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Tratamiento del Cáncer a Través de la dieta del S.H.E.N.G.

INTRODUCCIÓN:
Desde nuestro enfoque, más que hablar del tratamiento del cáncer y de los tumores benignos, deberíamos hablar del tratamiento holístico de las personas con cáncer o con tumores benignos, porque cada caso es un mundo aparte, las causas pueden ser distintas, y no sólo es limitarse a atacar la enfermedad, la búsqueda de las mismas y la estrategia a desarrollar, deben ser una obra de arte personalizada.

Sin embargo, para intentar ser didácticos, describiremos una estructura básica de la terapéutica que solemos emplear desde el SHENG, la cual a su vez es flexible y capaz de modificarse y adaptarse a lo que se perciba que en cada caso convenga.

A esta estructura básica se la complementa con una o varias de las múltiples herramientas terapéuticas con las que se cuenta, tanto desde lo convencional como desde lo no ortodoxo y en función de la efectividad, de los efectos adversos o no, de la posibilidad de llevarlas a la práctica porque el paciente y su entorno reúnan las condiciones de tiempo, ganas, convicción, dedicación y posibilidades económicas, se seleccionarán las más apropiadas.

Primero veamos en qué casos conviene aceptar los métodos convencionales (Cirugía, Quimio, Radio, Hormono e Inmunoterapia) y en qué casos no, para luego adentrarnos en la forma de corregir las causas que se detecten y en las herramientas naturales que ataquen el tumor y mejoren las defensas, todo, tanto lo ortodoxo como lo no convencional, elegido con adecuado criterio, coherencia y mutua complementación y potenciación de efectos benéficos y reducción de efectos indeseables, dentro del marco del SHENG.

Al final, veremos cuáles de los músicos de esta orquesta, dirigida en lo posible por algún oncólogo holístico, se seleccionarán más frecuentemente para participar en el tratamiento de pacientes con tumores benignos (fibromas, miomas, pólipos, adenomas, angiomas, lipomas, neurinomas, nódulos, etc.)

 Ya explicamos porqué sostenemos que las principales causas de cáncer son dietéticoambientales y psicosocioespirituales, mientras que las genéticas y virósicas son menos decisivas y no tan importantes como las anteriores.

Ahora bien, si el paciente lo acepta, al recibir la información y capacitación básica se siente motivado y decidido a cambiar su alimentación por otra que no sólo excluya ingredientes cancerígenos, sino que incluya muchos productos anticancerígenos y en su conjunto sea desintoxicante, inmunomoduladora y armonizadora de todas las funciones celulares y además el mismo está dispuesto a dejar el cigarrillo y otros hábitos malsanos, reemplazándolos por otros saludables, cuánto mejor será.

En ocasiones, alcanza sólo con esto para obtener buenos resultados y esto lo verificamos en gente humilde a la que por razones económicas, no les pudimos indicar más que la Dieta del SHENG, algún tratamiento natural externo, y alguna terapia psicofísica, más la eliminación del tabaquismo y otros hábitos insalubres.

Cuando el paciente no acepta hacer cambios lo suficientemente profundos (aunque graduales) para obtener una adecuada efectividad, es cuando una de las vías de acceso al SHENG más recomendables, pasa a ser por ejemplo en estos casos oncológicos, comenzar por la incorporación de algún medicamento de probada efectividad, sin efectos adversos y accesible como el del Método Crescenti y / o por alguna forma de psicoterapia (preferentemente holística) que ayude a corregir las causas psicosocioespirituales del cáncer y allane el camino para algo más completo.

En estos casos en los que no hay disposición del paciente para adoptar la dieta específica que proponemos y tampoco para dejar el cigarrillo u otros hábitos malsanos, por lo menos debería pedírsele al paciente que intente reducir al máximo de sus posibilidades tanto el tabaco, como las carnes rojas, los lácteos, los dulces, chocolates, harinas blancas, las frituras, los picantes y salsas muy fuertes, el alcohol, la yerba mate y el café, así como lo que contenga aditivos y agroquímicos cancerígenos. Aunque no se pueda hacer una dieta bien terapéutica, por lo menos que se le eche menos leña al fuego, de la que se venía echando.

LA DIETA DEL SHENG

ANTICANCERIGENA, DESINTOXICANTE E INMUNOMODULADORA

En aquellos que sí acepten una dieta terapéutica, es importante ir logrando que la misma sea también placentera porque así será mayor incluso el efecto terapéutico por la buena predisposición y gusto del paciente. Para lograr esto es muy importante aprender a cocinar de la forma específica que proponemos.

Nuestra forma de Cocina Natural la hemos bautizado Cocina Natural Evolutiva y es parecida a la Macrobiótica, pero tiene algunas diferencias, con el objetivo (a nuestro criterio) de perfeccionarla, mejorar su aceptación y a la vez su efectividad terapéutica, sin riesgo de carencias alimentarias.

En nuestro libro “Guía para una Nutrición Evolutiva” se puede apreciar sus características originales, pero incluso en los últimos años, hemos perfeccionado más aún la propuesta dietética y las recetas de cocina que en ese libro publicamos, gracias a la incorporación de los conocimientos sobre la importancia de los eicosanoides en la regulación de las funciones de todas las células humanas y cómo armonizar la producción de estas superhormonas fugaces, gracias a la alimentación precisa, lo cual puede ser beneficioso para el tratamiento de casi todo tipo de enfermedades, incluyendo al cáncer y a los tumores benignos.

Es crucial, para activar la fuerza natural de autocuración:

1º) Desintoxicar el organismo y dejar gradualmente de aportar todo lo que lo intoxica y altera funcionalmente y especialmente las sustancias que sean cancerígenas o inmunodepresoras.

2º) Estabilizar el azúcar sanguíneo (70 a 80% de la población tiene desequilibrios glucémicos = SEDA o Síndrome de Estrés, Depresión y Adiccciones, lo cual hace que estas personas no tengan suficiente energía para emplearla en su autocuración).

3º) Bajar a lo normal (si estuvieran elevados como sucede en todas las personas con estrés, ansiedad, angustia, miedos, fobias, pánico y adicciones de cualquier tipo) los niveles de adrenalina y corticoides. Nuestra dieta tiene una potente acción antiestrés.

4º) Subir a lo normal (si estuviera bajo como ocurre en personas con dolores intensos, depresión, insomnio, obesidad, bulimia u otros deseos adictivos) el nivel de endorfinas y de serotonina cerebral. La dieta que proponemos es moderadamente serotoninérgica y mejora el nivel de endorfinas.

5º) Armonizar la producción de eicosanoides y a través de esto, de las funciones de todas las células que estuvieran alteradas, mejorando de esta forma incluso las defensas orgánicas contra gérmenes o células cancerígenas. Ningún medicamento, pero sí la dieta adecuada, permite lograr esto.

6º) Aportar nutrientes específicos que tengan acción antioxidante , anticancerígena e inmunomoduladora (por ejemplo miso o pasta fermentada de soja para condimentar la sopa, algas marinas, repollo, coliflor, brócoli, repollito de Bruselas, siempre que se toleren bien, cereales como el arroz integral, hongo shiitake, etc).

7º) Equilibrar energéticamente a la persona en función del diagnóstico oriental y gracias a la elección personalizada de las proporciones y tipos de alimentos, en base al yin yang y los 5 elementos, lograr una optimización en la efectividad terapéutica.

1) Para desintoxicar más rápidamente al organismo, además de eliminar gradualmente pero por completo lo que ya fue dicho (carnes rojas, lácteos, etc), en la mayor parte de casos es conveniente practicar, cuando el paciente lo acepta y no hay contraindicaciones, lavajes intestinales con té de manzanilla (1 ó 2 litros) aplicando luego de evacuar ésta, 4 cucharadas soperas de aceite de girasol de primera presión en frío (en Argentina, de marca Campo Claro, pues otro de marca más conocida puede irritar el intestino por su aplicación rectal, porque en realidad no es de primera presión en frío aunque se anuncie como tal). Esto se deja toda la noche luego de colocarlo entibiado a temperatura corporal (no pasarse de esta temperatura pues se desnaturaliza).

Mejor aún sería hacer 3 sesiones de hidrocolonoterapia si el caso lo permite y a la noche de cada uno de esos 3 días, colocarse también el aceite antedicho. Hay que reponer la flora intestinal y esto se lograr gracias a sopas con miso si la persona no es hipertensa o a la reposición de Total Flora, Acidofilofago o Menfermento en casos de hipertensión o que requieran dietas muy bajas en sodio.

2) Para estabilizar el azúcar sanguíneo, es clave eliminar gradualmente los dulces de todo tipo, incluso el exceso de frutas y sus jugos, las harinas blancas y el exceso de integrales, el arroz blanco, el alcohol, los edulcorantes artificiales y no abusarse con la papa. Además reponer glucosa confiable y económica (en Argentina la marca Gacol es una de las pocas que reúne estas dos condiciones) en dosis de 1 cucharada sopera cada 2 horas en medio ó 1 vaso de agua; siempre que se esté seguro de que la persona no tenga diabetes. La glucosa puede reemplazarse con ½ taza cada 2 horas del caldo de verduras dulces para hipoglucemia (4 tazas de agua + ½ de cebolla + ½ de calabaza + ½ de repollo blanco + ½ de zanahoria, hervido 20 minutos a fuego lento), aunque es más práctica y efectiva la glucosa.

Es importante también reponer el Factor Estabilizador de Insulina (tanto las gotas como las cápsulas) pero en el caso de pacientes oncológicos a las cápsulas hay que prepararlas con media dosis de vitamina B1 y B3 o sea 7,5 y 10 mg respectivamente en vez de 15 y 20, manteniendo las mismas dosis de los demás componentes (25 mg de ácido glutámico, cisteina y glicina, con 250 mg de triptofano de primera calidad en las cápsulas, mientras que las gotas contienen cromo, litio, zinc y magnesio en 7ª centesimal homeopática en forma de oligoelementos catalíticos de Menetrier).

Se indica 1 cápsula con el desayuno y 7 gotas 7 veces por día junto con la glucosa durante 1 a 4 ó 5 meses según la cantidad de síntomas del SEDA que al inicio del tratamiento el paciente presente (en los 6 meses previos). Si el mismo está en tratamiento con el Método Crescenti, que ya contiene Zinc, se eliminará este oligoelemento de las gotas del FEI, para no modificar la dosis óptima que para el mismo se investigó en el Instituto de Inmuno Oncología del Dr. Crescenti. El FEI se repondrá también en casos de diabetes. Pero lo más importante para estabilizar la glucemia y hacer desaparecer con esto la mayor parte de los síntomas del SEDA, es comer 5 ó 6 comidas diarias que contengan cereal integral en grano (arroz integral, avena, cebada, centeno, trigo, trigo burgol, trigo sarraceno, mijo pelado, cebada perlada, maíz, quinoa o amaranto), en diferentes preparaciones que contengan entre un 40 y un 70% de las mismas, la cual bajará a un 30 ó 35% en el caso de pacientes diabéticos que comerán 4 ó 5 de estas comidas en vez d e 5 ó 6.

Este tratamiento estabilizante de glucemia deberán hacerlo quienes tengan 15 ó más de las 120 posibles manifestaciones del SEDA en los últimos 6 meses o menos de 15 pero típicos (despertarse con hambre a la madrugada, sentir cansancio o bajón como si hubiera bajado la presión y que esto mejore comiendo algo dulce o harinas blancas, por ejemplo).

Se requiere hacerlo hasta bajar a menos de 5 síntomas del SEDA y luego seguir con la dieta de mantenimiento que es la misma que deberían hacer quienes tengan menos de 15 síntomas iniciales, nunca comiendo menos de 4 comidas diarias (en lo posible 5) que contengan cereales integrales complementados con el resto de alimentos que conforman la dieta del SHENG.

Cuando el paciente esté en un estado muy crítico, casi terminal o con gastritis, úlceras, diverticulitis o diarrea y no pueda tolerar los cereales integrales en grano hervidos como vienen, durante algunos días o semanas, hasta que mejore esta tolerancia, habrá que dar los cereales en forma de crema primero (cocinados con más agua, durante más tiempo y con difusor y luego bien filtrados en pasa todo, puretera o pasa verdura o tamiz. Con esta crema se pueden preparar ñoquis condimentados con puré o salsa de calabaza o zanahoria, para que comer algo extremadamente terapéutico, no sea un suplicio sino más bien un placer.

A esto se le agregarán caldos con miso y algas marinas, así como alguna verdura crujiente que se tolere bien.
Si no hay hipertensión. se puede condimentar la crema de arroz integral o de cebada perlada por ejemplo, con vinagre de umeboshi o salsa de soja de primera calidad. Convendría en estos casos sin hipertensión, agregar en alguna comida, media ciruela umeboshi bien añejada en sal marinay un hongo shiitakepor día, para tener mayor acción alcalinizante, energética y anticancerígena. Para esto también el miso y las algas deberán ser de optima calidad. El hongo shiitake no está contraindicado, sino por el contrario es doblemente útil, cuando el enfermo tiene también hipertensión.

Luego de unos días, se podrá pasar de cremas a papillas que es lo mismo pero sin filtrar y luego a cereales socados, lo cual consiste en darle a los granos 10 ó 12 golpes de licuadora en seco antes de agregarles agua para cocinarlos. Sólo luego de un tiempo variable se podrá pasar a consumirlos hervidos tal como vienen.

Si hay diarrea o intolerancia también convendrá evitar por unos días las verduras de hoja y otros alimentos con muchas fibras, así como las verduras crudas, pudiendo agregarse un poco de manzana roja cocida al horno o hervida y pelada. También puede darse pera amarilla cocida. Luego de unos días de esta dieta asociada a tratamientos externos que luego veremos (como emplastos de papa ñame por ejemplo, si el tumor es accesible o palpable), si se observa mejoría, se puede ir dando de a poco otros alimentos de nuestra dieta ya más completa, probando si ahora se van aceptando mejor, dado que si esta dieta tan restringida como terapéutica, que nos ha permitido ver respuestas casi milagrosas en pacientes terminales, se prolongara por más de varias semanas o meses, ya se caería en carencias alimentarias y no sólo se mataría de hambre al tumor, como se pretende, sino que ya se afectarían las defensas y al organismo en general.

Como dijimos, la idea es llegar a la subnutrición, sin caer en la desnutrición, ya que así afectamos más al tumor y no al paciente.

Es crucial masticar mucho, incluso la crema y la sopa, en lo posible más de 50 veces por bocado, sobre todo en casos avanzados, sin tomar líquidos con las comidas.

Vendría muy bien hacer visualizaciones como las que ya veremos, durante esta masticación prolongada.

3) Al dejar de tener caídas en la glucemia gracias al tratamiento del SEDA, bajarán a lo normal los niveles de adrenalina y corticoides que son hormonas hiperglucemiantes que se segregan en exceso cuando hay hipoglucemias.

Al ir sacando las carnes (sobre todo rojas) y las infusiones estimulantes (yerba mate, café, te común, chocolate y otros productos que contengan cafeína y otras metilxantinas) también bajarán los niveles excesivos de estas hormonas que son inmunodepresoras y gracias a todo esto, mejorará el sistema inmunológico, lo cual es clave en pacientes con cáncer o con infecciones.

No debe preocupar que por esto, en las primeras semanas de tratamiento, sobre todo si el cambio es brusco, el paciente se sienta más decaído y con menos fuerzas, ya que al sacar estos estimulantes y hasta tanto el organismo deje de depender de los mismos y forme naturalmente las sustancias que mantengan activa y vital a la persona, es lógico que esto suceda. También puede ocurrir que por descarga brusca de toxinas debido a que en casos graves no se pueden hacer tan graduales los cambios, el paciente pueda asustarse creyendo que está peor, cuando en realidad esto es parte del proceso curativo.

A veces se pueden hacer cambios graduales, en 2 a 4 semanas para disminuir esta posible agravación inicial, pero en ocasiones el caso es tan avanzado y terminal, que no quedan varias semanas de expectativa de vida y no hay otra que jugarse con un cambio brusco en la alimentación, si se pretende salvar la vida.

Téngase en cuenta que a esas toxinas sí o sí hay que eliminarlas del cuerpo si se pretende lograr mejorías y para esto hace falta entereza, fe y convicción para sobrellevar esta agravación inicial, que no en todos los casos se ve.

Cuando el tratamiento funciona y se han logrado todas las condiciones para esto, en pocas semanas suelen verse mejorías, muchas veces espectaculares y otras veces, al menos, freno al avance de la enfermedad, con mejoramiento de la calidad de vida y prolongación de la misma, más dignamente.

4) Lo antedicho se logra también gracias a que la misma dieta armoniza la producción de serotonina y de endorfinas, con lo cual suelen mejorar los dolores y la depresión tan típicos en pacientes con cáncer sobre todo avanzados, al igual que el insomnio. Si se le indicaran antidepresivos farmacológicos para elevar los niveles de serotonina, ésta subiría demasiado y agravaría la inapetencia, también muy frecuente en pacientes con cánceres avanzados, así como la somnolencia.

Con la dieta y ya fue visto porqué, se logra llevar la serotonina cerebral a valores óptimos y parece ser que también a las endorfinas (especie de morfina que el mismo organismo naturalmente produce y que ayuda a calmar todo tipo de dolor sin provocar la constipación que genera la morfina y que incrementa la intoxicación típica de pacientes terminales, con lo que se agrava el círculo vicioso).

Si no se logra evitar por completo la morfina y otros calmantes con la dieta, los emplastos y otras técnicas naturales para el dolor que luego veremos, muy probablemente al menos se pueda bajar bastante su dosis, lo cual al menos desacelerará el deterioro del paciente

Al mejorar los dolores y la depresión, así como el insomnio o la somnolencia, el estado de ánimo del paciente suele subir y esto pasa a generar un círculo virtuoso, ya que lo entusiasma para hacer mejor la dieta y el resto del tratamiento y le reactiva la esperanza de curarse, en vez del círculo vicioso en el que se encierra aquél que se cree desahuciado, porque así algún médico pesimista, más que realista se lo dijo o porque él mismo así lo concluyó.

Nunca se puede hablar de 100% de posibilidades de curación, pero tampoco de 0%. Cualquier extremo es mentiroso y como cada caso es un mundo aparte, no se puede predecir nada, pues las estadísticas están hechas sobre otras personas y no se puede comparar a aquél que quiere vivir, con el que espera morirse cuanto antes.

Por eso y ante la duda ¿qué hay de malo con la esperanza?

Los que más posibilidades tienen de lograr curas que parecen milagrosas, son los que tienen esperanza de lograrla, pero también certeza de poder hacerlo, aunque con humildad, haciendo lo máximo que humanamente puedan y dejando el resto en manos de Dios. Ya ampliaremos esto al hablar de cómo corregir las causas psicosocioespirituales de cáncer.

5) En el libro “Dieta para estar en la Zona” de Barry Sears, puede verse una amplia fundamentación científica de porqué al armonizar la producción de eicosanoides buenos y malos, se puede lograr un gran avance en el tratamiento del cáncer.

Lo que sucede es que como él en su dieta incluye carnes rojas y lácteos en una proporción nada despreciable, el incendio que apaga por un lado, lo aviva por otro.

Nosotros con nuestra Dieta del SHENG, logramos por un camino muy diferente, también armonizar la producción de estas superhormonas que regulan casi todo en nuestro organismo, incluso al sistema de reconocimiento antiblástico que mata células tumorales solucionando también el hiperinsulinismo, pero de una forma en la que Sears prejuzga que no se podría, por confundir el efecto de los hidratos de carbono de absorción bien lenta (cereales integrales en grano) con todos los otros y a la vez, como eliminamos por completo las carnes rojas y los lácteos, dejamos de echar leña al fuego, mientras apagamos el incendio. La dieta vegetariana que Sears propone no es recomendable, por el gran exceso de tofu o queso de soja que incluye, que en moderada cantidad es recomendable, pero en esas dosis, perjudiciales.

Para lograr lo antedicho, hay que estabilizar la glucemia de la forma vista antes, ya que si hay hiperinsulinismo (SEDA) los precursores se transformarían todos en eicosanoides malos en vez de en buenos.

A los precursores de los buenos (aceites poliinsaturados omega 3 y omega 6 presentes en lo que llamamos grasas saludables) hay que aportarlos en cada una de las 5 comidas diarias, en mínima cantidad. No deben pasar más de 4 horas(salvo durante el sueño) sin ingerir algo que los contenga junto a cereales integrales en grano que permiten que lleguen a transformarse en estas benditas superhormonas.

Las grasas saludables para cada comida, son por ejemplo 3 aceitunas ó 1 cucharada sopera de aceite de oliva o de girasol de primera presión en frío (éste en Argentina marca Campo Claro y no otros poco confiables) ó 3 almendras o nueces o avellanas o un poco de pistacho o maní sin piel si es bien tolerado o las grasas del pescado de mar o bien las grasas incluidas en la avena tradicional (no instantánea).

Algo de grasas saturadas (precursoras de los eicosanoides malos) también deberían incluirse aunque no en todas las comidas, pero en menor proporción y de origen orgánico o ecológico, por ejemplo la yema de huevo o pollo de campo (sin tanta piel), el coco, el cacao o la palta.

La proporción debería ser de 2 partes de polinsaturadas por 1 de saturadas aproximadamente o un poco más de poliinsaturadas aún, pero siempre que se repongan suficientes antioxidantes para evitar la oxidación de estas grasas insaturadas, que como vimos, también incrementaría el riesgo de agrandar el cáncer. O sea, hay que incorporar estas grasas precursoras de este tesoro autocurativo que tenemos dentro, llamado eicosanoides buenos, en la cantidad y frecuencia justa, pero sin dejar de aportar antioxidantes, porque sin ellos, estas grasas o aceites insaturados, en exceso, también serían riesgosas, sobre todo para quienes ya tienen un cáncer.

Como ya fue dicho, se debe lograr un equilibrio entre eicosanoides buenos y malos, con predominio de los primeros, porque ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Esto fue visto más en detalle en el capítulo sobre el SEDA.

6) Es muy importante aportar con adecuada frecuencia y cantidad, alimentos de conocido efecto anticancerígeno. Citaremos aquí sólo algunos ejemplos, pero debe quedar en claro que es la dieta en su conjunto más la eliminación de lo perjudicial, lo que tiene el mayor efecto anticancerígeno e inmunomodulador, más que el sólo consumo de algún alimento o suplemento muy publicitado por quienes lo comercialicen, sin corregir todo lo que hay que corregir.

Las algas marinas y el miso (pasta fermentada de soja y algún cereal con la que se condimenta la sopa) son especialmente anticancerígenos por alcalinizar la sangre, al igual que el té bancha, pero también y especialmente por ayudar a eliminar sustancias radioactivas y por enriquecer (el miso) a la flora intestinal fermentativa que es clave para la salud y la longevidad, a diferencia de la putrefactiva que se relaciona con enfermedades degenerativas y muerte temprana y a su vez se enriquece con el exceso de proteínas. También por aportar muchas vitaminas y minerales útiles, incluso antioxidantes (tanto algas como miso).

También ayudan al contrarrestar anemias, muy frecuentes en casos oncológicos, más aún por quimio o radioterapia, las algas hiziki, que tienen 12 veces más hierro que la carne y las algas  espirulina, que tienen también mucho hierro y algo de B12, vitamina que junto al hierro, también aporta el miso. El condimento tekka aporta 25 veces más hierro que la carne, pero de éste no hay que consumir más de 1 ó 2 cucharadas de las de té por día, pues más caería pesado para el hígado, precisamente por contener muchísimo hierro.

El hongo shiitake, frecuentemente usado en la Cocina Oriental, es especialmente anticancerígeno, además de poseer muchas otras propiedades, pero la dosis justa es de un hongo shiitake por día, ni más, ni menos.

Las coles (repollo, coliflor, brócoli y repollito de Bruselas) son famosas por los componentes anticancerígenos que contienen y entre ellos, al igual que muchos otros alimentos contienen Vitamina C que es uno de los antioxidantes.

En el capítulo de “Cómo evitar carencias alimentarias con una dieta saludable” de nuestra “Guía para una Nutrición Evolutiva” pueden verse los múltiples alimentos de origen vegetal que contienen Vitamina A, C y E, Magnesio, Selenio, Zinc y Manganeso, que son los más importantes antioxidantes.

Recordemos que el cáncer es un proceso oxidativo y para su prevención y tratamiento son indispensables estos antioxidantes, pero como en grandes ciudades y zonas contaminadas, es muy elevada la exposición a elementos oxidativos, no alcanza con los antioxidantes de la comida para compensar esto, cosa que sí sucedería en un lugar rural sin contaminación, siempre que los alimentos sean orgánicos o ecológicos para que así contengan más vitaminas y minerales, incluso los antioxidantes.

Por eso, como veremos luego, como parte del tratamiento y prevención de cáncer, indicamos suplementos medicamentosos específicos, que contienen estos antioxidantes y variamos la fórmula según sea que el paciente esté paralelamente en tratamiento con el Método Crescenti o no, ya que la medicación que en este método se administra también contiene antioxidantes como el Zinc, el Selenio y el Manganeso.

Esta medicación del Método Crescenti, también contiene en forma homeopática Lachesis Mutta, que es el veneno de ofidios que tiene efecto anticancerígeno demostrado científicamente incluso por el mismo Prof. Angel Roffo (el Hospital Oncológico más importante de la Argentina lleva su nombre).

Hace un tiempo, también fue famosa la Crotoxina, que fue incinerada por una campaña de desprestigio orquestada por quienes veían amenazados sus intereses. Esta también, como luego ampliaremos, se basa en el uso de venenos ofídicos detoxificados.

Su principio activo, al igual que el Método Crescenti que la usa en forma homeopática, es la Fosfolipasa A2. Al hablar más delante de los medicamentos que pueden complementarse a la dieta, a los tratamientos externos y a la Psicoterapia Holística dentro del SHENG, explicaremos la forma en que esta Fosfolipasa desarrolla su acción anticancerígena sin presentar efectos adversos.

La mencionamos aquí porque hay alimentos que también incrementan su producción dentro del organismo y pueden por esto potenciar el efecto tanto de la Crotoxina como del Método Crescenti, como de la Apitoxina (veneno de abejas) como de la coleópteroterapia (o sea la ingesta de gorgojos de trigo vivos) que también liberan fosfolipasa anticancerígena.

Esos alimentos son los ricos en sílice, como el que contiene el arroz integral en su cascarilla y otros cereales integrales (sobre todo en grano), así como otras plantas como el aloe vera (planta bíblica conocida también como sábila, famosa por su efecto anticancerígeno, antibiótico, antiinflamatorio y cicatrizante) y la cola de caballo, entre otros.

Este sílice, aunque no se absorbe, en la misma mucosa intestinal con la que toma contacto, aumenta la concentración de macrófagos (ésta se incrementa 400 veces cuando se usa sílice inyectable como el llamado Frústulos). Estos macrófagos son células de nuestras defensas que absorben ese sílice, lo llevan a sus lisosomas (pequeñas organelas que desintegran químicamente partículas extrañas) y al suceder esto estalla el lisosoma y el macrófago, liberándose la Fosfolipasa que el lisosoma del macrófago contiene. Esta fosfolipasa liberada gracias a la ingesta de arroz integral y otros alimentos ricos en sílice, suma su acción con la que contiene la medicación del Método Crescenti, la Crotoxina, la Apitoxina o la Coleópteroterapia. ( y el ESSIAC y la vitamina B17 )

Por esto vemos que con la Dieta del SHENG, así como con la Macrobiótica, basadas en cereales integrales en grano, se incrementa el ya de por sí contundente efecto anticancerígeno de estos métodos que, a diferencia de los convencionales, carecen de efectos adversos porque su acción destructiva sobre células tumorales se dirige a la membrana celular y no al núcleo y allí las diferencias son mayores entre las células tumorales y las normales. Además porque se detectaron 2 enzimas presentes en estas últimas y ausentes en las células tumorales, que inhiben la acción de la fosfolipasa, evitándose con esto la afectación de las células normales y por ende, los habituales transtornos que provoca la quimio o radioterapia.

Otra diferencia con estos métodos convencionales es que mientras estos afectan las defensas del organismo que deberían reconocer y eliminar células tumorales, los métodos naturales antedichos incrementan estas defensas. Sin embargo, como ya fue dicho, en algunos tipos de tumores es muy poderoso el efecto anticancerígeno de la quimio o radioterapia y si sus efectos adversos no fueran tan grandes y se pueden disminuir con todo lo que aquí sugerimos, convendría asociar un sistema con otro para lograr los mayores efectos anticancerígenos posibles. Lamentablemente esto no sucede en otro tipo de tumores donde los métodos convencionales representan más perjuicio que beneficio y conviene evitarlos.

7) A todo lo visto hasta aquí y como broche de oro para una optimización de la efectividad terapéutica podría agregársele una mayor personalización de la dieta en función del desequilibrio energético que, en base al diagnóstico oriental, se le pueda detectar al paciente.

Ya de por sí, aún sin ser un gran experto en diagnóstico chino o japonés, con sólo saber cuáles son los órganos afectados por el tumor ya sea primitivo o metastásico, se le podrían dar aquellos alimentos específicos para armonizar la energía de ese o esos órganos, con mayor frecuencia.

En los 5 capítulos correspondientes a cada uno de los Elementos (Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua), puede apreciarse este detalle.

Por otra parte hay que ver en lo posible el estado general del paciente, yin o yang y de cada órgano en particular. En nuestra Guía para una Nutrición Evolutiva vemos en detalle cómo yinizar o yanguinizar la dieta explicando en forma entendible que es esto de yin, yang, de yinización y de yanguinización.

A esto se le suma lo que en más detalle describimos en el presente libro sobre Diagnóstico Oriental y tratamiento específico de cada desequilibrio en base a hierbas y alimentos apropiados para cada caso. No se puede generalizar considerando que todos los pacientes que tienen un mismo tipo de tumor y de localización, tienen siempre el mismo tipo de desequilibrio energético. Para esto es importante que el profesional vea al paciente y apele a todas las herramientas de diagnóstico oriental.

Aunque esto a algunos pueda sonarles poco científico, no es casualidad que a la Medicina China y a la Macrobiótica japonesa, basadas en esto, se las esté enseñando en cada vez más ámbitos universitarios del mundo y con un respeto cada vez más creciente, debido a que su efectividad sólo pueden discutirla aquellos que la ignoran porque ningún visitador médico les llevó esta información a su consultorio y no porque no hubiera información científica muy seria, disponible para cualquiera que se moleste en irla a buscar. La Medicina Oriental es milenaria y muy respetable por cierto, teniendo muchos conceptos traducibles a lo occidental.

Por ejemplo, según el Profesor Estables Elduque, en su libro Cáncer, Alimento y Alimentación, una dieta muy desequilibrada energéticamente por ser excesivamente yin o excesivamente yang, puede conducir, como hemos visto, a una sobrecarga energética en algún órgano o en los ramales de circuito de la energía electromagnética (meridianos de Acupuntura) que atraviesa en forma de red nuestro cuerpo y allí producirse por esto, un salto de un electrón de un átomo de hidrógeno, que impacte con alguna otra molécula y genere así la liberación de un radical libre de oxígeno de conocido efecto cancerígeno por alterar el ADN celular. Para evitar esto es que se dan también antioxidantes, pero equilibrar la dieta energéticamente ayudaría a que los mismos nos protejan más, al disminuirse los procesos oxidativos

La Represión Sexual Crónica y otras formas de represión crónica, por lo que ya vimos al hablar del 10º Factor Psicosocioespirituales que predispone al cáncer, también puede sumar su efecto perjudicial al de una dieta energéticamente desequilibrada.

Recordemos que lo energético es científicamente explicable desde la Física Biológica (ver libro “Medicina Energética, su base científica”, escrito por un prestigioso físico), mientras que la farmacología se basa en la química biológica y en drogas que son materia y que valen por lo que pesan.

Como lo energético no vale por lo que pesa, no es tan rentable su comercialización y por esta razón tienen mucho más poder económico los laboratorios que venden drogas materiales que los que venden medicamentos energéticos (homeopáticos, antroposóficos, antihomotóxicos, florales, etc) y por esto en las universidades sólo se nos suele enseñar a los médicos, la parte de la ciencia que a este sistema consumista le conviene, mientras que se nos inculca a mirar por sobre el hombro y con desprecio a todo lo que tenga que ver con lo energético, como si no existiera o fuera pura charlatanería.

Es hora de acabar con este absurdo enfrentamiento y abrir los dos ojos de la ciencia, el de la Bioquímica, más el de la Biofísica. Sumar y dejar de restar y gastar energías en desprestigiar a quien piense de otra forma y tenga argumentos serios para hacerlo.

La Dieta del SHENG en síntesis:

La Dieta del SHENG, que proponemos, se basa en cereales integrales en grano en mayor proporción (40 a 70% del volumen total diario), verduras en 2º proporción (20 a 40%de este volumen) fuentes proteicas saludables (10 a 15% del mismo) y el resto repartido entre fuentes de grasas saludables y otros complementos que aseguren no caer en carencias alimentarias (algas, semillas, frutas, hongos, brotes y condimentos como el miso, el gomasio, la sal marina, el tekka, la salsa de soja, etc). Todo esto, dado en combinaciones compatibles, ya vistas en su momento.

Tanto en este libro, como en la Guía para una Nutrición Evolutiva, se ve en detalle cuáles son cada uno de esos cereales, las verduras, fuentes proteicas y grasas más recomendables y la cantidad y frecuencia de los complementos que aseguren una dieta placentera, equilibrada y completa, ajustándola personalizadamente según corresponda.

Para lograr la estabilización de la glucemia y el punto justo de equilibrio entre eicosanoides buenos y malos, la clave es comer 5 comidas diarias (entre 4 y 6) que contenga cada una, cereal integral en grano, más verduras, más fuente proteica saludable, más fuente de grasas saludables, en ese orden de proporción decreciente, sin que pasen más de 2 ó 3 horas al principio y de 3 ó 4 horas luego, sin comer algo que contenga todo esto mencionado.

En base a lo visto en el punto 7, esto se puede personalizar mucho más, sin por ello complicar las posibilidades de quien cocine, llevándola a tener que hacer un menú distinto para cada integrante de la familia pero sí para quien esté seriamente enfermo

A todo lo antedicho, por supuesto muy sucintamente, habría que aclararle que hay cinco excepciones en las indicaciones generales desde el inicio, 4 de las cuales fueron vistas en otros capítulos de este libro y la quinta en este mismo capítulo en el texto precedente a esta síntesis.

Las cinco excepciones son las que corresponden a pacientes con diabetes, a quienes tienen hipertensión arterial, a enfermos celíacos, a aquellos que padecen úlceras, gastritis severas o diverticulitis y en quinto lugar, requiriendo algo parecido a estos últimos casos, para quienes tienen un cáncer muy avanzado, encontrándose en estado terminal y donde casi todo lo que comen, no resulta bien tolerado (ver punto 2 precedente).

Si están recibiendo quimio o radioterapia deberán suspender todo lo que sea crudo (incluso frutas y verduras crudas) hasta que suban suficientemente los glóbulos blancos y no sólo para evitar infecciones, sino porque al hacer esto, sube generalmente el número de leucocitos (glóbulos blancos).

Mientras reciban quimio o radioterapia, se mantendrá el consumo de pescado de mar 2 ó 3 veces por semana, de pollo ecológico o de campo 1 vez por semana, de huevo entero, también de campo u orgánico 1 por semana y clara sola una por día en sopas, sin comer nada de origen animal con la cena. Todo esto si es bien tolerado.

Cuando ya no reciban más estos tratamientos, convendría suspender todo producto animal durante 6 meses y luego reponer sólo lo antedicho, evitando en lo posible de por vida, las carnes rojas y los lácteos, apelando a sus saludables reemplazos, los cuales deberán reforzarse durante los 6 meses de dieta vegetariana estricta, para estar seguros de no caer en carencias alimentarias. Todo lo antedicho, se sobreentiende que es para quienes acepten hacerlo y si no están totalmente dispuestos, alguna aproximación parcial, de alguna utilidad resultará.

Colaboración especial del :
Dr. Jorge Valentín Esteves
Médico Oncólogo Holístico

elumbral3@yahoo.com.ar

Fuente: http://www.holisticamente.com.ar/


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