremas naturales utilizan substancias que se hallan en elementos vegetales y aceites etéricos, además de renunciar totalmente a emulgentes, conservantes y colorantes.

Suele utilizarse aceite de coco, de jojoba, aloe, mantecas de nuez de karité o de cacahuete y esencias florales. En algunos productos hallamos, además, pigmentos minerales, es decir, substancias naturales, que absorben con gran intensidad la radiación solar, como el dióxido de titanio -inocuo para la piel. Estas substancias consiguen factores de protección que ascienden incluso hasta 14 o 16, que son suficientes para brindar una protección razonable. Además, los pigmentos minerales ac­túan ya desde el mismo momento de ser apli­cados.

Cremas protectoras de elaboración casera

Damos seguidamente la fórmula de dos aceites protectores de fácil preparación con productos naturales:

Ingredientes:

50 ml de aceite de soja
20 ml de aceite de nueces
30 ml de aceite de aguacate

1º. Mezcla los aceites en una fuente.
2º. Remuévelo todo con una cuchara de madera y guarsa la mezcla en una botella limpia y seca.
3º. Aplícatelo por todo el cuerpo antes de tomar el sol.

Otro aceite protector

Ingredientes:

20 ml. de aceite de nuez
20 ml. de aceite de aguacate
20 ml. de aceite de soja
4 gotas de esencia de limón

1º. Pon el aceite de nuez, el del aguacate y el de soja en una fuente y remueve bien con una cuchara de madera.
2º. Añade después la esencia de limón y sigue removiendo durante un minuto.
3º. Guarda el aceite en una botella limpia y seca.

Para aplicar el aceite protector, vierte unas gotas en la palma de la mano, mezclándola con un poco de agua y lleva a cabo un suave masaje en la piel antes de tomar el sol.

Resumen de consejos importantes

* Evite las exposiciones al sol, entre las 11 y las 14 horas en verano, horas en que las radicaciones son más intensas.

* Los primeros días limite la exposición para que la piel se acostumbre al sol de forma gradual.

* Desconfíe la falsa protección de un cielo cubierto de nube.

* La arena refleja el sol sobre su cuerpo, y los parasoles no ofrecen lo protección que se piensa.

* Evite los medicamentos, anticonceptivos y productos de utilización tópica que pueden producir fotosensibilidad.

* Use ropas claras y holgados y sombreros.

* Beba suficiente agua para compensar la deshidratación que se origina al tomar el sol.

* Cuide de mantener bajo su colesterol y elevado su consumo de alimentos ecobiológicos antioxidantes (Ver el libro «Antioxidantes», E. Sirio).

* La piel debe estor libre de cosméticos y de maquillaje.

* Para disfrutar plenamente de los virtudes del baño de sol, debes complementarlo con frecuentes baños o duchas de agua lo más fría posible.

* Nunca debe quedarse dormido bajo el sol.

* El mejor baño de sol es el que se toma bajo la sombra más o menos espesa de los árboles, según decía el Dr. V. L. Ferrándiz.

MAS INFO: http://buenasiembra.blogspot.com/2011/07/el-engano-de-los-protectores-solares.html

Bibliografía:

* BAÑOS DE SOL Y DE AIRE. Virtudes y peligros, Dr. V. L. Ferrándiz.
* BAÑOS DE SOL, Dr. A. Vander.
* EL PODER CURATIVO DEL SOL, J. Sintes.
* LA SALUD POR EL SOL, Dr. J. M. Brunet.

Artículo publicado en la revista Vivir con Salud. Revista Decana del Naturismo Español No. 280


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