Buenasiembra

Contactar: en Cap. Fed.
(Bs. As.- Argentina)

Con La Sra. Martha  Magnin, herbolaria,

TEL (5411) 4922-8873 de 11 a 20 hs

o Celular :

11-59367728
11-31412844

Mail:buenasiembra@yahoo.com.ar


 

ESCUCHAR RADIO


¡VIVIR! Reflexiones sobre nuestro viaje por la vida

Dedico con cariño este libro a mis lectores y oyen­tes, que me han acompañado durante tantos años, y a todos vosotros que aún no me conocéis. Que este libro contribuya al enriquecimiento de vuestra vida. Espero que me acompañéis y aprendáis a hacer del resto de vuestro tiempo en este hermoso planeta Tierra los mejores y más gratificantes años de vuestra vida.
Tú puedes contribuir a sanar nuestra sociedad

Prólogo

Decidí escribir este libro, a modo de continuación de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti, debido a que muchas personas continúan haciéndome preguntas, por carta y en mis conferencias, sobre temas básicos respecto al sentido de la existencia, y sobre cómo convertirnos en las mejores personas que podemos ser a pesar de nuestras ex­periencias pasadas y de lo que pueden o no «habernos hecho», y también a la luz de nuestras expectativas acerca de cómo va a ser el resto de nuestra vida.

Son personas que trabajan con conceptos metafísicos y que están transfor­mando su vida al cambiar sus pensamientos. Están dejan­do marchar viejos comportamientos y creencias, y también aprenden a amarse más a sí mismas.

Dado que el título del libro es /Vivir/, lo he dispuesto de una forma cronológica informal para destacar parte de la progresión por la que pasarnos en la vida, es decir, comienzo con algunos de los problemas con que nos enfrentamos de pequeños y jóvenes (relaciones, trabajo, etc.) y prosigo con las preocupaciones e intereses que tenemos cuando nos hacemos mayores.

Ahora bien, en caso de que no te resulten familiares mi filosofía ni las palabras que suelo emplear cuando explico estos conceptos, permíteme que te dé cierta información.

En primer lugar, suelo usar palabras y expresiones como Universo, Inteligencia Infinita, Poder Superior, Mente In­finita, Espíritu, Dios, Poder Universal, Sabiduría Interior, etc., para referirme a ese Poder que ha creado el Universo y que también reside dentro de cada uno de nosotros. Si te mo­lesta el uso de cualquiera de estas palabras o expresiones, simplemente sustitúyela en tu mente por alguna otra que sí te vaya bien. Al fin y al cabo, no es la palabra en sí lo que importa, sino el significado que hay detrás.

También vas a advertir que escribo ciertas palabras de modo diferente a como lo hacen otras personas. Por ejem­plo, a la enfermedad muchas veces la llamo mal-estar, por­que es lo que en el fondo significa y para indicar que algo no está en armonía con nosotros o nuestro entorno. Del mismo modo, siempre escribo la palabra sida en minúscu­las. Creo que eso disminuye su poder.

En cuanto a mi filosofía general, pienso que es impor­tante que repase algunos de los conceptos según los cuales vivo, aunque tal vez me hayas oído hablar de ellos antes, o quizá mi trabajo sea una novedad para ti.

Es muy simple: creo que lo que damos lo recibimos de vuelta; todos contribuimos a crear los acontecimientos que tienen lugar en nuestra vida, tanto los buenos como aquellos que llamamos malos, y somos responsables de ellos. No­sotros creamos nuestras experiencias con las palabras que decimos y los pensamientos que tenemos.

Cuando nos crea­mos paz y armonía mental y tenemos pensamientos positi­vos, nos atraemos experiencias positivas y a personas que piensan lo mismo que nosotros. A la inversa, cuando nos quedamos «atascados» en una mentalidad de víctima, acu­sadora, nuestra vida se vuelve frustrante e improductiva, y también nos atraemos a personas que piensan de esa misma manera.

En esencia, lo que quiero decir es que lo que cree­mos de nosotros mismos y de la vida se convierte en reali­dad.

Otros puntos básicos de mi filosofía se pueden resumir de la siguiente manera:

Sólo es un pensamiento, y los pensamientos se pueden cam­biar. Creo que todo lo que ocurre en nuestra vida co­mienza con un pensamiento. Sea cual sea el problema, nuestras experiencias sólo son efectos exteriores de nuestros pensamientos más íntimos. Incluso odiarse a uno mismo es solamente odiar un pensamiento que se tiene de uno mismo.

Por ejemplo, si tienes un pensa­miento que dice «Soy una mala persona», esto te pro­ducirá un sentimiento de odio hacia ti, y te lo creerás. Si no tuvieras el pensamiento, no tendrías el sentimien­to. Los pensamientos se pueden cambiar. Elige cons­cientemente un nuevo pensamiento, por ejemplo: «Soy una persona maravillosa». Cambia el pensamiento y cambiará también el sentimiento. Todos los pensamien­tos que tenemos crean nuestro futuro.

•    El poder está siempre en el momento presente. Este mo­mento es lo único que tenemos. Lo que elegimos pen­sar, creer y decir ahora forma las experiencias de maña­na, la próxima semana, el mes que viene, el próximo año, etc. Cuando nos centramos en nuestros pensa­mientos y creencias de ahora mismo, en el momento presente, eligiéndolos con todo el cuidado con que ele­giríamos un regalo para un amigo especial, entonces te­nemos el poder de escoger el curso que damos a nues­tra vida.

Si estamos centrados en el pasado, carecemos de la energía necesaria para el momento presente. Si vi­vimos en el futuro, vivimos en una fantasía. El único momento real es ahora mismo.
En este momento es donde comienza nuestro proceso de cambio.

•    Hemos de dejar marchar el pasado y perdonar a todo el mundo. Somos nosotros los que sufrimos cuando nos aferramos a agravios pasados. Hacemos que situaciones y personas del pasado tengan poder sobre nosotros, y esas mismas situaciones y personas nos mantienen mentalmente esclavizados. Continúan controlándonos cuando nos quedamos atascados al no querer perdonar.

Por eso es tan importante trabajar en el perdón. Perdo­nar, liberar a aquellos que nos hicieron daño, es liberar­nos de nuestra identidad de persona herida. Nos per­mite liberarnos del ciclo interminable de dolor, rabia y recriminaciones que nos mantiene prisioneros de nues­tro propio sufrimiento.

No perdonamos el acto, sino a los que lo cometieron; perdonamos su sufrimiento, confusión, falta de habilidad, desesperación y humanidad. Cuando sacamos afuera esos sentimientos y los de­jamos marchar, entonces podemos avanzar.

Nuestra mente está siempre conectada con la Mente Única e Infinita. Estamos conectados con esta Mente Infinita, este Poder Universal que nos ha creado, mediante esa chispa de luz que hay dentro de nosotros, nuestro Yo Superior o Poder Interior. La Mente que hay en nuestro interior es la misma Mente que dirige toda la vida. Nues­tra misión es aprender las Leyes de la Vida y co­laborar con ellas.

El Poder Universal ama a todas sus creaciones, y sin embargo, también nos ha dado libre albedrío para que tomemos nuestras propias decisiones. Es un Poder para el bien, y lo dirige todo en nuestra vida cuando se lo permitimos. No es un poder vengador ni castigador.

Es la ley de causa y efecto. Es amor puro, libertad, comprensión y compasión. Nos espera en son­riente reposo mientras aprendemos a comunicarnos con Él. Es importante volver nuestra vida hacia el Yo Supe­rior, porque a través de Él recibimos nuestro bien. Ámate.

Que tu amor por ti sea incondicional y generoso. Elógiate tanto como puedas. Cuando comprendas que se te ama, entonces ese amor inundará todos los aspectos de tu vida, y volverá a ti multiplicado una y otra vez. Por lo tanto, el amor por ti contribuirá a sanar el plane­ta.

El rencor, el miedo, la crítica y la culpa son causa de más problemas que cualquier otra cosa, pero podemos cambiar nuestra manera de pensar, perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás, y aprender a amarnos a nosotros mismos, haciendo de esos senti­mientos destructivos cosas del pasado.

Cada uno de nosotros decide encarnarse en este planeta en un determinado punto del tiempo y el espacio para apren­der lecciones que nos harán progresar en nuestro camino es­piritual y evolutivo. Creo que todos nos hallamos en un viaje interminable por la eternidad.

Elegimos nuestro sexo, el color de nuestra piel, nuestro país, y luego bus­camos la pareja perfecta de padres que «reflejarán» nuestras pautas. Todos los acontecimientos que tienen lugar en nuestra vida y todas las personas con que nos encontramos nos enseñan valiosas lecciones.

Ama tu vida y ámate a ti... ¡Yo lo hago!
Louise L Hay California, 1995

Louise L. Hay
EDICIONES URANO
Argentina - Chile - Colombia - España México – Venezuela

Introducción

Durante los cinco últimos años más o menos, he reducido mis conferencias y viajes y me he convertido en una espe­cie de agricultura. Paso la mayor parte de mi tiempo en mi hermoso huerto y jardín lleno de plantas, flores, frutos, verduras y árboles de todo tipo, y disfruto muchísimo po­niéndome a gatas para cultivar la tierra. Bendigo esa tierra con amor y ella produce para mí en abundancia.

Soy agricultura orgánica, de modo que ni una sola hoja sale jamás de mi propiedad. Todo va a parar a un montón para convertirse en abono, y poco a poco voy alimentando mi tierra para que sea nutritiva y fértil. También como tan­tos productos de mi huerto como puedo, y disfruto de fruta y verdura fresca durante todo el año.

Hablo aquí de mis actividades de horticultura a modo de introducción a algunas de las cosas que voy a presentar en este libro. Verás, tus pensamientos son como las semillas que plantas en tu jardín. Tus creencias son como la tie­rra en la que siembras esas semillas. La tierra fértil y nutri­tiva produce plantas fuertes y sanas. Pero hasta a las semi­llas buenas les cuesta crecer en tierra empobrecida, llena de malas hierbas y piedras.

Los jardineros saben que para trazar un nuevo jardín o rehacer uno viejo, lo más importante es preparar la tierra de cultivo. Primero es necesario eliminar las piedras, las malas hierbas y las plantas viejas y estropeadas. Después, si es un jardinero responsable cavará la tierra hasta una pro­fundidad equivalente a dos palas, retirando más piedras y raíces viejas. A continuación añadirá tanta materia orgánica como sea posible.

Soy partidaria del abono orgánico, es­tiércol de caballo y harina de pescado. Sobre la tierra suelta y limpia se ponen entre siete y diez centímetros de estos abonos y después se remueve la tierra con la pala y se mez­cla bien. Es un trabajo que vale la pena hacer para plantar. Cualquier cosa que se plante en esa tierra brotará y se con­vertirá en una planta fuerte y sana.

Lo mismo ocurre con la tierra de nuestra mente, nues­tras creencias básicas. Si queremos que nuestras nuevas y positivas afirmaciones, es decir, los pensamientos que tene­mos y las palabras que decimos, se conviertan en realidad tan pronto como sea posible, entonces haremos el esfuerzo extra de preparar nuestra mente para que esté receptiva a estas nuevas ideas.

Podemos hacer listas de todas las cosas que creemos (por ejemplo, «Qué creo del trabajo, la pros­peridad, las relaciones, la salud», etc.), y luego examinar esas creencias para detectar lo que hay en ellas de negativo. Puedes preguntarte: «¿Deseo continuar basando mi vida en estos conceptos limitadores?». Entonces cava más hondo para eliminar las viejas ideas que jamás van a apoyar tu nueva vida.

Cuando hayas eliminado tantas creencias negativas como puedas, añade una gran dosis de amor y trabajo en esa tierra de cultivo de tu mente. Así, al plantar nuevas afir­maciones en ella, van a brotar y crecer con sorprendente rapidez. Y tu vida mejorará con tanta velocidad que te ma­ravillará lo que suceda. Verás, siempre vale la pena hacer ese esfuerzo extra para preparar la tierra, ya sea de tu jar­dín o de tu mente.

Cada capítulo de este libro acaba con algunas afirma­ciones positivas que tienen que ver con las ideas que hemos examinado. Elige algunas de las que tengan sentido para ti y repítelas con frecuencia. El tratamiento que apare­ce al final de cada capítulo es un caudal de ideas positivas que te servirán para transformar tu conciencia en un siste­ma de creencias que apoye y afirme la vida.

Observa que todos los tratamientos y afirmaciones están en primera per­sona y en tiempo presente. Nunca utilizamos el futuro, ni el «si» condicional ni el «cuando» que indica una posibili­dad futura, porque esas son afirmaciones que producen re­traso. Siempre que hacemos un tratamiento o una afirma­ción, decimos «Tengo», «Soy», «Yo siempre» o «Acepto». Estas son afirmaciones de aceptación inmediata, y el Uni­verso se encargará de ellas ¡ahora mismo!

Por favor, ten presente que algunas de las ideas que vas a leer en los capítulos siguientes tendrán más sentido para ti que otras. Tal vez te convenga leer todo el libro una vez y después volver hacia atrás y trabajar con los conceptos que tengan sentido para ti o que sean aplicables a tu vida ac­tual.

Repite las afirmaciones, lee los tratamientos, haz que esas ideas formen parte de ti. Después puedes leer los capí­tulos que te afectan particularmente o los que te parece que no puedes aplicar a tu vida.

Cuando estés más fuerte en un aspecto, verás cómo te resultan más fáciles los demás. Y de pronto sabrás, com­prenderás, que a partir de una pequeña semilla estás cre­ciendo hasta transformarte en un elevado y hermoso árbol que tiene sus raíces firmemente arraigadas en el suelo. En otras palabras, estás creciendo en eso tan complejo, magní­fico, misterioso e incomparable que llamamos ¡VIVIR!

Puedes solicitar el texto digital Gratis de: ¡VIVIR!


Buenasiembra | 2001-2009 | Quienes Somos | Contactenos

Valid XHTML 1.0 Transitional